| I. Capítulo XXIX. Que trata del gracioso artificio y orden que se tuvo en sacar a nuesrtro enamorado caballero de la asperísima penitencia en que se había puesto. | 29. Kapitel Welches von dem anmutigen Kunstgriff und schlauen Mittel handelt, so angewendet ward, um unsern verliebten Ritter aus der gar harten Buße zu erlösen, die er sich auferlegt hatte |
| -Esta es, señores, la verdadera historia de mi tragedia: mirad y juzgad ahora si los suspiros que escuchastes, las palabras que oístes y las lágrimas que de mis ojos salían, tenían ocasión bastante para mostrarse en mayor abundancia; y, considerada la calidad de mi desgracia, veréis que será en vano el consuelo, pues es imposible el remedio della. Sólo os ruego (lo que con facilidad podréis y debéis hacer) que me aconsejéis dónde podré pasar la vida sin que me acabe el temor y sobresalto que tengo de ser hallada de los que me buscan; que, aunque sé que el mucho amor que mis padres me tienen me asegura que seré dellos bien recebida, es tanta la vergüenza que me ocupa sólo el pensar que, no como ellos pensaban, tengo de parecer a su presencia, que tengo por mejor desterrarme para siempre de ser vista que no verles el rostro, con pensamiento que ellos miran el mío ajeno de la honestidad que de mí se debían de tener prometida. | »Dies ist, meine Herren, der wahrhafte Verlauf meines Trauerspiels. Bedenkt und urteilt jetzt, ob für die Seufzer, die ihr gehört, die Worte, die ihr vernommen, und die Tränen, die aus meinen Augen geflossen, nicht genügsame Veranlassung war, in reichlichster Fülle zutage zu treten. Und wenn ihr die Art meines Unglücks erwägt, werdet ihr erkennen, daß Tröstung vergeblich ist, da es kein Mittel gegen mein Leiden gibt. Ich bitte euch um nichts weiter, als daß ihr, was ihr mit Leichtigkeit tun könnt und müßt, mir Rat erteilet, wo ich mein Leben verbringen kann, ohne daß mich Furcht und Entsetzen ob der Möglichkeit tötet, von den Leuten, die mich suchen, entdeckt zu werden. Denn wiewohl ich weiß, daß die große Liebe meiner Eltern zu mir jedenfalls mir eine gute Aufnahme bei ihnen verbürgt, so fühle ich mich doch schon bei dem bloßen Gedanken, vor ihren Augen nicht so, wie sie es hofften, erscheinen zu müssen, von so großer Scham ergriffen, daß ich es für besser erachte, mich für immer aus ihrer Gegenwart zu verbannen, als mit der Besorgnis in ihr Angesicht zu schauen, daß sie das meinige jener Sittsamkeit entfremdet sehen, die sie sich von mir ehemals versprechen durften.« |
| Calló en diciendo esto, y el rostro se le cubrió de un color que mostró bien claro el sentimiento y vergüenza del alma. En las suyas sintieron los que escuchado la habían tanta lástima como admiración de su desgracia; y, aunque luego quisiera el cura consolarla y aconsejarla, tomó primero la mano Cardenio, diciendo: | Hier schwieg sie, und ihr Antlitz bedeckte sich mit einer Blässe, die ihrer Seele Schmerz und Scham wohl klar zeigte; und in ihren Seelen empfanden die, so ihr zugehört, soviel Betrübnis wie Staunen ob ihres harten Geschicks. Und wiewohl der Pfarrer ihr sofort seinen Trost und Rat erteilen wollte, nahm Cardenio zuerst das Wort und sprach: |
| -En fin, señora, que tú eres la her mosa Dorotea , la hija única del rico Clenardo. | »Also du, Señora, bist die schöne Dorotea, die einzige Tochter des reichen Clenardo?« |
| Admirada quedó Dorotea cuando oyó el nombre de su padre, y de ver cuán de poco era el que le nombraba, porque ya se ha dicho de la mala manera que Cardenio estaba vestido; y así, le dijo. | Dorotea war hoch erstaunt, als sie den Namen ihres Vaters hörte und die ärmliche Erscheinung des Mannes sah, der ihn genannt hatte; denn es ist schon bemerkt worden, in wie jämmerlichem Aufzug Cardenio einherging. Daher sagte sie zu ihm: |
| -Y ¿quién sois vos, hermano , que así sabéis el nombre de mi padre? Porque yo, hasta ahora, si mal no me acuerdo, en todo el discurso del cuento de mi desdicha no le he nombrado. | »Und wer seid Ihr, guter Freund, daß Ihr so den Namen meines Vaters wißt? Denn bis jetzt, wenn ich mich recht entsinne, habe ich ihn in der ganzen Erzählung meines Unglücks noch nicht genannt.« |
| -Soy -respondió Cardenio- aquel sin ventura que, según vos, señora, habéis dicho, Luscinda dijo que era su esposa. Soy el desdichado Cardenio, a quien el mal término de aquel que a vos os ha puesto en el que estáis me ha traído a que me veáis cual me veis : roto, desnudo, falto de todo humano consuelo y, lo que es peor de todo, falto de juicio, pues no le tengo sino cuando al cielo se le antoja dármele por algún breve espacio. Yo, Teodora, soy el que me hallé presente a las sinrazones de don Fernando , y el que aguardó oír el sí que de ser su esposa pronunció Luscinda. Yo soy el que no tuvo ánimo para ver en qué paraba su desmayo, ni lo que resultaba del papel que le fue hallado en el pecho, porque no tuvo el alma sufrimiento para ver tantas desventuras juntas; y así, dejé la casa y la paciencia, y una carta que dejé a un huésped mío , a quien rogué que en manos de Luscinda la pusiese, y víneme a estas soledades, con intención de acabar en ellas la vida, que desde aquel punto aborrecí como mortal enemiga mía. Mas no ha querido la suerte quitármela, contentándose con quitarme el juicio, quizá por guardarme para la buena ventura que he tenido en hallaros; pues, siendo verdad, como creo que lo es, lo que aquí habéis contado, aún podría ser que a entrambos nos tuviese el cielo guardado mejor suceso en nuestros desastres que nosotros pensamos. Porque, presupuesto que Luscinda no puede casarse con don Fernando, por ser mía, ni don Fernando con ella, por ser vuestro, y haberlo ella tan manifiestamente declarado, bien podemos esperar que el cielo nos restituya lo que es nuestro, pues está todavía en ser, y no se ha enajenado ni deshecho. Y, pues este consuelo tenemos, nacido no de muy remota esperanza, ni fundado en desvariadas imaginaciones, suplícoos, señora, que toméis otra resolución en vuestros honrados pensamientos, pues yo la pienso tomar en los míos, acomodándoos a esperar mejor fortuna; que yo os juro, por la fe de caballero y de cristiano, de no desampararos hasta veros en poder de don Fernando, y que, cuando con razones no le pudiere atraer a que conozca lo que os debe, de usar entonces la libertad que me concede el ser caballero , y poder con justo título desafialle, en razón de la sinrazón que os hace, sin acordarme de mis agravios, cuya venganza dejaré al cielo por acudir en la tierra a los vuestros. | »Ich bin«, antwortete Cardenio, »jener vom Glück Verlassene, den Luscinda, wie Ihr erzählt habt, Señora, für ihren Gatten erklärte; ich bin der unselige Cardenio, den jener Elende, der auch Euch in dies Elend verlockte, dahin gebracht hat, daß Ihr mich in diesem Zustande seht, abgerissen, nackt, jeder menschlichen Tröstung und, was schlimmer ist, des Verstandes entbehrend, da ich ihn nur besitze, wenn es dem Himmel manchmal beliebt, mir ihn auf kurze Zeit zu vergönnen. Ich bin es, Dorotea, der bei den Missetaten Don Fernandos zugegen war und der dort harrend stand, um aus Luscindas Munde das Ja zu hören, mit dem sie sich zu seinem Eheweib erklärte. Ich bin es, der den Mut nicht hatte, den Verlauf ihrer Ohnmacht und das Ergebnis des Briefes, den man in ihrem Busen fand, abzuwarten, weil meine Seele nicht die Kraft besaß, soviel herbe Schicksale auf einmal zu ertragen. So schied ich vom Hause und von der Geduld, ließ einem Gastfreunde einen Brief zurück mit der Bitte, ihn in Luscindas Hände zu legen, und begab mich hierher, um in dieser Einöde mein Leben zu beschließen, das ich von dem Augenblicke an wie meinen Todfeind haßte. Allein das Verhängnis hat es mir nicht rauben wollen; es begnügte sich, mir den Verstand zu rauben, vielleicht weil es mich für das Glück aufbewahren wollte, Euch zu finden. Denn wenn wahr ist, was Ihr eben erzähltet - und ich glaube, es ist wahr -, so wäre es noch immer möglich, daß der Himmel uns einen bessern Ausgang unserer Mißgeschicke vorbehalten hätte, als wir gedacht; denn da, wie nun feststeht, Luscinda sich mit Don Fernando nicht vermählen kann, weil sie die Meine ist, und Don Fernando nicht mit ihr, weil er der Eure ist, und Luscinda sich so offen und unumwunden ausgesprochen hat, so dürfen wir wohl hoffen, der Himmel werde uns zurückerstatten, was unser ist, weil es ja noch immer sein Dasein behauptet und weder uns entfremdet noch zunichte geworden. Und da wir also diesen Trost besitzen, der nicht etwa aus sehr ferner Hoffnung erzeugt noch auf törichten Einbildungen gegründet ist, so bitte ich Euch, Señora, in Eurem ehrenhaften Sinn einen andern Entschluß zu fassen, wie auch ich tun will, und Euer Gemüt auf das Erhoffen besseren Glücks zu bereiten. Ich schwöre Euch bei Ritterwort und Christentreue, ich werde Euch nicht verlassen, bis ich Euch im Besitz Don Fernandos sehe, und wenn ich ihn nicht mit vernünftigen Gründen dazu bewegen kann, daß er anerkenne, was er Euch schuldig ist, dann werde ich von der freien Befugnis Gebrauch machen, die mir dadurch vergönnt ist, daß ich ein Edelmann bin und also mit voller Berechtigung ihn herausfordern kann, um ihm nach Gebühr für die Ungebühr zu lohnen, die er Euch zufügt; meiner eignen Kränkungen will ich nicht eingedenk sein und deren Bestrafung dem Himmel überlassen, um auf Erden den Eurigen abzuhelfen.« |
| Con lo que Cardenio dijo se acabó de admirar Dorotea, y, por no saber qué gracias volver a tan grandes ofrecimientos, quiso tomarle los pies para besárselos ; mas no lo consintió Cardenio, y el licenciado respondió por entrambos, y aprobó el buen discurso de Cardenio, y, sobre todo, les rogó, aconsejó y persuadió que se fuesen con él a su aldea, donde se podrían reparar de las cosas que les faltaban, y que allí se daría orden cómo buscar a don Fernando, o cómo llevar a Dorotea a sus padres, o hacer lo que más les pareciese conveniente. Cardenio y Dorotea se lo agradecieron, y acetaron la merced que se les ofrecía. El barbero, que a todo había estado suspenso y callado, hizo también su buena plática y se ofreció con no menos voluntad que el cura a todo aquello que fuese bueno para servirles. | Bei Cardenios Worten stieg Doroteas Erstaunen auf den höchsten Grad, und da sie nicht wußte, wie sie ihm für so große Anerbietungen danken sollte, wollte sie seine Füße umfassen und küssen; aber Cardenio ließ es nicht zu. Der Lizentiat antwortete für beide und sprach seine Billigung aus ob der edlen Worte Cardenios; insbesondere aber drang er in sie beide mit Bitten, gutem Rat und freundlichem Zureden, sie möchten mit ihm in sein Dorf gehen, wo sie sich mit allem, was ihnen fehlte, versorgen könnten, und dort werde man dann Anstalt treffen, wie Don Fernando aufzusuchen, wie Dorotea zu ihren Eltern zu bringen oder wie sonst alles vorzunehmen sei, was ihnen zweckmäßig erscheine. Cardenio und Dorotea dankten ihm und nahmen die angebotene Freundlichkeit an. Der Barbier, der allem gespannt und schweigend beigewohnt hatte, brachte nun auch seine wohlgemeinten Worte an und erbot sich mit nicht geringerer Bereitwilligkeit als der Pfarrer zu allem, was ihnen dienlich sein könne. |
| Contó asimesmo con brevedad la causa que allí los había traído, con la estrañeza de la locura de don Quijote, y cómo aguardaban a su escudero, que había ido a buscalle. Vínosele a la memoria a Cardenio, como por sueños, la pendencia que con don Quijote había tenido y contóla a los demás, mas no supo decir por qué causa fue su quistión. | Auch berichtete er in Kürze den Beweggrund, der sie hierhergeführt, und die seltsame Verrücktheit Don Quijotes, sowie daß sie seinen Schildknappen erwarteten, der weggegangen sei, um den Ritter aufzusuchen. Wie im Traume erinnerte sich jetzt Cardenio des Streites, den er mit Don Quijote gehabt, und er erzählte ihn den andern, aber er wußte nicht zu sagen, um was es sich dabei gehandelt habe. |
| En esto, oyeron voces, y conocieron que el que las daba era Sancho Panza, que, por no haberlos hallado en el lugar donde los dejó, los llamaba a voces. Saliéronle al encuentro, y, preguntándole por don Quijote, les dijo cómo le había hallado desnudo en camisa, flaco, amarillo y muerto de hambre, y suspirando por su señora Dulcinea; y que, puesto que le había dicho que ella le mandaba que saliese de aquel lugar y se fuese al del Toboso, donde le quedaba esperando, había respondido que estaba determinado de no parecer ante su fermosura fasta que hobiese fecho fazañas que le ficiesen digno de su gracia. Y que si aquello pasaba adelante, corría peligro de no venir a ser emperador, como estaba obligado, ni aun arzobispo, que era lo menos que podía ser. Por eso, que mirasen lo que se había de hacer para sacarle de allí. | Indem hörten sie lautes Rufen und erkannten Sancho Pansas Stimme, der, weil er sie an der Stelle, wo er sie verlassen, nicht mehr fand, mit schallendem Geschrei nach ihnen rief. Sie gingen ihm entgegen und fragten ihn nach Don Quijote; er erzählte ihnen, wie er ihn halbnackt gefunden, im bloßen Hemde, ganz schwach, blaßgelb im Gesicht, sterbend vor Hunger und nach seiner Herrin Dulcinea seufzend. Und wiewohl er ihm gesagt, sie selbst befehle ihm, diesen Ort zu verlassen und nach Toboso zu ziehen, wo sie ihn erwarte, so habe er doch entgegnet, er sei festiglich entschlossen, vor ihrer Huldseligkeit sich nicht erschauen zu lassen, bis denn er solcherlei Taten getan, daß man tätlich befinde, wie er würdig sei ihrer liebwerten Gunst. Und wenn das so weiterginge, so liefe er Gefahr, weder ein Kaiser zu werden, wie es seine Pflicht und Schuldigkeit sei, noch auch nur ein Erzbischof, was doch das geringste sei, was er werden könne. Daher möchten sie sich überlegen, was zu tun sei, um ihn von dort wegzubringen. |
| El licenciado le respondió que no tuviese pena, que ellos le sacarían de allí, mal que le pesase. Contó luego a Cardenio y a Dorotea lo que tenían pensado para remedio de don Quijote, a lo menos para llevarle a su casa. A lo cual dijo Dorotea que ella haría la doncella menesterosa mejor que el barbero, y más, que tenía allí vestidos con que hacerlo al natural, y que la dejasen el cargo de saber representar todo aquello que fuese menester para llevar adelante su intento, porque ella había leído muchos libros de caballerías y sabía bien el estilo que tenían las doncellas cuitadas cuando pedían sus dones a los andantes caballeros. | Der Lizentiat erwiderte ihm, er solle unbesorgt sein, sie würden ihn, so widerwillig er sich auch bezeige, schon fortbringen; und er erzählte alsbald Dorotea und Cardenio, was sie sich ausgedacht, um Don Quijote zu heilen oder wenigstens nach seinem Hause zurückzuführen, worauf Dorotea sagte, sie würde das hilfsbedürftige Fräulein besser darstellen als der Barbier; zudem habe sie Kleider hier, um die Rolle ganz nach der Natur zu spielen. Sie möchten ihr nur die Sorge überlassen, alles vorzustellen, was zur Ausführung ihres Plans erforderlich sei; denn sie habe viele Ritterbücher gelesen und verstünde sich gut auf den Stil, in dem die bedrängten Fräulein sprächen, wenn sie sich Vergünstigungen von fahrenden Rittern erbäten. |
| -Pues no es menester más -dijo el cura- sino que luego se ponga por obra; que, sin duda, la buena suerte se muestra en favor nuestro , pues, tan sin pensarlo, a vosotros, señores, se os ha comenzado a abrir puerta para vuestro remedio y a nosotros se nos ha facilitado la que habíamos menester. | »Dann ist weiter nichts erforderlich«, sprach der Pfarrer, »als daß man es sogleich ins Werk setze; denn gewiß, das Glück zeigt sich uns günstig, da so ganz unvermutet, meine Herrschaften, die Tür zu eurem Heil sich zu erschließen beginnt und das, dessen wir bedurften, sich uns gleichzeitig darbietet.« |
| Sacó luego Dorotea de su almohada una saya entera de cierta telilla rica y una mantellina de otra vistosa tela verde, y de una cajita un collar y otras joyas, con que en un instante se adornó de manera que una rica y gran señora parecía. Todo aquello, y más, dijo que había sacado de su casa para lo que se ofreciese, y que hasta entonces no se le había ofrecido ocasión de habello menester. A todos contentó en estremo su mucha gracia, donaire y hermosura, y confirmaron a don Fernando por de poco conocimiento, pues tanta belleza desechaba. | Dorotea holte alsbald aus ihrem Kissenüberzug ein reiches Schleppkleid von einem gewissen feinen Wollstoff hervor nebst einer Mantilla von prächtigem grünem Zeug und aus einem Kästchen ein Halsband mit andern Kostbarkeiten, womit sie sich in einem Augenblick so ausstaffierte, daß sie wie eine vornehme reiche Dame aussah. Alles dies und noch andres, sagte sie, habe sie aus dem Elternhause für alle Fälle mitgenommen, und bis jetzt habe sich noch keine Gelegenheit geboten, wo sie es hätte brauchen können. Alle waren entzückt von ihrer Anmut, ihrem lieblichen Wesen, ihren Reizen, und aller Urteil stand nun fest, daß Don Fernando sich auf Frauen wenig verstehe, da er eine so ungewöhnliche Schönheit verschmähe. |
| Pero el que más se admiró fue Sancho Panza, por parecerle -como era así verdad- que en todos los días de su vida había visto tan hermosa criatura; y así, preguntó al cura con grande ahínco le dijese quién era aquella tan fermosa señora , y qué era lo que buscaba por aquellos andurriales. | Wer aber am meisten staunte, war Sancho Pansa; denn ei; bedünkte ihn - wie es auch wirklich der Fall war -, er habe alle seine Lebtage ein so schönes Geschöpf nicht mit Augen gesehen. Er bat daher den Pfarrer sehr angelegentlich, er möchte ihm doch sagen, wer dieses holdselige Ritterfräulein sei und was selbige in dieser unwirtlichen Gegend zu suchen habe. |
| -Esta hermosa señora -respondió el cura-, Sancho hermano, es, como quien no dice nada, es la heredera por línea recta de varón del gran reino de Micomicón , la cual viene en busca de vuestro amo a pedirle un don, el cual es que le desfaga un tuerto o agravio que un mal gigante le tiene fecho; y, a la fama que de buen caballero vuestro amo tiene por todo lo descubierto, de Guinea ha venido a buscarle esta princesa. | »Diese schöne Dame«, antwortete der Pfarrer, »Freund Sancho, ist nichts mehr und nichts weniger als die hohe Prinzessin, die Erbin im rechten Mannesstamme vom großen Königreich Mikomikón, und selbige hat sich auf die Suche nach Eurem Herrn begeben, um eine Vergabung und Vergünstigung von ihm zu erflehen, die darin besteht, daß er einer Ungebühr oder Unbill abhelfen soll, so ein böser Riese ihr angetan. Und ob des Ruhmes echten rechten Rittertums, welchen Euer Herr in allen bis jetzt entdeckten Landen hat, kommt besagte Königstochter von Guinea, um ihn aufzusuchen.« |
| -Dichosa buscada y dichoso hallazgo -dijo a esta sazón Sancho Panza-, y más si mi amo es tan venturoso que desfaga ese agravio y enderece ese tuerto, matando a ese hideputa dese gigante que vuestra merced dice; que sí matará si él le encuentra, si ya no fuese fantasma, que contra las fantasmas no tiene mi señor poder alguno . Pero una cosa quiero suplicar a vuestra merced, entre otras, señor licenciado, y es que, porque a mi amo no le tome gana de ser arzobispo , que es lo que yo temo, que vuestra merced le aconseje que se case luego con esta princesa, y así quedará imposibilitado de recebir órdenes arzobispales y vendrá con facilidad a su imperio y yo al fin de mis deseos; que yo he mirado bien en ello y hallo por mi cuenta que no me está bien que mi amo sea arzobispo, porque yo soy inútil para la Iglesia, pues soy casado, y andarme ahora a traer dispensaciones para poder tener renta por la Iglesia, teniendo, como tengo, mujer y hijos, sería nunca acabar. Así que, señor, todo el toque está en que mi amo se case luego con esta señora, que hasta ahora no sé su gracia , y así, no la llamo por su nombre. | »Glückliches Suchen und glückliches Finden!« sprach hier Sancho Pansa, »und zumal, wenn mein Herr soviel Glück hat und die Unbill wiedergutmacht und das Unrecht wieder zurechtbringt und jenen Bankert von Riesen totschlägt, von dem Euer Gnaden erzählt; und totschlagen wird er ihn allerdings, wenn er ihn nur findet, vorausgesetzt, daß es keine Spukgestalt ist; denn gegen Spukereien hat mein Herr keinerlei Gewalt. Aber um eins will ich Euer Gnaden vor anderm bitten, Herr Lizentiat; nämlich, damit nicht etwa meinen Herrn die Lust anwandelt, Erzbischof zu werden, was ich gar sehr fürchte, so soll Euer Gnaden ihm den Rat geben, sich gleich mit der Prinzessin da zu verheiraten, und so wird's ihm unmöglich gemacht, die erzbischöflichen Weihen zu empfangen, und er gelangt mit aller Leichtigkeit zu seinem Kaisertum und ich ans Ziel meiner Wünsche. Denn ich habe mir's wohl überlegt, und ich finde, soviel mich angeht, es ist nicht gut für mich, wenn mein Herr ein Erzbischof wird, weil ich für die Kirche nicht zu brauchen bin, sintemalen ich verheiratet bin. Und soll ich dann herumlaufen und Dispens einholen, daß ich trotz Frau und Kindern von einer Kirchenpfründe Einkommen haben darf - nein, da würde man niemals fertig damit. Sonach dreht sich alles darum, daß mein Herr sich mit dem Fräulein da verheiratet; ich weiß aber noch nicht, wie Ihro Gnaden heißt, und darum nenne ich sie nicht mit ihrem Namen.« |
| -Llámase -respondió el cura- la princesa Micomicona, porque, llamándose su reino Micomicón, claro está que ella se ha de llamar así. | »Sie heißt Prinzessin Míkomikona«, antwortete der Pfarrer, »denn da ihr Königreich Mikomikón heißt, so ist es klar, daß sie so heißen muß.« |
| -No hay duda en eso -respondió Sancho-, que yo he visto a muchos tomar el apellido y alcurnia del lugar donde nacieron , llamándose Pedro de Alcalá, Juan de Úbeda y Diego de Valladolid; y esto mesmo se debe de usar allá en Guinea: tomar las reinas los nombres de sus reinos. | »Daran ist kein Zweifel«, versetzte Sancho. »Ich habe auch schon viele ihre Familien- und Stammesnamen von dem Ort entlehnen sehen, wo sie geboren waren; so nannten sie sich Pedro von Alcalá, Juan de Ubeda oder Diego von Valladolid; und dasselbe muß auch in Guinea der Brauch sein, daß die Königinnen den Namen ihres Königreichs annehmen.« |
| -Así debe de ser -dijo el cura-; y en lo del casarse vuestro amo, yo haré en ello todos mis poderíos . | »So wird es wohl sein«, sprach der Pfarrer, »und was Eures Herrn Verheiratung betrifft, so will ich dabei tun, was nur in meinen Kräften steht.« |
| Con lo que quedó tan contento Sancho cuanto el cura admirado de su simplicidad, y de ver cuán encajados tenía en la fantasía los mesmos disparates que su amo, pues sin alguna duda se daba a entender que había de venir a ser emperador. | Hierüber war Sancho ebenso vergnügt wie der Pfarrer erstaunt über seine Einfalt und über die Leichtgläubigkeit, mit der er sich die nämlichen Torheiten wie sein Herr in den Kopf gesetzt, da er es für zweifellos hielt, daß dieser es zum Kaiser bringen würde. |
| Ya, en esto, se había puesto Dorotea sobre la mula del cura y el barbero se había acomodado al rostro la barba de la cola de buey, y dijeron a Sancho que los guiase adonde don Quijote estaba; al cual advirtieron que no dijese que conocía al licenciado ni al barbero, porque en no conocerlos consistía todo el toque de venir a ser emperador su amo; puesto que ni el cura ni Cardenio quisieron ir con ellos, porque no se le acordase a don Quijote la pendencia que con Cardenio había tenido, y el cura porque no era menester por entonces su presencia. Y así, los dejaron ir delante, y ellos los fueron siguiendo a pie, poco a poco. No dejó de avisar el cura lo que había de hacer Dorotea; a lo que ella dijo que descuidasen, que todo se haría, sin faltar punto, como lo pedían y pintaban los libros de caballerías. | Inzwischen hatte sich Dorotea bereits auf das Maultier des Pfarrers gesetzt, und der Barbier hatte seinen Farrenschwanz hart vor dem Gesicht befestigt. Sie forderten Sancho auf, sie zu Don Quijote zu führen, und wiesen ihn an, sich nicht merken zu lassen, daß er den Lizentiaten oder den Barbier kenne; denn wenn sein Herr es zum Kaiser bringen solle, so käme es hauptsächlich darauf an, daß er sie nicht kenne. Zwar wollten weder der Pfarrer noch Cardenio mit den andern gehen; Cardenio nicht, damit Don Quijote nicht an seinen Streit mit ihm erinnert werde, und der Pfarrer, weil seine Gegenwart für den Augenblick noch nicht nötig war. So ließen sie denn jene voranziehen und folgten ihnen langsam zu Fuße nach. Der Pfarrer hatte es inzwischen nicht versäumt, Dorotea zu unterweisen, was sie zu tun habe, worauf sie erwiderte, sie möchten nur ohne Sorge sein; alles werde, ohne daß nur ein Titelchen daran fehle, so geschehen, wie es die Ritterbücher erheischen und schildern. |
| Tres cuartos de legua habrían andado, cuando descubrieron a don Quijote entre unas intricadas peñas, ya vestido, aunque no armado; y, así como Dorotea le vio y fue informada de Sancho que aquél era don Quijote, dio del azote a su palafrén , siguiéndole el bien barbado barbero . Y, en llegando junto a él, el escudero se arrojó de la mula y fue a tomar en los brazos a Dorotea, la cual, apeándose con grande desenvoltura, se fue a hincar de rodillas ante las de don Quijote ; y, aunque él pugnaba por levantarla, ella, sin levantarse, le fabló en esta guisa . | Dreiviertel Meilen etwa mochten sie gewandert sein, als sie Don Quijote inmitten unwegsamer Felsen entdeckten, bereits wieder angekleidet, jedoch ohne Rüstung. Und sobald Dorotea seiner ansichtig ward und von Sancho hörte, es sei Don Quijote, gab sie ihrem Zelter einen Schlag mit der Geißel. Der Barbier folgte ihr nach, und als sie in seine Nähe kamen, sprang der wohlbebartete Bartscherer vom Maultier herab und nahm Dorotea in die Arme; sie stieg munter und mit großer Leichtigkeit ab und warf sich vor dem Ritter auf die Knie. Obschon dieser sich aufs äußerste bemühte, sie aufzuheben, so stand sie doch nimmer vom Boden auf und tat zu ihm folgende Ansprache: |
-De aquí no me levantaré, ¡oh valeroso y esforzado caballero!, fasta que la vuestra bondad y cortesía me otorgue un don, el cual redundará en honra y prez de vuestra persona, y en pro de la más desconsolada y agraviada doncella que el sol ha visto. Y si es que el valor de vuestro fuerte brazo corresponde a la voz de vuestra inmortal fama, obligado estáis a favorecer a la sin ventura que de tan lueñes tierras viene, al olor de vuestro famoso nombre, buscándoos para remedio de sus desdichas. | »Von dieser Scholle werde ich nimmer emporstehen, Ritter sonder Furcht und Tadel, bis Dero Fürtrefflichkeit und Edelmut mir eine Vergünstigung zusagt, welche Euch zu Ehren ausschlagen wird und Eurer Person zum Preise und zu Nutz und Frommen der trostlosesten, der bedrängtesten Jungfrau, welche Gottes Sonne je erschaut hat; und wenn in Wahrheit die Mannhaftigkeit Eures starken Armes dem Ruf Eurer unsterblichen Gloria entspricht, dann seid Ihr verpflichtet, großgünstigen Beistand der Glückverlassenen zu leihen, die dem Heldengeruch Eures Namens von so fernen Landen nachzieht und Euch aufsucht zur Errettung aus ihrer Trübsal.« |
| -No os responderé palabra, fermosa señora -respondió don Quijote-, ni oiré más cosa de vuestra facienda , fasta que os levantéis de tierra. | »Ich werde Euch kein Wörtlein antworten, allerschönste Herrin mein«, erwiderte Don Quijote, »und ein mehreres in Euren Sachen nicht anhören, bis daß Ihr Euch vom Boden erhebet.« |
| -No me levantaré, señor -respondió la afligida doncella-, si primero , por la vuestra cortesía, no me es otorgado el don que pido. | »Ich werde mich nicht erheben«, antwortete das schmerzensreiche Fräulein, »so nicht zuvor von Eurer Huld die Gunst, die ich erbitte, mir zugesagt worden.« |
| -Yo vos le otorgo y concedo -respondió don Quijote-, como no se haya de cumplir en daño o mengua de mi rey, de mi patria y de aquella que de mi corazón y libertad tiene la llave . | »Ich sage sie Euch zu und gewähre sie«, versetzte Don Quijote, »mit dem Beding jedoch, daß sie nimmer vollbracht werden dürfe zur Schädigung und Beschwer meines Königs, meines Vaterlands und derer, die da den Schlüssel hat zu meinem Herzen und meiner Freiheit.« |
| -No será en daño ni en mengua de los que decís, mi buen señor -replicó la dolorosa doncella. | »Sie wird nicht zur Schädigung und Beschwer gereichen allen selbigen, die Ihr benamset habt, mein edler Herr«, entgegnete das schmerzensreiche Fräulein. |
| Y, estando en esto, se llegó Sancho Panza al oído de su señor y muy pasito le dijo . | Mittlerweilen näherte sich Sancho Pansa dem Ohr seines Herrn und flüsterte ihm leise zu: |
| -Bien puede vuestra merced, señor, concederle el don que pide, que no es cosa de nada : sólo es matar a un gigantazo, y esta que lo pide es la alta princesa Micomicona, reina del gran reino Micomicón de Etiopía . | »Señor, ganz wohl kann Euer Gnaden ihr Begehr gewähren; denn es ist ein wahres Nichts. Es besteht bloß darin, daß Ihr einen gewaltigen Riesen totschlagen sollt, und die da, welche es begehrt, ist die hohe Prinzessin Míkomikona, die Königin im großen Reich Mikomikón in Äthiopien.« |
| -Sea quien fuere -respondió don Quijote-, que yo haré lo que soy obligado y lo que me dicta mi conciencia, conforme a lo que profesado tengo . | »Möge sie sein, was sie wolle«, entgegnete Don Quijote, »ich werde tun, wozu ich verpflichtet bin und was mir mein Gewissen vorschreibt, gemäß dem Beruf, zu dem ich geschworen.« |
| Y, volviéndose a la doncella, dijo. | Und sich zu dem Fräulein wendend, sprach er: |
| -La vuestra gran fermosura se levante, que yo le otorgo el don que pedirme quisiere. | »Möge Eure erhabene Huldseligkeit sich erheben, denn ich gewähre Euch Beistand und Vergünstigung, so Ihr begehrt.« |
| -Pues el que pido es -dijo la doncella- que la vuestra magnánima persona se venga luego conmigo donde yo le llevare, y me prometa que no se ha de entremeter en otra aventura ni demanda alguna hasta darme venganza de un traidor que, contra todo derecho divino y humano, me tiene usurpado mi reino. | »Wohl denn«, sprach das Fräulein, »mein Begehr ist, daß Eure großherzige Person sofort mit mir dahin eile, wo ich Euch zu führen gedenke, und daß Ihr mir verheißet, Euch keines andern Abenteuers noch Verlangens anzunehmen, bevor Ihr mir zur Rache helfet an einem Bösewicht, der wider alles göttliche und menschliche Recht sich meines Reiches angemaßt hat.« |
| -Digo que así lo otorgo -respondió don Quijote-, y así podéis, señora, desde hoy más, desechar la malenconía que os fatiga y hacer que cobre nuevos bríos y fuerzas vuestra desmayada esperanza; que, con el ayuda de Dios y la de mi brazo, vos os veréis presto restituida en vuestro reino y sentada en la silla de vuestro antiguo y grande estado, a pesar y a despecho de los follones que contradecirlo quisieren. Y manos a labor, que en la tardanza dicen que suele estar el peligro. | »Hiermit tu ich kund, daß ich selbiges gewähre«, erwiderte Don Quijote, »und sonach könnt Ihr, edle Herrin, itzund wie hinfüro Euch des Trübsinns abtun, der Euch drückt, und Euer darniedergelegenes Hoffen neuen Mut und Kraft gewinnen lassen. Denn mit Hilfe Gottes und meines starken Armes werdet Ihr Euch alsbald wieder eingesetzt sehen in Euer Reich und sitzend auf dem Stuhle Eurer alten weitreichenden Herrschaft, zu Trutz und Ärgernis allen Schurken, die dem zuwider sein möchten. Und nun Hand ans Werk, denn im Zaudern, sagen die Leute, sitzt die Gefahr.« |
| La menesterosa doncella pugnó, con mucha porfía, por besarle las manos, mas don Quijote, que en todo era comedido y cortés caballero, jamás lo consintió ; antes, la hizo levantar y la abrazó con mucha cortesía y comedimiento, y mandó a Sancho que requiriese las cinchas a Rocinante y le armase luego al punto. Sancho descolgó las armas, que, como trofeo, de un árbol estaban pen dientes, y, requiriendo las cinchas, en un punto armó a su señor; el cual, viéndose armado, dijo. | Das hilfsbedürftige Fräulein gab sich beharrlichst alle Mühe, ihm die Hände zu küssen; aber Don Quijote, der in all und jedem sich als ein feingesitteter und höflicher Ritter zeigte, gab das nie und nimmer zu, hob sie vielmehr vom Boden auf und umarmte sie mit feinster Sitte und Höflichkeit und befahl sodann Sancho, Rosinantes Sattel und Gurt gehörig zu besorgen und ihn gleich auf der Stelle zu waffnen. Sancho nahm die Rüstung herunter, die wie ein Siegesmal an einem Baum hing, zog Rosinantes Gurt nach und waffnete seinen Herrn in einem Augenblick. Und als dieser sich wohlgerüstet sah, sprach er: |
| -Vamos de aquí, en el nombre de Dios , a favorecer esta gran señora. | »Auf nun, ziehen wir in Gottes Namen hin, dieser hohen Herrin Beistand zu leisten.« |
| Estábase el barbero aún de rodillas, teniendo gran cuenta de disimular la risa y de que no se le cayese la barba, con cuya caída quizá quedaran todos sin conseguir su buena intención; y, viendo que ya el don estaba concedido y con la diligencia que don Quijote se alistaba para ir a cumplirle, se levantó y tomó de la otra mano a su señora , y entre los dos la subieron en la mula. Luego subió don Quijote sobre Rocinante, y el barbero se acomodó en su cabalgadura, quedándose Sancho a pie, donde de nuevo se le renovó la pérdida del rucio , con la falta que entonces le hacía; mas todo lo llevaba con gusto, por parecerle que ya su señor estaba puesto en camino, y muy a pique, de ser emperador; porque sin duda alguna pensaba que se había de casar con aquella princesa, y ser, por lo menos, rey de Micomicón. Sólo le daba pesadumbre el pensar que aquel reino era en tierra de negros, y que la gente que por sus vasallos le diesen habían de ser todos negros; a lo cual hizo luego en su imaginación un buen remedio , y díjose a sí mismo. | Der Barbier lag noch immer auf den Knien und gab sich die größte Mühe, das Lachen zu verbeißen und seinen Bart festzuhalten, dessen Abfallen vielleicht ihnen allen ihren wohlgemeinten Plan vereitelt hätte. Da er aber sah, wie die Gunst schon gewährt war und wie eilfertig Don Quijote sich bereitmachte, die Zusage zu erfüllen, so stand er auf und faßte seine Herrin an der Hand, und beide gemeinsam hoben sie auf das Maultier. Sofort bestieg Don Quijote den Rosinante, der Barbier setzte sich auf seinem Tiere zurecht, Sancho aber wanderte zu Fuß, wobei er an den Verlust seines Grauen dadurch, daß er ihn jetzt entbehren mußte, aufs neue gemahnt wurde. Aber all dieses ertrug er mit Freuden, weil es ihn bedünkte, sein Herr sei jetzt auf dem Wege, ja ganz nahe daran, ein Kaiser zu werden. Denn er glaubte, Don Quijote werde sich ohne Zweifel mit dieser Prinzessin verheiraten und aufs mindeste König von Mikomikón werden. Nur das machte ihm Kummer, daß dies Königreich im Negerland läge und die Leute, die man ihm zu Untertanen gäbe, sämtlich Neger sein würden. Hierfür aber fand er alsbald in seiner Vorstellung ein gutes Mittel, und er sprach zu sich selber: |
| -¿Qué se me da a mí que mis vasallos sean negros? ¿Habrá más que cargar con ellos y traerlos a España, donde los podré vender, y adonde me los pagarán de contado, de cuyo dinero podré comprar algún título o algún oficio con que vivir descansado todos los días de mi vida? ¡No, sino dormíos, y no tengáis ingenio ni habilidad para disponer de las cosas y para vender treinta o diez mil vasallos en dácame esas pajas ! Par Dios que los he de volar, chico con grande, o como pudiere, y que, por negros que sean, los he de volver blancos o amarillos . ¡Llegaos, que me mamo el dedo. | Was liegt mir dran, ob meine Untertanen Schwarze sind? Was braucht's weiter, als sie aufs Schiff zu laden und nach Spanien zu bringen, wo ich sie verkaufen kann und man mir sie bar bezahlen wird? Und mit dem Gelde kann ich alsdann ein Gut, das den Adel verleiht, oder ein Amt kaufen, um davon all meine Lebenstage geruhsam zu leben. Ja, leg dich nur schlafen! Und hab nicht so viel Verstand und Geschick, um eine Sache ordentlich anzufangen und dreißig- oder meinetwegen zehntausend Untertanen im Handumdrehen zu verschachern! Nein, bei Gott, ich will sie mir aufjagen, groß und klein, im Ramsch, oder wie ich's sonst fertigbringe; und sind sie auch schwarz, so will ich ihre Farbe in Silberweiß oder Goldgelb verwandeln! Kommt nur, glaubt nur, ich tat wie ein Blödsinniger an den Fingern kauen! |
| Con esto, andaba tan solícito y tan contento que se le olvidaba la pesadumbre de caminar a pie. | Mit diesen Gedanken war er so beschäftigt und so vergnügt, daß er den Kummer vergaß, zu Fuße gehen zu müssen. |
| Todo esto miraban de entre unas breñas Cardenio y el cura, y no sabían qué hacerse para juntarse con ellos; pero el cura, que era gran tracista , imaginó luego lo que harían para conseguir lo que deseaban; y fue que con unas tijeras que traía en un estuche quitó con mucha presteza la barba a Cardenio, y vistióle un capotillo pardo que él traía y diole un herreruelo negro, y él se quedó en calzas y en jubón; y quedó tan otro de lo que antes parecía Cardenio, que él mesmo no se conociera, aunque a un espejo se mirara. Hecho esto, puesto ya que los otros habían pasado adelante en tanto que ellos se disfrazaron, con facilidad salieron al camino real antes que ellos, porque las malezas y malos pasos de aquellos lugares no concedían que anduviesen tanto los de a caballo como los de a pie. En efeto, ellos se pusieron en el llano, a la salida de la sierra, y, así como salió della don Quijote y sus camaradas, el cura se le puso a mirar muy de espacio, dando señales de que le iba reconociendo; y, al cabo de haberle una buena pieza estado mirando, se fue a él abiertos los brazos y diciendo a voces. | All dieses beobachteten Cardenio und der Pfarrer hinter Dornbüschen hervor und wußten nicht, wie sie es anfangen sollten, sich der Gesellschaft anzuschließen. Jedoch der Pfarrer, der ein gar erfinderischer Kopf war, kam gleich darauf, wie ihr Zweck zu erreichen sei; er nahm nämlich eine Schere, die er in einem Futteral bei sich trug, schnitt Cardenio mit großer Behendigkeit den Bart ab, zog ihm seinen eigenen grauen Rock an, gab ihm den schwarzen Mantel darüber, und er selbst blieb nur in Hosen und Wams. Cardenio aber war ein so ganz anderer als vorher geworden, daß er sich selbst im Spiegel nicht erkannt hätte. Als dies vollbracht, gelangten sie, obschon während ihrer Umkleidung die andern weitergegangen waren, ohne Mühe früher als diese auf die Landstraße, weil das viele Gestrüpp und die schlimmen Wege in der Gegend die Leute zu Pferd nicht so schnell fortkommen ließen als die zu Fuß. Wirklich gelangten sie sogleich beim Abstieg vom Fußweg auf die ebne Straße, und als Don Quijote mit den Seinigen herunterkam, stellte sich der Pfarrer hin und betrachtete ihn ernst und bedächtig, gab durch Gebärden kund, daß er ihn wiedererkenne, und nachdem er ihm geraume Zeit ins Gesicht geschaut, eilte er ihm mit offnen Armen entgegen und rief laut: |
| -Para bien sea hallado el espejo de la caballería, el mi buen compatriote don Quijote de la Mancha, la flor y la nata de la gentileza, el amparo y remedio de los menesterosos, la quintaesencia de los caballeros andantes. | »Gesegnet sei die Stunde, da ich ihn wiedersehe, ihn, den Spiegel des Rittertums, meinen trefflichen Landsmann Don Quijote von der Mancha, des Edelsinns Blume und Perle, Schutz und Rettung der Bedrängten, Quintessenz der fahrenden Ritter!« |
| Y, diciendo esto, tenía abrazado por la rodilla de la pierna izquierda a don Quijote; el cual, espantado de lo que veía y oía decir y hacer aquel hombre, se le puso a mirar con atención, y, al fin, le conoció y quedó como espantado de verle, y hizo grande fuerza por apearse; mas el cura no lo consintió, por lo cual don Quijote decía. | Und dieses sagend, umfaßte er am Knie das linke Bein Don Quijotes. Der aber war höchst betroffen über alles, was er den Mann sagen hörte und tun sah. Er betrachtete ihn mit höchster Aufmerksamkeit und erkannte ihn endlich; er war schier entsetzt, den Pfarrer hier zu sehen, und tat sein möglichstes, um vom Pferde zu steigen. Allein der Pfarrer ließ es nicht zu; weshalb Don Quijote sprach: |
| -Déjeme vuestra merced, señor licenciado, que no es razón que yo esté a caballo, y una tan reverenda persona como vuestra merced esté a pie. | »Laßt mich, Herr Lizentiat; es ist nicht recht, daß ich zu Pferde sitze, während Euer Hochwürden zu Fuße ist.« |
| -Eso no consentiré yo en ningún modo -dijo el cura-: estése la vuestra grandeza a caballo, pues estando a caballo acaba las mayores fazañas y aventuras que en nuestra edad se han visto; que a mí, aunque indigno sacerdote, bastaráme subir en las ancas de una destas mulas destos señores que con vuestra merced caminan, si no lo han por enojo. Y aun haré cuenta que voy caballero sobre el caballo Pegaso , o sobre la cebra o alfana en que cabalgaba aquel famoso moro Muzaraque, que aún hasta ahora yace encantado en la gran cuesta Zulema, que dista poco de la gran Compluto . | »Das werde ich nie und unter keiner Bedingung zugeben«, entgegnete der Pfarrer. »Wolle Eure erhabene Person nur zu Pferde bleiben, denn zu Pferde vollbringt Ihr die größten Heldentaten und Abenteuer, die zu unsern Zeiten erlebt worden. Für mich aber, einen - obschon unwürdigen - Priester, ist es schon genug, mich auf die Kruppe eines Maultiers dieser Herrschaften zu setzen, die mit Euer Gnaden des Weges ziehn, falls es ihnen nicht zuwider ist. Und auch auf solchem Sitze schon wird es mir sein, als ritte ich auf dem Pferde Pegasus, ja auf dem Zebra oder Schlachtroß, das jenen berühmten Mohren Muzaraque trug, der noch heutigen Tages in dem breiten Hügel Zulema verzaubert liegt, nicht fern von der berühmten Stadt Complutum.« |
| -Aún no caía yo en tanto, mi señor licenciado -respondió don Quijote-; y yo sé que mi señora la princesa será servida, por mi amor, de mandar a su escudero dé a vuestra merced la silla de su mula, que él podrá acomodarse en las ancas, si es que ella las sufre. | »Daran hatte ich wirklich nicht gedacht, mein geehrter Herr Lizentiat«, erwiderte Don Quijote, »und ich bin überzeugt, meine gnädige Prinzessin wird geruhen, aus Gefälligkeit gegen mich, ihrem Knappen zu befehlen, daß er Euer Hochwürden den Sitz auf dem Sattel seines Maultiers einräume; er aber kann sich auf die Kruppe setzen, falls das Tier es verträgt.« |
| -Sí sufre, a lo que yo creo -respondió la princesa-; y también sé que no será menester mandárselo al señor mi escudero, que él es tan cortés y tan cortesano que no consentirá que una persona eclesiástica vaya a pie, pudiendo ir a caballo. | »Gewiß verträgt es das, soviel ich glaube«, versetzte die Prinzessin, »und ich weiß auch, daß es nicht nötig ist, solches meinem Herrn Knappen anzubefehlen; denn er ist so höflich und von feiner Sitte, daß er nicht zugeben wird, daß ein geistlicher Herr zu Fuße geht, wenn die Möglichkeit vorhanden ist, daß er reite.« |
| -Así es -respondió el barbero. | »So ist es«, sagte der Barbier, |
| Y, apeándose en un punto, convidó al cura con la silla, y él la tomó sin hacerse mucho de rogar. Y fue el mal que al subir a las ancas el barbero, la mula, que, en efeto, era de alquiler, que para decir que era mala esto basta, alzó un poco los cuartos traseros y dio dos coces en el aire, que, a darlas en el pecho de maese Nicolás, o en la cabeza, él diera al diablo la venida por don Quijote. Con todo eso, le sobresaltaron de manera que cayó en el suelo, con tan poco cuidado de las barbas, que se le cayeron en el suelo; y, como se vio sin ellas, no tuvo otro remedio sino acudir a cubrirse el rostro con ambas manos y a quejarse que le habían derribado las muelas. Don Quijote, como vio todo aquel mazo de barbas, sin quijadas y sin sangre, lejos del rostro del escudero caído, dijo. | stieg im Nu ab und bot dem Pfarrer den Sattel an, und dieser nahm ihn ein, ohne sich lange bitten zu lassen. Aber das Schlimme dabei war, daß, als der Barbier auf die Kruppe steigen wollte, das Maultier, das ein Mietgaul war - was zur Genüge besagt, daß es bösartig war -, die Hinterfüße in die Höhe warf und ein paarmal so mächtig ausschlug, daß, wenn es den Meister Nikolas auf Brust oder Kopf getroffen hätte, er sich seine Reise zur Auffindung Don Quijotes zum Teufel gewünscht hätte. Aber auch so schon erschrak er darob so heftig, daß er zu Boden stürzte und dabei so wenig acht auf den Bart hatte, daß er ihm abfiel. Als er sich nun ohne Bart sah, wußte er sich nicht anders zu helfen, als daß er sich das Gesicht mit beiden Händen bedeckte und jammerte, es seien ihm die Backenzähne ausgeschlagen. Als Don Quijote diesen ganzen Knäuel Bart ohne Kinnbacken und ohne Blut weit von dem Gesicht des hingestürzten Knappen liegen sah, sprach er: |
| -¡Vive Dios, que es gran milagro éste! ¡Las barbas le ha derribado y arrancado del rostro, como si las quitaran aposta. | »So mir Gott helfe, das ist ein großes Wunder! Das Tier hat ihm den Bart abgeschlagen und aus dem Gesichte gerissen, grade als hätte man ihn vorsätzlich abgeschnitten.« |
| El cura, que vio el peligro que corría su invención de ser descubierta, acudió luego a las barbas y fuese con ellas adonde yacía maese Nicolás, dando aún voces todavía , y de un golpe, llegándole la cabeza a su pecho, se las puso, murmurando sobre él unas palabras, que dijo que era cierto ensalmo apropiado para pegar barbas , como lo verían; y, cuando se las tuvo puestas, se apartó, y quedó el escudero tan bien barbado y tan sano como de antes, de que se admiró don Quijote sobremanera, y rogó al cura que cuando tuviese lugar le enseñase aquel ensalmo; que él entendía que su virtud a más que pegar barbas se debía de estender, pues estaba claro que de donde las barbas se quitasen había de quedar la carne llagada y maltrecha, y que, pues todo lo sanaba, a más que barbas aprovechaba. | Der Pfarrer sah, wie sein Anschlag Gefahr lief, aufgedeckt zu werden, holte den Bart in aller Eile und brachte ihn zu der Stelle, wo Meister Nikolas noch schreiend lag, drückte dessen Kopf an seine Brust und setzte ihm den Bart mit einem Ruck wieder an, wobei er etliches murmelte, was, wie er sagte, ein Zaubersegen sei, der die Kraft habe, Bärte festzumachen, wie sie gleich sehen würden. Als er ihm nun den Bart wieder angelegt hatte, trat er zur Seite, und da zeigte sich der Barbier so heil und so wohlbebartet als vorher. Darob verwunderte sich Don Quijote über die Maßen und bat den Pfarrer, wenn er Gelegenheit dazu finde, möge er ihn den Zauberspruch lehren; denn er meine, dessen Kraft müsse sich noch auf viel mehr als auf das Ansetzen von Barten erstrecken. Es sei doch klar, daß da, wo der Bart ausgerissen worden, Haut und Fleisch wund und zerrissen sein müßten; da aber der Spruch all dieses heile, so sei er für noch andres als den Bart mit Nutzen zu gebrauchen. |
| -Así es -dijo el cura, y prometió de enseñársele en la primera ocasión. | »Allerdings ist das der Fall«, entgegnete der Pfarrer und versprach, ihn den Spruch bei erster Gelegenheit zu lehren. |
| Concertáronse que por entonces subiese el cura, y a trechos se fuesen los tres mudando , hasta que llegasen a la venta, que estaría hasta dos leguas de allí. Puestos los tres a caballo, es a saber, don Quijote, la princesa y el cura, y los tres a pie, Cardenio, el barbero y Sancho Panza, don Quijote dijo a la doncella: | Sie kamen nun überein, für jetzt solle der Pfarrer aufsteigen, und die andern drei sollten streckenweise mit ihm abwechseln, bis sie zu der Schenke kämen, die noch etwa zwei Meilen entfernt sein müsse. Während so drei ritten, nämlich Don Quijote, die Prinzessin und der Pfarrer, und drei zu Fuß gingen, Cardenio, der Barbier und Sancho Pansa, sprach Don Quijote zu dem Fräulein: |
| -Vuestra grandeza, señora mía, guíe por donde más gusto le diere. | »Herrin mein, Eure Hoheit wolle die Führung übernehmen, wohin Euch zumeist Begehr ist.« |
| Y, antes que ella respondiese, dijo el licenciado. | Bevor sie antworten konnte, sprach der Lizentiat: |
| -¿Hacia qué reino quiere guiar la vuestra señoría? ¿Es, por ventura, hacia el de Micomicón? ; que sí debe de ser, o yo sé poco de reinos. | »Zu welchem Reiche will Eure Herrlichkeit uns führen? Vielleicht zum Königreich Mikomikón? Ja, so muß es sein, oder ich verstehe mich schlecht auf Königreiche.« |
| Ella, que estaba bien en todo, entendió que había de responder que sí; y así, dijo. | Dorotea verstand, sie merkte, daß sie ja antworten müsse, und sagte demgemäß: |
| -Sí, señor, hacia ese reino es mi camino. | »Ja, Herr Lizentiat, zu diesem Königreiche geht mein Weg.« |
| -Si así es -dijo el cura-, por la mitad de mi pueblo hemos de pasar, y de allí tomará vuestra merced la derrota de Cartagena , donde se podrá embarcar con la buena ventura; y si hay viento próspero, mar tranquilo y sin borrasca, en poco menos de nueve años se podrá estar a vista de la gran laguna Meona, digo, Meótides , que está poco más de cien jornadas más acá del reino de vuestra grandeza. | »Wenn dem so ist«, sprach darauf der Pfarrer, »so müssen wir mitten durch mein Dorf reisen, und von da wird Euer Gnaden den Weg nach Cartagena einschlagen, wo Ihr Euch, so das Glück will, einschiffen könnt; und ist der Wind günstig, die See ruhig und ohne Stürme, so seid Ihr wohl in weniger als neun Jahren in Sicht des großen Sees Mäona, ich meine Mäotis, der wenig mehr als hundert Tagereisen diesseits von Euer Hoheit Königreich liegt.« |
| -Vuestra merced está engañado, señor mío -dijo ella-, porque no ha dos años que yo partí dél, y en verdad que nunca tuve buen tiempo, y, con todo eso, he llegado a ver lo que tanto deseaba, que es al señor don Quijote de la Mancha, cuyas nuevas llegaron a mis oídos así como puse los pies en España, y ellas me movieron a buscarle, para encomendarme en su cortesía y fiar mi justicia del valor de su invencible brazo. | »Euer Gnaden ist im Irrtum, werter Herr«, sprach sie, »denn es ist noch nicht zwei Jahre her, seit ich von dort abgereist bin, und wahrlich hatte ich dabei niemals gut Wetter. Und dessenungeachtet bin ich jetzt hierhergelangt, um hier zu erblicken, was ich so sehr ersehnte, nämlich den Herrn Don Quijote von der Mancha, von welchem, sobald ich den Fuß auf Spaniens Boden setzte, Kunde zu meinen Ohren drang; und diese Kunde ist's, die mich antrieb, ihn aufzusuchen, um mich seinem Edelmut zu befehlen und mein Recht dem Heldentum seines unbesieglichen Arrns anzuvertrauen.« |
| -No más: cesen mis alabanzas -dijo a esta sazón don Quijote-, porque soy enemigo de todo género de adulación; y, aunque ésta no lo sea , todavía ofenden mis castas orejas semejantes pláticas. Lo que yo sé decir, señora mía, que ora tenga valor o no, el que tuviere o no tuviere se ha de emplear en vuestro servicio hasta perder la vida; y así, dejando esto para su tiempo, ruego al señor licenciado me diga qué es la causa que le ha traído por estas partes, tan solo, y tan sin criados, y tan a la ligera, que me pone espanto. | »Nicht weiter! Laßt ab von solchem Lobpreis«, sprach hier Don Quijote, »denn aller Art von Schmeichelei bin ich feind; und selbst wenn dies keine Schmeichelei wäre, so verletzen solche Reden doch immer meine keuschen Ohren. Was ich sagen kann, Herrin mein, ob ich nun Heldensinn besitze oder nicht - was ich davon besitze oder nicht besitze, soll Eurem Dienste gewidmet sein, bis ich des Lebens verlustig gehe. Und indem wir dies bis zu seiner Zeit beruhen lassen, bitte ich den Herrn Lizentiaten, mir zu sagen, welche Ursach ihn hierhergeführt hat, so ganz allein, ohne Diener und so leicht gekleidet, daß ich darob wahrhaft erschrocken bin.« |
| -A eso yo responderé con brevedad -respondió el cura-, porque sabrá vuestra merced, señor don Quijote, que yo y maese Nicolás, nuestro amigo y nuestro barbero, íbamos a Sevilla a cobrar cierto dinero que un pariente mío que ha muchos años que pasó a Indias me había enviado, y no tan pocos que no pasan de sesenta mil pesos ensayados, que es otro que tal; y, pasando ayer por estos lugares, nos salieron al encuentro cuatro salteadores y nos quitaron hasta las barbas; y de modo nos las quitaron, que le convino al barbero ponérselas postizas; y aun a este mancebo que aquí va -señalando a Cardenio- le pusieron como de nuevo. Y es lo bueno que es pública fama por todos estos contornos que los que nos saltearon son de unos galeotes que dicen que libertó, casi en este mesmo sitio, un hombre tan valiente que, a pesar del comisario y de las guardas, los soltó a todos; y, sin duda alguna, él debía de estar fuera de juicio, o debe de ser tan grande bellaco como ellos, o algún hombre sin alma y sin conciencia, pues quiso soltar al lobo entre las ovejas, a la raposa entre las gallinas, a la mosca entre la miel ; quiso defraudar la justicia, ir contra su rey y señor natural, pues fue contra sus justos mandamientos. Quiso, digo, quitar a las galeras sus pies , poner en alboroto a la Santa Hermandad, que había muchos años que reposaba; quiso, finalmente, hacer un hecho por donde se pierda su alma y no se gane su cuerpo. | »Darauf werde ich kurz antworten«, erwiderte der Pfarrer. »Euer Gnaden wisse, daß ich mit Meister Nikolas, unserm Freund und Barbier, nach Sevilla ging, um gewisse Gelder zu erheben, die ein Verwandter von mir, der vor vielen Jahren nach Indien gegangen, mir geschickt hatte. Es war nicht wenig: es überstieg sechzigtausend vollgewichtige Pesos, was keine Kleinigkeit ist. Als wir aber gestern durch diese Gegend kamen, überfielen uns vier Räuber und nahmen uns alles ab, ja selbst den Bart, und dergestalt haben sie uns ihn abgenommen, daß der Barbier sich einen falschen ansetzen mußte; und auch diesen jungen Mann« - hier zeigte er auf Cardenio - »haben sie übel zugerichtet und aller Habe beraubt. Und das Schönste bei der Sache ist, daß man in der ganzen Umgegend sich erzählt, unsre Räuber gehören zu einer Kette Galeerensklaven, die gerade hier in der Nähe ein tapferer Mann befreit hat, ein Mann von solcher Heldenkraft, daß er sie trotz dem Kommissär und den Wächtern von den Fesseln losmachte. Der Mann muß gewiß nicht bei Verstande sein oder ein ebenso arger Schurke wie sie selber oder ein Mensch ohne Herz und ohne Gewissen, da er den Wolf unter die Schafe losließ, den Fuchs unter die Hühner, die Mücke unter die Honigtöpfe. Er wollte die Gerechtigkeit betrügen, wider seinen König und angestammten Herrn sich auflehnen, da er gegen dessen gerechte Gebote handelte; er wollte, sag ich, die Galeeren ihrer Arme berauben, die Heilige Brüderschaft in Aufruhr bringen, sie, die schon seit vielen Jahren ruhte; kurz, er wollte eine Tat ausführen, die seiner Seele Verderben und seinem Leibe keinen Gewinn bringen wird.« |
| Habíales contado Sancho al cura y al barbero la aventura de los galeotes, que acabó su amo con tanta gloria suya, y por esto cargaba la mano el cura refiriéndola, por ver lo que hacía o decía don Quijote; al cual se le mudaba la color a cada palabra, y no osaba decir que él había sido el libertador de aquella buena gente. | Sancho hatte dem Pfarrer und dem Barbier das Abenteuer mit den Galeerensklaven erzählt, das sein Herr so ruhmvoll zu Ende gebracht, und deshalb drückte sich der Pfarrer bei seiner Erzählung so stark aus, um zu sehen, was Don Quijote sagen oder tun werde. Der aber wechselte die Farbe bei jedem Wort und wagte nicht zu sagen, daß er der Befreier dieser Biedermänner gewesen. |
| -Éstos, pues -dijo el cura-, fueron los que nos robaron; que Dios, por su misericordia, se lo perdone al que no los dejó llevar al debido suplicio . | »Diese also«, sagte der Pfarrer, »waren es, die uns beraubten, und Gott in seiner Barmherzigkeit verzeihe es jenem, der nicht zuließ, sie ihrer wohlverdienten Strafe zuzuführen.« |
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