++| I. Capítulo XXIV. Donde se prosigue la aventura de la Sierra Morena ** | CAPITOLO XXIV. SEGUITA L'AVVENTURA DI SIERRA MORENA.
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| Dice la historia que era grandísima la atención con que don Quijote escuchaba al astroso Caballero de la Sierra , el cual, prosiguiendo su plática, dijo. ** | La storia dice che don Chisciotte ascoltava con grandissima attenzione lo sventurato cavaliere della Sierra, il quale seguitò in questo modo il suo ragionamento:
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| -Por cierto, señor, quienquiera que seáis, que yo no os conozco, yo os agradezco las muestras y la cortesía que conmigo habéis usado; y quisiera yo hallarme en términos que con más que la voluntad pudiera servir la que habéis mostrado tenerme en el buen acogimiento que me habéis hecho, mas no quiere mi suerte darme otra cosa con que corresponda a las buenas obras que me hacen, que buenos deseos de satisfacerlas. ** | - Certamente, o signore, chiunque voi siate, che io non vi conosco, aggradisco le dimostrazioni vostre e la cortesia meco usata, e vorrei trovarmi nel caso di mostrarvi a prove di fatti più che di parole la mia gratitudine pei vostri buoni offici; ma la sorte non vuole ch'io possa con altro che col buon volere corrispondere alle opere pietose che mi vengono impartite.
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| -Los que yo tengo -respondió don Quijote- son de serviros; tanto, que tenía determinado de no salir destas sierras hasta hallaros y saber de vos si el dolor que en la estrañeza de vuestra vida mostráis tener se podía hallar algún género de remedio; y si fuera menester buscarle, buscarle con la diligencia posible. Y, cuando vuestra desventura fuera de aquellas que tienen cerradas las puertas a todo género de consuelo, pensaba ayudaros a llorarla y plañirla como mejor pudiera, que todavía es consuelo en las desgracias hallar quien se duela dellas. Y, si es que mi buen intento merece ser agradecido con algún género de cortesía, yo os suplico, señor, por la mucha que veo que en vos se encierra, y juntamente os conjuro por la cosa que en esta vida más habéis amado o amáis , que me digáis quién sois y la causa que os ha traído a vivir y a morir entre estas soledades como bruto animal , pues moráis entre ellos tan ajeno de vos mismo cual lo muestra vuestro traje y persona. Y juro -añadió don Quijote-, por la orden de caballería que recebí, aunque indigno y pecador, y por la profesión de caballero andante, que si en esto, señor, me complacéis, de serviros con las veras a que me obliga el ser quien soy ora remediando vuestra desgracia, si tiene remedio, ora ayudándoos a llorarla, como os lo he prometido. ** | - La mia, rispose don Chisciotte, è di servirvi: e tanto è ciò vero quanto che erami determinato di non iscostarmi da queste montagne senza vedervi ed intendere da voi l'origine di quel profondo dolore che il vostro straordinario modo di vivere appalesa; perché se vi ha rimedio atto a sanarlo, io lo adopererò con ogni diligenza; se poi la vostra sventura è del novero di quelle che non possono ricevere consolazione, e mi farò compagno vostro nel piangerla, e cercherò di addolcirla in ogni modo: ch'è pur qualche sollievo all'afflitto il ritrovare chi si unisca nell'afflizione con lui! Se dunque vi pare che meriti di essere gradita la mia buona intenzione, con ogni amorevolezza, vi supplico, o signore, per la molta cortesia che dimostrate in voi stesso, e vi scongiuro al tempo medesimo, per la cosa che più vi è o vi fu cara al mondo, che mi facciate sapere chi voi siete, e la causa che vi ha tratto a vivere ed a morire in queste solitudini a guisa di un bruto, stando in esse così fuori di voi stesso, come dimostrano il vostro vestito ed il vostro portamento. Vi giuro, seguitò a dire don Chisciotte, per l'ordine di cavalleria che ho ricevuto, benché indegno peccatore, e per la mia professione di cavaliere errante, che se in questo mi compiacerete, io sarò a servirvi con quell'ardore a cui mi obbliga l'esser mio, o rimediando alla vostra disgrazia, s'ella ha rimedio, od accompagnandomi a voi per deplorarla, siccome vi ho già promesso. »
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| El Caballero del Bosque, que de tal manera oyó hablar al de la Triste Figura, no hacía sino mirarle, y remirarle y tornarle a mirar de arriba abajo; y, después que le hubo bien mirado, le dijo. ** | Il cavaliere del Bosco sentendo parlar in tal modo quello della Trista Figura, altro non facea che guardarlo e tornarlo a guardare da capo a fondo, e dopo averlo tanto osservato soggiunse:
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| -Si tienen algo que darme a comer, por amor de Dios que me lo den; que, después de haber comido, yo haré todo lo que se me manda, en agradecimiento de tan buenos deseos como aquí se me han mostrado. ** | - Se hanno di che darmi a mangiare, me lo diano per amore di Dio, ed io dopo essermi sfamato farò quanto mi si comanda in segno di gratitudine a così buone intenzioni. »
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| Luego sacaron, Sancho de su costal y el cabrero de su zurrón, con que satisfizo el Roto su hambre , comiendo lo que le dieron como persona atontada, tan apriesa que no daba espacio de un bocado al otro, pues antes los engullía que tragaba; y, en tanto que comía, ni él ni los que le miraban hablaban palabra. Como acabó de comer, les hizo de señas que le siguiesen, como lo hicieron, y él los llevó a un verde pradecillo que a la vuelta de una peña poco desviada de allí estaba. En llegando a él se tendió en el suelo, encima de la yerba, y los demás hicieron lo mismo; y todo esto sin que ninguno hablase, hasta que el Roto, después de haberse acomodado en su asiento, dijo. ** | Trassero allora, Sancio dalla sua dispensa, e il capraio dal suo zaino, quanto bastava per saziare l'appetito dello Stracciato; il quale non lasciava che un boccone aspettasse l'altro, inghiottendoli prima di masticarli; e mentre stava divorando, nessuno proferiva parola. Terminato ch'ebbe lo invitarono a seguitarli, e lo condussero in un verde praticello che giaceva dietro ad una balza a poca distanza. Ivi si assise egli sull'erba, e gli altri fecero lo stesso, e tutto si eseguì senza che alcuno dicesse parola, finché lo Stracciato, dopo essersi posto al suo luogo, disse:
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| -Si gustáis, señores, que os diga en breves razones la inmensidad de mis desventuras, habéisme de prometer de que con ninguna pregunta, ni otra cosa, no interromperéis el hilo de mi triste historia; porque en el punto que lo hagáis, en ése se quedará lo que fuere contando. ** | - Se bramate, o signori, che brevemente io vi faccia palese le immensità delle mie disgrazie, mi dovete promettere che non interromperete né con domande né altrimenti il filo della funesta mia istoria; perché contravvenendo a ciò, subito che aprirete la bocca, la narrazione resterà a quel punto interrotta. »
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| Estas razones del Roto trujeron a la memoria a don Quijote el cuento que le había contado su escudero, cuando no acertó el número de las cabras que habían pasado el río y se quedó la historia pendiente. Pero, volviendo al Roto, prosiguió diciendo. ** | Questo discorso richiamò alla memoria di don Chisciotte la novella che gli aveva raccontata il suo scudiere, lasciandola sospesa quando non gli seppe dire il numero delle capre che aveano passato il fiume. Ma tornando al nostro Stracciato, proseguì egli dicendo:
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| -Esta prevención que hago es porque querría pasar brevemente por el cuento de mis desgracias; que el traerlas a la memoria no me sirve de otra cosa que añadir otras de nuevo, y, mientras menos me preguntáredes, más presto acabaré yo de decillas, puesto que no dejaré por contar cosa alguna que sea de importancia para no satisfacer del todo a vuestro deseo. ** | - Questa dichiarazione l'ho premessa pel desiderio di non trattenermi a lungo nel racconto delle mie disavventure; perché il richiamarle alla memoria altro non fa che aggiungere peso a peso: quanto meno m'interrogherete, tanto più presto io giungerò al fine; ma vi assicuro però che non lascerò di riferirvi ogni cosa che importi per soddisfare compiutamente la vostra curiosità. »
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| Don Quijote se lo prometió, en nombre de los demás, y él, con este seguro, comenzó desta manera. ** | Glielo promise don Chisciotte in nome di tutti, ed egli di ciò assicurato cominciò nella seguente maniera il racconto:
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| -« Mi nombre es Cardenio; mi patria, una ciudad de las mejores desta Andalucía ; mi linaje, noble; mis padres, ricos; mi desventura, tanta que la deben de haber llorado mis padres y sentido mi linaje, sin poderla aliviar con su riqueza; que para remediar desdichas del cielo poco suelen valer los bienes de fortuna. Vivía en esta mesma tierra un cielo , donde puso el amor toda la gloria que yo acertara a desearme tal es la hermosura de Luscinda, doncella tan noble y tan rica como yo, pero de más ventura y de menos firmeza de la que a mis honrados pensamientos se debía. A esta Luscinda amé, quise y adoré desde mis tiernos y primeros años, y ella me quiso a mí con aquella sencillez y buen ánimo que su poca edad permitía. Sabían nuestros padres nuestros intentos, y no les pesaba dello, porque bien veían que, cuando pasaran adelante, no podían tener otro fin que el de casarnos, cosa que casi la concertaba la igualdad de nuestro linaje y riquezas. Creció la edad, y con ella el amor de entrambos, que al padre de Luscinda le pareció que por buenos respetos estaba obligado a negarme la entrada de su casa, casi imitando en esto a los padres de aquella Tisbe tan decantada de los poetas. Y fue esta negación añadir llama a llama y deseo a deseo, porque, aunque pusieron silencio a las lenguas, no le pudieron poner a las plumas, las cuales, con más libertad que las lenguas, suelen dar a entender a quien quieren lo que en el alma está encerrado; que muchas veces la presencia de la cosa amada turba y enmudece la intención más determinada y la lengua más atrevida. ¡Ay cielos, y cuántos billetes le escribí! ¡Cuán regaladas y honestas respuestas tuve! ¡Cuántas canciones compuse y cuántos enamorados versos, donde el alma declaraba y trasladaba sus sentimientos, pintaba sus encendidos deseos, entretenía sus memorias y recreaba su voluntad. ** | « Il mio nome è Cardenio, la mia patria una città delle migliori dell'Andalusia, nobile il mio lignaggio, doviziosi i miei genitori, sì grande la mia disavventura, che debbono averne pianto e i genitori e i parenti senza poterne temperare l'amarezza colle loro molte ricchezze; poiché valgono assai poco i favori della fortuna per tener fronte alle sciagure che Dio ci manda. Nella detta provincia trovavasi un cielo in cui amore posta avea tutta la gloria ch'io avessi potuto desiderare: tale si era la bellezza di Lucinda, donzella pari a me nella nobiltà e nelle ricchezze, ma però di me più avventurata, e meno costante di quello che si conveniva alle mie onorate intenzioni. Ho amato questa Lucinda, la ho desiderata ed adorata sino dai miei teneri anni, e fui da lei corrisposto con quella semplicità e con quel buon cuore ch'erano proprî dell'età sua. Note ai genitori erano le nostre intenzioni, né se ne mostravano scontenti; perché conoscevano che ne sarebbe derivato un maritaggio predisposto già dalla eguaglianza della nostra condizione e delle nostre fortune. Crebbe coll'età l'amore in entrambi, sicché parve al padre di Lucinda di essere obbligato per molti buoni rispetti a negarmi l'ingresso della sua casa, imitando così i genitori dell'infelice Tisbe tanto da' poeti cantata. Una tale proibizione aggiunse fiamma a fiamma, desiderio a desiderio; mentre impose bensì silenzio alle nostre lingue, ma non valse ad impedire il linguaggio della penna; la quale, più libera della voce, suol far conoscere a chi 'l brama ciò che l'animo in sé rinchiude; e tanto più che spesso addiviene che la presenza dell'oggetto amato conturba e infrena la più libera intenzione e la lingua più ardimentosa. Oh cielo! quanti biglietti non le scrissi io! Quanto non ne riportai deliziose ed oneste risposte! Quante canzoni ho composto, e quanti amorosi versi, nei quali l'anima dichiarava e trasfondeva i suoi sentimenti, dipingeva gli accesi suoi desiderî, ricordava le passate cose e ricreava la sua volontà!
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| »En efeto, viéndome apurado, y que mi alma se consumía con el deseo de verla, determiné poner por obra y acabar en un punto lo que me pareció que más convenía para salir con mi deseado y merecido premio; y fue el pedírsela a su padre por legítima esposa, como lo hice; a lo que él me respondió que me agradecía la voluntad que mostraba de honralle, y de querer honrarme con prendas suyas, pero que, siendo mi padre vivo, a él tocaba de justo derecho hacer aquella demanda; porque, si no fuese con mucha voluntad y gusto suyo, no era Luscinda mujer para tomarse ni darse a hurto. ** | Finalmente sentendomi struggere e consumare nella brama di vederla, determinai di mettere in opera e compire ad un punto ciò che giudicai necessario per conseguire il premio da me bramato e meritato, chiedendola al padre per legittima mia sposa siccome feci. Mi rispos'egli che gradiva la mia volontà di onorare lui e far onore a me stesso colle nozze proposte; ma che vivendo il mio genitore, toccava a quello per giusto diritto il fare questa dimanda; perché se non vi consentisse pienamente e con ogni sua soddisfazione, Lucinda non era donna da essere pigliata né data di furto. Io gradii quella buona intenzione, sembrandomi ch'egli parlasse ragionevolmente, e sperando che sarebbe di leggeri andato lo stesso mio padre a fargliene la proposizione.
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| »Yo le agradecí su buen intento, pareciéndome que llevaba razón en lo que decía, y que mi padre vendría en ello como yo se lo dijese; y con este intento, luego en aquel mismo instante, fui a decirle a mi padre lo que deseaba. Y, al tiempo que entré en un aposento donde estaba, le hallé con una carta abierta en la mano, la cual, antes que yo le dijese palabra, me la dio y me dijo ''Por esa carta verás, Cardenio, la voluntad que el duque Ricardo tiene de hacerte merced''. » Este duque Ricardo, como ya vosotros, señores, debéis de saber, es un grande de España que tiene su estado en lo mejor desta Andalucía. « Tomé y leí la carta, la cual venía tan encarecida que a mí mesmo me pareció mal si mi padre dejaba de cumplir lo que en ella se le pedía, que era que me enviase luego donde él estaba ; que quería que fuese compañero, no criado, de su hijo el mayor, y que él tomaba a cargo el ponerme en estado que correspondiese a la estimación en que me tenía. Leí la carta y enmudecí leyéndola, y más cuando oí que mi padre me decía ''De aquí a dos días te partirás, Cardenio, a hacer la voluntad del duque; y da gracias a Dios que te va abriendo camino por donde alcances lo que yo sé que mereces''. Añadió a éstas otras razones de padre consejero. ** | « Volai infatti al genitore per dirgli ciò ch'io desiderava; ed all'entrare nella stanza lo trovai che avea una lettera aperta in mano, la quale mi diede prima ch'io gli facessi parola alcuna e mi disse: - Conoscerai, Cardenio, da questa lettera il desiderio che nutre il duca Riccardo d'impartirti molto favore. - Questo duca Riccardo, come dovete sapere voi altri signori, è un grande di Spagna che tiene il suo Stato nel sito più florido dell'Andalusia. Presi e lessi la lettera; era scritta con sì grande istanza ch'io stesso avrei giudicato sconveniente che mio padre rifiutasse di eseguire quello di cui era richiesto: e diceva che mi trovassi di subito dove egli trovavasi, perché bramava che fossi compagno (e non servo) del suo primogenito; e che toglieva sopra di sé di pormi in condizione corrispondente alla stima che mi professava. Ammutolii nel leggere quella carta, e più ancora quando intesi dirmi da mio padre: - Di qui a due giorni partirai, Cardenio, al servigio del duca, e ringrazia Iddio che ti va aprendo la strada per giungere al grado che meriti, ed a queste parole aggiunse altri consigli dettati da paterna affezione.
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| »Llegóse el término de mi partida, hablé una noche a Luscinda, díjele todo lo que pasaba, y lo mesmo hice a su padre, suplicándole se entretuviese algunos días y dilatase el darle estado hasta que yo viese lo que Ricardo me quería Él me lo prometió y ella me lo confirmó con mil juramentos y mil desmayos. Vine, en fin, donde el duque Ricardo estaba. Fui dél tan bien recebido y tratado, que desde luego comenzó la envidia a hacer su oficio, teniéndomela los criados antiguos, pareciéndoles que las muestras que el duque daba de hacerme merced habían de ser en perjuicio suyo. Pero el que más se holgó con mi ida fue un hijo segundo del duque, llamado Fernando, mozo gallardo, gentilhombre, liberal y enamorado, el cual, en poco tiempo, quiso que fuese tan su amigo, que daba que decir a todos; y, aunque el mayor me quería bien y me hacía merced, no llegó al estremo con que don Fernando me quería y trataba. ** | Arrivò il tempo di mia partenza; parlai una notte con Lucinda; le feci sapere l'avvenuto, rendendone informato anche suo padre, e supplicandolo che non accasasse sua figlia finché io non avessi veduto quello che Riccardo di me disponeva. Egli me lo promise, e ne ebbi da lei la conferma tra mille giuramenti, e tra svenimenti ed affanni per la nostra separazione. Passai appresso il duca, il quale mi accolse e mi trattò sì onorevolmente che fin d'allora cominciai ad essere invidiato, sembrando ai vecchi suoi dipendenti che potessero tornare a loro discapito i benefizi dei quali egli mi ricolmava. Ma quegli che mostrò più di ogni altro affezione alla mia persona fu il secondogenito del duca per nome Fernando, giovane di buon garbo, gentile, di sentimenti liberali ed innamorato, il quale in poco tempo mi si palesò tanto amico che dicevano tutti che l'affetto per me del fratello maggiore, benché fosse grande e manifesto, non poteva paragonarsi però colla bontà straordinaria con cui mi trattava don Fernando.
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| »Es, pues, el caso que, como entre los amigos no hay cosa secreta que no se comunique, y la privanza que yo tenía con don Fernando dejada de serlo por ser amistad, todos sus pensamientos me declaraba, especialmente uno enamorado, que le traía con un poco de desasosiego . Quería bien a una labradora, vasalla de su padre (y ella los tenía muy ricos), y era tan hermosa, recatada, discreta y honesta que nadie que la conocía se determinaba en cuál destas cosas tuviese más excelencia ni más se aventajase. Estas tan buenas partes de la hermosa labradora redujeron a tal término los deseos de don Fernando, que se determinó, para poder alcanzarlo y conquistar la entereza de la labradora, darle palabra de ser su esposo, porque de otra manera era procurar lo imposible. Yo, obligado de su amistad, con las mejores razones que supe y con los más vivos ejemplos que pude , procuré estorbarle y apartarle de tal propósito. Pero, viendo que no aprovechaba, determiné de decirle el caso al duque Ricardo, su padre. Mas don Fernando, como astuto y discreto, se receló y temió desto, por parecerle que estaba yo obligado, en vez de buen criado , no tener encubierta cosa que tan en perjuicio de la honra de mi señor el duque venía; y así, por divertirme y engañarme , me dijo que no hallaba otro mejor remedio para poder apartar de la memoria la hermosura que tan sujeto le tenía, que el ausentarse por algunos meses; y que quería que el ausencia fuese que los dos nos viniésemos en casa de mi padre , con ocasión que darían al duque que venía a ver y a feriar unos muy buenos caballos que en mi ciudad había, que es madre de los mejores del mundo. ** | Or, come non si dà segreto fra veri amici, e fra e me don Fernando non eravi già una semplice dimestichezza, ma vera amicizia, così egli mi confidò i suoi più riposti pensieri, e specialmente un suo innamoramento che gli era cagione di grandi inquietudini. Amava egli una contadina vassalla del padre suo, figliuola di agiate persone, sì bella, ritirata, giudiziosa ed onesta, che quanti la conoscevano non sapevan decidere quale fosse la migliore fra tante sue qualità. Queste speciose doti della vezzosa contadina ridussero a tale i desideri di don Fernando, che per poter venire a capo dei suoi disegni e meritarsi la tenerezza di lei le promise di farla sua sposa, giudicando impossibile il persuadernela in altra maniera. Io, vinto dall'amicizia, procurai distoglierlo da questa sua determinazione accampando le più sode ragioni, e sottoponendogli esempi opportuni; ma vedendo che tutto era indarno, mi determinai di palesare ogni cosa al duca Riccardo suo padre. Don Fernando, come sagace e giudizioso, si pose in sospetto e in timore di questo; sembrandogli che nella mia qualità di leal servidore non avrei dovuto tener celata cosa di tanto pregiudizio all'onore del duca mio signore, e per distormene e trarmi in inganno, mi disse che non trovava alcun rimedio più efficace a bandire la memoria di tanta bellezza che lo teneva soggetto, se non allontanarsene per alcuni mesi; e che quindi egli bramava di recarsi meco a casa di mio padre, facendo credere al duca che andava a vedere ed a far acquisto di leggiadri cavalli, che si trovan nella mia patria, la quale produce i migliori che esistano.
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| »Apenas le oí yo decir esto, cuando, movido de mi afición , aunque su determinación no fuera tan buena, la aprobara yo por una de las más acertadas que se podían imaginar, por ver cuán buena ocasión y coyuntura se me ofrecía de volver a ver a mi Luscinda. Con este pensamiento y deseo, aprobé su parecer y esforcé su propósito, diciéndole que lo pusiese por obra con la brevedad posible, porque, en efeto, la ausencia hacía su oficio, a pesar de los más firmes pensamientos. Ya cuando él me vino a decir esto, según después se supo , había gozado a la labradora con título de esposo, y esperaba ocasión de descubrirse a su salvo, temeroso de lo que el duque su padre haría cuando supiese su disparate. ** | Appena lo intesi dir questo, mosso dalla mia affezione avrei approvato il suo divisamento quand'anche non fosse stato molto lodevole, considerando la buona occasione ch'esso mi dava di rivedere la mia Lucinda. Aderii dunque al suo parere, e secondai il suo proponimento, dicendogli che lo mandasse ad effetto con ogni celerità, perché infatti la lontananza non manca di produrre notabili effetti anche sui fermi divisamenti. Ma quando egli mi tenne questo discorso, aveva già (come seppi di poi) ingannata la contadina colla promessa del matrimonio, e cercava un'occasione di salvamento, paventando il risentimento del duca suo padre se fosse venuto in cognizione delle sue follie.
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| »Sucedió, pues, que, como el amor en los mozos, por la mayor parte, no lo es, sino apetito, el cual, como tiene por último fin el deleite, en llegando a alcanzarle se acaba y ha de volver atrás aquello que parecía amor, porque no puede pasar adelante del término que le puso naturaleza, el cual término no le puso a lo que es verdadero amor...; quiero decir que , así como don Fernando gozó a la labradora, se le aplacaron sus deseos y se resfriaron sus ahíncos; y si primero fingía quererse ausentar, por remediarlos, ahora de veras procuraba irse, por no ponerlos en ejecución. Diole el duque licencia, y mandóme que le acompañase. Venimos a mi ciudad, recibióle mi padre como quien era; vi yo luego a Luscinda, tornaron a vivir, aunque no habían estado muertos ni amortiguados, mis deseos, de los cuales di cuenta, por mi mal, a don Fernando, por parecerme que, en la ley de la mucha amistad que mostraba, no le debía encubrir nada. Alabéle la hermosura, donaire y discreción de Luscinda de tal manera, que mis alabanzas movieron en él los deseos de querer ver doncella de tantas buenas partes adornada. Cumplíselos yo, por mi corta suerte, enseñándosela una noche, a la luz de una vela, por una ventana por donde los dos solíamos hablarnos. Viola en sayo, tal, que todas las bellezas hasta entonces por él vistas las puso en olvido. Enmudeció, perdió el sentido, quedó absorto y, finalmente, tan enamorado cual lo veréis en el discurso del cuento de mi desventura. Y, para encenderle más el deseo, que a mí me celaba y al cielo a solas descubría , quiso la fortuna que hallase un día un billete suyo pidiéndome que la pidiese a su padre por esposa, tan discreto, tan honesto y tan enamorado que, en leyéndolo, me dijo que en sola Luscinda se encerraban todas las gracias de hermosura y de entendimiento que en las demás mujeres del mundo estaban repartidas. ** | Nei giovani suole l'amore non essere che un semplice appetito, il quale mirando unicamente al diletto, termina, soddisfatto che sia, e poi cangiasi in un sentimento che non può oltrepassare il termine che natura gli impose: termine che non si dà nel vero amore: e per queste ragioni anche don Fernando intiepidì ben presto nel suo affetto, e se fingeva da prima di allontanarsi per rimediarvi, ora procurava da vero di andarsene per non esser tenuto ad osservare la sua promessa. Ebbe la permissione dal duca il quale ordinò anche a me d'accompagnarlo; e così arrivammo alla mia patria dov'egli fu da mio padre accolto in quel modo che si conveniva ad un suo pari. Io rividi Lucinda, e si riaccesero i miei desideri, che mai non s'erano né spenti né indeboliti, e ne feci per mia sventura consapevole don Fernando, sembrandomi che la legge della molta amicizia che mi dimostrava, mi vietasse di occultargli la menoma cosa. Gli lodai la bellezza, il brio ed i talenti di Lucinda, e ciò feci di tal maniera che i miei encomi mossero in lui il desiderio di conoscere una donzella adorna di doti sì peregrine. Io stesso, per estremo mio danno, secondai le sue brame, facendogliela vedere una sera al chiarore di un lume dalla finestra da cui solevamo parlarci. Vedutala, quantunque in semplice abbigliamento, la giudicò superiore a quante bellezze avess'egli mai conosciute; ammutolì, divenne, per così dire, stupido e tutto assorto, e in fine innamorato sì ardentemente come vedrete nella seconda narrazione delle mie sventure. Per accendere maggiormente la sua passione (che mi teneva celata, non palesandola se non al cielo), volle la sorte che gli venisse alle mani un biglietto di lei con cui mi eccitava a domandarla a suo padre in isposa; ed era lo scritto sì rettamente concepito in ogni parte, così pieno di onestà e di amore, che dopo averlo letto egli mi disse che nella sola Lucinda vedeva uniti quanti pregi di bellezza e d'intendimento mai si trovarono sparsi in tutte le altre donne.
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| »Bien es verdad que quiero confesar ahora que, puesto que yo veía con cuán justas causas don Fernando a Luscinda alababa, me pesaba de oír aquellas alabanzas de su boca, y comencé a temer y a recelarme dél, porque no se pasaba momento donde no quisiese que tratásemos de Luscinda, y él movía la plática, aunque la trujese por los cabellos; cosa que despertaba en mí un no sé qué de celos, no porque yo temiese revés alguno de la bondad y de la fe de Luscinda, pero, con todo eso, me hacía temer mi suerte lo mesmo que ella me aseguraba . Procuraba siempre don Fernando leer los papeles que yo a Luscinda enviaba y los que ella me respondía, a título que de la discreción de los dos gustaba mucho. Acaeció, pues, que, habiéndome pedido Luscinda un libro de caballerías en que leer, de quien era ella muy aficionada, que era el de Amadís de Gaula.... ** | Debbo confessare ad onore del vero che conoscendo quanto giustamente don Fernando profondeva le sue lodi a Lucinda, mi era altrettanto grave di sentirle dalla bocca di lui, e sin d'allora cominciai ragionevolmente a temerne e ad esserne geloso. Non passava momento ch'egli non amasse di ragionare con me di Lucinda, ed era egli quello che cominciava il discorso, cercando pretesti per introdurlo: il che mi era grave; non perché temessi o dubitassi della bontà e della fede di Lucinda, ma perché la mia sorte mi facea sin d'allora temere quello appunto ch'ella voleva che dovesse poi avvenirmi. Procurava sempre don Fernando di avere alle mani le lettere ch'io le scriveva e le risposte di lei sotto pretesto di ammirare il suo finissimo discernimento, ed avvenne che avendomi chiesto Lucinda un libro di cavalleria da leggere, di cui molto si compiaceva, ed era quello di Amadigi di Gaula... »
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| No hubo bien oído don Quijote nombrar libro de caballerías, cuando dijo. ** | Don Chisciotte appena sentì nominar libri di cavalleria, lo interruppe:
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| -Con que me dijera vuestra merced, al principio de su historia, que su merced de la señora Luscinda era aficionada a libros de caballerías, no fuera menester otra exageración para darme a entender la alteza de su entendimiento, porque no le tuviera tan bueno como vos, señor, le habéis pintado, si careciera del gusto de tan sabrosa leyenda así que, para conmigo, no es menester gastar más palabras en declararme su hermosura, valor y entendimiento; que, con sólo haber entendido su afición, la confirmo por la más hermosa y más discreta mujer del mundo . Y quisiera yo, señor, que vuestra merced le hubiera enviado junto con Amadís de Gaula al bueno de Don Rugel de Grecia, que yo sé que gustara la señora Luscinda mucho de Daraida y Geraya , y de las discre ciones del pastor Darinel y de aquellos admirables versos de sus bucólica , cantadas y representadas por él con todo donaire, discreción y desenvoltura. Pero tiempo podrá venir en que se enmiende esa falta, y no dura más en hacerse la enmienda de cuanto quiera vuestra merced ser servido de venirse conmigo a mi aldea, que allí le podré dar más de trecientos libros , que son el regalo de mi alma y el entretenimiento de mi vida; aunque tengo para mí que ya no tengo ninguno, merced a la malicia de malos y envidiosos encantadores. Y perdóneme vuestra merced el haber contravenido a lo que prometimos de no interromper su plática, pues, en oyendo cosas de caballerías y de caballeros andantes, así es en mi mano dejar de hablar en ellos, como lo es en la de los rayos del sol dejar de calentar, ni humedecer en los de la luna . Así que, perdón y proseguir, que es lo que ahora hace más al caso. ** | - Se mi avesse fatto sapere vossignoria che la signora Lucinda era affezionata ai libri di cavalleria, non le saria stato d'uopo di altre esagerazioni per farmi conoscere la elevatezza del suo intelletto, perché non lo avrebbe avuto così eccellente com'ella, o signore, me l'ha dipinto, se non avesse assaporate sì stupende letture, né ora occorre impiegare meco altre parole per descrivermi la sua avvenenza, l'ingegno ed il merito; che solo per la sua predilezione la tengo per la più bella e più preziosa donna del mondo. Avrei però desiderato, o signore, che le aveste fatto conoscere unitamente ad Amadigi di Gaula, quell'ottimo uomo di don Rogel di Grecia, che so io quanto la signora Lucinda sarebbesi compiaciuta di Daraida e di Garaia, e delle avvedutezze del pastore Darinello e degli ammirabili versi delle sue bucoliche, ch'egli rappresentava con grazia, con bell'ordine, con disinvoltura; ma verrà tempo che si potrà correggere siffatto errore, né assai ci vuole per farne l'ammenda, bastando che vossignoria voglia venir meco alla mia terra, dove le potrò dare più di trecento libri che sono la consolazione dell'anima mia e il trattenimento della mia vita, se pure mi saranno rimasti salvi; perché debbo temer la malignità dei tristi e invidiosi incantatori. Mi perdoni la signoria vostra se ho mancato alla promessa di non interrompere il suo ragionamento; ma udendo così di cavalleria e di cavalieri erranti tanto sarebbe possibile a me l'astenermi dal parlarne, quanto a' raggi del sole il non riscaldare e a quelli della luna il non inumidire. Mi perdoni, ripeto, la signoria vostra e prosegua pure; che ciò più di tutto importa presentemente. »
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| En tanto que don Quijote estaba diciendo lo que queda dicho, se le había caído a Cardenio la cabeza sobre el pecho, dando muestras de estar profundamente pensativo. Y, puesto que dos veces le dijo don Quijote que prosiguiese su historia, ni alzaba la cabeza ni respondía palabra; pero, al cabo de un buen espacio, la levantó y dijo. ** | Mentre don Chisciotte stava facendo questo discorso, Cardenio teneva la testa chinata sul petto, come uomo immerso in profondi pensieri; e ad onta che per ben due volte don Chisciotte lo stimolasse a seguitare la sua istoria, egli né alzava il capo né rispondeva parole. Solo dopo qualche tempo si alzò e disse:
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| -No se me puede quitar del pensamiento, ni habrá quien me lo quite en el mundo, ni quien me dé a entender otra cosa (y sería un majadero el que lo contrario entendiese o creyese), sino que aquel bellaconazo del maestro Elisabat estaba amancebado con la reina Madésima. ** | - Non mi può uscire dal pensiero, né vi sarà al mondo chi me ne stolga, né chi mi dia ad intendere altrimenti; e sarebbe un balordo chi credesse o volesse far creder il contrario: sì certamente quel briccone del maestro Elisabatte era amato dalla regina Madassima...
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| -Eso no, ¡voto a tal! -respondió con mucha cólera don Quijote (y arrojóle, como tenía de costumbre )-; y ésa es una muy gran malicia, o bellaquería, por mejor decir la reina Madásima fue muy principal señora, y no se ha de presumir que tan alta princesa se había de amancebar con un sacapotras ; y quien lo contrario entendiere, miente como muy gran bellaco. Y yo se lo daré a entender, a pie o a caballo, armado o desarmado, de noche o de día, o como más gusto le diere. ** | - Oh questo poi, no, corpo... (sclamò sommamente incollerito don Chisciotte dando in bestemmie), è questa una grande malignità, o per meglio dire furfanteria. La regina Madassima è stata una possente signora, e non è lecito presumere che sì gran principessa siasi avvilita con un medicacrepature; e chi sostiene il contrario, mente come il più gran gaglioffo: ed io glielo proverò a piedi e a cavallo, armato e disarmato, di notte e di giorno, e come più gli aggrada. »
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| Estábale mirando Cardenio muy atentamente, al cual ya había venido el accidente de su locura y no estaba para proseguir su historia; ni tampoco don Quijote se la oyera, según le había disgustado lo que de Madásima le había oído. ¡Estraño caso; que así volvió por ella como si verdaderamente fuera su verdadera y natural señora tal le tenían sus descomulgados libros! Digo, pues, que, como ya Cardenio estaba loco y se oyó tratar de mentís y de bellaco, con otros denuestos semejantes, parecióle mal la burla, y alzó un guijarro que halló junto a sí, y dio con él en los pechos tal golpe a don Quijote que le hizo caer de espaldas. Sancho Panza, que de tal modo vio parar a su señor, arremetió al loco con el puño cerrado; y el Roto le recibió de tal suerte que con una puñada dio con él a sus pies, y luego se subió sobre él y le brumó las costillas muy a su sabor. El cabrero, que le quiso defender, corrió el mesmo peligro. Y, después que los tuvo a todos rendidos y molidos, los dejó y se fue, con gentil sosiego, a emboscarse en la montaña. ** | Cardenio lo andava attentamente guardando; già sul punto di abbandonarsi alla sua frenesia non trovavasi più in grado di proseguire la sua istoria; né più avrebbe voluto ascoltarla don Chisciotte, disgustatissimo di ciò che aveva inteso della regina Madassima. Strano caso! tanto interesse egli si prese per questa principessa, che di più non avrebbe potuto mostrarne se fosse veramente stata la sua naturale signora: a tal grado gli aveano ottenebrato il cervello que' scomunicati libri! Ma intanto Cardenio che già ritornava nella sua pazzia, sentendosi trattare da mentitore e da gaglioffo con altre gentilezze siffatte se ne adontò, e, dato piglio ad un sasso che si trovò aver vicino, lo scagliò nel petto a don Chisciotte sì fortemente, che il colpo lo fece cadere all'indietro. Sancio Pancia che vide conciare il padrone in quel modo, andò contro il pazzo con le pugna serrate; ma fu da Cardenio ricevuto in maniera che d'un sol colpo se lo gittò a' piedi, e montatogli sopra gli ammaccò molto bene le costole. Il capraio, che si accingeva alla difesa di Sancio, corse il medesimo rischio, ed il pazzo dappoiché li ebbe macinati e pesti ambedue, fuggì velocemente per la montagna.
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| Levantóse Sancho, y, con la rabia que tenía de verse aporreado tan sin merecerlo, acudió a tomar la venganza del cabrero, diciéndole que él tenía la culpa de no haberles avisado que a aquel hombre le tomaba a tiempos la locura; que, si esto supieran, hubieran estado sobre aviso para poderse guardar. Respondió el cabrero que ya lo había dicho, y que si él no lo había oído, que no era suya la culpa. Replicó Sancho Panza, y tornó a replicar el cabrero, y fue el fin de las réplicas asirse de las barbas y darse tales puñadas que, si don Quijote no los pusiera en paz, se hicieran pedazos. Decía Sancho, asido con el cabrero. ** | Si levò Sancio, e con la bile che lo accendeva per vedersi immeritamente maltrattato a quel modo, se la prese col capraio che non lo avesse in tempo avvertito che a quell'uomo tornava la pazzia ad intervalli, dicendo che se questo avessero saputo egli e il suo padrone sarebbero stati in sull'avviso per potersene difendere. Rispose il capraio che gliel'avea già detto, e che se non lo avea capito dovea imputare a sé solo lo colpa. Replicò Sancio, e tornò a replicare il capraio, e il fine delle repliche si fu di pigliarsi per la barba e darsi di tali pugna, che se don Chisciotte non si frametteva si sarebbero fatti in pezzi. Diceva Sancio, già venuto alle mani col capraio:
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| -Déjeme vuestra merced, señor Caballero de la Triste Figura, que en éste, que es villano como yo y no está armado caballero, bien puedo a mi salvo satisfacerme del agravio que me ha hecho, peleando con él mano a mano, como hombre honrado. ** | - Deh! lasci, signor cavaliere della Trista Figura, che con costui, ch'è villano come sono io, e non è armato cavaliere, io possa combattendo a tu per tu soddisfarmi a mia voglia della offesa che mi ha fatto.
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| -Así es -dijo don Quijote-, pero yo sé que él no tiene ninguna culpa de lo sucedido. ** | - Quest'è vero, rispondeva don Chisciotte; ma so io ch'egli non è punto colpevole di ciò ch'è successo.
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| Con esto los apaciguó, y don Quijote volvió a preguntar al cabrero si sería posible hallar a Cardenio, porque quedaba con grandísimo deseo de saber el fin de su historia. Díjole el cabrero lo que primero le había dicho, que era no saber de cierto su manida ; pero que, si anduviese mucho por aquellos contornos, no dejaría de hallarle, o cuerdo o loco. ** | Con questo li persuase e li acchetò, e tornò poi a domandare al capraio se fosse possibile di rinvenire Cardenio; giacché lo stimolava un gran desiderio di sapere il fine della sua istoria. Il capraio replicò quanto gli aveva già detto, di non sapere cioè certamente dove si nascondesse; ma che se girato avesse molto a lungo tra que' dirupi, lo avrebbe ritrovato senza dubbio di nuovo, o savio o pazzo. ++ |