Don Quijote de la Mancha
         de Miguel de Cervantes Saavedra
Edición bilingüe, español-italiano, en textos paralelos
Edizione bilingue Spagnolo-Italiana, in testi paralleli
Traducción: Ed. de Edoardo Perino.
Integrado en el sistema MGARCI
P. I- Pró. 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52
P. I- Pró. 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74
I. Capítulo XX. De la jamás vista ni oída aventura que con más poco peligro CAPITOLO XX DELLA GIAMMAI VEDUTA ED INTESA AVVENTURA CHE NON FU TERMINATA CON TANTO POCO PERICOLO DA FAMOSO CAVALIERE DEL MONDO, CON QUANTO POCO FU SUPERATA DAL VALOROSO DON CHISCIOTTE DELLA MANCIA.
-No es posible, señor mío, sino que estas yerbas dan testimonio de que por aquí cerca debe de estar alguna fuente o arroyo que estas yerbas humedece; y así, será bien que vamos un poco más adelante, que ya toparemos donde podamos mitigar esta terrible sed que nos fatiga, que, sin duda, causa mayor pena que la hambre. « In questi dintorni, per l'indizio che ce ne danno queste freschissime erbe, deve, senza dubbio, trovarsi o una fonte o un ruscello che le inverdisca; e sarà bene, diceva Sancio, che camminiamo un poco; ché noi troveremo certamente il mezzo di estinguere la sete orribile che ci crucia e ci strazia assai più della fame. »
Parecióle bien el consejo a don Quijote, y, tomando de la rienda a Rocinante, y Sancho del cabestro a su asno, después de haber puesto sobre él los relieves que de la cena quedaron, comenzaron a caminar por el prado arriba a tiento, porque la escuridad de la noche no les dejaba ver cosa alguna; mas, no hubieron andado docientos pasos, cuando llegó a sus oídos un grande ruido de agua, como que de algunos grandes y levantados riscos se despeñaba. Alegróles el ruido en gran manera, y, parándose a escuchar hacia qué parte sonaba, oyeron a deshora otro estruendo que les aguó el contento del agua , especialmente a Sancho, que naturalmente era medroso y de poco ánimo. Digo que oyeron que daban unos golpes a compás, con un cierto crujir de hierros y cadenas, que, acompañados del furioso estruendo del agua, que pusieran pavor a cualquier otro corazón que no fuera el de don Quijote. Piacque a don Chisciotte il consiglio, e prendendo egli per le redini Ronzinante, e Sancio, il suo asino pel capestro, dopo averlo caricato degli avanzi della cena, si posero a camminare a tastone qua e là per lo prato, poiché l'oscurità della notte non lasciava loro discernere cosa alcuna. Non ebbero fatto duegento passi, quando giunse loro all'orecchio un gran rumore d'acqua che pareva precipitasse da qualche balza. Questo rumore grandemente li rallegrò; e fermatisi per accertarsi d'onde partiva, un altro ne udirono d'improvviso, ma di natura tale che fece obbliare l'allegrezza dell'acqua scoperta, specialmente a Sancio che per sua natura era timido e di poco cuore. Consisteva in certe botte a battuta, accompagnate da stridore di ferri e catene, che frammisto al furioso rombazzo dell'acqua, avrebbe messo paura in ogni altro cuore che non fosse stato quello di don Chisciotte.
Era la noche, como se ha dicho, escura, y ellos acertaron a entrar entre unos árboles altos, cuyas hojas, movidas del blando viento, hacían un temeroso y manso ruido; de manera que la soledad, el sitio, la escuridad, el ruido del agua con el susurro de las hojas, todo causaba horror y espanto, y más cuando vieron que ni los golpes cesaban, ni el viento dormía, ni la mañana llegaba; añadiéndose a todo esto el ignorar el lugar donde se hallaban. Pero don Quijote, acompañado de su intrépido corazón, saltó sobre Rocinante, y, embrazando su rodela, terció su lanzón y dijo. Era, come si è detto, oscura la notte, e il caso li portò fra alberi altissimi, le cui fronde, mosse dal vento, producevano un altro mormorio piacevole e pauroso ad un tempo; di qualità che tutt'insieme la solitudine, il sito, l'oscurità, il susurro delle acque, lo stormir delle foglie, tutto cagionava orrore e spavento. E tanto più poi considerando che né le botte cessavano, né il vento taceva, né il giorno era vicino, né oltre a questo sapevano in che luogo si trovassero. Don Chisciotte però, animato dall'intrepido suo cuore, salì sopra Ronzinante, e imbracciando la rotella dié di piglio al suo lancione, dicendo:
-Sancho amigo, has de saber que yo nací, por querer del cielo, en esta nuestra edad de hierro, para resucitar en ella la de oro, o la dorada, como suele llamarse. Yo soy aquél para quien están guardados los peligros, las grandes hazañas, los valerosos hechos. Yo soy, digo otra vez, quien ha de resucitar los de la Tabla Redonda, los Doce de Francia y los Nueve de la Fama , y el que ha de poner en olvido los Platires , los Tablantes, Olivantes y Tirantes, los Febos y Belianises, con toda la caterva de los famosos caballeros andantes del pasado tiempo, haciendo en este en que me hallo tales grandezas, estrañezas y fechos de armas, que escurezcan las más claras que ellos ficieron. Bien notas, escudero fiel y legal , las tinieblas desta noche, su estraño silencio, el sordo y confuso estruendo destos árboles, el temeroso ruido de aquella agua en cuya busca venimos, que parece que se despeña y derrumba desde los altos montes de la luna , y aquel incesable golpear que nos hiere y lastima los oídos; las cuales cosas, todas juntas y cada una por sí, son bastantes a infundir miedo, te mor y espanto en el pecho del mesmo Marte, cuanto más en aquel que no está acostumbrado a semejantes acontecimientos y aventuras. Pues todo esto que yo te pinto son incentivos y despertadores de mi ánimo, que ya hace que el corazón me reviente en el pecho, con el deseo que tiene de acometer esta aventura, por más dificultosa que se muestra. Así que, aprieta un poco las cinchas a Rocinante y quédate a Dios, y espérame aquí hasta tres días no más , en los cuales, si no volviere, puedes tú volverte a nuestra aldea, y desde allí, por hacerme merced y buena obra , irás al Toboso, donde dirás a la incomparable señora mía Dulcinea que su cautivo caballero murió por acometer cosas que le hiciesen digno de poder llamarse suyo . — Sancio mio, hai da sapere che io nacqui per favore del cielo in questa età nostra di ferro per fare rivivere quella dell'oro o l'età dorata siccome noi siamo soliti nominarla. Quegli son io a cui riserbati sono i perigli, le alte imprese ed i memorabili avvenimenti; quegli son io cui si aspetta di far rinascere i tempi della Tavola Rotonda, dei dodici paladini di Francia, dei nove della Fama; quegli per cui debbono essere obbliati del tutto i Platiri, i Tablanti, gli Olivanti, i Tiranti, i Febi ed i Belianigi con tutta la caterva de' famosi cavalieri erranti della antica età, facendo in questa nella quale mi trovo tanto grandi azioni, tanto straordinarie cose e fatti d'arme da oscurarne i più celebri finora uditi. Poni ben mente, fedele ed accorto scudiere mio, alle tenebre di questa notte, al suo silenzio profondo, al sordo e confuso rombare di questi alberi, allo strepitoso mormorare di quell'acqua che siam venuti cercando, e che sembra precipitarsi dagli alti monti della luna, ai colpi incessanti che ci feriscono con tanta pena gli orecchi; cose tutte qui raccolte, ognuna delle quali saria bastante da per sé sola metter tema, paura e spavento nel petto istesso del dio Marte, e tanto più dunque in quello di chi non è avvezzo a così fatti avvenimenti ed incontri. Or bene; tutte queste cose che io ti vengo mettendo in considerazione, sono incentivo e stimolo all'animo mio; e già il cuore mi si gonfia nel petto pel desiderio che ho di affrontare quest'avventura per quanto pericolosa si mostri; perciò restringi un poco le cinghie a Ronzinante, poi rimanti con Dio, ed aspettami qua non più di tre giorni; compiti i quali, se non mi rivedi, torna alla nostra terra, e giunto che vi sarai, ti prego per favore e per grazia di recarti al Toboso, dove dirai alla incomparabile signora mia Dulcinea, che il cavaliere suo schiavo è morto per essersi accinto ad imprese che lo rendessero degno di chiamarsi suo prigioniere. »
Cuando Sancho oyó las palabras de su amo, comenzó a llorar con la mayor ternura del mundo y a decille Quando Sancio sentì parlare in tal guisa il padrone, si mise a piangere colla maggior commozione del mondo, e gli disse:
-Señor, yo no sé por qué quiere vuestra merced acometer esta tan temerosa aventura ahora es de noche, aquí no nos vee nadie , bien podemos torcer el camino y desviarnos del peligro, aunque no bebamos en tres días; y, pues no hay quien nos vea, menos habrá quien nos note de cobardes; cuanto más, que yo he oído predicar al cura de nuestro lugar, que vuestra merced bien conoce, que quien busca el peligro perece en él; así que, no es bien tentar a Dios acometiendo tan desaforado hecho, donde no se puede escapar sino por milagro; y basta los que ha hecho el cielo con vuestra merced en librarle de ser manteado, como yo lo fui, y en sacarle vencedor, libre y salvo de entre tantos enemigos como acompañaban al difunto. Y, cuando todo esto no mueva ni ablande ese duro corazón, muévale el pensar y creer que apenas se habrá vuestra merced apartado de aquí, cuando yo, de miedo, dé mi ánima a quien quisiere llevarla. Yo salí de mi tierra y dejé hijos y mujer por venir a servir a vuestra merced, creyendo valer más y no menos; pero, como la cudicia rompe el saco, a mí me ha rasgado mis esperanzas, pues cuando más vivas las tenía de alcanzar aquella negra y malhadada ínsula que tantas veces vuestra merced me ha prometido, veo que, en pago y trueco della, me quiere ahora dejar en un lugar tan apartado del trato humano. Por un solo Dios, señor mío, que non se me faga tal desaguisado ; y ya que del todo no quiera vuestra merced desistir de acometer este fecho, dilátelo, a lo menos, hasta la mañana; que, a lo que a mí me muestra la ciencia que aprendí cuando era pastor , no debe de haber desde aquí al alba tres horas, porque la boca de la Bocina está encima de la cabeza , y hace la media noche en la línea del brazo izquierdo. — Signore, io non so perché mai vossignoria voglia mettersi a sì tremendo cimento; adesso è notte, qua non si trova anima viva, e noi possiamo andare per un'altra strada e schivare il pericolo, a costo di camminare tre giorni senza trovare una goccia d'acqua per bere; e poiché non v'è chi ci vegga, meno vi sarà chi ci accusi codardi e poltroni. Sovvengomi di aver sentito parecchie volte predicare il curato della nostra terra, ben conosciuto da vossignoria, e dire che chi si espone nel pericolo, nel pericolo cade; né è bene stuzzicare il cane che dorme e mettersi in un cimento da cui l'uomo non possa uscire se non per mero prodigio; e le basti quello che ha fatto il cielo preservandola dall'essere, come avvenne a me, sbalzato per aria colla coperta, e concedendole vittoria sopra quei tanti nemici che accompagnavano il morto; e quando tutto questo non bastasse a movere l'indurato suo cuore, lo mova almeno il pensiero che tosto vossignoria si sarà di qua allontanata, a me uscirà l'anima per la paura e mi resterò qua tutto basito. Sono partito dal mio paese, ho abbandonato la moglie e i figliuoli per venir a servirla, pensando di dover diventarne da più e non da meno: ma siccome il soprappiù rompe il sacco, così mi veggo tolte le speranze quando io le nutriva più vive, di pervenire al governo di quella malaugurata isola infelicissima che le tante volte mi fu proposta da vossignoria; e in cambio e in compenso ora ella si determina di abbandonarmi in un sito così appartato dal genere umano? La prego per carità, padrone mio, di non lasciarmi desolato e deserto, o se non vuole la signoria vostra desistere, rimetta per lo meno il suo viaggio fino alla mattina; che per le cognizioni ch'io ho preso sin da quando era pastore, non possono mancare tre ore all'alba; perché la bocca dell'Orsa minore sta sopra la testa della croce e fa la mezzanotte in braccio sinistro.
-¿Cómo puedes tú, Sancho -dijo don Quijote-, ver dónde hace esa línea, ni dónde está esa boca o ese colodrillo que dices, si hace la noche tan escura que no parece en todo el cielo estrella alguna. — Come puoi tu Sancio, disse don Chisciotte, vedere dove sia questa linea né dove questa bocca o questa collottola che vai dicendo, mentre la notte è sì oscura, che non si scorge pur una stella nel cielo?
-Así es -dijo Sancho-, pero tiene el miedo muchos ojos y vee las cosas debajo de tierra, cuanto más encima en el cielo; puesto que, por buen discurso, bien se puede entender que hay poco de aquí al día . — La cosa è com'io l'ho detta, rispose Sancio, e la paura ha molti occhi e giunge a vedere fino sotterra allo stesso modo come vede fino al cielo; ed è il fatto che poco ci manca allo spuntare del giorno.
-Falte lo que faltare -respondió don Quijote-; que no se ha de decir por mí, ahora ni en ningún tiempo, que lágrimas y ruegos me apartaron de hacer lo que debía a estilo de caballero; y así, te ruego, Sancho, que calles; que Dios, que me ha puesto en corazón de acometer ahora esta tan no vista y tan temerosa aventura, tendrá cuidado de mirar por mi salud y de consolar tu tristeza. Lo que has de hacer es apretar bien las cinchas a Rocinante y quedarte aquí, que yo daré la vuelta presto, o vivo o muerto . — Manchi quello che può mancare, replicò don Chisciotte, non si dirà mai di me verun tempo che lagrime o preghiere tolto mi abbiano dall'eseguire il debito di cavaliere; perciò pregoti, Sancio, che altro tu non soggiunga, perché Dio che mi ha posto in cuore di imprendere senza ritardo una non più veduta e ardimentosa avventura, mi guiderà a salvezza e conforterà il tuo dolore; assetta bene le cinghie a Ronzinante, e rimanti qui, che, vivo o morto, presto sarò a te di ritorno. »
Viendo, pues, Sancho la última resolución de su amo y cuán poco valían con él sus lágrimas, consejos y ruegos , determinó de aprovecharse de su industria y hacerle esperar hasta el día, si pudiese; y así, cuando apretaba las cinchas al caballo, bonitamente y sin ser sentido, ató con el cabestro de su asno ambos pies a Rocinante , de manera que cuando don Quijote se quiso partir, no pudo, porque el caballo no se podía mover sino a saltos. Viendo Sancho Panza el buen suceso de su embuste, dijo. Vedendo Sancio la decisa volontà del padrone, e le sue lagrime, i suoi consigli e i suoi prieghi essere inefficaci, si avvisò di correre all'astuzia per tentar pure ch'egli aspettasse il giorno; e così nello stringere le cinghie al cavallo, con avvedutezza e senza fare il menomo strepito legò colla cavezza del suo asino i piedi di dietro di Ronzinante, di maniera che quando don Chisciotte si accinse di partire gli fu impossibile perché il cavallo si moveva soltanto a salti. Vedendo Sancio il buon successo dell'arte usata, disse:
-Ea, señor, que el cielo, conmovido de mis lágrimas y plegarias, ha ordenado que no se pueda mover Rocinante; y si vos queréis porfiar, y espolear, y dalle, será enojar a la fortuna y dar coces, como dicen, contra el aguijón. — Ecco, o signore, che il cielo commosso dalle mie lagrime e dalle mie preghiere ha disposto che Ronzinante non possa moversi, e se ella perfidierà a voler che cammini a furia di sproni e di percosse, sarà uno stancare la fortuna e, come suol dirsi, dar delle pugna all'aria. »
Desesperábase con esto don Quijote, y, por más que ponía las piernas al caballo , menos le podía mover; y, sin caer en la cuenta de la ligadura, tuvo por bien de sosegarse y esperar, o a que amaneciese, o a que Rocinante se menease, creyendo, sin duda, que aquello venía de otra parte que de la industria de Sancho; y así, le dijo. Disperavasi don Chisciotte, e più che spronava il cavallo meno lo faceva muovere; laonde senza sospettare della legatura, tenne per il più savio partito di mettersi in quiete ed attendere che facesse giorno e che Ronzinante potesse moversi; né mai pensando che quell'inciampo provenisse dalla malizia di Sancio, gli disse:
-Pues así es, Sancho, que Rocinante no puede moverse, yo soy contento de esperar a que ría el alba, aunque yo llore lo que ella tardare en venir. — Poiché, o Sancio, Ronzinante non può muoversi, sono contento di aspettare lo spuntar dell'alba, benché io pianga questo tempo che ho da perdere fin ch'ella sorga.
-No hay que llorar -respondió Sancho-, que yo entretendré a vuestra merced contando cuentos desde aquí al día, si ya no es que se quiere apear y echarse a dormir un poco sobre la verde yerba, a uso de caballeros andantes, para hallarse más descansado cuando llegue el día y punto de acometer esta tan desemejable aventura que le espera. — Qui non c'è da piangere, rispose Sancio, perché io intratterrò vossignoria col racconto di qualche novella finché si fa giorno, se pure non volesse ella piuttosto smontare e mettersi un po' a dormire su quest'erba, alla maniera de' cavalieri erranti, per trovarsi più agile domattina e più forte a sostenere l'incomparabile avventura che nuovamente lo aspetta.
-¿A qué llamas apear o a qué dormir? -dijo don Quijote-. ¿Soy yo, por ventura, de aquellos caballeros que toman reposo en los peligros? Duerme tú, que naciste para dormir, o haz lo que quisieres, que yo haré lo que viere que más viene con mi pretensión. — Che parli tu di scendere o di riposare? disse don Chisciotte. Son io forse di que' cavalieri che cercano riposo prima di affrontare i pericoli? Dormi tu, che sei nato per dormire, o fa quello che ti piace, ch'io mi applicherò a quanto esige la circostanza in cui mi ritrovo.
No se enoje vuestra merced, señor mío -respondió Sancho-, que no lo dije por tanto. — Non si adiri per questo vossignoria, rispose Sancio, che io non ho parlato a tal fine. »
Y, llegándose a él, puso la una mano en el arzón delantero y la otra en el otro, de modo que quedó abrazado con el muslo izquierdo de su amo, sin osarse apartar dél un dedo tal era el miedo que tenía a los golpes, que todavía alternativamente sonaban. Díjole don Quijote que contase algún cuento para entretenerle, como se lo había prometido, a lo que Sancho dijo que sí hiciera si le dejara el temor de lo que oía. Ed accostandosi a lui pose una mano sull'arcione dinanzi e l'altra sul posteriore per modo che abbracciò la coscia sinistra del suo padrone, senza osare di staccarsi un puntino da lui; e ciò fece per lo spavento da cui fu colto udendo nuovo strepito con nuovo alternar di percosse. Don Chisciotte gli disse che raccontasse qualche novella per trattenerlo secondo la sua promessa; e Sancio rispose che fatto l'avrebbe se glielo permettesse la paura di quello che sentiva.
-Pero, con todo eso, yo me esforzaré a decir una historia que, si la acierto a contar y no me van a la mano, es la mejor de las historias; y estéme vuestra merced atento, que ya comienzo. « Érase que se era, el bien que viniere para todos sea, y el mal, para quien lo fuere a buscar ... » Y advierta vuestra merced, señor mío, que el principio que los antiguos dieron a sus consejas no fue así comoquiera, que fue una sentencia de Catón Zonzorino , romano, que dice "Y el mal, para quien le fuere a buscar", que viene aquí como anillo al dedo, para que vuestra merced se esté quedo y no vaya a buscar el mal a ninguna parte, sino que nos volvamos por otro camino, pues nadie nos fuerza a que sigamos éste, donde tantos miedos nos sobresaltan. — Contuttociò, soggiunse, mi sforzerò a contare una storia, che se potrò dirla, e me la lasciano dire, sarà trovata la più bella del mondo. Stiami attento vossignoria, e do principio. « Era ciò ch'era, il bene non viene per tutti e il male per chi ne va in cerca; ed avverta vossignoria che gli antichi non principiavano le loro favole all'impazzata, ma fu una sentenza di Caton Zonzorino romano, che dice: E venga il malanno a chi se lo va a buscare, che qui torna a proposito come anello al dito, e tanto più a proposito quantoché vossignoria dovrebbe star qui fermo e non andar in cerca di guai; anzi piuttosto mutiamo strada, da che nessuno ci obbliga a seguire questa ch'è piena di tanti spauracchi.
-Sigue tu cuento, Sancho -dijo don Quijote-, y del camino que hemos de seguir déjame a mí el cuidado. — Prosegui il tuo racconto, disse don Chisciotte, e lascia il pensiero a me della strada da battere.
-« Digo, pues -prosiguió Sancho-, que en un lugar de Estremadura había un pastor cabrerizo (quiero decir que guardaba cabras), el cual pastor o cabrerizo, como digo, de mi cuento, se llamaba Lope Ruiz; y este Lope Ruiz andaba enamorado de una pastora que se llamaba Torralba, la cual pastora llamada Torralba era hija de un ganadero rico, y este ganadero rico.... — Dico pertanto, proseguì Sancio, che in un paese della Estremadura vi era un pastore capraio, dir m'intendo di quelli che guardano capre, il qual pastore capraio, come sto raccontando, chiamavasi Lope Ruiz, e questo Lope Ruiz era innamorato di una pastorella, nominata Torralva, la qual pastorella nominata Torralva, era figliuola di un ricco pastore, e questo ricco pastore...
-Si desa manera cuentas tu cuento, Sancho -dijo don Quijote-, repitiendo dos veces lo que vas diciendo, no acabarás en dos días ; dilo seguidamente y cuéntalo como hombre de entendimiento, y si no, no digas nada. — Se tu vai narrando a questo modo la tua novella, disse don Chisciotte, e vuoi ripetere due volte tutto quello che dici, non ti basteranno due giorni: raccontala di seguito e da uomo di giudizio, o diversamente non dir altro.
-De la misma manera que yo lo cuento -respondió Sancho-, se cuentan en mi tierra todas las consejas, y yo no sé contarlo de otra, ni es bien que vuestra merced me pida que haga usos nuevos. — Nella stessa maniera che la racconto, rispose Sancio, si raccontano nel mio paese tutte le novelle, né io so fare altrimenti, né mi pare ben fatto che vossignoria mi costringa di prendere nuove usanze.
-Di como quisieres -respondió don Quijote-; que, pues la suerte quiere que no pueda dejar de escucharte, prosigue . — Dilla come t'è a grado, rispose don Chisciotte, e seguita pure, giacché vuol la mia stella che io resti ad ascoltarti.
-« Así que, señor mío de mi ánima -prosiguió Sancho-, que, como ya tengo dicho, este pastor andaba enamorado de Torralba , la pastora, que era una moza rolliza, zahareña y tiraba algo a hombruna, porque tenía unos pocos de bigotes, que parece que ahora la veo .. — Ora dunque, o signore dell'anima mia, proseguì Sancio, come di già le ho detto, questo pastore era innamorato di Torralva, ch'era una giovane piuttosto rozza e selvatica, ed aveva un poco dell'uomo, perché le spuntavano un po' di mustacchi, che mi sembra propriamente di averli sott'occhio.
-Luego, ¿conocístela tú? -dijo don Quijote. — La conoscesti tu? disse don Chisciotte.
-No la conocí yo -respondió Sancho-, pero quien me contó este cuento me dijo que era tan cierto y verdadero que podía bien, cuando lo contase a otro, afirmar y jurar que lo había visto todo. « Así que, yendo días y viniendo días, el diablo, que no duerme y que todo lo añasca, hizo de manera que el amor que el pastor tenía a la pastora se volviese en omecillo y mala voluntad ; y la causa fue, según malas lenguas, una cierta cantidad de celillos que ella le dio, tales que pasaban de la raya y llegaban a lo vedado; y fue tanto lo que el pastor la aborreció de allí adelante que, por no verla, se quiso ausentar de aquella tierra e irse donde sus ojos no la viesen jamás. La Torralba, que se vio desdeñada del Lope, luego le quiso bien, mas que nunca le había querido.. — Io veramente non la ho conosciuta, rispose Sancio, ma chi mi ha fatto questo racconto, mi assicurò che questa cosa era indubitabile e che, facendone io ad altri il racconto, potrei affermare e giurare di averla veduta tal quale. Ora dàlli un giorno, dàlli un altro, il diavolo che non dorme e che va imbrogliando ogni cosa, fece in modo che l'affetto che portava il pastore alla giovane si cambiasse in odio e trista volontà; e ciò nacque (a quanto ne sparsero le male lingue) da un poco di gelosia che ella gli diede, e tale che passando il segno produsse tanto odio nel pastore verso di lei, che per non vederla si tolse da quel paese per andare dove i suoi occhi non la vedessero più. La Torralva che si vide sprezzata da Lope, cominciò a volergli bene più che mai.
-Ésa es natural condición de mujeres -dijo don Quijote- desdeñar a quien las quiere y amar a quien las aborrece. Pasa adelante, Sancho. — Questo è naturale istinto nelle donne, disse don Chisciotte, sprezzar chi le ama, e amar chi le odia; ma tira pure innanzi, o Sancio.
-« Sucedió -dijo Sancho- que el pastor puso por obra su determinación, y, antecogiendo sus cabras, se encaminó por los campos de Estremadura, para pasarse a los reinos de Portugal. La Torralba, que lo supo, se fue tras él, y seguíale a pie y descalza desde lejos, con un bordón en la mano y con unas alforjas al cuello, donde llevaba, según es fama, un pedazo de espejo y otro de un peine, y no sé qué botecillo de mudas para la cara ; mas, llevase lo que llevase, que yo no me quiero meter ahora en averiguallo, sólo diré que dicen que el pastor llegó con su ganado a pasar el río Guadiana, y en aquella sazón iba crecido y casi fuera de madre, y por la parte que llegó no había barca ni barco, ni quien le pasase a él ni a su ganado de la otra parte, de lo que se congojó mucho, porque veía que la Torralba venía ya muy cerca y le había de dar mucha pesadumbre con sus ruegos y lágrimas; mas, tanto anduvo mirando, que vio un pescador que tenía junto a sí un barco , tan pequeño que solamente podían caber en él una persona y una cabra; y, con todo esto, le habló y concertó con él que le pasase a él y a trecientas cabras que llevaba. Entró el pescador en el barco, y pasó una cabra; volvió, y pasó otra; tornó a volver, y tornó a pasar otra. » Tenga vuestra merced cuenta en las cabras que el pescador va pasando, porque si se pierde una de la memoria, se acabará el cuento y no será posible contar más palabra dél. « Sigo, pues, y digo que el desembarcadero de la otra parte estaba lleno de cieno y resbaloso, y tardaba el pescador mucho tiempo en ir y volver. Con todo esto, volvió por otra cabra, y otra, y otra.... — Accadde, disse Sancio, che il pastore eseguì ciò che avea determinato di fare, e mettendosi alla testa delle sue capre, s'incamminò verso le campagne della Estremadura con intenzione di passare nel regno di Portogallo. La Torralva che lo seppe, gli tenne dietro a piedi scalzi da lontano, portando in mano un bordone ed al collo un paio di bisaccie nelle quali aveva posto, a quanto vien detto, un pezzo di specchio, un mezzo pettine, e non so che vasetto di empiastri pel viso; ma si portasse pure quello che meglio le pareva, ch'io non voglio stare adesso a cercarne conto; il fatto si è che il pastore arrivò colla sua mandra al passaggio del fiume Guadiana, il quale era sì gonfio in quella stagione che non si trovava né barca né battello, né battelliere per tragittare né lui né la sua mandra. Di che provò molto fastidio, perché già le pareva di avere alle calcagna la Torralva ad annoiarlo colle sue preghiere e colle sue lagrime: andò nondimeno guardando finché trovò un pescatore che aveva una barca tanto piccola che appena potea capirvi una persona e una capra, ma con tutto questo fece contratto con lui perché lo tragittasse colle trecento capre che conduceva con sé. Entrò il pescatore nella barchetta e tragittò una capra; tornò e ne tragittò un'altra; ritornò ancora e tornò a tragittarne un'altra... Tenga conto vossignoria delle capre che il pescatore va tragittando, perché se una gliene scappa di mente terminerà la novella, e non sarà possibile di proseguirla. Io proseguo dunque il racconto, e dico, che la riva opposta del fiume era piena di fango e sdrucciolevole molto, sicché tardava il pescatore ad andare e tornare; contuttociò tornò per tragittare un'altra capra e poi un'altra e un'altra poi...
-Haz cuenta que las pasó todas -dijo don Quijote- no andes yendo y viniendo desa manera, que no acabarás de pasarlas en un año. — Fa conto che sieno passate tutte, disse don Chisciotte e non ti perdere a dire così pel minuto ogni andata ed ogni ritorno, ché non finiresti di farle passare in un anno.
-¿Cuántas han pasado hasta agora? -dijo Sancho. — Quante ne sono passate finora? disse Sancio.
-¡Yo qué diablos sé! -respondió don Quijote-. — Come diavolo vuoi tu ch'io lo sappia? rispose don Chisciotte.
-He ahí lo que yo dije que tuviese buena cuenta. Pues, por Dios, que se ha acabado el cuento, que no hay pasar adelante. — Ah! poveretto di me, disse Sancio, la ho pure avvertita di tenerne esatto conto, e adesso come farò ad andare avanti?
-¿Cómo puede ser eso? -respondió don Quijote-. ¿Tan de esencia de la historia es saber las cabras que han pasado, por estenso, que si se yerra una del número no puedes seguir adelante con la historia. — E come può darsi ciò? rispose don Chisciotte; tanto essenziale è a questa istoria di saper per l'appunto quante capre erano passate, che sbagliandone il numero non possa andar avanti la storia?
-No señor, en ninguna manera -respondió Sancho-; porque, así como yo pregunté a vuestra merced que me dijese cuántas cabras habían pasado y me respondió que no sabía, en aquel mesmo instante se me fue a mí de la memoria cuanto me quedaba por decir, y a fe que era de mucha virtud y contento. — No, signore, a verun patto, rispose Sancio; perché come io dimandando a vossignoria quante capre erano passate, ella mi rispose che non lo sapeva, così in quel punto stesso scappò a me di mente quanto mi restava da raccontare, ch'era pure fino e gustoso!
-¿De modo -dijo don Quijote- que ya la historia es acabada. — Dunque, disse don Chisciotte, è compita la storia?
-Tan acabada es como mi madre -dijo Sancho. — Compita come mia madre, rispose Sancio.
-Dígote de verdad -respondió don Quijote- que tú has contado una de las más nuevas consejas , cuento o historia, que nadie pudo pensar en el mundo; y que tal modo de contarla ni dejarla, jamás se podrá ver ni habrá visto en toda la vida, aunque no esperaba yo otra cosa de tu buen discurso ; mas no me maravillo, pues quizá estos golpes, que no cesan, te deben de tener turbado el entendimiento. — Per dirti il vero, replicò don Chisciotte, tu mi hai sciorinato uno de' più nuovi racconti, istorie o novelle che si possano immaginare al mondo, ed una forma di raccontarlo e di finirlo come la tua non ha esempio, ma altro non dovea attendermi dal tuo bel modo di ragionare; e poi non me ne maraviglio perché questi colpi che non cessano mai debbono averti turbato l'intelletto.
-Todo puede ser -respondió Sancho-, mas yo sé que en lo de mi cuento no hay más que decir que allí se acaba do comienza el yerro de la cuenta del pasaje de las cabras. — Sarà vero, rispose Sancio, ma io so che niente si può aggiungere alla mia istoria che termina dove comincia a perdersi il conto del passaggio delle capre.
-Acabe norabuena donde quisiere -dijo don Quijote-, y veamos si se puede mover Rocinante. — Non importa, replicò don Chisciotte; vediamo se Ronzinante si può movere. »
Tornóle a poner las piernas, y él tornó a dar saltos y a estarse quedo tanto estaba de bien atado. Tornò a dar degli sproni, e quello a far nuovi salti senza movere un passo: tanto bene l'avea Sancio legato.
En esto, parece ser, o que el frío de la mañana, que ya venía , o que Sancho hubiese cenado algunas cosas lenitivas, o que fuese cosa natural -que es lo que más se debe creer-, a él le vino en voluntad y deseo de hacer lo que otro no pudiera hacer por él; mas era tanto el miedo que había entrado en su corazón, que no osaba apartarse un negro de uña de su amo. Pues pensar de no hacer lo que tenía gana, tampoco era posible; y así, lo que hizo, por bien de paz , fue soltar la mano derecha, que tenía asida al arzón trasero, con la cual, bonitamente y sin rumor alguno, se soltó la lazada corrediza con que los calzones se sostenían, sin ayuda de otra alguna, y, en quitándosela, dieron luego abajo y se le quedaron como grillos. Tras esto, alzó la camisa lo mejor que pudo y echó al aire entrambas posaderas, que no eran muy pequeñas. Hecho esto -que él pensó que era lo más que tenía que hacer para salir de aquel terrible aprieto y angustia-, le sobrevino otra mayor, que fue que le pareció que no podía mudarse sin hacer estrépito y ruido, y comenzó a apretar los dientes y a encoger los hombros, recogiendo en sí el aliento todo cuanto podía; pero, con todas estas diligencias, fue tan desdichado que, al cabo al cabo, vino a hacer un poco de ruido, bien diferente de aquel que a él le ponía tanto miedo. Oyólo don Quijote y dijo. Frattanto, o per il freddo della mattina che s'accostasse, o perché Sancio avesse mangiato a cena qualche cosa di lenitivo, o perché naturalmente fosse chiamato (ciò ch'è più verosimile) gli venne voglia di fare ciò ch'altri non potea fare per lui; ma tanto grande era la sua paura che non osava scostarsi un passo dal suo padrone. E poiché gli era impossibile di non servire alla sua stringente necessità, per conciliare ogni cosa, levò via la mano diritta dell'arcione di dietro, e sciolto di cheto un cappio scorsoio con cui teneva allacciati i calzoni, alzò il meglio che poté la camicia per fare le sue occorrenze. Ma parendogli poi di non poterne riuscire senza far qualche strepito che lo tradisse, cominciò a stringere i denti e a raggricchiarsi nelle spalle, trattenendo il fiato il più che poteva; e tuttavolta non valse a impedire che nascesse un cotal rumore diverso da quello che gli aveva messa già tanta paura. Lo sentì don Chisciotte, e disse:
-¿Qué rumor es ése, Sancho. — Sancio, che strepito è questo?
-No sé, señor -respondió él-. Alguna cosa nueva debe de ser, que las aventuras y desventuras nunca comienzan por poco . — Nol so, rispos'egli; qualche altra novità, perché le avventure e le disavventure non vengono mai sole: »
Tornó otra vez a probar ventura, y sucedióle tan bien que, sin más ruido ni alboroto que el pasado, se halló libre de la carga que tanta pesadumbre le había dado. Mas, como don Quijote tenía el sentido del olfato tan vivo como el de los oídos, y Sancho estaba tan junto y cosido con él que casi por línea recta subían los vapores hacia arriba, no se pudo escusar de que algunos no llegasen a sus narices; y, apenas hubieron llegado, cuando él fue al socorro, apretándolas entre los dos dedos; y, con tono algo gangoso, dijo e nel dire queste parole il povero Sancio si trovò libero del fardello che gli aveva recato tanto fastidio. Siccome don Chisciotte avea sì perfetto il senso dell'odorato come quello dell'udito, e Sancio gli era sì vicino e tanto immedesimato che quasi per la linea retta salivano in su i vapori, non poté impedire che questi non gli entrassero per le narici; si affrettò di turarle bene con due dita, e parlando così nel naso, disse:
-Paréceme, Sancho, que tienes mucho miedo. — Parmi, Sancio, che tu abbia gran paura.
-Sí tengo -respondió Sancho-; mas, ¿en qué lo echa de ver vuestra merced ahora más que nunca? — Per l'appunto, diss'egli; ma donde arguisce vossisignoria ch'io tema più adesso che prima?
-En que ahora más que nunca hueles, y no a ámbar -respondió don Quijote. — Perché adesso più che prima mandi un odore che non è d'ambra, rispose don Chisciotte.
-Bien podrá ser -dijo Sancho-, mas yo no tengo la culpa, sino vuestra merced, que me trae a deshoras y por estos no acostumbrados pasos. — Così può ben essere, replicò Sancio; ma non è mia la colpa, bensì della signoria vostra che mi fa seguitarla in ore insolite e per queste strade deserte.
-Retírate tres o cuatro allá, amigo -dijo don Quijote (todo esto sin quitarse los dedos de las narices)-, y desde aquí adelante ten más cuenta con tu persona y con lo que debes a la mía; que la mucha conversación que tengo contigo ha engendrado este menosprecio. — Tirati in là tre o quattro passi, amico, (disse don Chisciotte senza levar le dita dal naso) e da qui innanzi ricordati di quel rispetto ch'è dovuto alla mia persona, né la molta domestichezza trapassi in noncuranza.
-Apostaré -replicó Sancho- que piensa vuestra merced que yo he hecho de mi persona alguna cosa que no deba. — Scommetterei, disse Sancio, che vossignoria crede ch'io abbia fatto qualche cosa fuor del dovere.
-Peor es meneallo, amigo Sancho -respondió don Quijote. — Meglio sarà non rimescolare questa faccenda, rispose don Chisciotte.
En estos coloquios y otros semejantes pasaron la noche amo y mozo. Mas, viendo Sancho que a más andar se venía la mañana, con mucho tiento desligó a Rocinante y se ató los calzones. Como Rocinante se vio libre, aunque él de suyo no era nada brioso, parece que se resintió , y comenzó a dar manotadas; porque corvetas -con perdón suyo- no las sabía hacer . Viendo, pues, don Quijote que ya Rocinante se movía, lo tuvo a buena señal, y creyó que lo era de que acometiese aquella temerosa aventura. In questi somiglianti ragionamenti, padrone e scudiere passarono la notte; ma vedendo Sancio che il giorno si avvicinava, cheto cheto slegò Ronzinante e si allacciò di nuovo i calzoni. Quando Ronzinante si trovò sciolto, benché di natura non punto furioso, parve che si risvegliasse, e cominciò a battere i piedi, che di corvette (con buona pace) non ne sapeva far troppe. Vedendo don Chisciotte che Ronzinante si moveva, l'ebbe per buon augurio e come un segnale di doversi accingere alla pericolosa avventura.
Acabó en esto de descubrirse el alba y de parecer distintamente las cosas, y vio don Quijote que estaba entre unos árboles altos, que ellos eran castaños, que hacen la sombra muy escura. Sintió también que el golpear no cesaba, pero no vio quién lo podía causar; y así, sin más detenerse, hizo sentir las espuelas a Rocinante, y, tornando a despedirse de Sancho, le mandó que allí le aguardase tres días, a lo más largo, como ya otra vez se lo había dicho; y que, si al cabo dellos no hubiese vuelto, tuviese por cierto que Dios había sido servido de que en aquella peligrosa aventura se le acabasen sus días. Tornóle a referir el recado y embajada que había de llevar de su parte a su señora Dulcinea, y que, en lo que tocaba a la paga de sus servicios, no tuviese pena, porque él había dejado hecho su testamento antes que saliera de su lugar, donde se hallaría gratificado de todo lo tocante a su salario, rata por cantidad, del tiempo que hubiese servido; pero que si Dios le sacaba de aquel peligro sano y salvo y sin cautela, se podía tener por muy más que cierta la prometida ínsula. L'alba intanto finì di spuntare e scorgendosi distintamente le cose, vide don Chisciotte che trovavansi allora tra alti castagni, l'ombra dei quali era molto opaca, e sentì pure che non cessava il rumore dei colpi. Senz'altro indugio die' degli sproni a Ronzinante, e tornando a prendere commiato da Sancio, gli ordinò di aspettarlo in quel sito tre giorni al più, come gli aveva detto già prima; dopo il qual tempo se non lo avesse riveduto, tenesse per certo che il cielo avea disposto ch'egli lasciasse la vita in quella perigliosa avventura. Tornò a ripetergli l'ambasciata che far dovea da sua parte alla sua signora Dulcinea, e che quanto al pagamento dovuto ai servigi suoi non si prendesse pensiero, mentre avea fatto il suo testamento prima di partire dal paese, in vigore del quale si troverebbe compensato di ciò che gli doveva a titolo di salario secondo il tempo che aveva impiegato a servirlo; ma se per favore del cielo uscisse vittorioso da quel pericolo, tener per cosa fuor d'ogni dubbio il possedimento dell'isola che gli avea promessa.
De nuevo tornó a llorar Sancho, oyendo de nuevo las lastimeras razones de su buen señor, y determinó de no dejarle hasta el último tránsito y fin de aquel negocio. Sancio si mise di nuovo a piangere, udendo le sconsolate parole del suo buon signore, e deliberossi di non abbandonarlo fino al termine, qualunque fosse per essere, di quella ventura.
Destas lágrimas y determinación tan honrada de Sancho Panza saca el autor desta historia que debía de ser bien nacido, y, por lo menos, cristiano viejo . Cuyo sentimiento enterneció algo a su amo, pero no tanto que mostrase flaqueza alguna; antes, disimulando lo mejor que pudo, comenzó a caminar hacia la parte por donde le pareció que el ruido del agua y del golpear venía. — Da queste lagrime e da questa onorata risoluzione di Sancio Pancia cava l'autore della presente istoria argomento per credere ch'egli fosse uomo ben nato, o almeno cristiano vecchio. Quell'affezione commosse anche il suo padrone, ma non sì però che mostrasse debolezza alcuna; anzi dissimulando alla meglio cominciò a camminare verso il luogo da cui gli parve che partisse il rumore dell'acqua e dei colpi.
Seguíale Sancho a pie, llevando, como tenía de costumbre, del cabestro a su jumento, perpetuo compañero de sus prósperas y adversas fortunas; y, habiendo andado una buena pieza por entre aquellos castaños y árboles sombríos, dieron en un pradecillo que al pie de unas altas peñas se hacía, de las cuales se precipitaba un grandísimo golpe de agua. Al pie de las peñas, estaban unas casas mal hechas, que más parecían ruinas de edificios que casas, de entre las cuales advirtieron que salía el ruido y estruendo de aquel golpear, que aún no cesaba. Sancio seguitavalo a piedi tenendo al solito per la cavezza il giumento perpetuo compagno della sua prospera e contraria fortuna; ed essendosi buona pezza inoltrati fra quei castagni e le altre ombrose piante giunsero in un praticello sotto un'alta balza da cui precipitava un grandissimo volume d'acqua. Stavano pure a pie' della balza pochi rustici casolari mal costrutti, che sembravano rovine di edifizî anziché case, dall'interno dei quali si accorsero che partiva il formidabile fracasso di quelle botte che pur non cessavano.
Alborotóse Rocinante con el estruendo del agua y de los golpes, y, sosegándole don Quijote, se fue llegando poco a poco a las casas, encomendándose de todo corazón a su señora, suplicándole que en aquella temerosa jornada y empresa le favoreciese, y de camino se encomendaba también a Dios , que no le olvidase. No se le quitaba Sancho del lado, el cual alargaba cuanto podía el cuello y la vista por entre las piernas de Rocinante, por ver si vería ya lo que tan suspenso y medroso le tenía. Si spaventò Ronzinante al rumore dell'acqua e dei colpi, e don Chisciotte, facendogli carezze, a poco a poco lo avviò verso le case, raccomandandosi di tutto cuore alla sua signora, e supplicandola che in quella terribile giornata ed impresa non gli mancasse di favore, e nel tempo medesimo si mise sotto la protezione del cielo. Sancio procurava di non istargli lontano allungando quanto poteva il collo e gli occhi tra le gambe di Ronzinante per vedere la causa di quel fracasso che incuteva sì gravi sospetti e spaventi.
Otros cien pasos serían los que anduvieron, cuando, al doblar de una punta, pareció descubierta y patente la misma causa, sin que pudiese ser otra, de aquel horrísono y para ellos espantable ruido , que tan suspensos y medrosos toda la noche los había tenido. Y eran -si no lo has, ¡oh lector!, por pesadumbre y enojo- seis mazos de batán, que con sus alternativos golpes aquel estruendo formaban. E dopo un altro centinaio di passi allo svoltar di una roccia apparve chiara e patente la causa (ché altra non poteva essere) di quanto la scorsa notte gli avea tenuti sì altamente sospesi e impauriti. Procedeva dunque (se hai voglia, o lettore, di venirne a cognizione) da sei magli di gualchiere i quali coll'alternare dei colpi producevano tanto strepito.
Cuando don Quijote vio lo que era, enmudeció y pasmóse de arriba abajo . Miróle Sancho, y vio que tenía la cabeza inclinada sobre el pecho, con muestras de estar corrido. Miró también don Quijote a Sancho, y viole que tenía los carrillos hinchados y la boca llena de risa, con evidentes señales de querer reventar con ella, y no pudo su melanconía tanto con él que, a la vista de Sancho, pudiese dejar de reírse; y, como vio Sancho que su amo había comenzado, soltó la presa de manera que tuvo necesidad de apretarse las ijadas con los puños, por no reventar riendo. Cuatro veces sosegó, y otras tantas volvió a su risa con el mismo ímpetu que primero; de lo cual ya se daba al diablo don Quijote, y más cuando le oyó decir, como por modo de fisga. Quando don Chisciotte conobbe ciò ch'era ammutolì e parve basito da capo a piedi. Sancio lo guardò, e si accorse che tenea la testa china, confessando di essere stato troppo corrivo. Don Chisciotte ancora guardò Sancio, e vide che avea gonfie le gote per la voglia di ridere con evidente segno di dar presto in un grande scoppio. Ciò, ad onta del suo rincrescimento, lo sforzò a ridere egli medesimo. E Sancio, veduto che il suo padrone lo secondava, proruppe in tali scrosci che dovette stringersi i fianchi colle pugna per non iscoppiarne davvero. Quattro volte si ristette, ed altrettante tornò a ridere con la veemenza di prima, lo che fece poi incollerire don Chisciotte, in cui si accrebbe la stizza, vedendo che Sancio in atto di quasi deriderlo, ripeteva le parole:
-« Has de saber, ¡oh Sancho amigo!, que yo nací, por querer del cielo, en esta nuestra edad de hierro, para resucitar en ella la dorada, o de oro. Yo soy aquél para quien están guardados los peligros, las hazañas grandes, los valerosos fechos.... Hai da sapere, amico Sancio, ch'io nacqui per favore del Cielo in questa età di ferro per far rivivere quella dell'oro: quegli son io cui son riserbati i pericoli, le grandi imprese, gli strepitosi avvenimenti;
Y por aquí fue repitiendo todas o las más razones que don Quijote dijo la vez primera que oyeron los temerosos golpes. e qui tornava a ripetere quanto il padrone aveva detto la prima volta che uditi si erano gli spaventevoli colpi.
Viendo, pues, don Quijote que Sancho hacía burla dél, se corrió y enojó en tanta manera, que alzó el lan zón y le asentó dos palos, tales que, si, como los recibió en las espaldas , los recibiera en la cabeza, quedara libre de pagarle el salario, si no fuera a sus herederos. Viendo Sancho que sacaba tan malas veras de sus burlas, con temor de que su amo no pasase adelante en ellas, con mucha humildad le dijo. Ma don Chisciotte vedendo che Sancio si burlava di lui, montò in tanta furia che, alzato il lancione, gli diede con esso due sì grandi picchiate che se, come le ricevette nelle spalle, gli fossero arrivate alla testa, non avrebbe riscosso altro salario, ma sarebbe toccato ai suoi eredi. Conoscendo Sancio che quella beffa gli costava troppo cara, e temendo che il suo padrone non andasse anche più avanti, gli disse umilmente:
-Sosiéguese vuestra merced; que, por Dios, que me burlo. — Si quieti la signoria vostra, ché le giuro ch'io burlava.
-Pues, porque os burláis, no me burlo yo -respondió don Quijote-. Venid acá, señor alegre ¿paréceos a vos que, si como éstos fueron mazos de batán, fueran otra peligrosa aventura, no había yo mostrado el ánimo que convenía para emprendella y acaballa? ¿Estoy yo obligado, a dicha, siendo, como soy, caballero, a conocer y destinguir los sones y saber cuáles son de batán o no? Y más, que podría ser, como es verdad, que no los he visto en mi vida, como vos los habréis visto, como villano ruin que sois , criado y nacido entre ellos. Si no, haced vos que estos seis mazos se vuelvan en seis jayanes, y echádmelos a las barbas uno a uno, o todos juntos, y, cuando yo no diere con todos patas arriba, haced de mí la burla que quisiéredes. — E se tu burli, io faccio davvero, rispose don Chisciotte; vien qua, ser burlone, pare a te che se questi non fossero stati magli di gualchiere, ma una nuova pericolosa ventura, io non avessi però mostrato cuore bastante, da imprenderla e gloriosamente condurla a fine? Sono io forse obbligato per essere cavaliere, di conoscere e distinguere ogni fracasso e sapere quali sono quelli di gualchiera o d'altro? E potrebbe anche darsi (com'è in fatti) che io non avessi vedute altre gualchiere, mentre tu ne avevi già vedute altrove, per essere un villano nato e allevato tra queste basse cose. Del resto, fa se puoi, che questi sei magli si trasformino in sei giganti; che vengano uno per volta, o tutti uniti, meco a battaglia, e se io non li farò tutti volare in aria, allora ti permetterò di farti beffe della mia persona.
-No haya más, señor mío -replicó Sancho-, que yo confieso que he andado algo risueño en demasía. Pero dígame vuestra merced, ahora que estamos en paz (así Dios le saque de todas las aventuras que le sucedieren tan sano y salvo como le ha sacado désta), ¿no ha sido cosa de reír, y lo es de contar, el gran miedo que hemos tenido? A lo menos, el que yo tuve; que de vuestra merced ya yo sé que no le conoce, ni sabe qué es temor ni espanto. — Non vada altro avanti, signor mio, replicò Sancio, che confesso di essermi troppo abbandonato alla mia allegrezza; ma dicami la signoria vostra; ora che ci siamo rappacificati (e Dio la faccia uscire da tutte le avventure che fossero per accaderle sano e salvo com'è uscito da questa) dicami non fu cosa da ridere o da raccontare la gran paura che abbiamo provata, od almeno quella che ho provata io; mentre, so benissimo che la signoria vostra non conosce né sa che cosa sia paura?
-No niego yo -respondió don Quijote- que lo que nos ha sucedido no sea cosa digna de risa, pero no es digna de contarse; que no son todas las personas tan discretas que sepan poner en su punto las cosas. — Non voglio negare, rispose don Chisciotte, che la non sia cosa da ridere; non però è degna da raccontarsi, che tutti pigliar non sanno le cose pel giusto verso.
-A lo menos -respondió Sancho-, supo vuestra merced poner en su punto el lanzón, apuntándome a la cabeza, y dándome en las espaldas, gracias a Dios y a la diligencia que puse en ladearme. Pero vaya, que todo saldrá en la colada ; que yo he oído decir "Ése te quiere bien, que te hace llorar"; y más, que suelen los principales señores, tras una mala palabra que dicen a un criado, darle luego unas calzas; aunque no sé lo que le suelen dar tras haberle dado de palos, si ya no es que los caballeros andantes dan tras palos ínsulas o reinos en tierra firme. — Ben seppe, rispose Sancio, la signoria vostra pigliare pel giusto verso il lancione, drizzandomelo alla testa e misurandolo sulle mie spalle; e sien grazie al Signore, ch'io sono stato a tempo di schermirmene, ma tutto andrà a luogo suo, ché intesi dire: chi ti fa piangere ti vuol bene; oltreché sogliono i grandi signori far seguitare il regalo di un paio di calzoni ad un rabbuffo dato ai loro servitori. Non so poi quello che loro soglion donare dopo averli bastonati; ma potrebbe essere che i cavalieri erranti compensassero le bastonate col donativo d'isole o regni nella terraferma.
-Tal podría correr el dado -dijo don Quijote- que todo lo que dices viniese a ser verdad; y perdona lo pasado, pues eres discreto y sabes que los primeros movimientos no son en mano del hombre , y está advertido de aquí adelante en una cosa, para que te abstengas y reportes en el hablar demasiado conmigo; que en cuantos libros de caballerías he leído, que son infinitos, jamás he hallado que ningún escudero hablase tanto con su señor como tú con el tuyo. Y en verdad que lo tengo a gran falta, tuya y mía tuya, en que me estimas en poco; mía, en que no me dejo estimar en más . Sí, que Gandalín, escudero de Amadís de Gaula, conde fue de la ínsula Firme ; y se lee dél que siempre hablaba a su señor con la gorra en la mano, inclinada la cabeza y doblado el cuerpo more turquesco . Pues, ¿qué diremos de Gasabal, escudero de don Galaor, que fue tan callado que, para declararnos la excelencia de su maravilloso silencio, sola una vez se nombra su nombre en toda aquella tan grande como verda dera historia? De todo lo que he dicho has de inferir, Sancho, que es menester hacer diferencia de amo a mozo, de señor a criado y de caballero a escudero. Así que, desde hoy en adelante, nos hemos de tratar con más respeto, sin darnos cordelejo, porque, de cualquiera manera que yo me enoje con vos, ha de ser mal para el cántaro . Las mercedes y beneficios que yo os he prometido llegarán a su tiempo; y si no llegaren, el salario, a lo menos, no se ha de perder, como ya os he dicho. — Potrebbe accadere, disse don Chisciotte, che quanto dici venisse ad esser vero: perdono il passato, poiché sei ragionevole, e non ignori che l'uomo non è padrone d'infrenare i primi suoi impeti; sta per altro avvertito da qui in avanti di una cosa, ed è di astenerti da far meco molte parole, poiché in quanti libri di cavalleria ho letti, e sono infiniti, non ho trovato che alcuno scudiere ciarlasse tanto col suo padrone quanto tu: e in verità che questo non pure è tuo, ma anche mio mancamento: tuo, perché mostri di far di me poca stima; mio, perché non mi faccio stimare come dovrei. Gandalino, scudiere di Amadigi di Gaula, perché non era ciarlone, diventò conte d'Isola-ferma, e leggesi di lui che parlava sempre col suo padrone tenendo il cappello in mano, col capo chino e col corpo piegato (more turchesco). Non ti parlerò di Gasabal, scudiere di don Galaorre, sì taciturno, che per farci comprendere l'eccellenza del suo meraviglioso silenzio una volta sola si fa menzione del suo nome in tutta quella tanto grande quanto vera istoria. Da ciò poi tu devi inferire, o Sancio, ch'uopo è conoscere la differenza che passa tra padrone e servitore, tra signore e suddito, tra cavaliere e scudiere; e d'ora innanzi dobbiamo reciprocamente trattarci con più rispetto senza pigliarne collera, perché in qualunque modo io mi adiri con te, ci andresti a perdere; la mercede ed i benefizi che ti ho promesso li avrai a suo tempo; e se non li conseguissi mai, per lo meno non perderai il salario, siccome ti ho significato. —
-Está bien cuanto vuestra merced dice -dijo Sancho-, pero querría yo saber, por si acaso no llegase el tiempo de las mercedes y fuese necesario acudir al de los salarios, cuánto ganaba un escudero de un caballero andante en aquellos tiempos, y si se concertaban por meses, o por días, como peones de albañil . Vossignoria dice benissimo, soggiunse Sancio, ma bramerei sapere (dato il caso che il premio non arrivasse mai, e ch'io dovessi restare unicamente al salario) qual era il guadagno di uno scudiere dei cavalieri erranti a quei tempi? oppure si accordavano eglino a mese o a giorni come i manovali dei muratori?
-No creo yo -respondió don Quijote- que jamás los tales escuderos estuvieron a salario, sino a merced. Y si yo ahora te le he señalado a ti en el testamento cerrado que dejé en mi casa , fue por lo que podía suceder; que aún no sé cómo prueba en estos tan calamitosos tiempos nuestros la caballería, y no querría que por pocas cosas penase mi ánima en el otro mundo. Porque quiero que sepas, Sancho, que en él no hay estado más peligroso que el de los aventureros . — Non credo, rispose don Chisciotte, che quegli scudieri servissero per salario, né per ottenere una qualche grazia; e s'io ti ho assegnato un salario nel testamento, che suggellato lasciai in casa mia, fu per quello che potesse accadere; mentre non so come si regoli l'affare della cavalleria in questi nostri calamitosi tempi, né vorrei per sì poco avventurare la mia eterna salute nell'altro mondo; ed amo che tu sappia, o Sancio, che non si può dare stato più pericoloso di quello della errante cavalleria.
-Así es verdad -dijo Sancho-, pues sólo el ruido de los mazos de un batán pudo alborotar y desasosegar el corazón de un tan valeroso andante aventurero como es vuestra merced. Mas, bien puede estar seguro que, de aquí adelante, no despliegue mis labios para hacer donaire de las cosas de vuestra merced, si no fuere para honrarle, como a mi amo y señor natural. — E questo è vero, disse Sancio, mentre il solo rumore de' magli d'una gualchiera può mettere sossopra ed avvilire il cuore di un cavaliere sì valoroso com'è vossignoria. Stia pur certo che da qui innanzi non aprirò più bocca per ischerzare sulle cose che appartengono a lei, ma solo per darle onore, come a mio padrone e naturale signore.
-Desa manera -replicó don Quijote-, vivirás sobre la haz de la tierra ; porque, después de a los padres, a los amos se ha de respetar como si lo fuesen. — Regolandoti a questo modo, replicò don Chisciotte, vivrai sopra la faccia della terra; perché dopo i padri si hanno a rispettare i padroni come se fossero i genitori medesimi. »