Don Quijote de la Mancha
         de Miguel de Cervantes Saavedra
Edición bilingüe, español-italiano, en textos paralelos
Edizione bilingue Spagnolo-Italiana, in testi paralleli
Traducción: Ed. de Edoardo Perino.
Integrado en el sistema MGARCI
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STRONG>I. Capítulo XXVI. Donde se prosiguen las finezas que de enamorado hizo don Quijote en Sierra Morena CAPITOLO XXVI CONTINUAZIONE DELLE PRODEZZE CHE FECE LO INNAMORATO DON CHISCIOTTE IN SIERRA MORENA.
Y, volviendo a contar lo que hizo el de la Triste Figura después que se vio solo, dice la historia que, así como don Quijote acabó de dar las tumbas o vueltas, de medio abajo desnudo y de medio arriba vestido, y que vio que Sancho se había ido sin querer aguardar a ver más sandeces, se subió sobre una punta de una alta peña y allí tornó a pensar lo que otras muchas veces había pensado, sin haberse jamás resuelto en ello. Y era que cuál sería mejor y le estaría más a cuento imitar a Roldán en las locuras desaforadas que hizo, o Amadís en las malencónicas. Y, hablando entre sí mesmo, decía E continuando il racconto di ciò che fece il cavaliere dalla Trista Figura quando si trovò solo, dice la storia che dopo avere fatto i capitomboli, e rivoltatosi mezzo ignudo e mezzo vestito, e dopo aver veduto che Sancio s'era partito senza curarsi di essere presente a nuove pazzie, salì sopra la vetta di un alto masso, ed ivi tornò a volgere in pensiero ciò che altre volte aveva ideato, ma senza averne mai pigliata una ferma deliberazione. Pensava se fosse stato per lui più a proposito l'imitare le straordinarie follie di Orlando o le celebri malinconie di Amadigi; e ragionando fra sé medesimo così diceva:
-Si Roldán fue tan buen caballero y tan valiente como todos dicen, ¿qué maravilla?, pues, al fin, era encantado y no le podía matar nadie si no era metiéndole un alfiler de a blanca por la planta del pie, y él traía siempre los zapatos con siete suelas de hierro . Aunque no le valieron tretas contra Bernardo del Carpio , que se las entendió y le ahogó entre los brazos, en Roncesvalles. Pero, dejando en él lo de la valentía a una parte, vengamos a lo de perder el juicio, que es cierto que le perdió, por las señales que halló en la fontana y por las nuevas que le dio el pastor de que Angélica había dormido más de dos siestas con Medoro, un morillo de cabellos enrizados y paje de Agramante ; y si él entendió que esto era verdad y que su dama le había cometido desaguisado, no hizo mucho en volverse loco. Pero yo, ¿cómo puedo imitalle en las locuras, si no le imito en la ocasión dellas? Porque mi Dulcinea del Toboso osaré yo jurar que no ha visto en todos los días de su vida moro alguno, ansí como él es, en su mismo traje , y que se está hoy como la madre que la parió ; y haríale agravio manifiesto si, imaginando otra cosa della, me volviese loco de aquel género de locura de Roldán el furioso. Por otra parte, veo que Amadís de Gaula, sin perder el juicio y sin hacer locuras, alcanzó tanta fama de enamorado como el que más; porque lo que hizo, según su historia, no fue más de que, por verse desdeñado de su señora Oriana, que le había mandado que no pareciese ante su presencia hasta que fuese su voluntad , de que se retiró a la Peña Pobre en compañía de un ermitaño, y allí se hartó de llorar y de encomendarse a Dios, hasta que el cielo le acorrió, en medio de su mayor cuita y necesidad. Y si esto es verdad, como lo es, ¿para qué quiero yo tomar trabajo agora de desnudarme del todo, ni dar pesadumbre a estos árboles, que no me han hecho mal alguno? Ni tengo para qué enturbiar el agua clara destos arroyos, los cuales me han de dar de beber cuando tenga gana. Viva la memoria de Amadís, y sea imitado de en todo lo que pudiere; del cual se dirá lo que del otro se dijo que si no acabó grandes cosas, murió por acometellas; y si yo no soy desechado ni desdeñado de Dulcinea del Toboso, bástame, como ya he dicho , estar ausente della. Ea, pues, manos a la obra venid a mi memoria, cosas de Amadís, y enseñadme por dónde tengo de comenzar a imitaros. Mas ya sé que lo más que él hizo fue rezar; y así lo haré yo y sirviéndole de rosario unas agallas grandes de un alcornoque, que ensartó, de que hizo un diez y lo que le fatigaba mucho era no hallar por allí otro ermitaño que le confesase y con quien consolarse. Y así, se entretenía paseándose por el pradecillo, escribiendo y grabando por las cortezas de los árboles y por la menuda arena muchos versos , todos acomodados a su tristeza, y algunos en alabanza de Dulcinea. Mas los que se pudieron hallar enteros y que se pudiesen leer, después que a él allí le hallaron, no fueron más que estos que aquí se siguen. — Se Orlando fu cavaliere sì degno, come tutti vogliono far credere, che meraviglia? alla fine dei conti egli era incantato, né avrebbe potuto essere ucciso da chicchesia se non cacciandogli un sottilissimo spillo nella pianta di un piede; per questo poi usava di portare sempre le scarpe con sette suola di ferro, benché ciò poco gli giovasse a fronte di Bernardo del Carpio, il quale, avvedutosi, lo soffocò in Roncisvalle colle proprie braccia. Ma senza parlare del suo valore passiamo a considerarne la pazzia, che fu verissima in lui per avere saputo degli amori di Angelica con certo Medoro, moretto, ricciuto di capelli e paggio di Agramante. Ora s'egli tenne questo fatto per vero, o se la sua signora gli fe' sì grave torto, non è gran cosa ch'egli abbia dato in frenesia: ma io come potrò imitarlo nelle follie se manco della causa che in lui si mosse? io potrei giurare che la mia Dulcinea del Toboso non vide mai in tutta la sua vita alcun moro vivo e parlante, e che essa è innocente come una bambina; e le farei offesa manifesta se altrimenti presupponendo mi applicassi al genere di pazzia professata da Orlando Furioso. Veggo pure dall'altra parte che Amadigi di Gaula, senza perdere il giudizio e senza farneticare, si meritò tanta celebrità d'innamorato da non aver pari; e quello che fece, secondo che la istoria racconta, il fece solo per vedersi rifiutato dalla sua signora Oriana, la quale gli avea comandato di non comparirle dinanzi finché a lei non fosse piaciuto: per la qual cosa si ritirò nel Pegnapobre in compagnia di un eremita, ed ivi non lasciò di piangere, finché piacque al cielo di trarlo dai suoi travagli e dalle sue infelicità. Se questo è vero, come è verissimo, perché debbo io darmi fastidio collo spogliarmi adesso ignudo ed importunare questi alberi che non mi recarono danno alcuno? E perché intorbiderò la limpid'onda di questi ruscelli che debbono somministrarmi di che estinguere la sete allorché io n'abbia d'uopo? Viva pure la memoria di Amadigi, e don Chisciotte della Mancia lo imiti in tutto per quanto si può: e si dirà di lui ciò che si disse dell'altro, che se non operò gran meraviglie seppe però morire per intraprenderle: e se io non sono né disprezzato né discacciato dalla mia Dulcinea, basterà, come ho detto, che me ne stia lontano da lei. Orsù dunque, mano all'opera: tornatemi a mente, o gesta di Amadigi, ed insegnatemi ciò che debbo eseguire per imitarvi: la maggiore delle sue occupazioni era il fare orazione, e così farò anch'io. » Si mise allora don Chisciotte a pregare, valendosi per rosario di certe gallozze di sughero che infilzò a dieci a dieci. Gli doleva di non trovare un altro eremita che lo confessasse e con cui consolarsi: e però limitavasi a passeggiare pei prati scrivendo e intagliando nelle cortecce degli alberi e nella minuta arena molti versi analoghi alla sua tristezza ed alle lodi della sua Dulcinea. Quelli che si trovarono interi e si poterono leggere non furono che i seguenti.
-Arboles, yerbas y plantas
que en aqueste sitio estáis,
tan altos, verdes y tantas,
si de mi mal no os holgáis,
escuchad mis quejas santas.
Mi dolor no os alborote,
aunque más terrible sea,
pues, por pagaros escote,
aquí lloró don Quijote
ausencias de Dulcinea
del Toboso.

Es aquí el lugar adonde
el amador más leal
de su señora se esconde,
y ha venido a tanto mal
sin saber cómo o por dónde.
Tráele amor al estricote ,
que es de muy mala ralea;
y así, hasta henchir un pipote ,
aquí lloró don Quijote
ausencias de Dulcinea
del Toboso.

Buscando las aventuras
por entre las duras peñas,
maldiciendo entrañas duras,
que entre riscos y entre breñas
halla el triste desventuras,
hirióle amor con su azote,
no con su blanda correa;
y, en tocándole el cogote ,
aquí lloró don Quijote
ausencias de Dulcinea
del Toboso.

« Alberi, erbe e piante;
che siete in questi luoghi
sì elevati verdeggianti e splendidi,
se non vi diletta il mio male,
ascoltate le mie sante querele.
Il mio dolore non mi nuoca
per quanto sia terribile;
poiché in premio del soggiorno
qui pianse don Chisciotte
la lontananza da Dulcinea
del Toboso.
E questo è il luogo
dove il più leale amante
della sua donna si nasconde,
venuto a tanta sventura
senza saper come o perché.
Un amore avverso
lo travaglia e si piglia giuoco di lui;
e però don Chisciotte sparse qui tante lagrime
da empirne una botte piangendo
la lontananza da Dulcinea del Toboso.
No causó poca risa en los que hallaron los versos referidos el añadidura del Toboso al nombre de Dulcinea, porque imaginaron que debió de imaginar don Quijote que si, en nombrando a Dulcinea, no decía también del Toboso, no se podría entender la copla; y así fue la verdad, como él después confesó. Otros muchos escribió, pero, como se ha dicho, no se pudieron sacar en limpio, ni ente ros, más destas tres coplas. En esto, y en suspirar y en llamar a los faunos y silvanos de aquellos bosques, a las ninfas de los ríos, a la dolorosa y húmida Eco, que le respondiese, consolasen y escuchasen , se entretenía, y en buscar algunas yerbas con que sustentarse en tanto que Sancho volvía; que, si como tardó tres días , tardara tres semanas, el Caballero de la Triste Figura quedara tan desfigurado que no le conociera la madre que lo parió. Mentre egli andava cercando avventure per aspre roccie maledicendo un cuore più aspro di quelle, senza trovare fra i rischi e balze altro mai che infortunii, lo sferzò Amore tanto aspramente che don Chisciotte qui pianse la lontananza da Dulcinea del Toboso! » Produsse non poche risate in quelli che trovarono i versi riferiti l'aggiunta del Toboso al nome di Dulcinea, perché si figurarono che don Chisciotte si fosse immaginato che nominando Dulcinea e omettendo il Toboso non sarebbesi intesa a dovere quella canzone: e mal non si apposero, poiché lo confessò egli stesso di poi. Occupavasi egli nel sospirare e nel chiamare i fauni e i silvani di quei boschi, e le ninfe delle fonti, e la dolorosa ed umida Eco che gli rispondessero, lo ascoltassero e dessero a lui conforto. Andava cercando erbe per sostentarsi nella lontananza di Sancio, il quale, se come stette tre giorni avesse tardato tre settimane, il cavaliere dalla Trista Figura sarebbe rimasto sì sfigurato che non lo avrebbe riconosciuto sua madre.
Y será bien dejalle, envuelto entre sus suspiros y versos, por contar lo que le avino a Sancho Panza en su mandadería . Y fue que, en saliendo al camino real, se puso en busca del Toboso, y otro día llegó a la venta donde le había sucedido la desgracia de la manta; y no la hubo bien visto , cuando le pareció que otra vez andaba en los aires, y no quiso entrar dentro, aunque llegó a hora que lo pudiera y debiera hacer, por ser la del comer y llevar en deseo de gustar algo caliente ; que había grandes días que todo era fiambre. Ma sarà ora cosa opportuna di lasciarlo occupato nei suoi pensieri e nelle sue poesie per passare al racconto di ciò che avvenne a Sancio Pancia nella sua ambasceria. Giunto che egli fu alla strada maestra si pose in camino verso il Toboso, e il giorno dopo pervenne all'osteria dove gli era accaduta la disgrazia della coperta. Non n'ebbe egli appena scorta la insegna che, sembrandogli di vedersi un'altra volta sbalzato per aria, non volle entrare, benché già fosse l'ora del pranzo, a confortarsi con qualche vivanda calda, mentre era già buona pezza che non ne avea mangiato se non di fredde.
Esta necesidad le forzó a que llegase junto a la venta, todavía dudoso si entraría o no. Y, estando en esto, salieron de la venta dos personas que luego le conocieron; y dijo el uno al otro. La necessità per altro lo sforzò ad avvicinarsi, ma nell'atto ch'egli stava in una dura incertezza, uscirono fuori dell'osteria due persone dalle quali fu riconosciuto, e l'uno disse all'altro:
-Dígame, señor licenciado, aquel del caballo, ¿no es Sancho Panza, el que dijo el ama de nuestro aventurero que había salido con su señor por escudero? . — Signor dottore, quell'uomo a cavallo non è quel Sancio Pancia che la serva del cavaliere dalle avventure ci disse ch'era andato a servire il suo padrone in qualità di scudiere?
-Sí es -dijo el licenciado-; y aquél es el caballo de nuestro don Quijote. — Per lo appunto, rispose il dottore; e quello è il cavallo del nostro don Chisciotte; »
Y conociéronle tan bien como aquellos que eran el cura y el barbero de su mismo lugar, y los que hicieron el escrutinio y acto general de los libros . Los cuales, así como acabaron de conocer a Sancho Panza y a Rocinante, deseosos de saber de don Quijote, se fueron a él; y el cura le llamó por su nombre, diciéndole. e lo riconobbero pienamente, essendo l'uno il curato, l'altro il barbiere del suo villaggio, coloro stessi che fatto aveano lo squittinio e il gran giudizio dei libri. E tosto come si furono accertati ch'egli era Sancio con Ronzinante, ansiosi di avere nuove di don Chisciotte se gli avvicinarono, ed il curato lo chiamò per nome dicendogli:
-Amigo Sancho Panza, ¿adónde queda vuestro amo. — Amico Sancio Pancia, dov'è rimasto il vostro padrone?
Conociólos luego Sancho Panza, y determinó de encubrir el lugar y la suerte donde y como su amo quedaba; y así, les respondió que su amo quedaba ocupado en cierta parte y en cierta cosa que le era de mucha importancia, la cual él no podía descubrir, por los ojos que en la cara tenía . Sancio sul fatto li conobbe, e si propose di tener celato il luogo e lo stato in cui avea lasciato il padrone, sicché rispose, trovarsi occupato il suo signore in un certo luogo e in certo affare di somma importanza che non potea loro palesare.
-No, no -dijo el barbero-, Sancho Panza; si vos no nos decís dónde queda, imaginaremos, como ya imaginamos, que vos le habéis muerto y robado, pues venís encima de su caballo. En verdad que nos habéis de dar el dueño del rocín, o sobre eso, morena . — Sia pure, Sancio, soggiunse il barbiere; e così se voi non ci dite dove si trova, giudicheremo, come già ne corre il sospetto, che lo abbiate ammazzato o rubato, poiché vi vediamo sul suo cavallo: ditemi dunque dove sta il padrone di questo cavallo, o ve ne faremo pentire.
-No hay para qué conmigo amenazas , que yo no soy hombre que robo ni mato a nadie a cada uno mate su ventura, o Dios, que le hizo. Mi amo queda haciendo penitencia en la mitad desta montaña, muy a su sabor. — Non servono minacce, replicò Sancio; ché io non son uomo che ammazzi né assassini alcuno, e lascio che ciascuno finisca come vuole la sua fortuna, o piuttosto come vuol Dio. Il mio padrone sta facendo penitenza in cima di una montagna perché così gli piace di fare; »
Y luego, de corrida y sin parar, les contó de la suerte que quedaba, las aventuras que le habían sucedido y cómo llevaba la carta a la señora Dulcinea del Toboso, que era la hija de Lorenzo Corchuelo, de quien estaba enamorado hasta los hígados. e poi alla distesa e senza interrompimenti raccontò loro come lo avea lasciato, le avventure ch'erano accadute, e ch'egli portava una lettera alla signora Dulcinea del Toboso, ch'era la figliuola di Lorenzo Corucuelo, di cui don Chisciotte era innamorato morto.
Quedaron admirados los dos de lo que Sancho Panza les contaba; y, aunque ya sabían la locura de don Quijote y el género della, siempre que la oían se admiraban de nuevo. Pidiéronle a Sancho Panza que les enseñase la carta que llevaba a la señora Dulcinea del Toboso. Él dijo que iba escrita en un libro de memoria y que era orden de su señor que la hiciese trasladar en papel en el primer lugar que llegase; a lo cual dijo el cura que se la mostrase, que él la trasladaría de muy buena letra. Metió la mano en el seno Sancho Panza, buscando el librillo, pero no le halló, ni le podía hallar si le buscara hasta agora, porque se había quedado don Quijote con él y no se le había dado, ni a él se le acordó de pedírsele . Stupirono quei due di ciò che raccontava Sancio; e tuttoché già sapessero il netto della pazzia di don Chisciotte e di qual natura fosse ella, ogni volta che ne sentivano le stravaganze, trovavano nuovo argomento da inarcare le ciglia. Chiesero a Sancio la permissione di leggere la lettera che portava alla signora Dulcinea del Toboso. Egli rispose che stava scritta in un libro di memorie, e che il padrone gli aveva ordinato di farla trascrivere nel primo luogo in cui arrivasse. Soggiunse il curato che se gliela facesse vedere la copierebbe egli stesso in bel carattere. Sancio mise la mano in seno cercando il libricciuolo, ma nol trovò, né potea trovarlo se lo avesse cercato mille anni, perché don Chisciotte lo avea ancora presso di sé, non avendolo consegnato a Sancio che si era scordato di domandarglielo.
Cuando Sancho vio que no hallaba el libro, fuésele parando mortal el rostro; y, tornándose a tentar todo el cuerpo muy apriesa , tornó a echar de ver que no le hallaba; y, sin más ni más, se echó entrambos puños a las barbas y se arrancó la mitad de ellas, y luego, apriesa y sin cesar, se dio media docena de puñadas en el rostro y en las narices, que se las bañó todas en sangre. Visto lo cual por el cura y el barbero, le dijeron que qué le había sucedido, que tan mal se paraba. Quando Sancio si accorse di non aver il libricciuolo impallidì, e tastandosi da per tutto il corpo finì di persuadersi che non lo aveva; e senz'altro dire cominciò a strapparsi la barba, e si diede una mezza dozzina di così forti sgrugnate nel mustaccio e nel naso che restò tutto insanguinato. Vedendo questo il curato ed il barbiere gli domandarono che gli fosse avvenuto di tristo da portarsi a sì gran disperazione.
-¿Qué me ha de suceder -respondió Sancho-, sino el haber perdido de una mano a otra, en un estante, tres pollinos, que cada uno era como un castillo? . « Che mi poteva accadere di peggio, rispose Sancio, dell'avere perduto da un momento all'altro tre asini, ognuno de' quali era grande come un castello?
-¿Cómo es eso? -replicó el barbero. — Come può esser questo? replicò il barbiere.
-He perdido el libro de memoria -respondió Sancho-, donde venía carta para Dulcinea y una cédula firmada de su señor, por la cual mandaba que su sobrina me diese tres pollinos, de cuatro o cinco que estaban en casa. — Perdei il libretto di memorie, rispose Sancio, dove stava la lettera per Dulcinea ed un ordine firmato dal mio padrone, con cui comandava a sua nipote che mi desse tre degli asini da lui lasciati in casa: e a questo proposito contò loro come gli era stato rubato il suo.
Y, con esto, les contó la pérdida del rucio. Consolóle el cura, y díjole que, en hallando a su señor, él le haría revalidar la manda y que tornase a hacer la libranza en papel, como era uso y costumbre, porque las que se hacían en libros de memoria jamás se acetaban ni cumplían. Lo racconsolò il curato, e gli disse che rivedendo il padrone potea farsi rinnovare il mandato, e farselo scrivere in carta a parte com'era uso e costume, perché nessuno avrebbe accettato e pagato un ordine scritto in un libro di memorie.
Con esto se consoló Sancho, y dijo que, como aquello fuese ansí, que no le daba mucha pena la pérdida de la carta de Dulcinea, porque él la sabía casi de memoria, de la cual se podría trasladar donde y cuando quisiesen. Sancio si consolò in grazia di questo consiglio, e li assicurò che quando la cosa fosse in questi termini, non gli dava molto pensiero la perdita della lettera di Dulcinea, perch'egli la sapea quasi a memoria, e potrebbe dettarla di nuovo a loro beneplacito.
-Decildo, Sancho, pues -dijo el barbero-, que después la trasladaremos. — Fatecela dunque sentire, disse il barbiere, e noi ne allestiremo dopo una copia.
Paróse Sancho Panza a rascar la cabeza para traer a la memoria la carta, y ya se ponía sobre un pie, y ya sobre otro; unas veces miraba al suelo, otras al cielo; y, al cabo de haberse roído la mitad de la yema de un dedo, teniendo suspensos a los que esperaban que ya la dijese, dijo al cabo de grandísimo rato. Cominciò Sancio a grattarsi la testa per richiamarsi nella memoria la lettera, ed ora si poneva sopra un piede, ora sopra un altro, ora guardava la terra ed ora il cielo, e dopo essersi rosicchiato mezza l'unghia di un dito, tenendo sospesi quelli che aspettavano di pur sentirla, passato non piccol tratto di tempo disse:
-Por Dios, señor licenciado, que los diablos lleven la cosa que de la carta se me acuerda; aunque en el principio decía « Alta y sobajada señora ». — Il diavolo se ne porti quello ch'io mi ricordo di quella lettera: mi pare per altro che principiasse appunto così: Alta e tramenata signora.
-No diría -dijo el barbero- sobajada, sino sobrehumana o soberana señora. — Non avrà detto tramenata, ma sovrumana o sovrana signora.
-Así es -dijo Sancho-. Luego, si mal no me acuerdo , proseguía..., si mal no me acuerdo « el llego y falto de sueño, y el ferido besa a vuestra merced las manos, ingrata y muy desconocida hermosa », y no sé qué decía de salud y de enfermedad que le enviaba, y por aquí iba escurriendo , hasta que acababa en « Vuestro hasta la muerte, el Caballero de la Triste Figura ». — Oh appunto così, disse Sancio. Ora se male non mi sovviene, proseguiva... se male non mi sovviene... non mi sovviene... il piagato è privo di sonno ed il ferito bacia le mani a vossignoria ingrata e sconoscente bella: e non so che dicesse di sanità o d'infermità che le mandava; e andava discorrendo così all'incirca finché terminava: vostro fino alla morte il cavaliere dalla Trista Figura. »
No poco gustaron los dos de ver la buena memoria de Sancho Panza, y alabáronsela mucho , y le pidieron que dijese la carta otras dos veces, para que ellos, ansimesmo, la tomasen de memoria para trasladalla a su tiempo. Tornóla a decir Sancho otras tres veces, y otras tantas volvió a decir otros tres mil disparates. Tras esto, contó asimesmo las cosas de su amo, pero no habló palabra acerca del manteamiento que le había sucedido en aquella venta, en la cual rehusaba entrar. Dijo también como su señor, en trayendo que le trujese buen despacho de la señora Dulcinea del Toboso, se había de poner en camino a procurar cómo ser emperador, o, por lo menos, monarca; que así lo tenían concertado entre los dos, y era cosa muy fácil venir a serlo, según era el valor de su persona y la fuerza de su brazo; y que, en siéndolo, le había de casar a él, porque ya sería viudo, que no podía ser menos, y le había de dar por mujer a una doncella de la emperatriz, heredera de un rico y grande estado de tierra firme, sin ínsulos ni ínsulas, que ya no las quería. Si godettero assai di avere una prova della buona memoria di Sancio, e ne lodarono, pregandolo che recitasse la lettera altre due volte per impararla a mente eglino stessi, e poi scriverla in una carta a miglior agio. Tornò Sancio a ridirla tre volte, e replicò altrettante volte tremila bestialità facendo sapere in aggiunta le cose del suo padrone, ma tacendo sempre l'avventura della coperta occorsagli appunto in quella osteria nella quale perciò non fu possibile indurlo ad entrare. Disse di più che allora quando il suo padrone ricevuto avesse riscontri favorevoli dalla sua signora Dulcinea del Toboso si sarebbe messo in viaggio per tentare di essere imperadore, o per lo meno monarca: ciò che aveano concertato insieme con lui, ed era molto facile a verificarsi per essere sì sterminato il valore della sua persona e la forza del suo braccio: che ciò accadendo, volea dargli moglie, perché già a quel momento sarebbe rimasto vedovo (ché altrimenti ciò non poteva essere), ed avea stabilito dargli in consorte una donzella della imperatrice, erede di un vasto e dovizioso stato di Terraferma senza isole né isolotti di cui non si curava.
Decía esto Sancho con tanto reposo, limpiándose de cuando en cuando las narices, y con tan poco juicio, que los dos se admiraron de nuevo, considerando cuán vehemente había sido la locura de don Quijote, pues había llevado tras sí el juicio de aquel pobre hombre. No quisieron cansarse en sacarle del error en que estaba, pareciéndoles que, pues no le dañaba nada la conciencia, mejor era dejarle en él, y a ellos les sería de más gusto oír sus necedades. Y así, le dijeron que rogase a Dios por la salud de su señor, que cosa contingente y muy agible era venir, con el discurso del tiempo, a ser emperador, como él decía, o, por lo menos, arzobispo, o otra dignidad equivalente. A lo cual respondió Sancho. Tuttociò era detto da Sancio con tanta fermezza (soffiandosi il naso di tanto in tanto) e con sì poco giudizio, che que' due tornarono a farne le maraviglie, riflettendo alla pazzia sì strabocchevole di don Chisciotte, che avea fatto dar vôlta anche al cervello di quel pover uomo. Non si curarono di fargli conoscere l'errore in cui si trovava, giacché non vi essendo pericolo della sua coscienza, era meglio lasciarvelo persistere, ed aver così maggior diletto in udire le sue sciempiaggini; e però si fecero a dirgli che pregasse Dio per la salute del suo padrone, mentre era facile ad accadere che in progresso di tempo divenisse imperadore, com'egli diceva, od arcivescovo per lo meno, od altro dignitario siffatto.
-Señores, si la fortuna rodease las cosas de manera que a mi amo le viniese en voluntad de no ser emperador , sino de ser arzobispo, querría yo saber agora qué suelen dar los arzobispos andantes a sus escuderos. A' quali rispose Sancio: — Signori, se la fortuna rivoltasse le cose in maniera che al mio padrone non venisse in testa di essere imperadore, ma arcivescovo, domando io in questo caso che cosa sogliono dare gli arcivescovi ai loro scudieri?
-Suélenles dar -respondió el cura- algún beneficio, simple o curado, o alguna sacristanía, que les vale mucho de renta rentada , amén del pie de altar, que se suele estimar en otro tanto. — Costumano di dare, rispose il curato, qualche beneficio semplice od una cura od una sacristania che porta una ricca rendita, oltre ai rilievi incerti che sogliono valere altrettanto.
-Para eso será menester -replicó Sancho- que el escudero no sea casado y que sepa ayudar a misa, por lo menos; y si esto es así, ¡desdichado de yo , que soy casado y no sé la primera letra del ABC! ¿Qué será de mí si a mi amo le da antojo de ser arzobispo, y no emperador, como es uso y costumbre de los caballeros andantes. — Per conseguire questo si renderà necessario, replicò Sancio, che lo scudiere non sia ammogliato, e sappia almeno risponder messa; e se ciò è io sono ben disgraziato, mentre io mi trovo ammogliato e non conosco la prima lettera dell'alfabeto. Che sarà di me se al mio padrone tocca il capriccio di esser arcivescovo e non imperadore, com'è uso e costume dei cavalieri erranti?
-No tengáis pena, Sancho amigo -dijo el barbero-, que aquí rogaremos a vuestro amo y se lo aconsejaremos, y aun se lo pondremos en caso de conciencia, que sea emperador y no arzobispo, porque le será más fácil, a causa de que él es más valiente que estudiante. — Non vi date pena per questo, amico Sancio, disse il barbiere, che pregheremo il vostro padrone e lo consiglieremo, anzi gli faremo coscienza affinché diventi imperadore e non arcivescovo; e ci sarà facile la riuscita essendo egli più valoroso che letterato.
-Así me ha parecido a mí -respondió Sancho-, aunque sé decir que para todo tiene habilidad . Lo que yo pienso hacer de mi parte es rogarle a Nuestro Señor que le eche a aquellas partes donde él más se sirva y adonde a mí más mercedes me haga. — Pare così anche a me, rispose Sancio, benché vi so dire ch'egli è abile in tutto; e quello che penso di fare dal canto mio è di raccomandarlo a nostro Signore, affinché lo conduca a quelle parti ov'egli possa trovarsi in grado di ricolmarmi di molte beneficenze.
-Vos lo decís como discreto -dijo el cura- y lo haréis como buen cristiano. Mas lo que ahora se ha de hacer es dar orden como sacar a vuestro amo de aquella inútil penitencia que decís que queda haciendo; y, para pensar el modo que hemos de tener, y para comer, que ya es hora, será bien nos entremos en esta venta. — Il vostro parlare, disse il curato, è da uomo da senno, e le vostre azioni da buon cristiano; ma quello che importa di fare presentemente si è di cavare il vostro padrone da quella inutile penitenza la quale dite che sta facendo, e di pensare al modo con cui dobbiamo contenerci... Ma egli è ormai tempo di desinare, e però sarà bene intanto che ce n'entriamo in questa osteria. »
Sancho dijo que entrasen ellos, que él esperaría allí fuera y que después les diría la causa por que no entraba ni le convenía entrar en ella; mas que les rogaba que le sacasen allí algo de comer que fuese cosa caliente, y, ansimismo, cebada para Rocinante. Ellos se entraron y le dejaron, y, de allí a poco, el barbero le sacó de comer. Después, habiendo bien pensado entre los dos el modo que tendrían para conseguir lo que deseaban, vino el cura en un pensamiento muy acomodado al gusto de don Quijote y para lo que ellos querían. Y fue que dijo al barbero que lo que había pensado era que él se vestiría en hábito de doncella andante, y que él procurase ponerse lo mejor que pudiese como escudero, y que así irían adonde don Quijote estaba, fingiendo ser ella una doncella afligida y menesterosa, y le pediría un don, el cual él no podría dejársele de otorgar, como valeroso caballero andante. Y que el don que le pensaba pedir era que se viniese con ella donde ella le llevase, a desfacelle un agravio que un mal caballero le tenía fecho; y que le suplicaba, ansimesmo, que no la mandase quitar su antifaz, ni la demandase cosa de su facienda , fasta que la hubiese fecho derecho de aquel mal caballero; y que creyese, sin duda, que don Quijote vendría en todo cuanto le pidiese por este término; y que desta manera le sacarían de allí y le llevarían a su lugar, donde procurarían ver si tenía algún remedio su estraña locura. **Sancio disse ch'entrassero pure che li attenderebbe di fuori, e loro farebbe poi sapere la causa per cui non volea seguitarli, e li pregava soltanto che gli facessero portar fuori qualche cosa da mangiare per lui ed un poco di biada per Ronzinante. Entrarono dunque essi soli e lo lasciarono sulla strada, ed il barbiere di lì a poco gli portò da mangiare, avendo intanto ben maturato fra loro come arrivare allo scopo che si erano proposto. Trovò il curato un consiglio molto confacevole al gusto di don Chisciotte ed a quel fine ch'essi cercavano, e disse tosto al barbiere che avea pensato di vestirsi egli stesso in abito di donzella errante, e che procurasse il barbiere di vestirsi nella miglior maniera da scudiere; poi così travestiti andrebbero dove stavasi don Chisciotte, fingendo il curato di essere una donzella afflitta e bisognosa di una grazia ch'egli come valoroso cavaliere errante non potea rifiutarsi di concederle, e la grazia sarebbe di seguitarla dov'essa lo condurrebbe a disfare un torto fattole da malnato cavaliere; supplicandolo nel tempo stesso che non la obbligasse a togliersi il velo che le copriva la faccia, né la domandasse dell'esser suo, finché non le avesse fatta la chiesta vendetta. E diceva il curato che senza dubbio don Chisciotte prestando fede, uscirebbe di Sierra Morena, e così ricondotto al suo paese, dove ogni via avrebbero tentata per ritrovare un qualche rimedio da guarirlo dalle sue strane pazzie.