| I. Capítulo VI. De la segunda salida de nuestro buen caballero don Quijote de la Mancha | CAPITOLO VI. DEL SECONDO VIAGGIO DEL NOSTRO BUON CAVALIERE DON CHISCIOTTE DELLA MANCIA. |
| Estando en esto, comenzó a dar voces don Quijote, diciendo. | « Olà, cominciò intanto a gridare don Chisciotte; |
| -Aquí, aquí, valerosos caballeros, aquí es menester mostrar la fuerza de vuestros valerosos brazos, que los cortesanos llevan lo mejor del torneo. | olà valorosi cavalieri; qui fa d'uopo mettere a prova la forza del vostro braccio, che gli uomini di corte se ne portano l'onore del torneo. » |
| Por acudir a este ruido y estruendo, no se pasó adelante con el escrutinio de los demás libros que quedaban, y así, se cree que fueron al fuego sin ser vistos ni oídos, La Carolea y León de España , con Los Hechos del Emperador, compuestos por don Luis de Ávila , que, sin duda, debían de estar entre los que quedaban, y quizá si el cura los viera no pasaran por tan rigurosa sentencia. Cuando llegaron a don Quijote, ya él estaba levantado de la cama y proseguía en sus voces y en sus desatinos, dando cuchilladas y reveses a todas partes, estando tan despierto como si nunca hubiera dormido. Abrazáronse con él, y por fuerza le volvieron al lecho; y después que hubo sosegado un poco, volviéndose a hablar con el cura, le dijo. | Per accorrere a quello schiamazzo fu interrotto lo squittinio dei libri che restavano ancora da esaminare, e tiensi per certo che andassero al fuoco senza esser veduti né intesi la Carolea e il Leone di Spagna con le Geste dell'Imperadore, composti da don Luigi de Avila, che doveano trovarsi indubitatamente fra quelli che restavano, e forse che sottraevansi a sì rigorosa sentenza se il curato li avesse veduti. Quando si recarono da don Chisciotte lo trovarono già fuori del letto che prorompeva nelle solite sue strida e pazzie, menando manrovesci da ogni parte, e tenendo sì spalancati gli occhi come se non avesse mai dormito. Lo abbracciarono e a viva forza lo rimisero a letto; e da poi che si pose un po' in calma, voltosi al curato gli disse: |
| -Por cierto, señor arzobispo Turpín, que es gran mengua de los que nos llamamos doce Pares dejar tan sin más ni más llevar la victoria deste torneo a los caballeros cortesanos , habiendo nosotros los aventureros ganado el prez en los tres días antecedentes. | « Non v'ha dubbio, signor arcivescovo Turpino, che non ricada a gran vergogna di noi altri dodici Paladini di lasciar cogliere la palma di questo torneo ai cavalieri cortigiani, mentre noi venturieri colto avevamo nei tre dì antecedenti l'onore della vittoria. |
| -Calle vuestra merced, señor compadre , dijo el cura, que Dios será servido que la suerte se mude, y que lo que hoy se pierde, se gane mañana; y atienda vuestra merced a su salud por ahora, que me parece que debe de estar demasiadamente cansado, si ya no es que está malferido. | — Si dia pace la signoria vostra, signor compare, disse il curato, che piacendo a Dio cambieremo le cose, e quello che oggi si perde si guadagnerà dimani; attenda intanto a risanarsi, che per quanto mi pare, ella debb'essere affaticata oltremodo, se pure non è ferita pericolosamente. |
| -Ferido, no, dijo don Quijote; pero molido y quebrantado, no hay duda en ello, porque aquel bastardo de don Roldán me ha molido a palos con el tronco de una encina, y todo de envidia, porque ve que yo solo soy el opuesto de sus valentías; más no me llamaría yo Reinaldos de Montalbán si en levantándome deste lecho no me lo pagare a pesar de todos sus encantamientos y por ahora tráiganme de yantar, que sé que es lo que más me hará al caso, y quédese lo del vengarme a mi cargo. | — Ferito no, disse don Chisciotte, ma sibbene macinato e pesto, perché quel bastardo di don Roldano mi fracassò a bastonate con un troncone di quercia, mosso da invidia, vedendo ch'io solo mi posso contraporre alla sua valentìa; io per altro non sarò Rinaldo di Montalbano se levandomi di questo letto non gliene farò pagar il fio a dispetto dei suoi incantamenti; ma intanto recatemi da mangiare, che è quanto mi occorre al presente, e si lasci poi a me la cura di compiere le mie vendette. » |
| Hiciéronlo así diéronle de comer, y quedóse otra vez dormido, y ellos admirados de su locura. Aquella noche quemó y abrasó el ama cuantos libros había en el corral y en toda la casa, y tales debieron de arder que merecían guardarse en perpetuos archivos; mas no lo permitió su suerte y la pereza del escudriñador, y así se cumplió el refrán en ellos de que pagan a las veces justos por pecadores . Uno de los remedios que el cura y el barbero dieron por entonces para el mal de su amigo, fue que le murasen y tapiasen el aposento de los libros, porque cuando se levantase no los hallase (quizá quitando la causa cesaría el efecto), y que dijesen que un encantador se los había llevado y el aposento y todo; y así fue hecho con mucha presteza. | Così fu fatto: gli diedero da sfamarsi, dopo di che egli si addormentò di nuovo, lasciandoli tutti sempre più meravigliati delle sue pazzie. In quella stessa notte la serva abbruciò nella corte quanti libri trovavansi per la casa, di maniera che n'arsero molti anche di quelli che meritavano d'essere custoditi perpetuamente negli archivi; ma nol permise il loro destino, né l'indolenza del revisore, verificandosi così quel proverbio, che talvolta patisce il giusto per il peccatore. Uno de rimedî che il curato e il barbiere pensarono intanto di porre in opera per guarire la malattia dell'amico, fu di trasportarlo in un'altra stanza e di murare quella dei libri affinché non trovandoli più al suo svegliarsi, tolta la causa, cessassero anche gli effetti, dicendogli poi che un incantatore aveva portato seco la stanza con quanto in essa si conteneva; e tutto ciò fu eseguito con ogni sollecitudine. |
| De allí a dos días se levantó don Quijote, y lo primero que hizo fue ir a ver sus libros, y como no hallaba el aposento donde le había dejado, andaba de una en otra parte buscándole. Llegaba adonde solía tener la puerta y tentábala con las manos , y volvía y revolvía los ojos por todo, sin decir palabra; pero al cabo de una buena pieza preguntó a su ama que hacia qué parte estaba el aposento de sus libros. El ama, que ya estaba bien advertida de lo que había de responder le dijo. | Dopo due giorni si levò don Chisciotte e la prima cosa fu di andare a vedere i suoi libri; ma non trovando più la stanza dove l'aveva lasciata, si mise a cercarla per ogni parte. Giunto ove soleva essere la porta, tentava il muro colle mani e volgeva e rivolgeva gli occhi da per tutto, senza mai proferire parola; finalmente dopo buona pezza domandò alla serva da qual parte si trovava la camera dove stavano i suoi libri. La serva, già ben avvertita di ciò che doveva rispondergli, gli disse: |
| -¿Qué aposento o qué nada, busca vuestra merced? Ya no hay aposento ni libros en esta casa, porque todo se lo llevó el mismo diablo. | « Di quale camera mi parla, e che va cercando vossignoria? Qua non v'è più camera, non vi sono in casa più libri, il diavolo ne portò seco ogni cosa. |
| -No era diablo, replicó la sobrina, sino un encantador que vino sobre una nube una noche después del día que vuestra merced de aquí se partió , y apeándose de una sierpe en que venía caballero, entró en el aposento y no sé lo que se hizo dentro, que a cabo de poca pieza salió volando por el tejado y dejó la casa llena de humo ; y cuando acordamos a mirar lo que dejaba hecho, no vimos ni libro ni aposento alguno; sólo se nos acuerda muy bien a mí y al ama, que al tiempo de partirse aquel mal viejo, dijo en altas voces, que por enemistad secreta que tenía al dueño de aquellos libros y aposento, dejaba hecho el daño en aquella casa que después se vería dijo también que se llamaba el sabio Muñatón. | — Non era il diavolo, no, soggiunse la nipote, ma un incantatore; il quale venne di notte tempo sopra una nuvola dopo la partenza di vossignoria, e smontando da un serpente su cui arrivò cavalcioni, entrò nella stanza, né so che cosa vi facesse, ma certo è che poco dopo uscì a volo dal tetto, lasciando la casa piena di fumo; e quando noi siamo andate per vedere ciò ch'era seguito, non abbiamo più trovato né libri, né stanza; e solo ci ricordiamo amendue che quel tristo vecchio nell'andarsene disse ad alta voce di aver fatto quel danno che poi si vedrebbe per l'inimicizia che portava al padrone di quei libri e di quella stanza, e soggiunse che si chiamava il savio Mugnatone. |
-Frestón diría, dijo don Quijote . -No sé, respondió el ama, si se llamaba Frestón o Fritón; sólo sé que acabó en "ton" su nombre. | — Frestone avrà detto, replicò don Chisciotte: — Non so dire, riprese la serva, se si chiamasse Frestone o Fritone e posso soltanto affermare che in tone terminava il suo nome. |
| -Así es, dijo don Quijote, que ése es un sabio encantador grande enemigo mío, que me tiene ojeriza, porque sabe por sus artes y letras que tengo de venir, andando los tiempos, a pelear en singular batalla con un caballero a quien él favorece, y le tengo de vencer sin que él lo pueda estorbar, y por esto procura hacerme to dos los sinsabores que puede y mándole yo que mal podrá él contradecir ni evitar lo que por el cielo está ordenado. | — Così è per lo appunto, disse don Chisciotte: è costui un savio incantatore, mio grande e dichiarato nemico. Egli mi odia perché la sua negromanzia gli fa prevedere che io debbo col tempo combattere in singolare tenzone con un cavaliere da lui protetto, e vincerlo senza ch'egli lo possa salvare. Per questo egli a tutto suo potere procura di farmi dispetto: ma io gli dico che mal potrà contrastarmi né opporsi a quello che il cielo ha ordinato. |
| -¿Quién duda de eso?, dijo la sobrina; pero ¿quién le mete a vuestra merced, señor tío, en esas pendencias? ¿No será mejor estarse pacífico en su casa y no irse por el mundo a buscar pan de trastrigo sin considerar que muchos van por lana y vuelven tresquilados? . | — E chi ne dubita? disse la nipote. Tuttavolta chi obbliga mai vossignoria, signor zio, a impacciarsi in siffatte brighe? Non sarebbe miglior consiglio di restarsene pacificamente in casa anziché andar pel mondo a cercar miglior pane che di frumento, senza riflettere che tanti vanno per lana e tornano spelacchiati? |
| -¡Oh, sobrina mía, respondió don Quijote, y cuán mal que estás en la cuenta! Primero que a mí me tresquilen, tendré peladas y quitadas las barbas a cuantos imaginaren tocarme en la punta de un solo cabello. | — O nipote mia, rispose don Chisciotte, quanto v'ingannate: prima che alcuno mi tratti come voi dite, pelerò il mento a quanti mai si figurassero di torcermi pur un capello. » |
| No quisieron las dos replicarle más, porque vieron que se le encendía la cólera. Es, pues, el caso, que él estuvo quince días en casa muy sosegado, sin dar muestras de querer segundar sus primeros devaneos ; en los cuales días pasó graciosísimos cuentos con sus dos compadres el cura y el barbero, sobre que él decía que la cosa de que más necesidad tenía el mundo era de caballeros andantes y de que en él se resucitase la caballería andantesca. El cura algunas veces le contradecía y otras concedía, porque si no guardaba este artificio, no había poder averiguarse con él. | Si tacquero ambedue le donne, vedendo ch'egli già avvampava di sdegno. Fatto sta, che per quindici giorni don Chisciotte rimase in casa tranquillo, senza dar segno veruno di ricadere nei suoi primi vaneggiamenti; e in quei giorni s'intrattenne parlando molto piacevolmente col curato, col barbiere e coi suoi compari, sostenendo però che il mondo aveva sopratutto bisogno dei cavalieri erranti, e che in lui risuscitasse l'antica cavalleria. Qualche volta il curato si opponeva, qualche altra gli menava buoni i suoi detti, perché se diversamente si fosse regolato, non sarebbesi giammai accordato con lui. |
| En este tiempo solicitó don Quijote a un labrador vecino suyo, hombre de bien (si es que este título se puede dar al que es pobre), pero de muy poca sal en la mollera. En resolución, tanto le dijo, tanto le persuadió y prometió, que el pobre villano se determinó de salirse con él y servirle de escudero. Decíale entre otras cosas don Quijote, que se dispusiese a ir con él de buena gana, porque tal vez podía suceder aventura que ganase en quítame allá esas pajas alguna ínsula, y le dejase a él por gobernador della. Con estas promesas y otras tales, Sancho Panza (que así se llamaba el labrador) dejó su mujer e hijos y asentó por escudero de su vecino. | Intanto don Chisciotte venne sollecitando un villano suo vicino, uomo dabbene (se pure così può dirsi di chi è povero) ma con poco sale in zucca. Tanto gli disse, e tanto lo persuase a furia di promesse, che il povero villano si determinò di andarsene con lui e di servirlo in qualità di scudiere. Gli dicea fra le altre cose, che si disponesse a tenergli dietro di buona voglia, perché poteva talvolta accadergli che un girar di mano lo rendesse signore di un'isola, ed egli ve lo lascerebbe governatore. Con queste e altre tali promesse Sancio Pancia (così chiamavasi quel contadino) abbandonò la moglie e i figliuoli, e si dedicò a servire il vicino suo, da scudiere. |
Dio luego don Quijote orden en buscar dineros y vendiendo una cosa y empeñando otra y malbaratándolas todas, allegó una razonable cantidad. Acomodóse asimismo de una rodela , que pidió prestada a un su amigo, y, pertrechando su rota celada lo mejor que pudo , avisó a su escudero Sancho del día y la hora que pensaba ponerse en camino, para que él se acomodase de lo que viese que más le era menester; sobre todo le encargó que llevase alforjas. El dijo que sí llevaría, y que asimismo pensaba llevar un asno que tenía muy bueno, porque él no estaba ducho a andar mucho a pie. En lo del asno reparó un poco don Quijote, imaginando si se le acordaba si algún caballero andante había traído escudero caballero asnalmente; pero nunca le vino alguno a la memoria; mas con todo esto determinó que le llevase, con presupuesto de acomodarle de más honrada caballería en habiendo ocasión para ello, quitándole el caballo al primer descortés caballero que topase . Proveyóse de camisas y de las demás cosas que él pudo, conforme al consejo que el ventero le había dado. Todo lo cual hecho y cumplido , sin despedirse Panza de sus hijos y mujer, ni don Quijote de su ama y sobrina, una noche se salieron del lugar sin que persona los viese ; en la cual caminaron tanto, que al amanecer se tuvieron por seguros de que no los hallarían aunque los buscasen. Iba Sancho Panza sobre su jumento como un patriarca , con sus alforjas y su bota, y con mucho de seo de verse ya gobernador de la ínsula que su amo le había prometido. Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo los rayos del sol, no les fatigaban . Dijo en esto Sancho Panza a su amo. | Si diede gran pensiero don Chisciotte per ammassare danari, e vendendo una cosa, impegnandone un'altra, e manomettendole tutte, ne raccolse una quantità conveniente. Si provvide d'una rotella che domandò in prestito a un suo vicino, e rassettata il meglio che poté la sua rotta celata, avvisò il suo scudiere Sancio del giorno e dell'ora in cui divisava di mettersi in viaggio, affinché si provvedesse di tutto ciò che credeva occorrere, raccomandandogli specialmente che portasse con sé un paio di bisacce. Rispose Sancio che lo farebbe, e che anzi pensava di menarne seco un suo bravissimo asino, perché non era atto a camminar molto a piedi. Riguardo all'asino stette un poco dubbioso don Chisciotte, cercando di ridursi nella memoria se mai cavaliere errante si fosse fatto seguire dallo scudiere asinalmente, né gli sovvenne d'alcun esempio: pur si decise di permettergli che lo conducesse, con animo di accomodarlo d'una più onorevole cavalcatura, togliendola al primo scortese cavaliere in cui s'imbattesse. Fece provvista di biancheria, e di tutto ciò che poté avere alla mano, a tenore del consiglio già ricevuto dall'oste. Finalmente ordinata ogni cosa, Pancia senza dire addio alla moglie ed ai figliuoli, e don Chisciotte senza accomiatarsi dalla serva e dalla nipote, si partirono una notte dal loro villaggio, non veduti da alcuno, e tanto si affrettarono a camminare che all'apparire del giorno si tennero per sicuri di non essere raggiunti quand'anche alcuno avesse voluto seguirli. Viaggiava Sancio Pancia sopra il suo giumento a guisa d'un patriarca, colle bisacce in groppa e la borraccia all'arcione, e con gran desiderio di vedersi governatore dell'isola che gli avea promessa il padrone. A don Chisciotte parve bene di battere la strada stessa che aveva tenuta nel suo primo viaggio, cioè la campagna di Montiello, scorrendola ora con assai minore disagio; perché, essendo di prima mattina, i raggi del sole non lo ferivano in faccia, né gli davano noia. In questo, Sancio Pancia gli disse: |
| -Mire vuestra merced, señor caballero andante, que no se le olvide lo que de la ínsula me tiene prometido, que yo la sabré gobernar por grande que sea. | « Badi bene la signoria vostra, signor cavaliere errante, di non porre in dimenticanza l'isola che mi ha promesso ch'io saprò governarla per grande che possa essere. » |
| A lo cual le respondió don Quijote. | Al che rispose don Chisciotte: |
| -Has de saber, amigo Sancho Panza, que fue costumbre muy usada de los caballeros andantes antiguos, hacer gobernadores a sus escuderos de las ínsulas y reinos que ganaban, y yo tengo determinado de que por mí no falte tan agradecida usanza; antes pienso aventajarme en ella, porque ellos algunas veces, y quizá las más, esperaban a que sus escuderos fuesen viejos, y ya después de hartos de servir y de llevar malos días y peores noches, les daban algún título de conde, o por lo mucho de marqués de algún valle o provincia de poco más a menos; pero, si tú vives y yo vivo, bien podría ser que antes de seis días ganase yo tal reino, que tuviese otros a él adherentes, que viniesen de molde para coronarte por rey de uno dellos. Y no lo tengas a mucho, que cosas y casos acontecen a los tales caballeros por modos tan nunca vistos ni pensados, que con facilidad te podría dar aún más de lo que te prometo. | « Hai da sapere, amico Sancio, che fu usanza degli antichi cavalieri erranti di fare i loro scudieri governatori delle isole o regni da loro conquistati, ed io sono risoluto che non si perda per me così lodevole consuetudine. Ho divisato anzi di superarla; e dove gli altri attendevano che i loro scudieri giungessero alla vecchiaia dopo aver sostenuti i più penosi travagli per decorarli d'un titolo di conte o per lo meno di marchese di qualche vallone o provincia di assai poco momento, potrebbe accadere, se noi viviamo, che fra sei giorni io conquistassi un regno da cui fossero dipendenti altri regni, e giudicassi a proposito di coronarti re di uno di essi; né credere impossibile questa cosa, poiché vicende sì prodigiose e impensate intravengono a noi cavalieri; con poca fatica, se la fortuna mi arride, io sarò forse per darti cosa di gran lunga maggiore di quella che ti prometto. |
| -De esa manera, respondió Sancho Panza, si yo fuese rey por algún milagro de los que vuestra merced dice, por lo menos Juana Gutiérrez, mi oíslo vendría a ser reina y mis hijos infantes. | — A questo modo, rispose Sancio Pancia, s'io diventassi re, mercé uno di questi miracoli annunziati dalla signoria vostra, per lo meno la mia diletta Giovanna Gutierre arriverebbe ad essere regina, e infanti i figliuoli miei. |
| -¿Pues quién lo duda?, respondió don Quijote. | — E chi potrebbe dubitarne, rispose don Chisciotte? |
| -Yo lo dudo, replicó Sancho Panza, porque tengo para mí, que aunque lloviese Dios reinos sobre la tierra, ninguno asentaría bien sobre la cabeza de Mari Gutiérrez . Sepa, señor, que no vale dos maravedís para reina; condesa le caerá mejor, y aun Dios y ayuda. | — Io sono che ne dubito, replicò Sancio Pancia; perciocché, anche quando piovessero i regni dal cielo in terra nessuno potrebbe star bene in testa a Giovanna Gutierre. Sappia, signore, che non vale due soldi come regina; per contessa potrebb'essere il caso! ma seguane ciò che il ciel ne dispone. |
| -Encomiéndalo tú a Dios, Sancho, respondió don Quijote, que él dará lo que más le convenga; pero no apoques tu ánimo tanto que te vengas a contentar con menos que con ser adelantado . | |
| -No lo haré, señor mío, respondió Sancho, y más teniendo tan principal amo en vuestra merced, que me sabrá dar todo aquello que me esté bien y yo pueda llevar. | — Raccomandala al Signore, o Sancio, rispose don Chisciotte, ch'egli la beneficherà nel modo che potrà tornarle di maggior suo vantaggio; ma non tenerti così da poco da non meritare almeno un grado di governatore.
|