| I. Capítulo XXXIV. Donde se prosigue la novela del Curioso impertinente | 34. Kapitel Worin die Novelle vom törichten Vorwitz fortgesetzt wird |
| »Así como suele decirse que parece mal el ejército sin su general y el castillo sin su castellano, digo yo que parece muy peor la mujer casada y moza sin su marido, cuando justísimas ocasiones no lo impiden. Yo me hallo tan mal sin vos, y tan imposibilitada de no poder sufrir esta ausencia , que si presto no venís, me habré de ir a entretener en casa de mis padres, aunque deje sin guarda la vuestra; porque la que me dejastes, si es que quedó con tal título, creo que mira más por su gusto que por lo que a vos os toca ; y, pues sois discreto, no tengo más que deciros, ni aun es bien que más os diga. | Wie man zu sagen pflegt, daß ein Heer ohne seinen Feldherrn und eine Burg ohne ihren Burgvogt einen schlechten Eindruck machen, so sage ich: ohne ihren Gatten macht eine jugendliche Ehefrau noch einen viel schlimmern Eindruck, wenn nicht die zwingendsten Gründe dies verhindern. Ich finde mich in so übler Lage ohne Euch und so außerstande, diese Abwesenheit zu ertragen, daß, wenn Ihr nicht schleunig kommt, ich gehen muß, um im Hause meiner Eltern zu leben, ob ich auch das Eure ohne Hüter lasse. Denn der Hüter, den Ihr mir zurückgelassen, falls er nämlich in dieser Eigenschaft bei uns geblieben, der, glaube ich, hat mehr sein eigenes Gelüsten im Auge, als was Euch angeht. Und da Ihr ein verständiger Mann seid, habe ich Euch nicht mehr zu sagen, und es wäre auch nicht einmal gut, wenn ich Euch mehr sagte. |
| »Esta carta recibió Anselmo, y entendió por ella que Lotario había ya comenzado la empresa, y que Camila debía de haber respondido como él deseaba; y, alegre sobremanera de tales nuevas, respondió a Camila, de palabra, que no hiciese mudamiento de su casa en modo ninguno, porque él volvería con mucha brevedad. Admirada quedó Camila de la respuesta de Anselmo, que la puso en más confusión que primero, porque ni se atrevía a estar en su casa, ni menos irse a la de sus padres; porque en la quedada corría peligro su honestidad, y en la ida iba contra el mandamiento de su esposo. | Diesen Brief empfing Anselmo, und er ersah daraus, daß Lotario bereits das Unternehmen begonnen und daß Camila geantwortet haben mußte, wie er es wünschte, und über die Maßen vergnügt ob solcher Nachrichten, sandte er an Camila mündliche Antwort, sie möge wegen ihrer Wohnung durchaus keine Änderung treffen; denn er werde in aller Kürze zurückkehren. Camila war erstaunt über Anselmos Antwort, die sie in noch größere Verlegenheit als zuvor setzte. Sie getraute sich nicht, in ihrem Hause zu bleiben, und noch weniger, in das ihrer Eltern zu ziehen; denn beim Dableiben lief ihre Ehre Gefahr, und beim Wegziehen handelte sie gegen das Gebot ihres Gatten. |
| »En fin, se resolvió en lo que le estuvo peor , que fue en el quedarse, con determinación de no huir la presencia de Lotario, por no dar que decir a sus criados; y ya le pesaba de haber escrito lo que escribió a su esposo, temerosa de que no pensase que Lotario había visto en ella alguna desenvoltura que le hubiese movido a no guardalle el decoro que debía. Pero, fiada en su bondad, se fió en Dios y en su buen pensamiento , con que pensaba resistir callando a todo aquello que Lotario decirle quisiese, sin dar más cuenta a su marido, por no ponerle en alguna pendencia y trabajo. Y aun andaba buscando manera como disculpar a Lotario con Anselmo, cuando le preguntase la ocasión que le había movido a escribirle aquel papel. Con estos pensamientos, más honrados que acertados ni provechosos, estuvo otro día escuchando a Lotario, el cual cargó la mano de manera que comenzó a titubear la firmeza de Camila, y su honestidad tuvo harto que hacer en acudir a los ojos, para que no diesen muestra de alguna amorosa compasión que las lágrimas y las razones de Lotario en su pecho habían despertado. Todo esto notaba Lotario, y todo le encendía. | Endlich entschloß sie sich zu dem, was gerade zum Schlimmsten für sie ausschlug, nämlich zu bleiben, mit dem Vorsatz, Lotarios Gegenwart nicht zu meiden, weil sie ihren Dienern keinen Anlaß zum Gerede geben wollte. Und schon tat es ihr leid, ihrem Gatten den erwähnten Brief geschrieben zu haben, da sie befürchtete, er möchte etwa denken, Lotario habe irgendeine Leichtfertigkeit in ihrem Benehmen bemerkt, die ihn veranlaßt hätte, ihr gegenüber nicht die Achtung zu bewahren, die er ihr schuldete. Aber ihrer Tugend sich bewußt, verließ sie sich auf Gott und ihren redlichen Sinn und hielt sich damit für stark genug, um allem, was Lotario ihr sagen möchte, schweigend zu widerstehen, ohne ihrem Gatten weitere Mitteilung zu machen, um ihn nicht in Händel und Widerwärtigkeiten zu verwickeln. Ja, bereits sann sie auf ein Mittel, wie sie Lotario bei Anselmo entschuldigen könne, wenn dieser sie fragen sollte, warum sie ihm jenen Brief geschrieben habe. In diesen Gedanken, die freilich mehr ehrenhaft als verständig und zu ihrem Besten waren, saß sie des folgenden Tages da und hörte Lotario an, welcher diesmal so in sie drang, daß Camilas Festigkeit zu wanken begann, und Ihre Sittsamkeit hatte genug zu tun, um die Augen zu hüten, daß sie das zärtliche Mitleid nicht verrieten, welches Lotarios Worte und Tränen in ihrem Busen geweckt hatten. All dies bemerkte Lotario wohl, und alles versetzte ihn in noch heißere Glut. |
| »Finalmente, a él le pareció que era menester, en el espacio y lugar que daba la ausencia de Anselmo, apretar el cerco a aquella fortaleza. Y así, acometió a su presunción con las alabanzas de su hermosura, porque no hay cosa que más presto rinda y allane las encastilladas torres de la vanidad de las hermosas que la mesma vanidad, puesta en las lenguas de la adulación . En efecto, él, con toda diligencia, minó la roca de su entereza, con tales pertrechos que, aunque Camila fuera toda de bronce, viniera al suelo. Lloró, rogó, ofreció, aduló, porfió, y fingió Lotario con tantos sentimientos, con muestras de tantas veras, que dio al través con el recato de Camila y vino a triunfar de lo que menos se pensaba y más deseaba . | Nun aber bedünkte es ihn unerläßlich, solange noch Anselmos Abwesenheit ihm Zeit und Gelegenheit vergönne, die Belagerung dieser Feste mit größerem Nachdruck zu betreiben, und so eröffnete er mit Lobreden auf ihre Schönheit seinen Angriff auf ihre Eigenliebe. Denn es gibt nichts auf Erden, was die umschanzten Türme weiblicher Eitelkeit rascher überwältigt und beseitigt als diese Eitelkeit selbst, wenn sie sich auf die Sprache der Schmeichelei stützt. Kurz, Lotario untergrub mit aller Kunst und Unermüdlichkeit den Fels ihrer keuschen Tugend mittels solcher Minierarbeiten, daß Camila, wäre sie auch ganz von Erz gewesen, hätte fallen müssen. Er weinte, flehte, verhieß, schmeichelte, drängte beharrlich und log mit so heißem Gefühl, mit so viel Zeichen der Aufrichtigkeit, daß er Camilas Sittsamkeit zum Scheitern brachte und endlich einen Triumph errang, den er am wenigsten erhofft und am meisten ersehnt hatte. |
| »Rindióse Camila, Camila se rindió; pero, ¿qué mucho, si la amistad de Lotario no quedó en pie? Ejemplo claro que nos muestra que sólo se vence la pasión amorosa con huilla, y que nadie se ha de poner a brazos con tan poderoso enemigo, porque es menester fuerzas divinas para vencer las suyas humanas. Sólo supo Leonela la flaqueza de su señora, porque no se la pudieron encubrir los dos malos amigos y nuevos amantes. No quiso Lotario decir a Camila la pretensión de Anselmo, ni que él le había dado lugar para llegar a aquel punto, porque no tuviese en menos su amor y pensase que así, acaso y sin pensar, y no de propósito, la había solicitado. | Camila ergab sich, Camila fiel: aber was Wunder, da ja auch Lotarios Freundschaft nicht standhielt? Ein deutliches Beispiel, das uns zeigt, daß man die Leidenschaft der Liebe nur besiegen kann, wenn man vor ihr die Flucht ergreift, und daß niemand gegen einen so machtvollen Feind den Kampf wagen kann, dessen wenn auch nur menschliche Kräfte zu besiegen man göttlicher Kräfte bedarf. Leonela allein erfuhr von der Schwäche ihrer Herrin; denn sie ihr zu verbergen war den Verrätern an der Freundschaft, dem neuen Liebespaar, nicht möglich. Lotario mochte Camila den Plan Anselmos nicht anvertrauen; und daß jener selbst ihm die Gelegenheit verschafft habe, so weit zu gelangen, mochte er ihr ebensowenig sagen, damit sie seine Liebe nicht geringer schätze und damit sie glaube, daß er nur aus zufälligem Anlaß und ohne überlegte Absicht, nicht aber mit Vorbedacht sich um ihre Gunst beworben habe. |
| »Volvió de allí a pocos días Anselmo a su casa, y no echó de ver lo que faltaba en ella, que era lo que en menos tenía y más estimaba . Fuese luego a ver a Lotario, y hallóle en su casa; abrazáronse los dos, y el uno preguntó por las nuevas de su vida o de su muerte. | Nach wenig Tagen kehrte Anselmo nach Hause zurück und ward nicht inne, was jetzt in demselben fehle, nämlich worauf er am wenigsten gehalten und was er doch am höchsten geschätzt hatte. Er suchte sogleich Lotario auf und fand ihn in dessen Wohnung; sie umarmten einander, und Anselmo verlangte von ihm Kunde, ob ihm Leben oder Tod beschieden sei. |
| »-Las nuevas que te podré dar, ¡oh amigo Anselmo! -dijo Lotario-, son de que tienes una mujer que dignamente puede ser ejemplo y corona de todas las mujeres buenas. Las palabras que le he dicho se las ha llevado el aire, los ofrecimientos se han tenido en poco, las dádivas no se han admitido, de algunas lágri mas fingidas mías se ha hecho burla notable. En resolución, así como Camila es cifra de toda belleza, es archivo donde asiste la honestidad y vive el comedimiento y el recato, y todas las virtudes que pueden hacer loable y bien afortunada a una honrada mujer. Vuelve a tomar tus dineros, amigo, que aquí los tengo, sin haber tenido necesidad de tocar a ellos; que la entereza de Camila no se rinde a cosas tan bajas como son dádivas ni promesas. Conténtate, Anselmo, y no quieras hacer más pruebas de las hechas; y, pues a pie enjuto has pasado el mar de las dificultades y sospechas que de las mujeres suelen y pueden tenerse, no quieras entrar de nuevo en el profundo piélago de nuevos inconvenientes, ni quieras hacer experiencia con otro piloto de la bondad y fortaleza del navío que el cielo te dio en suerte para que en él pasases la mar deste mundo, sino haz cuenta que estás ya en seguro puerto, y aférrate con las áncoras de la buena consideración, y déjate estar hasta que te vengan a pedir la deuda que no hay hidalguía humana que de pagarla se escuse . | »Die Kunde, die ich dir geben kann, mein Freund Anselmo«, sprach Lotario, »ist die, daß du ein Weib hast, das verdient, Beispiel und Krone aller tugendhaften Frauen genannt zu werden. Die Worte, die ich an sie gerichtet, waren in den Wind gesprochen; meine Anerbietungen wurden verschmäht; die Geschenke wurden nicht angenommen; ein paar erheuchelte Tränen, die ich vergoß, wurden ganz gehörig verspottet. Kurz, so wie Camila der Inbegriff aller Schönheit ist, so ist sie auch der Juwelenschrein, worin die Sittsamkeit verwahrt ist, worin die Liebenswürdigkeit und Keuschheit ruhen wie auch alle anderen Tugenden, die ein ehrenhaftes Weib preisenswert und glücklich machen können. Nimm dein Geld wieder, Freund, ich hatte nicht nötig, es anzurühren; denn Camilas unnahbare Tugend läßt sich nicht von niedrigen Dingen wie Geschenken und Versprechungen besiegen. Sei zufrieden, Anselmo, und begehre nicht noch mehr Proben als die bisherigen; und da du trockenen Fußes durch das Meer der schweren Quälereien und argwöhnischen Zweifel gegangen, die man um der Frauen willen so oft erleidet, so wage dich nicht abermals in die tiefe See neuer Widerwärtigkeiten, erprobe nicht mit einem anderen Lotsen die Güte und Festigkeit des Schiffes, das dir der Himmel zugeteilt hat, um an dessen Bord das Meer dieses Lebens zu befahren. Sei vielmehr überzeugt, daß du schon im sicheren Hafen bist, lege dich fest vor dem Anker besonnener Erwägung und bleibe ungestört da liegen, bis man dir dereinst den Zoll abfordert, von dem uns kein Adel der Welt jemals befreien kann.« |
| »Contentísimo quedó Anselmo de las razones de Lotario, y así se las creyó como si fueran dichas por algún oráculo. Pero, con todo eso, le rogó que no dejase la empresa, aunque no fuese más de por curiosidad y entretenimiento, aunque no se aprovechase de allí adelante de tan ahincadas diligencias como hasta entonces; y que sólo quería que le escribiese algunos versos en su alabanza, debajo del nombre de Clori, porque él le daría a entender a Camila que andaba enamorado de una dama, a quien le había puesto aquel nombre por poder celebrarla con el deco ro que a su honestidad se le debía; y que, cuando Lotario no quisiera tomar trabajo de escribir los versos, que él los haría. | Anselmo war höchst glücklich über Lotarios Worte und glaubte ihnen wie einem Orakelspruch. Allein trotzdem bat er ihn, das Unternehmen nicht aufzugeben, wäre es auch nur aus Neugier und um der Unterhaltung willen; wiewohl er inskünftig nicht mehr so nachdrückliche Bemühungen aufzuwenden brauche. Er wünsche nur noch, daß er ihr unter dem Namen Chloris einige Verse zu ihrem Lobe schreibe; er selbst werde ihr mitteilen, Lotario sei in eine Dame verliebt, der er den Namen Chloris beigelegt habe, um mit dem Anstand, den man ihrer Tugend schuldig sei, sie besingen zu können. Und wenn Lotario sich nicht die Mühe geben wolle, die Verse zu schreiben, so würde er selbst sie dichten. |
| »-No será menester eso -dijo Lotario-, pues no me son tan enemigas las musas que algunos ratos del año no me visiten. Dile tú a Camila lo que has dicho del fingimiento de mis amores, que los versos yo los haré; si no tan buenos como el subjeto merece, serán, por lo menos, los mejores que yo pudiere. | »Das wird nicht erforderlich sein«, sprach Lotario, »denn so feindlich sind mir die Musen nicht, daß sie mich nicht etliche Stunden des Jahres besuchen sollten. Erzähle du nur Camila, was du mir soeben von meiner angeblichen Liebschaft gesagt hast; die Verse werde ich schon schreiben, und wenn nicht so vortrefflich, wie es der Gegenstand verdient, doch wenigstens so gut es mir möglich ist.« |
| »Quedaron deste acuerdo el impertinente y el traidor amigo; y, vuelto Anselmo a su casa, preguntó a Camila lo que ella ya se maravillaba que no se lo hubiese preguntado: que fue que le dijese la ocasión por que le había escrito el papel que le envió. Camila le respondió que le había parecido que Lotario la miraba un poco más desenvueltamente que cuando él estaba en casa; pero que ya estaba desengañada y creía que había sido imaginación suya, porque ya Lotario huía de vella y de estar con ella a solas. Díjole Anselmo que bien podía estar segura de aquella sospecha, porque él sabía que Lotario andaba enamorado de una doncella principal de la ciudad, a quien él celebraba debajo del nombre de Clori, y que, aunque no lo estuviera, no había que temer de la verdad de Lotario y de la mucha amistad de entrambos. Y, a no estar avisada Camila de Lotario de que eran fingidos aquellos amores de Clori, y que él se lo había dicho a Anselmo por poder ocuparse algunos ratos en las mismas alabanzas de Camila, ella, sin duda, cayera en la desesperada red de los celos; mas, por estar ya advertida, pasó aquel sobresalto sin pesadumbre. | Bei dieser Verabredung blieb es zwischen dem vorwitzigen und dem verräterischen Freunde; und als Anselmo nach Hause zurückgekommen, richtete er an Camila eine Frage, die sie längst erwartet und über deren Ausbleiben sie sich sehr gewundert hatte: nämlich aus welcher Veranlassung sie ihm jenen Brief geschrieben habe. Camila antwortete, sie habe den Eindruck gehabt, daß Lotario sie etwas freier ansehe als während Anselmos Anwesenheit im Hause; sie sei aber schon ihres Irrtums gewahr geworden und glaube, es sei lediglich eine Einbildung von ihr gewesen, weil Lotario bereits vermeide, sie zu besuchen und mit ihr allein zu sein. Anselmo entgegnete ihr, sie könne ganz sicher sein, daß ihr Verdacht unbegründet sei; denn Lotario liebe ein vornehmes Fräulein in der Stadt, die er unter dem Namen Chloris besinge; wenn es aber auch nicht so wäre, so sei bei der Redlichkeit Lotarios und der innigen Freundschaft zwischen ihnen beiden nichts zu befürchten. Indessen, wenn Camila nicht von Lotario erfahren hätte, daß jenes Liebesverhältnis zu Chloris bloß erfunden sei und daß er es seinem Freunde Anselmo nur erzählt habe, um ein paar Augenblicke dem Lobe Camilas selbst widmen zu können, so wäre diese ohne Zweifel in das verzweiflungsvolle Netz der Eifersucht geraten. Sie war jedoch schon vorbereitet, und so kam sie ohne Kummer über den Schreck hinaus. |
| »Otro día, estando los tres sobre mesa, rogó Anselmo a Lotario dijese alguna co sa de las que había compuesto a su amada Clori; que, pues Camila no la conocía, seguramente podía decir lo que quisiese. | Am folgenden Tage, als alle drei bei Tische saßen, bat Anselmo seinen Freund, ihnen einiges von dem vorzutragen, was er für seine geliebte Chloris gedichtet habe, zu deren Lob er, da Camila sie nicht kenne, gewiß alles vorbringen dürfe, was ihm beliebe. |
| »-Aunque la conociera -respondió Lotario-, no encubriera yo nada, porque cuando algún amante loa a su dama de hermosa y la nota de cruel, ningún oprobrio hace a su buen crédito. Pero, sea lo que fuere, lo que sé decir, que ayer hice un soneto a la ingratitud desta Clori, que dice ansí. Soneto En el silencio de la noche, cuando ocupa el dulce sueño a los mortales, la pobre cuenta de mis ricos males estoy al cielo y a mi Clori dando. Y, al tiempo cuando el sol se va mostrando por las rosadas puertas orientales, con suspiros y acentos desiguales, voy la antigua querella renovando. Y cuando el sol, de su estrellado asiento, derechos rayos a la tierra envía, el llanto crece y doblo los gemidos. Vuelve la noche, y vuelvo al triste cuento, y siempre hallo, en mi mortal porfía, al cielo, sordo; a Clori, sin oídos. | »Wenn Camila sie auch kennte«, erwiderte Lotario, »würde ich nichts verschweigen; denn wenn ein Verliebter seine Dame als schön preist und sie als grausam tadelt, so tut er damit ihrem guten Rufe keinen Eintrag. Indessen, es sei dem, wie ihm wolle; was ich sagen darf, ist, daß ich gestern auf Chloris' Undankbarkeit ein Sonett geschrieben habe, das also lautet: In stiller Ruh der Nacht, wenn mit Behagen Am holden Schlaf die Sterblichen sich weiden, Die arme Summe meiner reichen Leiden Will ich dem Himmel dann und Chloris sagen. Und wenn die Sonn, das Weltall zu durchjagen, Eilt, aus des Ostens Rosentor zu scheiden, Mit Qualen dann, die sich in Seufzer kleiden, Erneu ich meiner Sehnsucht alte Klagen. Wenn dann die Sonne senkrecht ihre Strahlen Zur Erde schickt von ihrem Sternenthrone, So kommen Tränen schmerzlicher geflossen. Und kehrt die Nacht, so kehren meine Qualen, Und immer find ich, meiner Treu zum Lohne, Den Himmel taub und Chloris' Ohr verschlossen.« |
| »Bien le pareció el soneto a Camila, pero mejor a Anselmo, pues le alabó, y dijo que era demasiadamente cruel la dama que a tan claras verdades no correspondía. A lo que dijo Camila. | Das Sonett gefiel Camila, aber noch mehr gefiel es Anselmo; er lobte es und behauptete, die Dame sei allzu grausam, die für so wahre Empfindungen kein Mitgefühl zeige. Darauf bemerkte Camila: |
| »-Luego, ¿todo aquello que los poetas enamorados dicen es verdad. | »So soll also alles, was verliebte Dichter sagen, wahr sein?« |
| »-En cuanto poetas, no la dicen -respondió Lotario-; mas, en cuanto enamorados, siempre quedan tan cortos como verdaderos. | »Insofern sie Dichter sind, reden sie nicht wahr«, entgegnete Lotario; »aber insofern sie Verliebte sind, bleiben sie doch noch immer hinter der Wahrheit zurück.« |
| »-No hay duda deso -replicó Anselmo, todo por apoyar y acreditar los pensamientos de Lotario con Camila, tan descuidada del artificio de Anselmo como ya enamorada de Lotario. | »Daran ist nicht zu zweifeln«, versetzte Anselmo - alles nur, um die Wünsche Lotarios bei Camila zu unterstützen und ihnen mehr Geltung zu verschaffen. Camila aber hatte um so weniger acht auf Anselmos Kunstgriff, je mehr ihre Liebe bereits Lotario gehörte; |
| »Y así, con el gusto que de sus cosas tenía, y más, teniendo por entendido que sus deseos y escritos a ella se encaminaban, y que ella era la verdadera Clori, le rogó que si otro soneto o otros versos sabía, los dijese. | und da sie an allem ihre Freude hatte, was von Lotario herrührte, und da sie überzeugt war, daß seine Wünsche und Verse nur sie zum Ziele hatten und daß sie die wahre Chloris sei, bat sie ihn, wenn er noch ein Sonett oder andere Verse auswendig wisse, möchte er sie vortragen. |
| »-Sí sé -respondió Lotario-, pero no creo que es tan bueno como el primero, o, por mejor decir, menos malo. Y podréislo bien juzgar, pues es éste. | »Allerdings weiß ich noch ein Sonett«, entgegnete Lotario, »aber ich glaube nicht, daß es so gut, oder richtiger gesagt, nicht weniger schlecht als das erste ist; und ihr werdet das sofort beurteilen können, denn es lautet so; |
Soneto Yo sé que muero; y si no soy creído, es más cierto el morir, como es más cierto verme a tus pies, ¡oh bella ingrata!, muerto, antes que de adorarte arrepentido . Podré yo verme en la región de olvido, de vida y gloria y de favor desierto, y allí verse podrá en mi pecho abierto cómo tu hermoso rostro está esculpido. Que esta reliquia guardo para el duro trance que me amenaza mi porfía, que en tu mismo rigor se fortalece. ¡Ay de aquel que navega, el cielo escuro, por mar no usado y peligrosa vía, adonde norte o puerto no se ofrece! | Ich sterb - und glaubst du nicht, daß es geschehe, Wird um so sichrer Todes Band mich binden; Und dir zu Füßen soll mein Leben schwinden, Eh ich bereu der Liebe göttlich Wehe. Wenn ich in des Vergessens Reich mich sehe, Um sterbend noch im Elend mich zu winden, Reißt mir die Brust auf! Leicht wird es sich finden, Ob drin dein Antlitz als Altarbild stehe. Dies Heiltum, ich verwahr es für die Stunde Der letzten Not, mit der dein streng Gebaren Und dein Verschmähen meine Treue strafen. Weh dem, der unter düstrem Himmelsrunde Durch fremde Meere, durch des Wegs Gefahren Hinschifft, wo kein Polarstern winkt, kein Hafen!« |
| »También alabó este segundo soneto Anselmo, como había hecho el primero, y desta manera iba añadiendo eslabón a eslabón a la cadena con que se enlazaba y trababa su deshonra, pues cuando más Lotario le deshonraba, entonces le decía que estaba más honrado; y, con esto, todos los escalones que Camila bajaba hacia el centro de su menosprecio, los subía, en la opinión de su marido, hacia la cumbre de la virtud y de su buena fama. | Auch dies zweite Sonett lobte Anselmo wie schon vorher das erste, und so fügte er Glied auf Glied zu der Kette, die seine Ehre umstrickte und in Bande schlug. Denn während Lotario ihm die Ehre am tiefsten verwundete, schmeichelte er ihm, daß sie am höchsten glänze, und jede Stufe, die Camila tiefer zum Abgrund der Unwürdigkeit hinabstieg, erschien ihrem Gatten als eine Staffel hinauf zum Gipfel der Tugend und des guten Rufs. |
| »Sucedió en esto que, hallándose una vez, entre otras, sola Camila con su doncella, le dijo. | Unterdessen geschah es, daß Camila, als sie sich einmal, wie dies öfter vorkam, mit ihrer Zofe allein befand, zu ihr sprach: |
| »-Corrida estoy, amiga Leonela, de ver en cuán poco he sabido estimarme, pues siquiera no hice que con el tiempo comprara Lotario la entera posesión que le di tan presto de mi voluntad. Temo que ha de estimar mi presteza o ligereza, sin que eche de ver la fuerza que él me hizo para no poder resistirle. | »Ich bin beschämt, liebe Leonela, wenn ich bedenke, wie wenig ich es verstanden habe, mich in Achtung zu setzen, da ich mich Lotario aus freiem Willen so rasch hingegeben und ihn meinen Besitz nicht wenigstens durch langes Warten erkaufen ließ. Ich fürchte, er wird meine Übereilung oder vielmehr meinen Leichtsinn mißachten und nicht daran denken, mit welcher Gewalt er mich bedrängte, um mir den Widerstand unmöglich zu machen.« |
| »-No te dé pena eso, señora mía -respondió Leonela-, que no está la monta, ni es causa para menguar la estimación, darse lo que se da presto , si, en efecto, lo que se da es bueno, y ello por sí digno de estimarse. Y aun suele decirse que el que luego da, da dos veces. | »Das darf meiner Gebieterin keinen Kummer machen«, entgegnete Leonela, »denn es hat nichts zu bedeuten und ist kein Grund, die Hochachtung zu mindern, wenn man rasch gibt, was man geben will, falls die Gabe nur wirklich vortrefflich und an sich schätzbar ist. Auch pflegt man zu sagen, wer gleich gibt, gibt doppelt.« |
| »-También se suele decir -dijo Camila- que lo que cuesta poco se estima en menos . | »Aber«, versetzte Camila, »man sagt auch: was wenig kostet, wird um so weniger geschätzt.« |
| »-No corre por ti esa razón -respondió Leonela-, porque el amor, según he oído decir, unas veces vuela y otras anda, con éste corre y con aquél va despacio, a unos entibia y a otros abrasa, a unos hiere y a otros mata, en un mesmo punto comienza la carrera de sus deseos y en aquel mesmo punto la acaba y concluye, por la mañana suele poner el cerco a una fortaleza y a la noche la tiene rendida, porque no hay fuerza que le resista. Y, siendo así, ¿de qué te espantas, o de qué te mes, si lo mismo debe de haber acontecido a Lotario, habiendo tomado el amor por instrumento de rendirnos la ausencia de mi señor? Y era forzoso que en ella se concluyese lo que el amor tenía determinado, sin dar tiempo al tiempo para que Anselmo le tuviese de volver, y con su presencia quedase imperfecta la obra. Porque el amor no tiene otro mejor ministro para ejecutar lo que desea que es la ocasión: de la ocasión se sirve en todos sus hechos, principalmente en los principios. Todo esto sé yo muy bien, más de experiencia que de oídas, y algún día te lo diré, señora, que yo también soy de carne y de sangre moza. Cuanto más, señora Camila, que no te entregaste ni diste tan luego, que primero no hubieses visto en los ojos, en los suspiros, en las razones y en las promesas y dádivas de Lotario toda su alma, viendo en ella y en sus virtudes cuán digno era Lotario de ser amado. Pues si esto es ansí, no te asalten la imaginación esos escrupulosos y melindrosos pensamientos, sino asegúrate que Lotario te estima como tú le estimas a él, y vive con contento y satisfación de que, ya que caíste en el lazo amoroso, es el que te aprieta de valor y de estima. Y que no sólo tiene las cuatro eses que dicen que han de tener los buenos enamorados , sino todo un ABC entero: si no, escúchame y verás como te le digo de coro. Él es, según yo veo y a mí me parece, agradecido, bueno, caballero, dadivoso, enamorado, firme, gallardo, honrado, ilustre, leal, mozo, noble, onesto, principal, quantioso, rico, y las eses que dicen; y luego, tácito, verdadero. La X no le cuadra, porque es letra áspera ; la Y ya está dicha; la Z, zelador de tu honra. | »Dies Wort paßt aber hier nicht«, erwiderte Leonela, »denn die Liebe, wie ich sagen hörte, fliegt das eine Mal, das andere Mal geht sie zu Fuß; bei dem einen läuft sie, bei dem andern schleicht sie langsam; den einen macht sie kühl, den anderen setzt sie in Glut; dem einen schlägt sie Wunden, den anderen trifft sie zu Tode. In einem Augenblick beginnt sie die Laufbahn ihrer Wünsche, und im nämlichen Augenblick hat sie sie schon durcheilt und beendet. Am Morgen eröffnet sie die Belagerung einer Feste, am Abend hat sie sie überwältigt; denn es gibt keine Gewalt, die der Liebe widersteht. Und da das nun einmal so ist, worüber beunruhigt Ihr Euch, was befürchtet Ihr, da es doch Eurem Lotario ganz ebenso ergangen sein muß, als die Liebe die Abwesenheit unseres Herrn zum Werkzeug Eurer Besiegung erkor? Und es war unumgänglich, daß während dieser Abwesenheit zu Ende geführt wurde, was die Liebe beschlossen hatte, und daß Ihr nicht so lange die Zeit verlort, bis Anselmo sie gewann, um zurückkehren zu können, und alsdann infolge seiner Anwesenheit das Werk unvollendet geblieben wäre. Denn die Liebe hat keinen bessern Helfer, um ihre Anschläge auszuführen, als die Gelegenheit. Der Gelegenheit bedient sie sich bei all ihrem Tun, besonders zu Anfang. All dieses weiß ich gründlich, mehr aus eigner Erfahrung als vom Hörensagen, und das werde ich Euch schon einmal erzählen, Señora; denn auch ich bin von jugendlichem Fleisch und Blut. Überdies, Señora Camila, habt Ihr Euch ihm nicht so unverzüglich ergeben und übereignet, daß Ihr nicht vorher in Lotarios Augen, Seufzern, Worten und Verheißungen und Geschenken seine ganze Seele erkannt und in ihr und in seinen Tugenden ersehen hättet, wie würdig Lotario war, geliebt zu werden. Da dem nun so ist, so laßt Euer Herz nicht durch solche zimperlichen und ängstlichen Gedanken beunruhigen, sondern seid versichert, daß Lotario Euch hochschätzt, wie Ihr ihn hochschätzet, und lebet froh und zufrieden damit, daß, wenn Ihr auch ins Liebesgarn gefallen seid, der Mann, der Euch gefangenhält, von hohem Wert und achtungswürdig ist und daß er nicht nur die vier S hat, die, wie es heißt, jeder richtige Liebhaber zu eigen haben muß, sondern auch das ganze Abc. Wißt Ihr das nicht, so hört mir zu. Ihr sollt sehen, wie ich dies auswendig hersage. Lotario ist also, soviel ich ersehe und wie ich glaube: aufrichtig, bieder, chevaleresk, dienstwillig, edel von Geburt, freigebig, großmütig, hochherzig, inbrünstig, jung, klug, liebevoll, mutig, nachsichtig, offenherzig, pflichtgetreu; das Q fehlt, weil es quer ist; reich; dann, was die vier S besagen, nämlich scharfsinnig, standhaft, sorgfältig, schweigsam, und das X paßt nicht auf ihn, es ist ein harter, altmodischer Buchstabe; das Y haben wir nicht, und das Z heißt zornmütig, wenn es Eure Ehre gilt.« |
| »Rióse Camila del ABC de su doncella, y túvola por más plática en las cosas de amor que ella decía; y así lo confesó ella, descubriendo a Camila como trataba amores con un mancebo bien nacido, de la mesma ciudad; de lo cual se turbó Camila, temiendo que era aquél camino por donde su honra podía correr riesgo. Apuróla si pasaban sus pláticas a más que serlo. Ella, con poca vergüenza y mucha desenvoltura, le respondió que sí pasaban; porque es cosa ya cierta que los descuidos de las señoras quitan la vergüenza a las criadas, las cuales, cuando ven a las amas echar traspiés, no se les da nada a ellas de cojear, ni de que lo sepan. | Camila lachte über das Abc ihrer Zofe und hielt sie für noch erfahrener in Liebessachen, als sie sagte; und das gestand Leonela selber ein, indem sie Camila entdeckte, sie habe eine Liebschaft mit einem jungen Mann von gutem Hause aus derselben Stadt. Camila geriet darob in Bestürzung; sie fürchtete, dies werde der Weg sein, auf dem ihre eigene Ehre Gefahr laufen könne. Sie drang in sie mit Fragen, ob ihr Verhältnis weiter gehe als auf bloße Worte. Leonela antwortete ihr, ohne sich sonderlich zu schämen, vielmehr mit um so größerer Dreistigkeit, es gehe allerdings weiter. Denn es ist feststehende Tatsache, daß die Verirrungen der Gebieterin den Dienerinnen das Schamgefühl benehmen und daß diese, sobald sie die Frau straucheln sehen, sich nichts daraus machen, wenn sie selber hinken und die Frau es weiß. |
| »No pudo hacer otra cosa Camila sino rogar a Leonela no dijese nada de su hecho al que decía ser su amante, y que tratase sus cosas con secreto, porque no viniesen a noticia de Anselmo ni de Lotario. Leonela respondió que así lo haría, mas cumpliólo de manera que hizo cierto el temor de Camila de que por ella había de perder su crédito. Porque la deshonesta y atrevida Leonela, después que vio que el proceder de su ama no era el que solía, atrevióse a entrar y poner dentro de casa a su amante , confiada que, aunque su señora le viese, no había de osar descubrille; que este daño acarrean, entre otros, los pecados de las señoras: que se hacen esclavas de sus mesmas criadas y se obligan a encubrirles sus deshonestidades y vilezas, como aconteció con Camila; que, aunque vio una y muchas veces que su Leonela estaba con su galán en un aposento de su casa, no sólo no la osaba reñir, mas dábale lugar a que lo encerrase, y quitábale todos los estorbos, para que no fuese visto de su marido. | Camila konnte nichts andres tun als das Mädchen bitten, von ihrem Liebesverhältnis dem Manne nichts zu sagen, den es als seinen Geliebten angab, und seine eignen Angelegenheiten geheim zu betreiben, damit sie weder zu Anselmos noch Lotarios Kenntnis kämen. Leonela versprach ihr dies, hielt jedoch ihr Versprechen auf solche Weise, daß sie Camilas Besorgnis, ihren guten Ruf durch die Zofe einzubüßen, zur Gewißheit machte. Sobald nämlich die sittenlose und dreiste Leonela sah, daß das Betragen ihrer Herrin ein andres war, als bisher gewohnt, erfrechte sie sich, ihren Geliebten ins Haus zu bringen und darin zu hegen, indem sie sich darauf verließ, daß Camila, wenn sie ihn auch zu Gesicht bekäme, nicht wagen würde, ihn zu verraten. Denn diesen argen Nachteil unter andern ziehen die Sünden der Gebieterin nach sich, daß sie sich zur Sklavin ihrer eignen Dienerinnen macht und gezwungen ist, deren zuchtloses Betragen und Schändlichkeiten ihnen verbergen zu helfen. So geschah es mit Camila, welche, wiewohl sie einmal und vielmal sah, daß Leonela sich mit ihrem Geliebten in einem Zimmer ihres Hauses aufhielt, nicht nur nicht wagte, sie zu schelten, sondern ihr Gelegenheit verschaffte, ihn zu verstecken, und ihr alle Störungen aus dem Weg räumte, damit er nicht von ihrem Manne erblickt würde. |
| »Pero no los pudo quitar que Lotario no le viese una vez salir, al romper del alba; el cual, sin conocer quién era, pensó primero que debía de ser alguna fantasma; mas, cuando le vio caminar, embozarse y encubrirse con cuidado y recato, cayó de su simple pensamiento y dio en otro, que fuera la perdición de todos si Camila no lo remediara. Pensó Lotario que aquel hombre que había visto salir tan a deshora de casa de Anselmo no había entrado en ella por Leonela, ni aun se acordó si Leonela era en el mundo; sólo creyó que Camila, de la misma manera que había sido fácil y ligera con él, lo era para otro ; que estas añadiduras trae consigo la maldad de la mujer mala: que pierde el crédito de su honra con el mesmo a quien se entregó rogada y persuadida, y cree que con mayor facilidad se entrega a otros, y da infalible crédito a cualquiera sospecha que desto le venga. Y no parece sino que le faltó a Lotario en este punto todo su buen entendimiento, y se le fueron de la memoria todos sus advertidos discursos, pues, sin hacer alguno que bueno fuese, ni aun razonable, sin más ni más, antes que Anselmo se levantase, impaciente y ciego de la celosa rabia que las entrañas le roía, muriendo por vengarse de Camila, que en ninguna cosa le había ofendido, se fue a Anselmo y le dijo: | Aber sie konnte doch nicht verhindern, daß Lotario ihn einmal bei Tagesanbruch herauskommen sah. Lotario erkannte den Mann nicht; er glaubte zuerst, es müsse ein Gespenst sein. Aber als er sah, wie der Mann einherging, den Mantel um sich zog und sich sorgfältig und vorsichtig verhüllte, ließ er den kindischen Gedanken und verfiel auf einen andern, der ihnen allen zum Verderben gereicht hatte, wenn Camila nicht Rat geschafft hätte. Lotario fiel es nicht ein, daß dieser Mann, den er zu so ungewöhnlicher Stunde aus Anselmos Haus kommen gesehen, dieses um Leonelas willen betreten haben könnte; ja, es kam ihm nicht in den Sinn, daß Leonela auf der Welt war; er glaubte lediglich, daß Camila, geradeso, wie sie ihm gegenüber nachgiebig und leichtsinnig gewesen, es auch für einen andern sei. Denn derartige Folgen zieht die Sünde des sündhaften Weibes nach sich, daß sie das Vertrauen auf ihr Ehrgefühl bei dem nämlichen Mann nicht mehr findet, dem sie sich, von Bitten gedrängt und überredet, hingegeben hat, und daß er nicht zweifelt, sie gebe sich noch bereitwilliger andern hin, und daß er jedem Verdachte, der ihn darob befällt, unfehlbar Glauben schenkt. Und es mußte Lotario wirklich in diesem Augenblick allen gesunden Menschenverstand eingebüßt haben; es mußte aus seinem Geiste jeder vernünftige Gedanke gewichen sein; denn ohne daß er einen solchen zu fassen vermochte, der zweckmäßig oder auch nur vernünftig gewesen wäre - ohne sich zu besinnen, ja ehe noch Anselmo aufgestanden war, unfähig, sich zu zügeln, und blind vor eifersüchtiger Wut, die ihm das Herz zernagte, sterbend vor Begierde, sich an Camila zu rächen, die ihn doch mit nichts beleidigt hatte, eilte er zu seinem Freunde und sprach zu ihm: |
| »-Sábete, Anselmo , que ha muchos días que he andado peleando conmigo mesmo, haciéndome fuerza a no decirte lo que ya no es posible ni justo que más te encubra. Sábete que la fortaleza de Camila está ya rendida y sujeta a todo aquello que yo quisiere hacer della; y si he tarda do en descubrirte esta verdad, ha sido por ver si era algún liviano antojo suyo, o si lo hacía por probarme y ver si eran con propósito firme tratados los amores que, con tu licencia, con ella he comenzado. Creí, ansimismo, que ella, si fuera la que debía y la que entrambos pensábamos, ya te hubiera dado cuenta de mi solicitud, pero, habiendo visto que se tarda, conozco que son verdaderas las promesas que me ha dado de que, cuando otra vez hagas ausencia de tu casa, me hablará en la recámara, donde está el repuesto de tus alhajas -y era la verdad, que allí le solía hablar Camila-; y no quiero que precipitosamente corras a hacer alguna venganza, pues no está aún cometido el pecado sino con pensamiento, y podría ser que, desde éste hasta el tiempo de ponerle por obra, se mudase el de Camila y naciese en su lugar el arrepentimiento. Y así, ya que, en todo o en parte, has seguido siempre mis consejos, sigue y guarda uno que ahora te diré, para que sin engaño y con medroso advertimento te satisfagas de aquello que más vieres que te convenga. Finge que te ausentas por dos o tres días, como otras veces sueles, y haz de manera que te quedes escondido en tu recámara, pues los tapices que allí hay y otras cosas con que te puedas encubrir te ofrecen mucha comodidad, y entonces verás por tus mismos ojos, y yo por los míos, lo que Camila quiere; y si fuere la maldad que se puede temer antes que esperar , con silencio, sagacidad y discreción podrás ser el verdugo de tu agravio. | »Wisse, Anselmo, daß ich seit vielen Tagen schon mit mir gekämpft und mir Gewalt angetan habe, um dir nicht mitzuteilen, was ich nicht vermag noch recht finde, dir länger zu verbergen. Wisse, daß Camilas Standhaftigkeit bereits besiegt ist und sie sich allem hingibt, was ich mit ihr anfangen will; und wenn ich gezögert habe, dir diese Tatsache zu offenbaren, so geschah es, um zu erforschen, ob es wirklich eine leichtfertige Begierde bei ihr war oder ob sie es tat, um mich auf die Probe zu stellen und zu erfahren, ob der Liebeshandel mit ernstlicher Absicht unternommen sei, den ich auf deinen Wunsch hin mit ihr begonnen. So glaubte ich auch, wenn sie die tugendhafte Frau wäre, die sie sein sollte und für welche wir beide sie hielten, sie würde dir bereits Kunde von meiner Liebeswerbung gegeben haben. Allein, da ich gesehen, daß sie zögert, erkenne ich, daß die Zusagen, die sie mir gegeben, ernst gemeint sind, nämlich sie wolle, wenn du wieder einmal von Hause entfernt bist, mich in der Kammer sprechen, wo deine Sachen aufbewahrt sind« - und es verhielt sich wirklich so, daß Camila ihn dort zu treffen pflegte. »Ich will aber nicht, daß du übereilt auf Rache ausgehst, denn die Sünde ist noch nicht begangen außer in Gedanken, und es könnte ja sein, daß von diesem Augenblick bis zu dem, wo der Gedanke zur Tat würde, er sich bei Camila änderte und an seiner Stelle die Reue wach würde. Und sonach, da du bisher stets in allem oder doch in vielem meinen Rat befolgt hast, so befolge auch den, den ich dir jetzt eröffnen will, damit du ohne Täuschung und mit peinlicher Überlegung mit dir einig wirst, was das Zuträglichste in der Sache ist. Gib vor, du entferntest dich auf zwei oder drei Tage, wie du sonst manchmal zu tun pflegst, und richte es so ein, daß du in deiner Gerätekammer versteckt bleibst. Die Teppiche, die dort hängen, und noch andre Sachen, hinter denen du dich verbergen kannst, bieten dir alle Bequemlichkeit dazu. Dann wirst du mit deinen eignen Augen und ich mit den meinigen sehen, was Camila will. Und wenn es das Schlechte ist, was man eher fürchten als erwarten muß, dann kannst du in der Stille, mit Umsicht und Klugheit, der Strafrichter deiner Schmach sein.« |
| »Absorto, suspenso y admirado quedó Anselmo con las razones de Lotario, porque le cogieron en tiempo donde menos las esperaba oír, porque ya tenía a Camila por vencedora de los fingidos asaltos de Lotario y comenzaba a gozar la gloria del vencimiento. Callando estuvo por un buen espacio, mirando al suelo sin mover pestaña, y al cabo dijo. | Betäubt, voll Staunen und Verwunderung, stand Anselmo da bei Lotarios Worten; denn sie überraschten ihn zu einer Zeit, wo er sie am wenigsten erwartete, weil er Camila bereits für die Siegerin über Lotarios Scheinangriffe hielt und bereits die Glorie des Sieges zu genießen begann. Er blieb geraume Zeit in Schweigen versunken, starrte auf den Boden, ohne mit den Wimpern zu zucken, und endlich sagte er: |
| »-Tú lo has hecho, Lotario, como yo esperaba de tu amistad; en todo he de seguir tu consejo: haz lo que quisieres y guarda aquel secreto que ves que conviene en caso tan no pensado. | »Du hast gehandelt, Lotario, wie ich es von deiner Freundschaft erwartete; tue, was du willst, und beobachte hierbei eine solche Verschwiegenheit, wie sie, du siehst es wohl ein, in einem so unvermuteten Falle sich gebührt.« |
| »Prometióselo Lotario, y, en apartándose dél, se arrepintió totalmente de cuanto le había dicho, viendo cuán neciamente había andado, pues pudiera él vengarse de Camila, y no por camino tan cruel y tan deshonrado. Maldecía su entendimiento, afeaba su ligera determinación, y no sabía qué medio tomarse para deshacer lo hecho, o para dalle alguna razonable salida. Al fin, acordó de dar cuenta de todo a Camila; y, como no faltaba lugar para poderlo hacer, aquel mismo día la halló sola, y ella, así como vio que le podía hablar, le dijo. | Lotario versprach es ihm, und als er Anselmo verließ, reute ihn bereits alles, was er ihm gesagt hatte; er sah ein, wie albern er gehandelt, da er sich ja an Camila hätte rächen können, ohne einen so grausamen und schimpflichen Weg zu wählen. Er verwünschte seine Unvernunft, schalt seinen leichtsinnigen Entschluß und wußte nicht, wie er es anfangen sollte, das Geschehene ungeschehen zu machen oder der Sache einen erträglichen Ausgang zu verschaffen. Endlich ward er mit sich eins, Camila alles mitzuteilen, und da die Gelegenheit hierzu nicht fehlte, so traf er Camila noch desselben Tages allein. Sobald sie sah, daß sie ungestört mit ihm sprechen konnte, sagte sie zu ihm: |
| »-Sabed, amigo Lotario, que tengo una pena en el corazón que me le aprieta de suerte que parece que quiere reventar en el pecho, y ha de ser maravilla si no lo hace, pues ha llegado la desvergüenza de Leonela a tanto, que cada noche encierra a un galán suyo en esta casa y se está con él hasta el día, tan a costa de mi crédito cuanto le quedará campo abierto de juzgarlo al que le viere salir a horas tan inusitadas de mi casa. Y lo que me fatiga es que no la puedo castigar ni reñir: que el ser ella secretario de nuestros tratos me ha puesto un freno en la boca para callar los suyos, y temo que de aquí ha de nacer algún mal suceso. | »Wisset, Freund Lotario, daß ich einen Kummer im Herzen habe, der mir es so schwer drückt, daß es mich bedünkt, es wolle in der Brust zerspringen, und es wäre ein Wunder, wenn es das nicht tut, da Leonelas Unverschämtheit so weit gekommen ist, daß sie jede Nacht einen Liebhaber in unser Haus einläßt und bis zum Tage mit ihm zusammenbleibt. Und dies geschieht auf Kosten meines guten Rufes, da jeder, der den Mann etwa zu ganz ungewöhnlicher Stunde aus meinem Hause kommen sieht, volle Freiheit hat, davon zu halten, was er will. Und was mich besonders quält, ist, daß ich sie weder bestrafen noch ausschelten kann; denn der Umstand, daß sie die Vertraute unsres Verhältnisses ist, hat meinem Munde einen Zaum angelegt, daß ich das ihrige verschweigen muß, und ich fürchte, daß daraus ein Unheil für uns entstehen kann.« |
| »Al principio que Camila esto decía creyó Lotario que era artificio para desmentille que el hombre que había visto salir era de Leonela, y no suyo ; pero, viéndola llorar y afligirse, y pedirle remedio, vino a creer la verdad, y, en creyéndola, acabó de estar confuso y arrepentido del todo. Pero, con todo esto, respondió a Camila que no tuviese pena, que él ordenaría remedio para atajar la insolencia de Leonela. Díjole asimismo lo que, instigado de la furiosa rabia de los celos , había dicho a Anselmo, y cómo estaba concertado de esconderse en la recámara, para ver desde allí a la clara la poca lealtad que ella le guardaba. Pidióle perdón desta locura, y consejo para poder remedialla y salir bien de tan revuelto laberinto como su mal discurso le había puesto. | Bei den ersten Worten Camilas glaubte Lotario, es sei eine List, um ihm einzureden, daß der Mann, den er weggehen sah, nicht ihr, sondern Leonela angehöre; aber als er sah, wie sie weinte und tief bekümmert war und ihn um Hilfe bat, mußte er endlich der Wahrheit Glauben schenken, und mit dieser Überzeugung erreichte seine Beschämung und Reue über das Geschehene den äußersten Grad. Trotzdem erwiderte er Camila, sie solle unbekümmert sein, er werde Vorkehrung treffen, der Frechheit Leonelas Einhalt zu tun. Dann erzählte er ihr, was er, hingerissen von der wahnsinnigen Wut der Eifersucht, Anselmo gesagt habe und wie sie verabredet hätten, daß dieser sich in der Gerätekammer verbergen solle, um dort Zeuge ihrer Untreue zu sein. Er flehte Camila um Verzeihung an ob dieses verrückten Streichs und erbat sich ihren Rat, um ihn wiedergutzumachen und aus einem so verwickelten Labyrinth, in welches seine Unbesonnenheit ihn verlockt hatte, einen guten Ausgang zu gewinnen. |
| »Espantada quedó Camila de oír lo que Lotario le decía, y con mucho enojo y muchas y discretas razones le riñó y afeó su mal pensamiento y la simple y mala determinación que había tenido. Pero, como naturalmente tiene la mujer ingenio presto para el bien y para el mal más que el varón, puesto que le va faltando cuando de propósito se pone a hacer discursos, luego al instante halló Camila el modo de remediar tan al parecer inremediable negocio, y dijo a Lotario que procurase que otro día se escondiese Anselmo donde decía, porque ella pensaba sacar de su escondimiento comodidad para que desde allí en adelante los dos se gozasen sin sobresalto alguno; y, sin declararle del todo su pensamiento, le advirtió que tuviese cuidado que, en estando Anselmo escondido, él viniese cuando Leonela le llamase, y que a cuanto ella le dijese le respondiese como respondiera aunque no supiera que Anselmo le escuchaba. Porfió Lotario que le acabase de declarar su intención, porque con más seguridad y aviso guardase todo lo que viese ser necesario. | Camila war höchlich erschrocken, als sie Lotarios Erzählung vernahm, und mit großer Entrüstung und vielen und verständigen Worten schalt sie ihn und tadelte seinen argen Verdacht und den törichten, verwerflichen Entschluß, den er gefaßt habe. Wie jedoch das Weib von Natur weit mehr als der Mann die Anlage hat, für das Gute wie das Böse schleunigst den Weg zu finden, während dieser Vorzug ihr gebricht, wenn sie mit bewußter Absicht überlegen will, so fand Camila im Augenblick den Weg, um aus einer scheinbar so rettungslosen Lage Rettung zu schaffen. Sie sagte zu Lotario, er möge nur Anselmo veranlassen, sich am nächsten Tage an dem erwähnten Ort zu verstecken; denn gerade aus diesem Umstand, daß er sich verstecke, gedenke sie für sie beide das bequemste Mittel zu gewinnen, um künftighin sonder Angst und Schrecken sich miteinander vergnügen zu können. Und ohne ihm ihren Plan gänzlich zu offenbaren, bemerkte sie ihm nur, er solle wohl achthaben, wenn Anselmo versteckt sei, zu kommen, sobald Leonela ihn rufe, und auf alles, was sie ihm sagen würde, genauso antworten, wie wenn er nicht wüßte, daß Anselmo ihn höre. Lotario drang in sie, ihm ihr Vorhaben vollständig mitzuteilen, damit er mit um so größerer Sicherheit und Vorsicht alles beobachte, was ihm notwendig erscheinen würde. |
| »-Digo -dijo Camila- que no hay más que guardar, si no fuere responderme como yo os preguntare (no queriendo Camila darle antes cuenta de lo que pensaba hacer, temerosa que no quisiese seguir el parecer que a ella tan bueno le parecía, y siguiese o buscase otros que no podrían ser tan buenos). | »Ich sage Euch«, entgegnete Camila, »es ist weiter nichts nötig als dies eine, mir zu antworten, wie ich Euch fragen werde.« Camila wollte ihm nämlich ihren Plan nicht vorher auseinandersetzen, weil sie besorgte, er möchte dem Entschlüsse, der ihr so zweckmäßig erschien, nicht folgen wollen und lieber einen andern erwählen, der unmöglich so gut sein könnte. |
| »Con esto, se fue Lotario; y Anselmo, otro día, con la escusa de ir aquella aldea de su amigo, se partió y volvió a esconderse: que lo pudo hacer con comodidad, porque de industria se la dieron Camila y Leonela. | So entfernte sich denn Lotario. Anselmo reiste am nächsten Tage ab unter dem Verwand, seinen Freund in dem bewußten Dorfe zu besuchen, und kehrte zurück, um sich zu verstecken, was er mit größter Bequemlichkeit tun konnte, da sie ihm absichtlich von Camila und Leonela verschafft wurde. |
| »Escondido, pues, Anselmo, con aquel sobresalto que se puede imaginar que tendría el que esperaba ver por sus ojos hacer notomía de las entrañas de su honra, íbase a pique de perder el sumo bien que él pensaba que tenía en su querida Camila. Seguras ya y ciertas Camila y Leonela que Anselmo estaba escondido, entraron en la recámara; y apenas hubo puesto los pies en ella Camilia, cuando, dando un grande suspiro, dijo: | In seinem Versteck also, mit jener entsetzlichen Angst, die etwa derjenige empfinden mag, der da erwartet, mit seinen eigenen Augen zuzuschauen, wie man das Innerste seiner Ehre zerschneiden und zerlegen wird, sah er sich jetzt auf dem Punkte, das höchste Gut zu verlieren, das er in seiner geliebten Camila zu besitzen glaubte. Sobald Camila und Leonela sicher waren, daß Anselmo versteckt sei, traten sie in die Gerätekammer, und kaum hatte Camila den Fuß über die Schwelle gesetzt, als sie tief aufseufzte und sprach: |
| »-¡Ay, Leonela amiga! ¿No sería mejor que, antes que llegase a poner en ejecución lo que no quiero que sepas, porque no procures estorbarlo, que tomases la daga de Anselmo, que te he pedido, y pasases con ella este infame pecho mío? Pero no hagas tal, que no será razón que yo lleve la pena de la ajena culpa. Primero quiero saber qué es lo que vieron en mí los atrevidos y deshonestos ojos de Lotario que fuese causa de darle atrevimiento a descubrirme un tan mal deseo como es el que me ha descubierto, en desprecio de su amigo y en deshonra mía. Ponte, Leonela, a esa ventana y llámale, que, sin duda alguna, él debe de estar en la calle, esperando poner en efeto su mala intención. Pero primero se pondrá la cruel cuanto honrada mía. | »Ach, Leonela, meine Liebe, wäre es nicht besser, ehe ich mein Vorhaben ausführe, das ich vor dir geheimhalte, damit du es nicht zu hindern versuchst - wäre es nicht besser, du nähmest Anselmos Dolch, den ich von dir verlangt habe, und durchbohrtest mit ihm dieses entehrte Herz? Aber nein, du sollst es nicht: denn es wäre eine Ungerechtigkeit, daß ich die Strafe für fremde Schuld zahlen soll. Erst will ich wissen, was Lotarios freche und schamlose Augen an mir gesehen haben, daß er sich erdreisten durfte, mir einen so lasterhaften Wunsch offen darzulegen, wie er ihn zur Verunehrung seines Freundes und zu meiner Entwürdigung mir offenbart hat. Stelle dich ans Fenster dort, Leonela, und rufe ihn; denn ohne Zweifel steht er schon auf der Straße, um seine böse Absicht auszuführen; aber vorher soll meine eigene Absicht zur Ausführung kommen, die so grausam wie ehrenhaft ist.« |
| »-¡Ay, señora mía! -respondió la sagaz y advertida Leonela-, y ¿qué es lo que quieres hacer con esta daga? ¿Quieres por ventura quitarte la vida o quitársela a Lotario? Que cualquiera destas cosas que quieras ha de redundar en pérdida de tu crédito y fama. Mejor es que disimules tu agravio, y no des lugar a que este mal hombre entre ahora en esta casa y nos halle solas. Mira, señora, que somos flacas mujeres, y él es hombre y determinado; y, como viene con aquel mal propósito, ciego y apasionado, quizá antes que tú pongas en ejecución el tuyo, hará él lo que te estaría más mal que quitarte la vida. ¡Mal haya mi señor Anselmo, que tanto mal ha querido dar a este desuellacaras en su casa! Y ya, señora, que le mates, como yo pienso que quieres hacer, ¿qué hemos de hacer dél después de muerto. | »Weh mir, teure Herrin«, rief die schlaue, schon eingeschulte Leonela, »was wollt Ihr mit diesem Dolche? Wollt Ihr Euch vielleicht das Leben nehmen oder es Lotario rauben? Beides würde Eurem Ruf und Namen zum Verderben gereichen. Besser ist es, Ihr verheimlichet die Kränkung und gewähret dem schlechten Menschen keinen Anlaß, jetzt ins Haus zu kommen und uns allein zu finden. Bedenket, Señora, wir sind schwache Weiber, und er ist ein Mann und entschlossenen Sinnes, und da er mit seinem bösen, blinden, leidenschaftlichen Vorsatz kommt, so wird vielleicht, eh Ihr den Eurigen ausführet, er etwas vollbringen, das schlimmer für Euch wäre als der Verlust des Lebens. Schmach auf unsern gnädigen Herrn Anselmo, daß es ihm beliebte, diesem frechen Gesicht soviel Gewalt in seinem Hause einzuräumen! Und wenn Ihr ihn wirklich umbringt, Señora, was Ihr, wie ich fürchte, tun wollt, was sollen wir mit ihm anfangen, wenn er umgebracht ist?« |
| »-¿Qué, amiga? -respondió Camila-: dejarémosle para que Anselmo le entierre, pues será justo que tenga por descanso el trabajo que tomare en poner debajo de la tierra su misma infamia. Llámale, acaba, que todo el tiempo que tardo en tomar la debida venganza de mi agravio parece que ofendo a la lealtad que a mi esposo debo. | »Was, meine Liebe?« antwortete Camila, »wir lassen ihn liegen, damit Anselmo ihn begraben möge; denn es ist nur gerecht, daß er die Mühe hat, seine eigne Schande unter die Erde zu bringen. Ruf ihn, so tu es denn endlich; denn solang ich zögere, für die Kränkung meiner Ehre die gebührende Rache an ihm zu nehmen, bedünkt es mich, ich verletze die Treue, die ich meinem Gatten schulde.« |
| »Todo esto escuchaba Anselmo, y, a cada palabra que Camila decía, se le mudaban los pensamientos; mas, cuando entendió que estaba resuelta en matar a Lotario, quiso salir y descubrirse, porque tal cosa no se hiciese; pero detúvole el deseo de ver en qué paraba tanta gallardía y honesta resolución , con propósito de salir a tiempo que la estorbase. | All dieses hörte Anselmo, und bei jedem Worte, das Camila sprach, nahmen seine Gedanken eine neue Richtung; als er aber hörte, sie sei entschlossen, Lotario zu töten, wollte er hervorstürzen und sich ihr zeigen, damit nichts der Art geschehe. Allein es hielt ihn der Wunsch zurück, zu sehen, was das Endziel solch tapferen Benehmens und ehrenhaften Entschlusses sein würde, wobei er sich vornahm, zur rechten Zeit hervorzutreten, um ihre Absichten zu hindern. |
| »Tomóle en esto a Camila un fuerte des mayo, y, arrojándose encima de una cama que allí estaba, comenzó Leonela a llorar muy amargamente y a decir. | Da fiel Camila in eine tiefe Ohnmacht und warf sich auf ein Bett, das in der Kammer stand. Leonela begann bitterlich zu weinen und sprach: |
| »-¡Ay, desdichada de mí si fuese tan sin ventura que se me muriese aquí entre mis brazos la flor de la honestidad del mundo, la corona de las buenas mujeres, el ejemplo de la castidad...! | »Weh mir Elenden, wenn ich so glückverlassen wäre, daß sie mir hier stürbe in meinen Armen, sie, die Blume aller Sittsamkeit auf Erden, die Krone der tugendsamen Frauen, das Vorbild aller Keuschheit!« |
| »Con otras cosas a éstas semejantes, que ninguno la escuchara que no la tuviera por la más lastimada y leal doncella del mundo, y a su señora por otra nueva y perseguida Penélope . Poco tardó en volver de su desmayo Camila; y, al volver en sí, dijo. | Und noch andres von ähnlichem Inhalt, so daß niemand sie gehört hätte, der sie nicht für die betrübteste, treueste Dienerin auf Erden und ihre Herrin für eine neue und arg bedrängte Penelope gehalten hätte. Es dauerte nicht lang, bis Camila aus ihrer Ohnmacht erwachte, und als sie wieder zu sich kam, sprach sie: |
| »-¿Por qué no vas, Leonela, a llamar al más leal amigo de amigo que vio el sol o cubrió la noche? Acaba, corre, aguija, camina, no se esfogue con la tardanza el fuego de la cólera que tengo, y se pase en amenazas y maldiciones la justa venganza que espero. | »Warum gehst du nicht, Leonela, und rufst den treuen Freund seines Freundes, den treusten, den jemals die Sonne gesehen oder die Nacht verborgen hat? Mach ein Ende, lauf, spute dich, geh hin, auf daß bei deinem Zögern die Glut meines Ingrimms sich nicht Luft mache und die gerechte Rache, die ich erhoffe, in Drohungen und Verwünschungen vorübergehe.« |
| »-Ya voy a llamarle, señora mía -dijo Leonela-, mas hasme de dar primero esa daga, porque no hagas cosa, en tanto que falto, que dejes con ella que llorar toda la vida a todos los que bien te quieren. | »Ich gehe schon und rufe ihn, teure Herrin«, versetzte Leonela, »aber Ihr müßt mir zuerst diesen Dolch geben, damit Ihr nicht, während ich fort bin, etwas tut, das alle, die Euch von Herzen lieben, ihr Leben lang beweinen müßten.« |
| »-Ve segura, Leonela amiga, que no haré -respondió Camila-; porque, ya que sea atrevida y simple a tu parecer en volver por mi honra, no lo he de ser tanto como aquella Lucrecia de quien dicen que se mató sin haber cometido error alguno, y sin haber muerto primero a quien tuvo la causa de su desgracia. Yo moriré, si muero, pero ha de ser vengada y satisfecha del que me ha dado ocasión de venir a este lugar a llorar sus atrevimientos, nacidos tan sin culpa mía. | »Geh unbesorgt, Leonela, meine Gute, ich werde nichts der Art tun; denn mag ich auch nach deiner Meinung verwegen und einfältig sein, wenn ich meine Ehre schütze, so werde ich es doch nie in solchem Maße sein wie jene Lukretia, von der man erzählt, sie habe sich das Leben genommen, ohne ein Unrecht begangen zu haben und ohne vorher den umzubringen, der die Schuld an ihrem Mißgeschick trug. Ich will sterben, wenn ich sterben soll; aber es soll nicht geschehen, ohne mir Rache und Genugtuung an dem verschafft zu haben, der mich veranlaßt hat, hierherzukommen und über sein Erdreisten zu weinen, das sich so ganz ohne meine Schuld hervorgewagt hat.« |
| »Mucho se hizo de rogar Leonela antes que saliese a llamar a Lotario, pero, en fin, salió; y, entre tanto que volvía, quedó Camilia diciendo, como que hablaba consigo misma: | Leonela ließ sich lange bitten, ehe sie wegging, um Lotario zu rufen. Aber endlich ging sie, und in der Zwischenzeit bis zu ihrer Rückkehr ging Camila auf und ab und sagte, als ob sie mit sich selber spräche: |
| »-¡Válame Dios! ¿No fuera más acertado haber despedido a Lotario, como otras muchas veces lo he hecho, que no ponerle en condición, como ya le he puesto, que me tenga por deshonesta y mala, siquiera este tiempo que he de tardar en desengañarle? Mejor fuera, sin duda; pero no quedara yo vengada, ni la honra de mi marido satisfecha, si tan a manos lavadas y tan a paso llano se volviera a salir de donde sus malos pensamientos le entraron. Pague el traidor con la vida lo que intentó con tan lascivo deseo: sepa el mundo, si acaso llegare a saberlo, de que Camila no sólo guardó la lealtad a su esposo, sino que le dio venganza del que se atrevió a ofendelle. Mas, con todo, creo que fuera mejor dar cuenta desto a Anselmo, pero ya se la apunté a dar en la carta que le escribí al aldea, y creo que el no acudir él al remedio del daño que allí le señalé, debió de ser que, de puro bueno y confiado, no quiso ni pudo creer que en el pecho de su tan firme amigo pudiese caber género de pensamiento que contra su honra fuese; ni aun yo lo creí después, por muchos días, ni lo creyera jamás, si su insolencia no llegara a tanto, que las manifiestas dádivas y las largas promesas y las continuas lágrimas no me lo manifestaran. Mas, ¿para qué hago yo ahora estos discursos? ¿Tiene, por ventura, una resulución gallarda necesidad de consejo alguno? No, por cierto. ¡Afuera, pues, traidores; aquí, venganzas! ¡Entre el falso, venga, llegue, muera y acabe , y suceda lo que sucediere! Limpia entré en poder del que el cielo me dio por mío, limpia he de salir dél; y, cuando mucho, saldré bañada en mi casta sangre, y en la impu ra del más falso amigo que vio la amistad en el mundo. | »So helfe mir Gott; wäre es nicht vernünftiger gewesen, ich hätte Lotario abgewiesen, wie ich es schon oft getan habe, als ihm den Anlaß zu geben, wie ich ihn ihm jetzt wirklich gebe, mich für schlecht und sittenlos zu halten, wenn auch nur für so lange Zeit, wie ich brauche, ihn seines Irrtums zu überführen? Ja, es wäre besser gewesen, ohne Zweifel. Allein ich würde keine Rache und die Ehre meines Mannes keine Genugtuung erhalten, wenn er so unverdient straflos und so ungehemmten Schrittes von dem Orte zurückkehrte, wohin sein böses Vorhaben ihn geführt. Zahlen soll der Verräter mit seinem Leben, was er mit so unzüchtiger Begier geplant hat; erfahren soll die Welt, wenn es je zu ihrer Kunde dringt, daß Camila nicht nur ihrem Gatten Treue gehalten hat, sondern ihn an dem Manne gerächt hat, der sich erkühnte, ihn zu kränken. Aber bei alledem glaube ich, es wäre besser gewesen, Anselmo hiervon in Kenntnis zu setzen. Indessen habe ich es ihm bereits in dem Briefe angedeutet, den ich ihm nach dem Dorfe schrieb, und ich vermute, wenn er nichts tut, um das Schlimme abzuwenden, auf das ich ihn damals aufmerksam machte, so nur deswegen, weil er aus lauter Redlichkeit und Zutrauen nicht glauben wollte noch konnte, daß in der Brust eines so erprobten Freundes irgendein Gedanke Raum haben könnte, der gegen seine Ehre gerichtet wäre. Ja, auch ich habe es lange Zeit nicht geglaubt und würde es nimmer geglaubt haben, wenn seine Frechheit nicht so weit gegangen wäre, daß endlich all die Geschenke, die er ohne Umschweife darbot, und seine weitgehenden Versprechungen und seine unaufhörlichen Tränen mir es klar erwiesen. Aber wozu jetzt diese Betrachtungen? Bedarf es vielleicht zu einem beherzten Entschlusse dessen, daß man erst darüber zu Rate gehe? Wahrlich nein. Fort dem mit dem Verräter! Zu mir her die Rache! Hereintreten soll der falsche Mann, er komme, er nahe sich, er sterbe, er sei vernichtet, und geschehe dann, was geschehen mag. Rein und keusch kam ich in dessen Gewalt, den der Himmel mir zu meinem andern Ich gab, und rein will ich von ihm scheiden, und im äußersten Fall scheide ich gebadet in meinem keuschen Blute und im unreinen Blute des falschesten Freundes, den je die Freundschaft auf der Welt gesehen.« |
| »Y, diciendo esto, se paseaba por la sala con la daga desenvainada, dando tan desconcertados y desaforados pasos, y haciendo tales ademanes, que no parecía sino que le faltaba el juicio, y que no era mujer delicada, sino un rufián desesperado . | Während sie dies sprach, lief sie im Zimmer auf und ab mit gezücktem Dolch, mit unsicheren großen Schritten und gebärdete sich so, daß es aussah, als hätte sie den Verstand verloren und als wäre sie kein zartes Weib, sondern ein rasender Meuchelmörder. |
| »Todo lo miraba Anselmo, cubierto detrás de unos tapices donde se había escondido, y de todo se admiraba, y ya le parecía que lo que había visto y oído era bastante satisfación para mayores sospechas; y ya quisiera que la prueba de venir Lotario faltara, temeroso de algún mal repentino suceso. Y, estando ya para manifestarse y salir, para abrazar y desengañar a su esposa, se detuvo porque vio que Leonela volvía con Lotario de la mano; y, así como Camila le vio, haciendo con la daga en el suelo una gran raya delante della, le dijo. | Anselmo, von den Teppichen verhüllt, hinter denen er sich versteckt hatte, war über alles das hoch erstaunt; und schon bedünkte es ihn, was er gesehen und gehört, sei selbst einem noch größeren Verdacht gegenüber genügende Rechtfertigung, und schon wünschte er, es möchte die Probe, die hier bei Lotarios Erscheinen angestellt werden sollte, ganz ausfallen, da er fürchtete, es könne unversehens ein Unglück geschehen. Und schon war er im Begriffe, sich zu zeigen und hervorzutreten, um seine Gattin zu umarmen und aus allem Irrtum zu reißen, da hielt er sich noch zurück; denn er sah, daß Leonela mit Lotario an der Hand zurückkam. Kaum erblickte ihn Camila, so zog sie mit dem Dolche einen langen Strich vor sich auf dem Fußboden und sprach zu ihm: |
| »-Lotario, advierte lo que te digo: si a dicha te atrevieres a pasar desta raya que ves, ni aun llegar a ella, en el punto que viere que lo intentas, en ese mismo me pasaré el pecho con esta daga que en las manos tengo. Y, antes que a esto me respondas palabra, quiero que otras algunas me escuches; que después responderás lo que más te agradare. Lo primero, quiero, Lotario, que me digas si conoces a Anselmo, mi marido, y en qué opinión le tienes; y lo segundo, quiero saber también si me conoces a mí. Respóndeme a esto, y no te turbes, ni pienses mucho lo que has de responder, pues no son dificultades las que te pregunto. | »Lotario, habe acht auf meine Worte; wenn du dich erkühnen solltest, diesen Strich hier zu überschreiten oder nur ihm nahe zu kommen, werde ich im Augenblick, wo du dies wagst, mir die Brust mit diesem Dolche durchbohren, den ich in Händen trage. Aber ehe du mir hierauf mit einem Wort entgegnest, sollst du erst noch andre Worte von mir vernehmen; nachher magst du antworten, was dich gut dünkt. Zuerst verlange ich von dir, Lotario, mir zu sagen, ob du Anselmo, meinen Gatten, kennst und was du von ihm hältst; und zweitens verlange ich auch zu wissen, ob du mich kennst. Antworte mir darauf und sei nicht etwa verlegen und denke nicht lange nach, was du mir antworten sollst; denn es sind keine schwierigen Dinge, die ich frage.« |
| »No era tan ignorante Lotario que, desde el primer punto que Camila le dijo que hiciese esconder a Anselmo, no hubiese dado en la cuenta de lo que ella pensaba ha cer; y así, correspondió con su intención tan discretamente, y tan a tiempo, que hicieran los dos pasar aquella mentira por más que cierta verdad; y así, respondió a Camila desta manera: | Lotario war nicht so kurzsichtig, daß er nicht von dem ersten Augenblicke an, wo Camila ihm den Auftrag gab, er solle Anselmo veranlassen, sich zu verstecken, begriffen hätte, was sie zu tun gedenke; und so ging er auf ihre Absichten so geschickt und so im rechten Augenblick ein, daß beide es fertigbrachten, ihre Lügen für mehr als zweifellose Wahrheit gelten zu lassen. Daher antwortete er ihr folgendermaßen: |
| »-No pensé yo, hermosa Camila, que me llamabas para preguntarme cosas tan fuera de la intención con que yo aquí vengo. Si lo haces por dilatarme la prometida merced, desde más lejos pudieras entretenerla, porque tanto más fatiga el bien deseado cuanto la esperanza está más cerca de poseello; pero, porque no digas que no respondo a tus preguntas, digo que conozco a tu esposo Anselmo, y nos conocemos los dos desde nuestros más tiernos años; y no quiero decir lo que tú tan bien sabes de nuestra amistad, por no me hacer testigo del agravio que el amor hace que le haga, poderosa disculpa de mayores yerros. A ti te conozco y tengo en la misma posesión que él te tiene ; que, a no ser así, por menos prendas que las tuyas no había yo de ir contra lo que debo a ser quien soy y contra las santas leyes de la verdadera amistad, ahora por tan poderoso enemigo como el amor por mí rompidas y violadas. | »Ich glaube nicht, schöne Camila, daß du mich hierherberiefst, um mich nach Dingen zu fragen, die so ganz außerhalb der Absichten liegen, mit denen ich hierherkomme. Wenn du es tust, um meine Hoffnung auf die verheißene Gunst weiter hinauszuschieben, so hättest du sie hinhalten können, als ich dir noch ferner stand; denn das ersehnte Glück wird uns um so mehr zur Pein, als die Hoffnung, es zu besitzen, uns näher gewesen. Doch damit du nicht sagst, daß ich auf deine Fragen nicht antworte, erkläre ich, daß ich deinen Gemahl Anselmo kenne, daß wir uns beide seit unsren frühsten Jahren kennen; und was du ja ohnehin von unsrer Freundschaft weißt, das will ich dir nicht sagen, damit ich mich nicht selber zum Zeugen der Kränkung mache, die mich die Liebe ihm anzutun heißt, die Liebe, diese allgewaltige Entschuldigung für noch weit größere Verirrungen. Dich kenne ich und hege für dich dieselbe Achtung wie er. Denn wäre dem nicht so, ich würde wahrlich für mindere Schätze der Seele und des Leibes, als du besitzest, nicht dem zuwiderhandeln, was ich meinem eignen Werte schuldig bin, nicht den heiligen Gesetzen wahrer Freundschaft zuwiderhandeln, die ich jetzt um eines so mächtigen Feindes willen, wie die Liebe ist, breche und gewaltsam verletze.« |
| »-Si eso confiesas -respondió Camila-, enemigo mortal de todo aquello que justamente merece ser amado, ¿con qué rostro osas parecer ante quien sabes que es el espejo donde se mira aquel en quien tú te debieras mirar, para que vieras con cuán poca ocasión le agravias? Pero ya cayo, ¡ay, desdichada de mí!, en la cuenta de quién te ha hecho tener tan poca con lo que a ti mismo debes, que debe de haber sido alguna de senvoltura mía, que no quiero llamarla deshonestidad, pues no habrá procedido de deliberada determinación, sino de algún descuido de los que las mujeres que piensan que no tienen de quién recatarse suelen hacer inadvertidamente. Si no, dime: ¿cuándo, ¡oh traidor!, respondí a tus ruegos con alguna palabra o señal que pudiese despertar en ti alguna sombra de esperanza de cumplir tus infames deseos? ¿Cuándo tus amorosas palabras no fueron deshechas y reprehendidas de las mías con rigor y con aspereza? ¿Cuándo tus muchas promesas y mayores dádivas fueron de mí creídas, ni admitidas? Pero, por parecerme que alguno no puede perseverar en el intento amoroso luengo tiempo, si no es sustentado de alguna esperanza, quiero atribuirme a mí la culpa de tu impertinencia, pues, sin duda, algún descuido mío ha sustentado tanto tiempo tu cuidado; y así, quiero castigarme y darme la pena que tu culpa merece. Y, porque vieses que, siendo conmigo tan inhumana, no era posible dejar de serlo contigo, quise traerte a ser testigo del sacrificio que pienso hacer a la ofendida honra de mi tan honrado marido, agraviado de ti con el mayor cuidado que te ha sido posible, y de mí también con el poco recato que he tenido del huir la ocasión, si alguna te di, para favorecer y canonizar tus malas intenciones . Torno a decir que la sospecha que tengo que algún descuido mío engendró en ti tan desvariados pensamientos es la que más me fatiga, y la que yo más deseo castigar con mis propias manos, porque, castigándome otro verdugo, quizá sería más pública mi culpa; pero, antes que esto haga, quiero matar muriendo, y llevar conmigo quien me acabe de satisfacer el deseo de la venganza que espero y tengo, viendo allá, dondequiera que fuere, la pena que da la justicia desinteresada y que no se dobla al que en términos tan desesperados me ha puesto. | »Wenn du das eingestehst«, entgegnete Camila, »du Todfeind alles dessen, was mit Recht geliebt zu werden verdient, wie wagst du vor der Frau zu erscheinen, die, du weißt es, doch der Spiegel ist, aus dem das Bild des Mannes herausblickt, an dem du dich spiegeln solltest, damit du sähest, wie wenig er dir Veranlassung gibt, ihn zu kränken! Aber weh mir Unglücklichen! Schon seh ich ein, was dich dazu gebracht hat, so wenig auf das zu achten, was du dir selber schuldest. Es muß wohl ein allzu freies Benehmen meinerseits gewesen sein, denn Mangel an Sittsamkeit mag ich es nicht nennen, da es nicht aus Überlegung und Vorsatz hervorgegangen, sondern aus irgendwelcher Unbedachtsamkeit, wie sie die Frauen ahnungslos begehen, wenn sie meinen, sie hätten keine schüchterne Zurückhaltung nötig. Oder ist dem anders, so sage mir: Wann, du falscher Mensch, habe ich auf all dein Flehen je mit einem Wort oder Zeichen geantwortet, das in dir auch nur einen Schatten der Hoffnung erwecken konnte, daß ich deine ruchlosen Wünsche erfüllen würde? Wann wurden deine liebeglühenden Worte nicht von mir mit Ernst und Strenge in ihr Nichts zurückgewiesen und verurteilt? Wann fanden deine großen Verheißungen, wann deine noch größeren Geschenke bei mir Glauben und Annahme? Aber da es mich bedünkt, es könne niemand lange Zeit in seinen Liebesbestrebungen verharren, wenn sie nicht durch eine Hoffnung aufrechtgehalten werden, will ich mir selbst die Schuld an deiner Zudringlichkeit beimessen, da ohne Zweifel irgendwelche Unbedachtsamkeit meinerseits deine Bewerbungen so lange Zeit genährt hat, und so will ich es denn mich büßen lassen und mir die Strafe auferlegen, die deine Schuld verdient hat. Und damit du siehst, daß, wenn ich gegen mich so grausam bin, ich unmöglich anders gegen dich sein kann, habe ich dich kommen lassen zum Zeugen des Opfers, das ich der gekränkten Ehre meines so ehrenwerten Gemahls zu bringen gedenke, den du mit vollstem Bedacht und jedem dir möglichen Bemühen schwer beleidigt hast und den auch ich durch meinen Mangel an Zurückhaltung beleidigt habe, da ich die Gelegenheit nicht vermied - wenn ich sie vielleicht manchmal dir wirklich gegeben -, wo deine bösen Absichten begünstigt und gebilligt scheinen konnten. Nochmals sage ich dir: meine Befürchtung, eine Unbedachtsamkeit von mir habe so wahnwitzige Gedanken in dir hervorgerufen, ist es, was mich am meisten quält und mich drängt, Hand an mich selbst zu legen und mich zu bestrafen. Denn würde mich ein andrer Blutrichter strafen, so würde vielleicht meine Schuld mehr als jetzt ruchbar werden. Doch bevor ich dies vollbringe, will ich im Sterben den töten und mit mir hinübernehmen, der meinen Durst nach Rache befriedigen soll; und im Jenseits, sei es, wo es sei, werde ich dann die Strafe erschauen, welche die unparteiische und nie sich beugende Gerechtigkeit dem Manne zuteilt, der mich in eine so verzweiflungsvolle Lage gebracht hat.« |
| »Y, diciendo estas razones, con una increíble fuerza y ligereza arremetió a Lotario con la daga desenvainada, con tales muestras de querer enclavársela en el pecho , que casi él estuvo en duda si aquellas demostraciones eran falsas o verdaderas, porque le fue forzoso valerse de su industria y de su fuerza para estorbar que Camila no le diese. La cual tan vivamente fingía aquel estraño embuste y fealdad que, por dalle color de verdad, la quiso matizar con su misma sangre; porque, viendo que no podía haber a Lotario, o fingiendo que no podía, dijo. | Indem sie dieses sprach, stürzte sie mit unglaublicher Gewalt und Schnelligkeit auf Lotario zu, mit entblößtem Dolch, mit so glaubhaftem Anscheine der Absicht, ihm die Klinge in die Brust zu stoßen, daß er selbst beinahe im Zweifel war, ob dies Verstellung oder Ernst sei. Denn er sah sich wirklich genötigt, Geschick und Stärke anzuwenden, um Camila an einem Dolchstoß gegen ihn zu hindern. So lebenstreu wußte sie diese schmachvolle Erfindung darzustellen, diesen seltsamen Betrug zu spielen, daß sie, um ihm die Farbe der Wahrheit zu geben, ihn mit ihrem eignen Blute röten wollte; denn da sie sah, sie könnte mit ihrem Dolche Lotario nicht treffen, oder sich anstellte, als könnte sie es nicht, rief sie aus: |
| »-Pues la suerte no quiere satisfacer del todo mi tan justo deseo, a lo menos, no será tan poderosa que, en parte, me quite que no le satisfaga. | »Wenn mir das Schicksal mein so gerechtes Vorhaben nicht völlig zu Ende zu führen gestattet, so soll es dennoch nicht die Macht haben, mir zu wehren, daß ich es wenigstens teilweise zur Ausführung bringe.« |
| Y, haciendo fuerza para soltar la mano de la daga, que Lotario la tenía asida, la sacó , y, guiando su punta por parte que pudiese herir no profundamente, se la entró y escondió por más arriba de la islilla del lado izquierdo , junto al hombro, y luego se dejó caer en el suelo, como desmayada. | Und hiermit rang sie aus aller Macht ihre mit dem Dolch bewehrte Hand frei, die Lotario festhielt; sie entwand ihm die Waffe, richtete die Spitze auf eine Stelle, wo es leicht war, sie nicht tief eindringen zu lassen, stieß sich den Dolch oberhalb der Rippen in die linke Seite nahe an der Schulter, ließ ihn in der Wunde stecken und brach dann wie ohnmächtig zusammen. |
| »Estaban Leonela y Lotario suspensos y atónitos de tal suceso, y todavía dudaban de la verdad de aquel hecho, viendo a Camila tendida en tierra y bañada en su sangre. Acudió Lotario con mucha presteza, despavorido y sin aliento, a sacar la daga, y, en ver la pequeña herida, salió del temor que hasta entonces tenía, y de nuevo se admiró de la sagacidad, prudencia y mucha discreción de la hermosa Camila ; y, por acudir con lo que a él le tocaba, comenzó a hacer una larga y triste lamentación sobre el cuerpo de Camila, como si estuviera difunta, echándose muchas maldiciones, no sólo a él, sino al que había sido causa de habelle puesto en aquel término. Y, como sabía que le escuchaba su amigo Anselmo, decía cosas que el que le oyera le tuviera mucha más lástima que a Camila, aunque por muerta la juzgara. | Leonela und Lotario standen bestürzt und außer sich ob solchen Vorgangs und zweifelten auch dann noch an der Wirklichkeit des Geschehenen, als sie Camila auf den Boden hingestreckt und in ihrem Blute gebadet sahen. Lotario eilte in größter Hast, voller Angst und atemlos herzu, um den Dolch herauszuziehen. Als er aber die unbedeutende Wunde sah, erholte er sich von seiner Angst und geriet aufs neue in Verwunderung über die Klugheit und Verschlagenheit und das außerordentliche Geschick der schönen Camila. Um nun auch seinerseits zur Sache das beizutragen, was ihm vorzugsweise oblag, begann er eine lange, schmerzliche Wehklage über dem daliegenden Körper Camilas, als ob sie wirklich hingeschieden wäre, und stieß zahlreiche Verwünschungen aus, nicht nur gegen sich selbst, sondern auch gegen denjenigen, der ihn in diese Lage gebracht habe; und da er wußte, daß sein Freund Anselmo ihn hörte, sagte er Dinge von der Art, daß jeder Zuhörer weit mehr Mitleid mit ihm als mit Camila fühlen mußte, selbst wenn er sie für tot gehalten hätte. |
| »Leonela la tomó en brazos y la puso en el lecho, suplicando a Lotario fuese a buscar quien secretamente a Camila curase; pedíale asimismo consejo y parecer de lo que dirían a Anselmo de aquella herida de su señora, si acaso viniese antes que estuviese sana. Él respondió que dijesen lo que quisiesen, que él no estaba para dar consejo que de provecho fuese; sólo le dijo que procurase tomarle la sangre, porque él se iba adonde gentes no le viesen. Y, con muestras de mucho dolor y sentimiento, se salió de casa; y, cuando se vio solo y en parte donde nadie le veía, no cesaba de hacerse cruces, maravillándose de la industria de Camila y de los ademanes tan proprios de Leonela. Consideraba cuán enterado había de quedar Anselmo de que tenía por mujer a una segunda Porcia , y deseaba verse con él para celebrar los dos la mentira y la verdad más disimulada que jamás pudiera imaginarse. | Leonela nahm sie in ihre Arme und legte sie aufs Bett, wobei sie ihn bat, jemanden herbeizuholen, der sie insgeheim verbinden sollte; sie bat ihn zugleich um seinen Rat und seine Meinung darüber, was man Anselmo über diese Wunde ihrer Herrin sagen solle, falls er etwa zurückkäme, ehe sie geheilt sei. Er antwortete, man möchte sagen, was man für gut finde, er wisse keinen Rat, der da helfen könne; nur das eine empfahl er ihr, sie möchte suchen, die Blutung zu stillen. Er aber wolle hingehen, wo kein Mensch ihn mehr zu Gesicht bekomme. Und mit Äußerungen tiefen Leides und Schmerzgefühls entfernte er sich aus dem Hause. Sobald er sich aber allein und an einem Orte fand, wo niemand ihn sehen konnte, hörte er nicht auf, sich zu bekreuzigen und zu segnen vor Verwunderung über Camilas Verschlagenheit und Leonelas so gänzlich sachgemäße Streiche. Er erwog, wie überzeugt Anselmo nun sein müsse, daß er eine zweite Portia zur Gemahlin habe, und sehnte sich danach, mit ihm zusammenzutreffen, um die Lüge und ärgste Verstellung, die man sich je erdenken konnte, im gemeinsamen Gespräch hoch zu preisen. |
| »Leonela tomó, como se ha dicho , la sangre a su señora, que no era más de aquello que bastó para acreditar su embuste; y, lavando con un poco de vino la herida, se la ató lo mejor que supo, diciendo tales razones, en tanto que la curaba, que, aunque no hubieran precedido otras, bastaran a hacer creer a Anselmo que tenía en Camila un simulacro de la honestidad . | Leonela stillte derweilen ihrer Herrin das Blut, dessen aber nicht mehr floß, als hinreichend war, um den listigen Trug glaubwürdig zu machen. Sie wusch die Wunde mit etwas Wein aus, legte ihr einen Verband an, so gut es ging, und während des Verbindens tat sie Äußerungen, die, wenn auch nicht bereits andere vorhergegangen wären, genügt hätten, in Anselmo den Glauben zu befestigen, daß er in Camila ein hohes Vorbild aller Frauentugend besitze. |
| »Juntáronse a las palabras de Leonela otras de Camila, llamándose cobarde y de poco ánimo, pues le había faltado al tiempo que fuera más necesario tenerle, para quitarse la vida, que tan aborrecida tenía. Pedía consejo a su doncella si daría, o no, todo aquel suceso a su querido esposo; la cual le dijo que no se lo dijese, porque le pondría en obligación de vengarse de Lotario, lo cual no podría ser sin mucho riesgo suyo, y que la buena mujer estaba obligada a no dar ocasión a su marido a que riñese, sino a quitalle todas aquellas que le fuese posible. | Zu den Worten Leonelas kamen jetzt auch die Äußerungen Camilas, welche sich der Feigheit bezichtigte und des Mangels an Mut, der ihr gerade in dem Augenblicke gefehlt habe, wo sie seiner am meisten bedurfte, um sich das Leben zu nehmen, das ihr so sehr verhaßt sei. Sie bat das Mädchen um Rat, ob sie diesen ganzen Vorfall ihrem geliebten Manne sagen solle oder nicht. Die Zofe meinte, sie solle es verschweigen; denn sonst würde sie ihn in die Notwendigkeit versetzen, sich an Lotario zu rächen, was er doch nicht ohne eigne große Gefahr tun könne, und eine brave Frau sei verpflichtet, ihrem Manne keine Veranlassung zu Streithändeln zu geben, vielmehr ihm solche aus dem Wege zu räumen, soweit ihr nur möglich. |
| »Respondió Camila que le parecía muy bien su parecer y que ella le seguiría; pero que en todo caso convenía buscar qué decir a Anselmo de la causa de aquella herida, que él no podría dejar de ver; a lo que Leonela respondía que ella, ni aun burlando, no sabía mentir. | Camila erwiderte, sie sei mit ihrer Meinung ganz einverstanden und werde sie befolgen; aber auf jeden Fall sei es zweckmäßig, zu überlegen, was man Anselmo über die Ursache der Wunde sagen solle, da es nicht fehlen könne, daß er sie sehe. Leonela antwortete, sie bringe keine Lüge über die Lippen, nicht einmal im Scherz. |
| »-Pues yo, hermana -replicó Camila-, ¿qué tengo de saber, que no me atreveré a forjar ni sustentar una mentira, si me fuese en ello la vida? Y si es que no hemos de saber dar salida a esto, mejor será decirle la verdad desnuda, que no que nos alcance en mentirosa cuenta. | »Und ich, meine Liebe«, entgegnete Camila, »wie soll ich mich darauf verstehen, die ich mich nicht getraue, eine Unwahrheit zu erfinden oder auch nur zu bezeugen, wenn selbst mein Leben davon abhinge? Wenn wir also nicht wissen, wie wir aus der Sache herauskommen, so wird es am besten sein, wir gestehen ihm die nackte Wahrheit, damit er uns nicht bei einer Unwahrheit ertappt.« |
| »-No tengas pena, señora: de aquí a mañana -respondió Leonela- yo pensaré qué le digamos, y quizá que, por ser la herida donde es, la podrás encubrir sin que él la vea, y el cielo será servido de favorecer a nuestros tan justos y tan honrados pensamientos. Sosiégate, señora mía, y procura sosegar tu alteración, porque mi señor no te halle sobresaltada, y lo de más déjalo a mi cargo, y al de Dios, que siempre acude a los buenos deseos. | »Seid ohne Sorge, Señora«, versetzte Leonela. »Von heute bis morgen werde ich darüber nachdenken, was wir ihm sagen sollen, und vielleicht, da die Wunde sich gerade an dieser Stelle befindet, könnt Ihr sie verbergen, daß er sie nicht zu sehen bekommt, und vielleicht ist der Himmel so gnädig, unsre Absichten zu begünstigen, die so gerecht und so tugendsam sind. Beruhigt Euch, teure Frau, und bemühet Euch, Eure Aufregung zu beschwich-tigen, damit unser Herr Euch nicht in so heftiger Gemütsbewegung findet; und alles andre stellt meiner und Gottes Fürsorge anheim, der immer gutem Vorhaben seinen Beistand schenkt.« |
| »Atentísimo había estado Anselmo a escuchar y a ver representar la tragedia de la muerte de su honra; la cual con tan estraños y eficaces afectos la representaron los personajes della, que pareció que se habían transformado en la misma verdad de lo que fingían. Deseaba mucho la noche, y el tener lugar para salir de su casa, y ir a verse con su buen amigo Lotario, congratulándose con él de la margarita preciosa que había hallado en el desengaño de la bondad de su esposa . Tuvieron cuidado las dos de darle lugar y comodidad a que saliese, y él, sin perdella, salió y luego fue a buscar a Lotario, el cual hallado, no se puede buenamente contar los abrazos que le dio, las cosas que de su contento le dijo, las alabanzas que dio a Camila. Todo lo cual escuchó Lotario sin poder dar muestras de alguna alegría, porque se le representaba a la memoria cuán engañado estaba su amigo y cuán injustamente él le agraviaba. Y, aunque Anselmo veía que Lotario no se alegraba, creía ser la causa por haber dejado a Camila herida y haber él sido la causa; y así, entre otras razones, le dijo que no tuviese pena del suceso de Camila, porque, sin duda, la herida era ligera, pues quedaban de concierto de encubrírsela a él; y que, según esto, no había de qué temer, sino que de allí adelante se gozase y alegrase con él, pues por su industria y medio él se veía levantado a la más alta felicidad que acertara desearse, y quería que no fuesen otros sus entretenimientos que en hacer versos en alabanza de Camila, que la hiciesen eterna en la memoria de los siglos venideros. Lotario alabó su buena determinación y dijo que él, por su parte, ayudaría a levantar tan ilustre edificio. | Mit höchster Aufmerksamkeit hatte Anselmo dagestanden und das Trauerspiel vom Untergang seiner Ehre angehört und aufführen sehen, ein Trauerspiel, dessen Personen es mit so ungewöhnlichem und wirkungsvollem Gefühlsausdruck darzustellen wußten, daß es schien, sie hätten sich in die volle Wirklichkeit der Rollen verwandelt, die sie doch nur spielten. Er sehnte den Abend herbei und die Möglichkeit, sein Haus zu verlassen und seinen treuen Freund Lotario zu sprechen, um sich mit ihm Glück zu wünschen ob der köstlichen Perle, die er in der neugewonnenen Überzeugung von der Tugend seiner Gattin gefunden hatte. Frau und Zofe sorgten dafür, daß ihm bequeme Gelegenheit wurde, aus dem Hause zu kommen; er ließ sie nicht ungenutzt und ging auf der Stelle, seinen Freund Lotario aufzusuchen; und als er ihn gefunden, da läßt sich wahrlich nicht beschreiben, wievielmal er ihn umarmte, was alles er ihm über sein Glück sagte und wieviel Lob und Preis er auf Camila häufte. Alles das hörte Lotario an, ohne daß es ihm möglich war, das geringste Anzeichen von Freude von sich zu geben; denn in seiner Erinnerung stellte sich ihm sogleich vor, wie gräßlich er seinen Freund betrogen und wie unverantwortlich er ihn beleidigt habe. Und wiewohl Anselmo bemerkte, daß Lotario keine Freude bezeugte, glaubte er, der Grund sei nur, weil der Freund Camila verwundet zurückgelassen habe und die Schuld daran trage; und daher sagte er ihm unter andrem, er möge sich über den Vorfall mit Camila keine Sorge machen; denn die Wunde müsse ohne Zweifel unbedeutend sein, da die Frauenzimmer verabredet hätten, sie vor ihm geheimzuhalten, und demnach nichts zu fürchten sei. Sonach möge Lotario von nun an lediglich in freudigem Genuß und heiterem Sinne mit ihm leben, da er durch Lotarios Bemühen und Beistand sich zum höchsten Glück erhoben sehe, das er sich jemals wünschen konnte; und er verlange, sie sollten sich künftig mit nichts andrem unterhalten, als zum Preise Camilas Verse zu dichten, die seine Gattin im Gedächtnis der kommenden Jahrhunderte verewigen sollten. Lotario pries seinen schönen Vorsatz und versprach, zur Aufführung eines so herrlichen Baues das Seinige beizutragen. |
| »Con esto quedó Anselmo el hombre más sabrosamente engañado que pudo haber en el mundo: él mismo llevó por la mano a su casa, creyendo que llevaba el instrumento de su gloria, toda la perdición de su fama. Recebíale Camila con rostro, al parecer, torcido, aunque con alma risueña. Duró este engaño algunos días, hasta que, al cabo de pocos meses, volvió Fortuna su rueda y salió a plaza la maldad con tanto artificio hasta allí cubierta, y a Anselmo le costó la vida su impertinente curiosidad.» | Hiermit blieb denn Anselmo der am besten betrogene Ehemann, der auf Erden zu finden war. An seiner eignen Hand brachte er nun den Ruin seines guten Namens in sein Haus zurück, im Glauben, er bringe das Werkzeug seiner Verherrlichung; Camila empfing ihn dem Anscheine nach mit finstrem Gesicht, aber mit frohem Herzen. Diese Betrügerei hielt eine Zeitlang vor, bis nach Verfluß weniger Monate das Glück sein Rad drehte, das bis dahin mit so vieler Kunst verhehlte Verbrechen an den Tag kam und Anselmos törichter Vorwitz ihn das Leben kostete. |
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