Don Quijote de la Mancha
         de Miguel de Cervantes Saavedra
Edición bilingüe, español-italiano, en textos paralelos
Edizione bilingue Spagnolo-Italiana, in testi paralleli
Traducción: Ed. de Edoardo Perino.
Integrado en el sistema MGARCI
P. I- Pró. 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52
P. I- Pró. 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74
I. Capítulo XV. Donde se cuenta la desgraciada aventura que se tops Don Quijote en topar con unos desalmados yangüeses CAPITOLO XV SI NARRA LA DISGRAZIATA AVVENTURA DI DON CHISCIOTTE CON CERTI IMBESTIALITI IANGUESI.
Cuenta el sabio Cide Hamete Benengeli que, así como don Quijote se despidió de sus huéspedes y de todos los que se hallaron al entierro del pastor Grisóstomo, él y su escudero se entraron por el mesmo bosque donde vieron que se había entrado la pastora Marcela; y, habiendo andado más de dos horas por él, buscándola por todas partes sin poder hallarla, vinieron a parar a un prado lleno de fresca yerba, junto del cual corría un arroyo apacible y fresco; tanto, que convidó y forzó a pasar allí las horas de la siesta , que rigurosamente comenzaba ya a entrar. Lasciò scritto il savio Cide Hamete Ben-Engeli che quando don Chisciotte si divise dagli ospiti suoi e dagli altri tutti che furono presenti alla sepoltura di Grisostomo, egli ed il suo scudiere s'internarono nel bosco medesimo in cui videro entrare Marcella, e dopo averla ben due ore per ogni dove cercata senza poterla rinvenire, si trovarono in un prato di molle erbetta, sul quale scorreva un ruscello fresco e piacevole tanto, che loro fu forza di trattenersi colà nelle ore del mezzogiorno.
Apeáronse don Quijote y Sancho , y, dejando al jumento y a Rocinante a sus anchuras pacer de la mucha yerba que allí había, dieron saco a las alforjas, y, sin cerimonia alguna, en buena paz y compañía, amo y mozo comieron lo que en ellas hallaron. Smontarono don Chisciotte e Sancio, e lasciando il giumento e Ronzinante a libero pascolo per il prato, votarono le bisacce, e senza complimenti e in fratellevole compagnia padrone e servitore diedero fondo a quel poco che in esse trovarono.
No se había curado Sancho de echar sueltas a Rocinante, seguro de que le conocía por tan manso y tan poco rijoso que todas las yeguas de la dehesa de Córdoba no le hicieran tomar mal siniestro. Ordenó, pues, la suerte, y el diablo, que no todas veces duerme, que andaban por aquel valle paciendo una manada de hacas galicianas de unos arrieros gallegos, de los cuales es costumbre sestear con su recua en lugares y sitios de yerba y agua; y aquel donde acertó a hallarse don Quijote era muy a propósito de los gallegos .
Sucedió, pues, que a Rocinante le vino en deseo de refocilarse con las señoras facas; y saliendo, así como las olió, de su natural paso y costumbre, sin pedir licencia a su dueño, tomó un trotico algo picadillo y se fue a comunicar su necesidad con ellas. Mas ellas, que, a lo que pareció, debían de tener más gana de pacer que de ál, recibiéronle con las herraduras y con los dientes, de tal manera que, a poco espacio, se le rompieron las cinchas y quedó, sin silla, en pelota. Pero lo que él debió más de sentir fue que, viendo los arrieros la fuerza que a sus yeguas se les hacía, acudieron con estacas, y tantos palos le dieron que le derribaron malparado en el suelo.
Non si era curato Sancio di mettere le pastoie a Ronzinante, conoscendolo sì mansueto e nemico delle brighe da non pigliarsi fastidi di tutte le cavalle che mai potessero essere ne' pascoli di Cordova. Ma l'avversa fortuna e il demonio che sempre non dorme, volle che fosser allora in quella valle un branco di chinee di Galizia appartenenti a certi Ianguesi, che usano fermarsi a meriggiare quietamente in quei luoghi ove le erbe e le acque offrono alle loro bestie nutrimento e fresco opportuno; e tale appunto era il sito dove allora trovavasi don Chisciotte. Avvenne dunque, che saltò il grillo a Ronzinante di pascolare con le signore chinee, e subito che le fiutò, cambiando il naturale suo passo e costume, senza torsi licenza dal suo padrone, prese un trotto grazioso verso di loro: ma ne fu accolto a calci e morsicature, per modo che di lì a non molto gli fecero cadere la sella: ed il peggio fu poi che i vetturali avendo veduta la violenza con cui Ronzinante s'era cacciato tra le loro chinee, accorsero coi bastoni ed a furia di percosse lo distesero a terra tutto malconcio.
Ya en esto don Quijote y Sancho, que la paliza de Rocinante habían visto, llegaban ijadeando; y dijo don Quijote a Sancho. Don Chisciotte e Sancio che videro malmenar così Ronzinante, frettolosi ed ansanti lo raggiunsero e don Chisciotte disse a Sancio:
-A lo que yo veo, amigo Sancho, éstos no son caballeros, sino gente soez y de baja ralea. Dígolo porque bien me puedes ayudar a tomar la debida venganza del agravio que delante de nuestros ojos se le ha hecho a Rocinante. « Non mi pare, amico Sancio, che costoro abbian aspetto di cavalieri, ma di bassa gente e di razza assai trista: e questo ti dico affinché sappi che tu puoi aiutarmi a far la dovuta vendetta del torto usato a Ronzinante sotto ai propri nostri occhi.
-¿Qué diablos de venganza hemos de tomar -respondió Sancho-, si éstos son más de veinte y nosotros no más de dos, y aun, quizá, nosotros sino uno y medio?— Che diamine di vendetta possiamo noi fare, rispose Sancio mentre coloro sono più di venti, e noi siamo due soli, o forse uno e mezzo al più?
-Yo valgo por ciento -replicó don Quijote. — Io valgo per cento, replicò don Chisciotte:
Y, sin hacer más discursos, echó mano a su espada y arremetió a los gallegos, y lo mesmo hizo Sancho Panza, incitado y movido del ejemplo de su amo. Y, a las primeras, dio don Quijote una cuchillada a uno, que le abrió un sayo de cuero de que venía vestido, con gran parte de la espalda. e senz'altro dire cacciò mano alla spada, e andò alla volta di quei Ianguesi; e Sancio fece lo stesso, mosso dall'esempio del suo padrone. Alla bella prima don Chisciotte colpì uno di loro in maniera che gli forò un casaccone di cuoio che indossava, gli squarciò quasi la metà di una spalla.
Los gallegos, que se vieron maltratar de aquellos dos hombres solos, siendo ellos tantos, acudieron a sus estacas, y, cogiendo a los dos en medio, comenzaron a menudear sobre ellos con grande ahínco y vehemencia. Verdad es que al segundo toque dieron con Sancho en el suelo, y lo mesmo le avino a don Quijote, sin que le valiese su destreza y buen ánimo; y quiso su ventura que viniese a caer a los pies de Rocinante, que aún no se había levantado; donde se echa de ver la furia con que machacan estacas puestas en manos rústicas y enojadas. Quella gente che si vide così maltrattare da quei due uomini soli, essendo eglino in sì in gran numero, dieder di piglio alle loro stanghe, e avendoli circondati, cominciarono con gran furia a riveder loro le costole. Alla seconda bastonata Sancio precipitò, e dopo lui don Chisciotte, né gli valse destrezza o coraggio; e manco male ch'egli cadde appié di Ronzinante, il quale non s'era per anche rizzato: dal che si vede che brutta riuscita fanno le stanghe in mani villane e arrabbiate.
Viendo, pues, los gallegos el mal recado que habían hecho, con la mayor presteza que pudieron, cargaron su recua y siguieron su camino, dejando a los dos aventureros de mala traza y de peor talante. Accorgendosi i Ianguesi della brutal opera da loro commessa caricaron le bestie colla grande celerità, e proseguirono la loro strada lasciando i due venturieri al partito più tristo che dir si possa.
El primero que se resintió fue Sancho Panza; y, hallándose junto a su señor, con voz enferma y lastimada, dijo. Il primo a risentirsi fu Sancio Pancia, che trovandosi vicino al suo signore, con voce ammalata e dogliosa gli disse:
-¡Señor don Quijote! ¡Ah, señor don Quijote. « Signor don Chisciotte! ahi signor don Chisciotte!
-¿Qué quieres, Sancho hermano? -respondió don Quijote con el mesmo tono afeminado y doliente que Sancho. — Che vuoi tu, Sancio fratello mio? rispondeva don Chisciotte con voce parimenti debole e addolorata.
-Querría, si fuese posible -respondió Sancho Panza-, que vuestra merced me diese dos tragos de aquella bebida del feo Blas , si es que la tiene vuestra merced ahí a mano. Quizá será de provecho para los quebrantamientos de huesos como lo es para las feridas. — Bramerei, se fosse possibile, disse Sancio Pancia, che vossignoria mi desse due sorsi di quella bibita di Fleo Blas se ne ha qui alla mano che potrebbe forse essere tanto buona per le ossa peste come per le ferite.
-Pues, a tenerla yo aquí, desgraciado yo , ¿qué nos faltaba? -respondió don Quijote-. Mas yo te juro, Sancho Panza, a fe de caballero andante, que antes que pasen dos días, si la fortuna no ordena otra cosa, la tengo de tener en mi poder, o mal me han de andar las manos. — Ah tapino di me! se qui l'avessi, che ci mancherebbe adesso per guarire? rispose don Chisciotte. Io ti giuro, o Sancio in parola di cavaliere errante, che non passeranno due giorni, se altrimenti non dispone la sorte, che ne avrò in abbondanza, o ch'io non potrò più valermi delle mie mani.
-Pues, ¿en cuántos le parece a vuestra merced que podremos mover los pies? -replicó Sancho Panza. — E quando crede vossignoria, replicò Sancio Pancia, che potremo valerci dei piedi?
-De mí sé decir -dijo el molido caballero don Quijote- que no sabré poner término a esos días. Mas yo me tengo la culpa de todo, que no había de poner mano a la espada contra hombres que no fuesen armados caballeros como yo; y así, creo que, en pena de haber pasado las leyes de la caballería , ha permitido el dios de las batallas que se me diese este castigo. Por lo cual, Sancho Panza, conviene que estés advertido en esto que ahora te diré, porque importa mucho a la salud de entrambos; y es que, cuando veas que semejante canalla nos hace algún agravio, no aguardes a que yo ponga mano al espada para ellos, porque no lo haré en ninguna manera , sino pon tú mano a tu espada y castígalos muy a tu sabor; que si en su ayuda y defensa acudieren caballeros, yo te sabré defender y ofendellos con todo mi poder; que ya habrás visto por mil señales y experiencias hasta adónde se estiende el valor de este mi fuerte brazo. — Altro non so dirti, rispose il macinato cavaliere, se non che non saprei stabilire il numero dei giorni; ma debbo ascrivere ogni cosa a mia colpa; perché io non dovea metter mano alla spada contro uomini che non erano cavalieri al pari di me. Tengo per fermo che in pena d'aver contravvenuto alle leggi della cavalleria, abbia permesso il nume delle battaglie che mi arrivasse un tale castigo; ma ora tu devi, fratello Sancio, stare avvertito su ciò che sono per dirti, perché è così importante per la salute di entrambi. Quando il torto ci sarà fatto da simigliante canaglia, non aspettarti mai ch'io metta mano alla spada contro di loro, perché nol farò in modo alcuno, ma impugna la tua spada, e gastigali a tuo talento; e se poi sopraggiungessero cavalieri in loro aiuto e difesa, allora accorrerò io, e li offenderò con ogni mia possa, che già avrai veduto mille segni e per mille esperienze fin dove s'estende il valore di questo forte mio braccio. »
Tal quedó de arrogante el pobre señor con el vencimiento del valiente vizcaíno. Mas no le pareció tan bien a Sancho Panza el aviso de su amo que dejase de responder, diciendo. (Egli era prosontuoso per la vittoria riportata sopra il valente Biscaino). A Sancio non piacque veramente il consiglio del suo padrone e perciò non si astenne da replicare:
-Señor, yo soy hombre pacífico, manso, sosegado, y sé disimilar cualquiera injuria, porque tengo mujer y hijos que sustentar y criar. Así que, séale a vuestra merced también aviso, pues no puede ser mandato, que en ninguna manera pondré mano a la espada, ni contra villano ni contra caballero; y que, desde aquí para delante de Dios, perdono cuantos agravios me han hecho y han de hacer ora me los haya hecho , o haga o haya de hacer, persona alta o baja, rico o pobre, hidalgo o pechero, sin eceptar estado ni condición alguna. « Signore, io son uomo pacifico, riposato, prudente, e so dissimulare qualunque ingiuria, poiché ho moglie e figliuoli da mantenere e da educare; e d'ora innanzi sia per sempre avvisata la signoria vostra a cui non posso far comando, che non porrò mano alla spada per verun modo né contro a villano né contro a cavaliere; e giuro al cielo, che da qui in avanti perdono quante offese mi furono o mi saranno fatte e quelle che già ricevetti e che sarò per ricevere da persona alta o bassa, ricca o povera, cittadina o plebea, senza eccettuare stato e condizione di sorta alcuna. »
Lo cual oído por su amo, le respondió. Come don Chisciotte ciò intese, rispose:
-Quisiera tener aliento para poder hablar un poco descansado, y que el dolor que tengo en esta costilla se aplacara tanto cuanto, para darte a entender, Panza, en el error en que estás . Ven acá, pecador ; si el viento de la fortuna, hasta ahora tan contrario, en nuestro favor se vuelve, llevándonos las velas del deseo para que seguramente y sin contraste alguno tomemos puerto en alguna de las ínsulas que te tengo prometida, ¿qué sería de ti si, ganándola yo, te hiciese señor della? Pues ¿lo vendrás a imposibilitar por no ser caballero, ni quererlo ser, ni tener valor ni intención de vengar tus injurias y defender tu señorío? Porque has de saber que en los reinos y provincias nuevamente conquistados nunca están tan quietos los ánimos de sus naturales, ni tan de parte del nuevo señor que no se tengan temor de que han de hacer alguna novedad para alterar de nuevo las cosas , y volver, como dicen, a probar ventura; y así, es menester que el nuevo posesor tenga entendimiento para saberse gobernar, y valor para ofender y defenderse en cualquiera acontecimiento. « Oh quanto pagherei di poter parlare un po' riposato, e che mi si mitigasse il dolore di questa costola tanto quanto bastar potesse, o Pancia, per farti conoscere il tuo errore! Senti sempliciotto: se il vento della fortuna, avverso finora, voltandosi in nostro favore, soffiasse nella vela del nostro desiderio, sicché potessimo senza opposizione di sorta prender porto in alcuna delle isole che ti ho promesso, che saria di te, qualora dopo averla conquistata io te ne facessi assoluto signore; e tu te ne rendessi indegno per non essere cavaliere, e per non amare di esserlo, e non aver valore o l'intenzione di vendicare i tuoi torti e difendere il tuo dominio? Perocché devi sapere che nei regni e nelle provincie di nuova conquista gli animi dei nazionali non sono mai tanto tranquilli né tanto affezionati al novello dominatore, che non gli resti sospetto, di qualche congiura diretta ad alterar di nuovo le cose od a rimettere in piedi quelli di prima. Rendesi dunque necessario, che il nuovo possessore abbia senno acconcio a saper governare, e valore per offendere e per difendersi in qualunque occasione.
-En este que ahora nos ha acontecido -respondió Sancho-, quisiera yo tener ese entendimiento y ese valor que vuestra merced dice; mas yo le juro, a fe de pobre hombre, que más estoy para bizmas que para pláticas. Mire vuestra merced si se puede levantar, y ayudaremos a Rocinante, aunque no lo merece, porque él fue la causa principal de todo este molimiento. Jamás tal creí de Rocinante, que le tenía por persona casta y tan pacífica como yo . En fin, bien dicen que es menester mucho tiempo para venir a conocer las personas, y que no hay cosa segura en esta vida. ¿Quién dijera que tras de aquellas tan grandes cuchilladas como vuestra merced dio a aquel desdichado caballero andante, había de venir, por la posta y en seguimiento suyo, esta tan grande tempestad de palos que ha descargado sobre nuestras espaldas. — Vorrei avere avuto quel buon giudizio, rispose Sancio, e quella bravura descritta da vostra signoria nel fatto che ci è occorso presentemente; ma le giuro da povero diavolo che sono, che ho più bisogno di empiastri che di ragionamenti. Tenti vossignoria, se può, di rialzarsi e aiuteremo Ronzinante, benché non lo meriti, per essere stato egli la causa principale di tutta questa rovina. — Ah! sclamò don Chisciotte, non avrei mai pensato questo di Ronzinante; lo ebbi sempre in conto di persona morigerata e pacifica al pari di me; si suol dire pur bene che a conoscer uno ci vuole gran tempo, e che in questa vita non avvi cosa sicura. — Chi avrebbe mai detto, soggiunse Sancio, che a quei colpi di spada dati dalla signoria vostra a quello sventurato passeggero, dovesse tener dietro per la posta una sì terribile tempesta di bastonate qual fu quella che si scaricò sopra le nostre spalle?
-Aun las tuyas, Sancho -replicó don Quijote-, deben de estar hechas a semejantes nublados; pero las mías, criadas entre sinabafas y holandas , claro está que sentirán más el dolor desta desgracia. Y si no fuese porque imagino..., ¿qué digo imagino?, sé muy cierto, que todas estas incomodidades son muy anejas al ejercicio de las armas, aquí me dejaría morir de puro enojo. — Le tue possono essere avvezze a simiglianti burrasche, replicò don Chisciotte, ma alle mie, cresciute nella bambagia e nella tela d'Olanda, è ben evidente che debba riuscire senza paragone più dolorosa questa disgrazia; e se non fosse perché mi figuro... che dico mai mi figuro? perché sono certissimo che tutti questi malanni vanno uniti indispensabilmente all'esercizio delle armi, credo sicuramente che io ne morrei qui di rabbia e di veleno. »
A esto replicó el escudero. A questo replicò lo scudiere:
-Señor, ya que estas desgracias son de la cosecha de la caballería, dígame vuestra merced si suceden muy a menudo, o si tienen sus tiempos limitados en que acaecen; porque me parece a mí que a dos cosechas quedaremos inútiles para la tercera, si Dios, por su infinita misericordia, no nos socorre. — Se tali disavventure sono proprie della cavalleria, favorisca ella dirmi se vengono spesso spesso, oppure se hanno certi tempi determinati; perché (a quanto vedo) dopo due di queste avventure, noi non saremmo al caso di sostenere la terza a meno che il signore, per sua divina misericordia, non ci soccorra validamente.
-Sábete, amigo Sancho -respondió don Quijote-, que la vida de los caballeros andantes está sujeta a mil peligros y desventuras; y, ni más ni menos, está en potencia propincua de ser los caballeros andantes reyes y emperadores, como lo ha mostrado la experiencia en muchos y diversos caballeros, de cuyas historias yo tengo entera noticia. Y pudiérate contar agora, si el dolor me diera lugar, de algunos que, sólo por el valor de su brazo, han subido a los altos grados que he contado; y estos mesmos se vieron antes y después en diversas calamidades y miserias. Porque el valeroso Amadís de Gaula se vio en poder de su mortal enemigo Arcaláus el encantador, de quien se tiene por averiguado que le dio, teniéndole preso, más de docientos azotes con las riendas de su caballo, atado a una coluna de un patio. Y aun hay un autor secreto, y de no poco crédito, que dice que, habiendo cogido al Caballero del Febo con una cierta trampa que se le hundió debajo de los pies , en un cierto castillo, y al caer, se halló en una honda sima debajo de tierra, atado de pies y manos, y allí le echaron una destas que llaman melecinas, de agua de nieve y arena, de lo que llegó muy al cabo; y si no fuera socorrido en aquella gran cuita de un sabio grande amigo suyo, lo pasara muy mal el pobre caballero . Ansí que, bien puedo yo pasar entre tanta buena gente; que mayores afrentas son las que éstos pasaron, que no las que ahora nosotros pasamos. Porque quiero hacerte sabidor , Sancho, que no afrentan las heridas que se dan con los instrumentos que acaso se hallan en las manos; y esto está en la ley del duelo, escrito por palabras expresas que si el zapatero da a otro con la horma que tiene en la mano, puesto que verdaderamente es de palo, no por eso se dirá que queda apaleado aquel a quien dio con ella. Digo esto porque no pienses que, puesto que que damos desta pendencia molidos, quedamos afrentados; porque las armas que aquellos hombres traían, con que nos machacaron, no eran otras que sus estacas, y ninguno dellos, a lo que se me acuerda, tenía estoque, espada ni puñal. — Sappi, amico Sancio, replicò don Chisciotte, che la vita dei cavalieri erranti va soggetta a mille pericoli ed infortunii; ma eglino sono poi anche sempre nella possibilità di diventar re, imperatori, come si vede molti, la storia dei quali è a piena mia cognizione. Potrei qui farti minuto racconto (se mi venisse un po' meno il dolore) di alcuni che unicamente pel valore del braccio salirono agli alti gradi che ti ho detto, benché siansi trovati e prima e poi in diverse afflizioni e miserie. Ti sia d'esempio il valoroso Amadigi di Gaula, che si vide in potere del suo mortale nemico Arcalao, l'incantatore, da cui si crede che mentre n'era prigione ricevesse, legato ad una colonna in un cortile, più di dugento frustate con le redini del suo cavallo. Avvi un anonimo accreditato non poco, il quale racconta che essendo preso il cavaliere di Febo, mediante un trabocchetto che si sprofondò sotto a' suoi piedi in un certo castello, trovossi nel cadere in una profonda buca sotterra con piè e mani legate, e quivi gli fu applicato un serviziale di acqua gelata con rena, che ne stette quasi per morire; e ciò sarebbe avvenuto se non fosse stato soccorso in tempo da un gran savio suo amico. Posso dunque ancor io, se tanto sofferse gente di sì gran merito, tollerare i torti che testé ci vennero fatti, mentre quelli da tali altri patiti furono molto più gravi. E devi sapere, o Sancio, che l'uomo non è punto disonorato, quando altri lo ferisce con istrumenti che vengono causalmente alle mani; come si può vedere nel codice dei duelli, dove con espresse parole sta scritto: che se il calzolaio colpisce un altro con la forma che tiene in mano benché sia di fatto ch'essa è di legno, non per questo si può dire che sia stato bastonato colui che ne rimase colpito. Ciò ti dico affinché tu non creda che per essere noi rimasti fracassati e malconci nella passata scaramuccia, ci sia stato usato un affronto; perché le arme che avevano con loro quegli uomini, e colle quali ci han macinati, erano alla fin fine le loro stanghe, e nessuno, ch'io mi ricordi, avea stocco, spada o pugnale.
-No me dieron a mí lugar -respondió Sancho- a que mirase en tanto; porque, apenas puse mano a mi tizona , cuando me santiguaron los hombros con sus pinos, de manera que me quitaron la vista de los ojos y la fuerza de los pies, dando conmigo adonde ahora yago, y adonde no me da pena alguna el pensar si fue afrenta o no lo de los estacazos, como me la da el dolor de los golpes, que me han de quedar tan impresos en la memoria como en las espaldas. — A me non diedero tempo di fare tanti esami, rispose Sancio, perché ebbi appena posto mano alla mia tizona, ed essi mi sventolarono le spalle coi loro bastoni per modo che mi levarono la vista dagli occhi e la forza dai piedi, e mi stramazzarono qui dove sono tuttora, e dove non mi dà alcun fastidio il pensare se fu affronto o no l'essere bastonato, bensì il dolore delle percosse che mi restano tanto stampate nella memoria quanto nelle spalle.
-Con todo eso, te hago saber, hermano Panza -replicó don Quijote-, que no hay memoria a quien el tiempo no acabe, ni dolor que muerte no le consuma. — Hai con tutto questo da sapere, fratello Pancia, replicò don Chisciotte, che non v'è reminiscenza la quale non venga cancellata dal tempo, né dolore a cui la morte non metta fine.
-Pues, ¿qué mayor desdicha puede ser -replicó Panza- de aquella que aguarda al tiempo que la consuma y a la muerte que la acabe? Si esta nuestra desgracia fuera de aquellas que con un par de bizmas se curan, aun no tan malo; pero voy viendo que no han de bastar todos los emplastos de un hospital para ponerlas en buen término siquiera. — E qual maggiore sventura, replicò Pancia, di quella che ha bisogno del tempo per essere cancellata dalla memoria, o della morte per esser tolta? Se la presente nostra disgrazia fosse di quelle che si guariscono con qualche poco di empiastro, non vi saria tanto male; ma io vado pensando che non basteranno gli empiastri di un intiero spedale al nostro risanamento.
-Déjate deso y saca fuerzas de flaqueza, Sancho -respondió don Quijote-, que así haré yo, y veamos cómo está Rocinante; que, a lo que me parece, no le ha cabido al pobre la menor parte desta desgracia. — Non ti affliggere per questo, ma tenta, Sancio mio, di vincere la sventura, ch'io pure farò lo stesso; e vediamo intanto come sta Ronzinante; che, a quanto mi sembra, non toccò al poveretto la parte minore di questa nostra disavventura.
-No hay de qué maravillarse deso -respondió Sancho-, siendo él tan buen caballero andante; de lo que yo me maravillo es de que mi jumento haya quedado libre y sin costas donde nosotros salimos sin costillas. — Di lui non mi meraviglio rispose Sancio, essendo egli pure cavaliere errante mi meraviglio bene che il mio asino l'abbia scappata colle costole sane, quando noi l'abbiamo finita colle costole rotte.
-Siempre deja la ventura una puerta abierta en las desdichas, para dar remedio a ellas -dijo don Quijote-. Dígolo porque esa bestezuela podrá suplir ahora la falta de Rocinante, llevándome a mí desde aquí a algún castillo donde sea curado de mis feridas . Y más, que no tendré a deshonra la tal caballería, porque me acuerdo haber leído que aquel buen viejo Sileno , ayo y pedagogo del alegre dios de la risa, cuando entró en la ciudad de las cien puertas iba, muy a su placer, caballero sobre un muy hermoso asno. — La ventura lascia sempre un uscio aperto al rimedio nelle disgrazie, disse don Chisciotte; e voglio con ciò inferire che questa bestiuola potrà per ora fare le veci di Ronzinante, portandomi di qua fino a qualche castello dove curare le mie ferite. Né io mi recherò a disonore l'usare di tale cavalcatura, avendo letto che quel buon vecchio Sileno, aio e pedagogo del giovane Dio della letizia, quando entrò nella città delle cento porte se n'andava a proprio talento, cavalcando un bellissimo asino.
-Verdad será que él debía de ir caballero, como vuestra merced dice -respondió Sancho-, pero hay grande diferencia del ir caballero al ir atravesado como costal de basura. — Sarà vero, disse Sancio, ch'egli se n'andasse come dice vossignoria, ma passa una gran differenza dal cavalcare un asino allo starvi sopra come un sacco di cenci. »
A lo cual respondió don Quijote E don Chisciotte:
-Las feridas que se reciben en las batallas, antes dan honra que la quitan . Así que, Panza amigo, no me repliques más, sino, como ya te he dicho, levántate lo mejor que pudieres y ponme de la manera que más te agradare encima de tu jumento, y vamos de aquí antes que la noche venga y nos saltee en este despoblado. — Le ferite che si ricevono nelle battaglie recano più onore che vergogna; perciò amico Pancia, non replicar oltre, ma, come ti ho detto poc'anzi, alzati il meglio che puoi, stendimi nella maniera che ti sembra più acconcia attraverso del tuo giumento, e partiamci da questo luogo prima che ci colga la notte, e ci vengano ad assassinare in questo deserto.
-Pues yo he oído decir a vuestra merced -dijo Panza- que es muy de caballeros andantes el dormir en los páramos y desiertos lo más del año, y que lo tienen a mucha ventura. — Eppure io intesi dire da vostra signoria, replicò Pancia, che è proprio de' cavalieri erranti il dormire in boscaglie e in deserti per la maggior parte dell'anno, e che se lo recano a gran ventura.
-Eso es -dijo don Quijote- cuando no pueden más, o cuando están enamorados; y es tan verdad esto, que ha habido caballero que se ha estado sobre una peña, al sol y a la sombra, y a las inclemencias del cielo, dos años, sin que lo supiese su señora. Y uno déstos fue Amadís, cuando, llamándose Beltenebros, se alojó en la Peña Pobre, ni sé si ocho años o ocho meses , que no estoy muy bien en la cuenta basta que él estuvo allí haciendo penitencia, por no sé qué sinsabor que le hizo la señora Oriana. Pero dejemos ya esto, Sancho, y acaba, antes que suceda otra desgracia al jumento, como a Rocinante. — Ciò avviene, disse don Chisciotte, quando non possono fare diversamente, o quando sono innamorati: e questo è tanto vero, che vi fu un cavaliere il quale se ne stette sopra una balza esposto alla sferza del sole, all'ombra, ed alle inclemenze del cielo per due anni interi senza saputa della sua signora: ed uno di questi fu Amadigi quando facendosi chiamare Beltenebro, si mise a stare nella balza di Pegnapobre, non so se ott'anni od otto mesi, che di ciò non mi sovviene precisamente; fatto sta ch'egli vi dimorò, facendo la penitenza di non so quale rabbuffo avuto dalla signora Oriana. Ma lasciamo questo da parte, ed allestisci il giumento e Ronzinante, prima che altro ci avvenga di male.
-Aun ahí sería el diablo -dijo Sancho. — Non ci mancherebbe altro, soggiunse Sancio;
Y, despidiendo treinta ayes, y sesenta sospiros, y ciento y veinte pésetes y reniegos de quien allí le había traído, se levantó, quedándose agobiado en la mitad del camino, como arco turquesco, sin poder acabar de enderezarse; y con todo este trabajo aparejó su asno, que también había andado algo destraído con la demasiada libertad de aquel día. Levantó luego a Rocinante, el cual, si tuviera lengua con que quejarse, a buen seguro que Sancho ni su amo no le fueran en zaga. e prorompendo con trenta ahi, con sessanta sospiri, e con cento e venti invettive ed imprecazioni contro chi a tale lo aveva condotto, si alzò, ma rimase alla metà dell'impresa gobbo gobbo, come un arco turchesco, senza che gli potesse riuscire mai di raddrizzarsi bene.
En resolución, Sancho acomodó a don Quijote sobre el asno y puso de reata a Rocinante; y, llevando al asno de cabestro, se encaminó, poco más a menos, hacia donde le pareció que podía estar el camino real. Y la suerte, que sus cosas de bien en mejor iba guiando , aún no hubo andado una pequeña legua, cuando le deparó el camino, en el cual descubrió una venta que, a pesar suyo y gusto de don Quijote, había de ser castillo. Porfiaba Sancho que era venta, y su amo que no, sino castillo; y tanto duró la porfía, que tuvieron lugar, sin acabarla, de llegar a ella , en la cual Sancho se entró, sin más averiguación, con toda su recua.