Don Quijote de la Mancha
         de Miguel de Cervantes Saavedra
Edición bilingüe, español-italiano, en textos paralelos
Edizione bilingue Spagnolo-Italiana, in testi paralleli
Traducción: Ed. de Edoardo Perino.
Integrado en el sistema MGARCI
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I. Capítulo XXVII. De cosas que dice Benengeli que las sabrá quien le leyere, si las lee con atención. CAPITOLO XXVII RACCONTASI LA NUOVA E PIACEVOLE AVVENTURA SUCCESSA AL CURATO ED AL BARBIERE NELLA MONTAGNA MEDESIMA.
Felicísimos y venturosos fueron los tiempos donde se echó al mundo el audacísimo caballero don Quijote de la Mancha, pues por haber tenido tan honrosa determinación como fue el querer resucitar y volver al mundo la ya perdida y casi muerta orden de la andante caballería, gozamos ahora, en esta nuestra edad, necesitada de alegres entretenimientos , no sólo de la dulzura de su verdadera historia, sino de los cuentos y episodios della, que, en parte, no son menos agradables y artificiosos y verdaderos que la misma historia; la cual, prosiguiendo su rastrillado, torcido y aspado hilo, cuenta que, así como el cura comenzó a prevenirse para consolar a Cardenio, lo impidió una voz que llegó a sus oídos , que, con tristes acentos, decía desta manera -¡Ay Dios! ¿Si será posible que he ya hallado lugar que pueda servir de escondida sepultura a la carga pesada deste cuerpo, que tan contra mi voluntad sostengo? Sí será, si la soledad que prometen estas sierras no me miente. ¡Ay, desdichada, y cuán más agradable compañía harán estos riscos y malezas a mi intención, pues me darán lugar para que con quejas comunique mi desgracia al cielo, que no la de ningún hombre humano, pues no hay ninguno en la tierra de quien se pueda esperar consejo en las dudas, alivio en las quejas, ni remedio en los males. Ho più volte pensato quanto dovettero essere felici ed avventurosi i tempi nei quali visse al mondo l'arditissimo cavaliere don Chisciotte della Mancia; il quale per aver presa l'onorata deliberazione di far rivivere tra le genti il perduto e quasi estinto ordine della errante cavalleria, è cagione che godiamo in questa nostra misera età di qualche lieto trattenimento, non solo gustando le dolcezze della sua verace istoria, ma ben anche i racconti e gli episodî che in quella s'incontrano, non men dilettevoli e complicati della istoria medesima: la quale, proseguendo ora il suo pettinato, torto ed innaspato filo, ci fa sapere che mentre il curato disponevasi a consolare Cardenio, gli tolse di farlo una voce venutagli agli orecchi: « Oh Dio! diceva, sarebbe possibile che io avessi trovato luogo che servir potesse di sepolcro al pesante carico di questo corpo che a mio dispetto sostengo? L'ho trovato sì; ché non può ingannarmi nelle mie speranze la solitudine di queste montagne. Ahi sventurata! quanto meglio d'ogni vivente mi faranno dolce compagnia queste balze per isfogare col cielo la sciagura che sì mi opprime. No, non vi è più sopra la terra persona da cui si possa sperare consiglio negli incerti eventi, alleggiamento nelle querele, e rimedio nei mali! »
Todas estas razones oyeron y percibieron el cura y los que con él estaban, y por parecerles, como ello era, que allí junto las decían, se levantaron a buscar el dueño, y no hubieron andado veinte pasos, cuando detrás de un peñasco vieron, sentado al pie de un fresno, a un mozo vestido como labrador, al cual, por tener inclinado el rostro, a causa de que se lavaba los pies en el arroyo que por allí corría, no se le pudieron ver por entonces. Y ellos llegaron con tanto silencio que dél no fueron sentidos , ni él estaba a otra cosa atento que a lavarse los pies, que eran tales, que no parecían sino dos pedazos de blanco cristal que entre las otras piedras del arroyo se habían nacido. Suspendióles la blancura y belleza de los pies, pareciéndoles que no estaban hechos a pisar terrones, ni a andar tras el arado y los bueyes, como mostraba el hábito de su dueño; y así, viendo que no habían sido sentidos, el cura, que iba delante, hizo señas a los otros dos que se agazapasen o escondiesen detrás de unos pedazos de peña que allí había, y así lo hicieron todos, mirando con atención lo que el mozo hacía; el cual traía puesto un capotillo pardo de dos haldas, muy ceñido al cuerpo con una toalla blanca. Traía, ansimesmo, unos calzones y polainas de paño pardo, y en la cabeza una montera parda. Tenía las polainas levantadas hasta la mitad de la pierna, que, sin duda alguna, de blanco alabastro parecía . Acabóse de lavar los hermosos pies, y luego, con un paño de tocar, que sacó debajo de la montera, se los limpió; y, al querer quitársele, alzó el rostro, y tuvieron lugar los que mirándole estaban de ver una hermosura incomparable; tal, que Cardenio dijo al cura, con voz baja. Il curato ed i suoi compagni udirono queste parole; e sembrando loro, com'era infatto, che non fosse lontano chi si lamentava, si misero tosto a cercarne; né andarono più che venti passi, ed ecco dietro un masso videro seduto a piè d'un frassino un giovane in abito di contadino, del quale non iscôrsero subito il volto, giacché teneva la testa bassa per lavarsi i piedi nelle acque di un ruscelletto ch'ivi scorreva. Vi giunsero eglino sì chetamente che non furono da lui sentiti, né ad altra cosa quegli ponea mente se non al suo lavacro, discoprendo due piedi di tanta bianchezza che parevano pezzi di cristallo misti alle pietre sulle sponde di quel ruscello. Ne ammirarono la candidezza e la bellezza, sembrando loro che non fossero fatti per calpestar zolle, né per camminare fra l'aratro ed i buoi, come pareva richiedere l'abito di cui il giovane era vestito. Accortosi pertanto di non essere stato veduto, il curato che precedeva gli altri fece motto ai compagni che si mettessero in agguato, celandosi dietro un macigno ivi presso. Ciò tutti eseguirono, stando attenti ad ogni atto di quel garzone, il quale portava una piccola zimarra bigia con una cintura bianca ed un paio di calzoni larghi di panno nero, con una montera del panno medesimo. I suoi calzoni erano rimboccati su fino a mezzo la gamba che parea di alabastro. Terminato che ebbe di lavarsi i piedi, trasse un asciugatoio che teneva sotto la montera e se li asciugò; poi volendo sollevarsi dal volto i capegli, alzò la testa e scoperse una bellezza sì incomparabile, che Cardenio disse al curato con bassa voce:
-Ésta, ya que no es Luscinda, no es persona humana, sino divina . — Poiché non è Lucinda, non è questa nemmeno persona umana e pare divina.
El mozo se quitó la montera, y, sacudiendo la cabeza a una y a otra parte, se comenzaron a descoger y desparcir unos cabellos, que pudieran los del sol tenerles envidia. Con esto conocieron que el que parecía labrador era mujer, y delicada, y aun la más hermosa que hasta entonces los ojos de los dos habían visto, y aun los de Cardenio , si no hubieran mirado y conocido a Luscinda; que después afirmó que sola la belleza de Luscinda podía contender con aquélla. Los luengos y rubios cabellos no sólo le cubrieron las espaldas, mas toda en torno la escondieron debajo de ellos; que si no eran los pies, ninguna otra cosa de su cuerpo se parecía tales y tantos eran. En esto, les sirvió de peine unas manos, que si los pies en el agua habían parecido pedazos de cristal, las manos en los cabellos semejaban pedazos de apretada nieve ; todo lo cual, en más admiración y en más deseo de saber quién era ponía a los tres que la miraban. Il garzone si trasse la montera, e scuotendo la testa fece mostra di una pomposa treccia di biondi capelli, tale da movere invidia ai raggi del sole. Si avvisarono da tutto ciò, quello che parea un contadino dover essere invece una delicata fanciulla, e la più bella che avessero sino a quel punto veduta. Cardenio dichiarò ai suoi compagni che non altri fuori che questa incognita avrebbe potuto disputare la palma dell'avvenenza alla sua Lucinda. Bionde trecce non pur le coprivano le spalle, ma ondeggiavano per ogni banda, di modo che i soli piedi se le scoprivano: tali erano e tante! Adoprava per pettinarsi due mani che se i piè nell'acqua erano sembrati pezzi di cristallo, quelle pareano fiocchi di neve appena caduta: cose tutte che eccitavano nei tre astanti il più vivo desiderio di conoscere chi ella fosse.
Por esto determinaron de mostrarse, y, al movimiento que hicieron de ponerse en pie, la hermosa moza alzó la cabeza, y, apartándose los cabellos de delante de los ojos con entrambas manos, miró los que el ruido hacían; y apenas los hubo visto, cuando se levantó en pie, y, sin aguardar a calzarse ni a recoger los cabellos, asió con mucha presteza un bulto, como de ropa, que junto a sí tenía, y quiso ponerse en huida, llena de turbación y sobresalto; mas no hubo dado seis pasos cuando, no pudiendo sufrir los delicados pies la aspereza de las piedras, dio consigo en el suelo. Lo cual visto por los tres, salieron a ella, y el cura fue el primero que le dijo. Si determinarono in fine di lasciarsi vedere; e nel movimento che fecero per rizzarsi, la vezzosa giovane sollevò la testa, e spartendo con le gentili sue dita i capelli sugli occhi che n'erano coperti osservò d'onde venisse il rumore. Non ebbe appena vedute quelle persone che balzò in piedi, e senza più badare a calzarsi, né a raccoglier le trecce, pigliando prestamente un involto che aveva dappresso, si mise a fuggire tutta turbata e confusa. Ma dopo appena sei passi tollerare non potendo le delicate sue piante l'asprezze delle pietre, cadde in terra; di che i tre amici volarono a darle assistenza, e il curato fu il primo a dirle:
-Deteneos, señora, quienquiera que seáis, que los que aquí veis sólo tienen intención de serviros. No hay para qué os pongáis en tan impertinente huida, porque ni vuestros pies lo podrán sufrir ni nosotros consentir. — Fermatevi, signora, chiunque voi siate, che noi tutti non siamo qui se non per assistervi; né vogliate fuggire per cagion nostra, poiché né lo potranno fare i vostri piedi, né potremo noi acconsentirvi. »
A todo esto, ella no respondía palabra, atónita y confusa. Llegaron, pues, a ella, y, asiéndola por la mano el cura, prosiguió diciendo. A tutto ciò non rispondeva ella parola alcuna ma stava confusa ed attonita; se non che il curato fattosi più vicino e presala per la mano, proseguì dicendo:
-Lo que vuestro traje, señora, nos niega, vuestros cabellos nos descubren señales claras que no deben de ser de poco momento las causas que han disfrazado vuestra belleza en hábito tan indigno, y traídola a tanta soledad como es ésta, en la cual ha sido ventura el hallaros, si no para dar remedio a vuestros males, a lo menos para darles consejo, pues ningún mal puede fatigar tanto, ni llegar tan al estremo de serlo, mientras no acaba la vida, que rehúya de no escuchar siquiera el consejo que con buena intención se le da al que lo padece. Así que, señora mía, o señor mío, o lo que vos quisierdes ser, perded el sobresalto que nuestra vista os ha causado y contadnos vuestra buena o mala suerte; que en nosotros juntos, o en cada uno, hallaréis quien os ayude a sentir vuestras desgracias. — Quello che la vostra povera veste vorrebbe celare, è scoperto dai vostri capelli che manifestano non essere lievi le cagioni che tanta bellezza nascosero sotto abito sì mal confacente, e che vi hanno trascinata in solitudini sì remote come è questa dove fu per noi gran ventura trovarvi, se non per rimedio dei vostri mali, almeno per darvi un qualche utile consiglio: ché niuna sventura tanto opprime o conduce a tali estremità (quando non manchi la vita) da non comportare un consiglio suggerito con purissima intenzione. Coraggio dunque, mia signora, o signor mio o quello che più vi piace di essere, calmate l'agitazione che vi ha prodotto il vederci, e partecipateci la vostra buona o trista fortuna, che in tutti noi uniti o in ciascuno di noi in particolare troverete soccorso alle vostre sventure. »
En tanto que el cura decía estas razones, estaba la disfrazada moza como embelesada, mirándolos a todos, sin mover labio ni decir palabra alguna bien así como rústico aldeano que de improviso se le muestran cosas raras y dél jamás vistas. Mas, volviendo el cura a decirle otras razones al mesmo efeto encaminadas, dando ella un profundo suspiro, rompió el silencio y dijo. Mentre che il curato ragionava in tal modo, stavasene la travestita giovane come stupefatta, guardando ognuno di loro senza mover labbro o proferire parola; alla foggia di quel contadino il quale d'improvviso scorga cosa da lui per lo addietro né immaginata né vista. Ma ripigliando il curato a parlarle con nuove ragioni atte a poterla persuadere, in fine mandò essa un profondo sospiro, ruppe il silenzio e disse:
-Pues que la soledad destas sierras no ha sido parte para encubrirme, ni la soltura de mis descompuestos cabellos no ha permitido que sea mentirosa mi lengua, en balde sería fingir yo de nuevo ahora lo que, si se me creyese, sería más por cortesía que por otra razón alguna. Presupuesto esto, digo, señores, que os agradezco el ofrecimiento que me habéis hecho, el cual me ha puesto en obligación de satisfaceros en todo lo que me habéis pedido, puesto que temo que la relación que os hiciere de mis desdichas os ha de causar, al par de la compasión, la pesadumbre, porque no habéis de hallar remedio para remediarlas ni consuelo para entretenerlas. Pero, con todo esto, porque no ande vacilando mi honra en vuestras intenciones , habiéndome ya conocido por mujer y viéndome moza, sola y en este traje, cosas todas juntas, y cada una por sí, que pueden echar por tierra cualquier honesto crédito, os habré de decir lo que quisiera callar si pudiera. — Poiché non giovò a celarmi la solitudine di queste balze, e i miei sciolti e scomposti capelli torrebbero fede ad ogni menzogna, inutile mi sarebbe fingere più oltre ciò che, quand'anche fosse creduto, lo sarebbe forse più per gentilezza che per altro rispetto. Dopo questo, o signori, io mi professo tanto obbligata alle offerte vostre che mi trovo costretta di soddisfare interamente alle domande che ora mi fate. Ho gran timore per altro che il racconto che sono per farvi, abbia da produrre in voi noia non meno che compassione, non essendo rimedio per sanare le mie afflizioni, né alleviamento per mitigarle; ma perché intanto non iscapiti la mia riputazione nel giudizio che potreste formare di me, vedendomi femmina giovine, sola, travestita, cose tutte le quali congiunte ed anche separate possono screditarmi, vi paleserò quanto avrei desiderato di non iscoprire ad alcuno. »
Todo esto dijo sin parar la que tan hermosa mujer parecía, con tan suelta lengua, con voz tan suave, que no menos les admiró su discreción que su hermosura. Y, tornándole a hacer nuevos ofrecimientos y nuevos ruegos para que lo prometido cumpliese, ella, sin hacerse más de rogar, calzándose con toda honestidad y recogiendo sus cabellos, se acomodó en el asiento de una piedra, y, puestos los tres alrededor della, haciéndose fuerza por detener algunas lágrimas que a los ojos se le venían, con voz reposada y clara, comenzó la historia de su vida desta manera. Tutto questo fu detto dall'avvenente giovane con lingua così spedita, e con accento così soave, che gli astanti mirarono in lei non meno il suo discernimento che la sua bellezza: e venendole allora ripetute le richieste e le preghiere di affrettarsi a mantenere la sua promessa, ella senz'altro lasciarsi pregare, si rassettò le calze, con onesta disinvoltura, raccolse i capelli, si pose a sedere su di un sasso, e, fattosi cerchio de' tre viandanti, e sforzandosi di ritenere una lagrima che le spuntava dagli occhi, con chiara e riposata voce così cominciò la sua istoria:
-« En esta Andalucía hay un lugar de quien toma título un duque , que le hace uno de los que llaman grandes en España. Éste tiene dos hijos el mayor, heredero de su estado, y, al parecer, de sus buenas costumbres; y el menor, no sé yo de qué sea heredero, sino de las traiciones de Vellido y de los embustes de Galalón . Deste señor son vasallos mis padres, humildes en linaje, pero tan ricos que si los bienes de su naturaleza igualaran a los de su fortuna, ni ellos tuvieran más que desear ni yo temiera verme en la desdicha en que me veo; porque quizá nace mi poca ventura de la que no tuvieron ellos en no haber nacido ilustres. Bien es verdad que no son tan bajos que puedan afrentarse de su estado, ni tan altos que a mí me quiten la imaginación que tengo de que de su humildad viene mi desgracia. Ellos, en fin, son labradores, gente llana, sin mezcla de alguna raza mal sonante, y, como suele decirse, cristianos viejos ranciosos; pero tan ricos que su riqueza y magnífico trato les va poco a poco adquiriendo nombre de hidalgos, y aun de caballeros. Puesto que de la mayor riqueza y nobleza que ellos se preciaban era de tenerme a mí por hija; y, así por no tener otra ni otro que los heredase como por ser padres, y aficionados , yo era una de las más regaladas hijas que padres jamás regalaron. Era el espejo en que se miraban, el báculo de su vejez, y el sujeto a quien encaminaban, midiéndolos con el cielo, todos sus deseos; de los cuales, por ser ellos tan buenos, los míos no salían un punto. Y del mismo modo que yo era señora de sus ánimos, ansí lo era de su hacienda por mí se recebían y despedían los criados; la razón y cuenta de lo que se sembraba y cogía pasaba por mi mano; los molinos de aceite, los lagares de vino, el número del ganado mayor y menor, el de las colmenas. Finalmente, de todo aquello que un tan rico labrador como mi padre puede tener y tiene, tenía yo la cuenta, y era la mayordoma y señora, con tanta solicitud mía y con tanto gusto suyo, que buenamente no acertaré a encarecerlo. Los ratos que del día me quedaban, después de haber dado lo que convenía a los mayorales, a capataces y a otros jornaleros, los entretenía en ejercicios que son a las doncellas tan lícitos como necesarios, como son los que ofrece la aguja y la almohadilla, y la rueca muchas veces; y si alguna, por recrear el ánimo, estos ejercicios dejaba, me acogía al entretenimiento de leer algún libro devoto, o a tocar una arpa, porque la experiencia me mostraba que la música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu. « In quest'Andalusia vi è una terra da cui prende titolo un duca che è uno di quelli che fra noi si chiamano grandi. Ha questi due figliuoli, il maggiore erede del suo Stato, ed anche, a quanto sembra, de' suoi buoni costumi; ed il minore non so di che possa esser erede se non se dei tradimenti di Vellido e delle cabale di Galalone. Sono vassalli di questo potente i miei genitori, di basso lignaggio ma doviziosi per modo che se pari alla fortuna fosse il loro nascimento né resterebbe ad essi che desiderare, né io avrei temuto di trovarmi avviluppata nelle presenti mie sventure, le quali procedono dal non esser eglino di nobile stirpe. Veramente non è tanto abbietta la loro condizione da doversene vergognare, ma non è tanto alta da ingannarmi se credo che non d'altronde proceda la sciagura mia che dalla bassezza di questo loro stato. In sostanza sono eglino gente di villa e alla buona senza meschianza di alcuna razza sconveniente, e come suol dirsi, sono cristiani vecchi e stantii, e colle loro fortune e col loro buon tratto vanno ogni dì più acquistando credito di onoratissima gente e di non volgari persone. La ricchezza e la nobiltà, di cui facevano maggior conto, consisteva nel vantarsi ch'io fossi loro figliuola; e non avendo fuori di me in famiglia altri eredi, ed essendo genitori amorosissimi, potea risguardarmi come una giovane bene avventurata. Io era lo specchio in cui si miravano, il bastone della loro vecchiaia, l'unica meta dei loro voti, che per essere sempre santi e preziosi, venivano dal canto mio e colla grazia del cielo sempre assecondati. Per tale ragione come io signoreggiava sul loro cuore, così disponevo delle loro facoltà; da me riceveano legge i dipendenti; passava per le mie mani il conto del seminato e del raccolto; quello dei mulini, dell'olio e dei tini; quello del bestiame grosso e minuto; quello degli alveari e delle api; in fine io era la dominatrice di tutto ciò che può possedere un dovizioso abitatore delle campagne qual è mio padre; e ne avea egli sì grande soddisfazione che non la saprei significare con parole. Una parte della giornata, dopo avere ordinate le faccende dei mandriani e dei soprastanti, ed assettati altri affari, io la occupavo in esercizî convenienti alle donzelle, cucire, ricamare, filare; o se talvolta me ne astenevo, era per applicarmi alla lettura di qualche libro di divozione o per toccar l'arpa, addottrinandomi l'esperienza che la musica rimette gli animi scomposti e alleggerisce i mali dello spirito.
»Ésta, pues, era la vida que yo tenía en casa de mis padres, la cual, si tan particularmente he contado, no ha sido por ostentación ni por dar a entender que soy rica, sino porque se advierta cuán sin culpa me he venido de aquel buen estado que he dicho al infelice en que ahora me hallo . Es, pues, el caso que, pasando mi vida en tantas ocupaciones y en un encerramiento tal que al de un monesterio pudiera compararse, sin ser vista, a mi parecer, de otra persona alguna que de los criados de casa, porque los días que iba a misa era tan de mañana, y tan acompañada de mi madre y de otras criadas, y yo tan cubierta y recatada que apenas vían mis ojos más tierra de aquella donde ponía los pies; y, con todo esto, los del amor, o los de la ociosidad, por mejor decir, a quien los de lince no pueden igualarse , me vieron, puestos en la solicitud de don Fernando, que éste es el nombre del hijo menor del duque que os he contado ». Questo era il tenore di vita che io passava in casa paterna: che se esso da me vi è raccontato minutamente, nol fo già per ostentazione, né per farvi sapere che posseggo ricchezze e fortune, ma perché sappiate che senza mia colpa caddi da felicissimo stato nella miseria in cui mi vedete. Io conducevo dunque i miei giorni in tante e sì varie occupazioni, e in ritiro sì rigoroso che ben poteva agguagliarsi a quello di un monastero; perché non veduta, a quanto io credeva, da altri che dalle persone di casa, andavo ad ascoltar la messa assai di buon'ora, accompagnata da mia madre o da altre serventi; e tanto chiusa in me stessa, che vedevo appena quella terra ch'io calcava coi piedi. Ad onta di tutto questo gli occhi dell'amore, o della curiosità per dir meglio (ai quali non possono assomigliarsi quelli di lince) fecero che si volgesse sopra di me l'attenzione di don Fernando, figlio minore di quel duca da me poc'anzi menzionato. »
No hubo bien nombrado a don Fernando la que el cuento contaba, cuando a Cardenio se le mudó la color del rostro , y comenzó a trasudar, con tan grande alteración que el cura y el barbero, que miraron en ello, temieron que le venía aquel accidente de locura que habían oído decir que de cuando en cuando le venía. Mas Cardenio no hizo otra cosa que trasudar y estarse quedo, mirando de hito en hito a la labradora, imaginando quién ella era; la cual, sin advertir en los movimientos de Cardenio , prosiguió su historia, diciendo. Non ebbe la narratrice pronunziato appena il nome di don Fernando, che Cardenio cambiò di colore in viso, e cominciò a sudare con alterazione sì grande, che il curato e il barbiere temettero in lui un accesso di pazzia, poiché già sapevano che soleva esserne assalito di tanto in tanto. Cardenio però non altro fece che trasudare e stette quieto, guardando senza battere palpebra la contadina, pensando chi volesse essere; ed ella, senza punto avvedersi dei moti di Cardenio, proseguì la sua istoria.
-« Y no me hubieron bien visto cuando, según él dijo después, quedó tan preso de mis amores cuanto lo dieron bien a entender sus demostraciones. Mas, por acabar presto con el cuento, que no le tiene, de mis desdichas , quiero pasar en silencio las diligencias que don Fernando hizo para declararme su voluntad. Sobornó toda la gente de mi casa, dio y ofreció dádivas y mercedes a mis parientes. Los días eran todos de fiesta y de regocijo en mi calle; las noches no dejaban dormir a nadie las músicas. Los billetes que, sin saber cómo, a mis manos venían, eran infinitos, llenos de enamoradas razones y ofrecimientos, con menos letras que promesas y juramentos. Todo lo cual no sólo no me ablandaba, pero me endurecía de manera como si fuera mi mortal enemigo, y que todas las obras que para reducirme a su voluntad hacía, las hiciera para el efeto contrario; no porque a mí me pareciese mal la gentileza de don Fernando, ni que tuviese a demasía sus solicitudes; porque me daba un no sé qué de contento verme tan querida y estimada de un tan principal caballero, y no me pesaba ver en sus papeles mis alabanzas que en esto, por feas que seamos las mujeres, me parece a mí que siempre nos da gusto el oír que nos llaman hermosas. « Non mi ebbe Fernando quasi veduta, e tosto (secondo che ebbe egli a dire da poi) restò tanto preso di me quanto lo provarono le sue successive dimostrazioni. Voglio tacere le tante diligenze usate da lui per palesarmi la sua volontà. Subornò tutta la gente di mia famiglia; diede e offrì regali e favori ai miei parenti; si facevano feste, allegrezze ogni giorno lungo la strada dov'io abitavo; le serenate impedivano a tutti il sonno; innumerabili erano i biglietti che, senza saper come, mi giungeano alle mani e contenevano detti amorosi ed offerte, dove i giuramenti erano sempre in maggior numero delle parole. Io non mi sentivo però commossa e intenerita; anzi s'indurava il mio cuore come contro a mortale nemico: e quanto egli faceva per piegarmi a suo favore produceva in me un effetto contrario. Non mi offendeva però la gentilezza di don Fernando, e lungi dall'avere a sdegno le sue premure io provava non so quale soddisfazione nel vedermi amata e riputata a quel modo da sì gran cavaliere; né mi rincresceva di leggere le mie lodi nei suoi scritti; che per quanto noi altre donne manchiamo di bellezza, ci è però sempre di grande compiacenza il sentirci riputate per belle: non pertanto opponevasi a tutto l'onestà mia, aiutata da continui consigli dei miei genitori, che già conoscevano molto bene le intenzioni di don Fernando, il quale non avea omai più riguardo che il suo amore fosse a tutto il mondo palese.
»Pero a todo esto se opone mi honestidad y los consejos continuos que mis padres me daban, que ya muy al descubierto sabían la voluntad de don Fernando, porque ya a él no se le daba nada de que todo el mundo la supiese. Decíanme mis padres que en sola mi virtud y bondad dejaban y depositaban su honra y fama, y que considerase la desigualdad que había entre mí y don Fernando, y que por aquí echaría de ver que sus pensamientos, aunque él dijese otra cosa, mas se encaminaban a su gusto que a mi provecho; y que si yo quisiese poner en alguna manera algún inconveniente para que él se dejase de su injusta pretensión, que ellos me casarían luego con quien yo más gustase así de los más principales de nuestro lugar como de todos los circunvecinos, pues todo se podía esperar de su mucha hacienda y de mi buena fama. Con estos ciertos prometimientos, y con la verdad que ellos me decían, fortificaba yo mi entereza, y jamás quise responder a don Fernando palabra que le pudiese mostrar, aunque de muy lejos, esperanza de alcanzar su deseo. Mi dicevano che nella mia sola virtù stava l'onore e la riputazione loro; che considerassi quanta disuguaglianza era da me a don Fernando, e che avrei un dì conosciuto apertamente, come le intenzioni di lui, checché ne dicess'egli, erano volte assai più a contentare sé stesso che al mio vantaggio: che se io volessi mettere un valido ostacolo alle sue insidie, eglino mi avrebbero subito fatta sposa a chi mi piacesse, scegliendo un partito tanto fra i principali della nostra terra come fra i circonvicini, mentre questo non poteva mancare alle loro ricchezze ed alla mia buona riputazione. In forza di queste sicure promesse e delle verità che mi esponevano, io accrebbi la mia fermezza, né volli rispondere giammai parola che dar potesse a don Fernando la più lontana speranza di venire a capo delle sue brame.
»Todos estos recatos míos, que él debía de tener por desdenes, debieron de ser causa de avivar más su lascivo apetito, que este nombre quiero dar a la voluntad que me mostraba; la cual, si ella fuera como debía, no la supiérades vosotros ahora, porque hubiera faltado la ocasión de decírosla. Finalmente, don Fernando supo que mis padres andaban por darme estado, por quitalle a él la esperanza de poseerme, o, a lo menos, porque yo tuviese más guardas para guardarme; y esta nueva o sospecha fue causa para que hiciese lo que ahora oiréis. Y fue que una noche, estando yo en mi aposento con sola la compañía de una doncella que me servía, teniendo bien cerradas las puertas, por temor que, por descuido, mi honestidad no se viese en peligro , sin saber ni imaginar cómo, en medio destos recatos y prevenciones, y en la soledad deste silencio y encierro , me le hallé delante, cuya vista me turbó de manera que me quitó la de mis ojos y me enmudeció la lengua; y así, no fui poderosa de dar voces, ni aun él creo que me las dejara dar, porque luego se llegó a mí, y, tomándome entre sus brazos (porque yo, como digo, no tuve fuerzas para defenderme, según estaba turbada), comenzó a decirme tales razones, que no sé cómo es posible que tenga tanta habilidad la mentira que las sepa componer de modo que parezcan tan verdaderas .
Hacía el traidor que sus lágrimas acreditasen sus palabras y los suspiros su intención. Yo, pobrecilla, sola entre los míos, mal ejercitada en casos semejantes, comencé, no sé en qué modo, a tener por verdaderas tantas falsedades, pero no de suerte que me moviesen a compasión menos que buena sus lágrimas y suspiros.
Tutte le precauzioni della mia vigilanza, interpretate da lui come spregi, furono altrettanti incentivi ad infiammare i suoi perversi desideri, ché altro nome non merita l'amore che fingeva di portarmi: il quale se fosse stato verace amore, non sarei ora qui a parlarvene in questo luogo. Seppe finalmente don Fernando che i miei genitori avevano divisato di maritarmi per fargli perdere ogni speranza di possedermi, o almeno perché io avessi più attente guardie per custodirmi: e questa nuova o questo sospetto fu la cagione che egli si determinasse a fare ciò che sono ora per narrarvi. Standomi una notte nella mia stanza con una sola cameriera, senza che io sapessi immaginar il come, e ad onta di ogni riguardo e di ogni scrupolosa precauzione, nella solitudine e nel silenzio del mio ritiro me lo vidi comparire dinanzi.
»Y así, pasándoseme aquel sobresalto primero, torné algún tanto a cobrar mis perdidos espíritus, y con más ánimo del que pensé que pudiera tener, le dije ''Si como estoy, señor, en tus brazos, estuviera entre los de un león fiero y el librarme dellos se me asegurara con que hiciera, o dijera, cosa que fuera en perjuicio de mi honestidad, así fuera posible hacella o decilla como es posible dejar de haber sido lo que fue. Así que, si tú tienes ceñido mi cuerpo con tus brazos, yo tengo atada mi alma con mis buenos deseos, que son tan diferentes de los tuyos como lo verás si con hacerme fuerza quisieres pasar adelante en ellos. Tu vasalla soy, pero no tu esclava; ni tiene ni debe tener imperio la nobleza de tu sangre para deshonrar y tener en poco la humildad de la mía; y en tanto me estimo yo, villana y labradora, como tú, señor y caballero. Conmigo no han de ser de ningún efecto tus fuerzas, ni han de tener valor tus riquezas, ni tus palabras han de poder engañarme, ni tus suspiros y lágrimas enternecerme. Si alguna de todas estas cosas que he dicho viera yo en el que mis padres me dieran por esposo, a su voluntad se ajustara la mía, y mi voluntad de la suya no saliera; de modo que, como quedara con honra, aunque quedara sin gusto, de grado te entregara lo que tú, señor, ahora con tanta fuerza procuras. Todo esto he dicho porque no es pensar que de mí alcance cosa alguna el que no fuere mi ligítimo esposo''. ''Si no reparas más que en eso, bellísima Dorotea -(que éste es el nombre desta desdichada), dijo el desleal caballero-, ves aquí te doy la mano de serlo tuyo, y sean testigos desta verdad los cielos, a quien ninguna cosa se asconde, y esta imagen de Nuestra Señora que aquí tienes''.. Riavuta ben tosto dallo stupore in cui mi fece cadere quell'improvvisa apparizione, mentre egli con dolci parole accompagnate da lagrime e da sospiri cercava di acquistar fede alle sue fallaci proteste d'amore, raccolsi gli smarriti miei spiriti, e con quanto coraggio era in me gli dissi: « Se come, o signore, mi trovo fra le vostre braccia, fossi tra le zanne di un fiero leone e non potessi liberarmene se non a condizione di far cosa contraria alla mia onestà, già non sarebbe possibile che io m'inducessi a commetterla. Sono vostra vassalla, non però vostra schiava: e tanto io stimo altamente me stessa, contadina ed umile, quanto voi potete stimarvi per essere signore e cavaliere. Tutto questo vi dico perché non isperiate mai di ottenere da me quella corrispondenza di affetto che è riserbata soltanto a colui che potrà esser mio legittimo sposo. — Se altro non brami, bellissima Dorotea (è questo il nome della sventurata che vi favella), se altro non brami disse lo sleale cavaliere, ecco che ti do la mano in pegno della solenne promessa di essere tuo, e ne chiamo in testimonio il cielo dinanzi al quale nulla si nasconde, e quella immagine santa di nostra Signora che hai qui da canto. »
Cuando Cardenio le oyó decir que se llamaba Dorotea, tornó de nuevo a sus sobresaltos y acabó de confirmar por verdadera su primera opinión; pero no quiso interromper el cuento, por ver en qué venía a parar lo que él ya casi sabía; sólo dijo Quando Cardenio intese ch'ella chiamavasi Dorotea cominciò a turbarsi di nuovo confermandosi nella prima sua opinione: ma non volle interrompere il racconto per vedere se concorreva con ciò che sapeva egli stesso; soltanto disse:
-¿Que Dorotea es tu nombre, señora? Otra he oído yo decir del mesmo, que quizá corre parejas con tus desdichas. Pasa adelante, que tiempo vendrá en que te diga cosas que te espanten en el mesmo grado que te lastimen. — Che! Dorotea vi chiamate, o signora? Altre volte udii parlare di qualcuna che portava cotesto nome, e le cui sventure somigliavano molto alle vostre: continuate che a suo tempo udirete da me cose le quali vi recheranno non so se più meraviglia o dolore. »
Reparó Dorotea en las razones de Cardenio y en su estraño y desastrado traje, y rogóle que si alguna cosa de su hacienda sabía, se la dijese luego; porque si algo le había dejado bueno la fortuna, era el ánimo que tenía para sufrir cualquier desastre que le sobreviniese, segura de que, a su parecer, ninguno podía llegar que el que tenía acrecentase un punto. Dorotea pose mente alle parole di Cardenio ed ai suoi strani e laceri vestiti, e pregollo che se alcuna cosa sapesse della sua vicenda gliela partecipasse senza indugio, perché se la fortuna le avea lasciata qualche prerogativa era questa un cuore capace di sostenere qualunque nuovo disastro da cui fosse assalita.
-No le perdiera yo, señora -respondió Cardenio-, en decirte lo que pienso, si fuera verdad lo que imagino; y hasta ahora no se pierde coyuntura, ni a ti te importa nada el saberlo. — Farete, o signora, soggiunse Cardenio, che non vi venga poi meno il coraggio quando vi dirò quello che penso, se sarà vero quanto ora suppongo: ma a ciò resta tempo; e a voi non può importare che io mi affretti a parlarne.
-Sea lo que fuere -respondió Dorotea-, « lo que en mi cuento pasa fue que, tomando don Fernando una imagen que en aquel aposento estaba, la puso por testigo de nuestro desposorio. Con palabras eficacísimas y juramentos estraordinarios, me dio la palabra de ser mi marido, puesto que, antes que acabase de decirlas, le dije que mirase bien lo que hacía y que considerase el enojo que su padre había de recebir de verle casado con una villana vasalla suya; que no le cegase mi hermosura, tal cual era, pues no era bastante para hallar en ella disculpa de su yerro, y que si algún bien me quería hacer, por el amor que me tenía, fuese dejar correr mi suerte a lo igual de lo que mi calidad podía, porque nunca los tan desiguales casamientos se gozan ni duran mucho en aquel gusto con que se comienzan. — Sia pure ciò che si voglia, rispose Dorotea, io seguito la mia narrazione col dirvi che don Fernando recatasi in mano un'immagine santa che trovavasi nella mia stanza, la volle per testimonio dei nostri sponsali, e con parole efficacissime e con giuramenti straordinari protestò di essere mio consorte. Stette fermo nel proposto suo ad onta che fosse da me avvertito che badasse bene a quello ch'egli faceva, e ponesse mente allo sdegno che ne avrebbe suo padre quando sapesse che si fosse accasato con una villana sua vassalla; che non lo accecasse la mia qual si fosse bellezza, perché non bastava questa a scolparlo dal commesso errore, e che se bramava farmi alcun bene, per l'amore che mi portava, mi lasciasse correre un destino conforme al mio stato, perché i maritaggi disuguali non godono della pace, né durano lungo tempo con quella soddisfazione con cui cominciano.
»Todas estas razones que aquí he dicho le dije, y otras muchas de que no me acuerdo, pero no fueron parte para que él dejase de seguir su intento, bien ansí como el que no piensa pagar, que, al concertar de la barata , no repara en inconvenientes. Yo, a esta sazón, hice un breve discurso conmigo, y me dije a mí mesma ''Sí, que no seré yo la primera que por vía de matrimonio haya subido de humilde a grande estado, ni será don Fernando el primero a quien hermosura, o ciega afición, que es lo más cierto, haya hecho tomar compañía desigual a su grandeza. Pues si no hago ni mundo ni uso nuevo, bien es acudir a esta honra que la suerte me ofrece, puesto que en éste no dure más la voluntad que me muestra de cuanto dure el cumplimiento de su deseo; que, en fin, para con Dios seré su esposa. Y si quiero con desdenes despedille, en término le veo que, no usando el que debe, usará el de la fuerza y vendré a quedar deshonrada y sin disculpa de la culpa que me podía dar el que no supiere cuán sin ella he venido a este punto. Porque, ¿qué razones serán bastantes para persuadir a mis padres, y a otros, que este caballero entró en mi aposento sin consentimiento mío?'. A tutte queste riflessioni altre ne aggiunsi delle quali non mi sovviene; ma non per questo egli desistette. Debbo però confessarvi che io cominciai poi a dire fra me: Veramente non sarei io la prima che per via del matrimonio fosse salita da basso ad alto stato; né don Fernando sarebbe il primo a cui o bellezza o prepotente affetto avesse fatto contrarre un maritaggio non confacevole alla sua grandezza. Pareami quindi che non fosse bene ostinarsi a rigettare quella grandezza che la fortuna mi offeriva, e alla quale don Fernando voleva legittimamente innalzarmi; mentre irritandolo con persistente ripulsa potevo espormi a pericolo molto grave. Vinta pertanto da queste considerazioni, e dalle preghiere e dai giuramenti che don Fernando veniva ripetendo dinnanzi all'immagine già detta, e col testimonio della cameriera, dichiarai di accettarlo come legittimo sposo. Sventurata! da quel momento parve che si spegnesse tutto l'ardore dell'animo suo.
»Todas estas demandas y respuestas revolví yo en un instante en la imaginación; y, sobre todo, me comenzaron a hacer fuerza y a inclinarme a lo que fue, sin yo pensarlo, mi perdición los juramentos de don Fernando, los testigos que ponía, las lágrimas que derramaba, y, finalmente, su dispusición y gentileza, que, acompañada con tantas muestras de verdadero amor, pudieran rendir a otro tan libre y recatado corazón como el mío . Llamé a mi criada, para que en la tierra acompañase a los testigos del cielo; tornó don Fernando a reiterar y confirmar sus juramentos; añadió a los primeros nuevos santos por testigos; echóse mil futuras maldiciones, si no cumpliese lo que me prometía; volvió a humedecer sus ojos y a acrecentar sus suspiros; apretóme más entre sus brazos, de los cuales jamás me había dejado; y con esto, y con volverse a salir del aposento mi doncella, yo dejé de serlo y él acabó de ser traidor y fementido. Hay lagunas en la traducción.
»El día que sucedió a la noche de mi desgracia se venía aun no tan apriesa como yo pienso que don Fernando deseaba, porque, después de cumplido aquello que el apetito pide, el mayor gusto que puede venir es apartarse de donde le alcanzaron . Digo esto porque don Fernando dio priesa por partirse de mí, y, por industria de mi doncella, que era la misma que allí le había traído, antes que amaneciese se vio en la calle. Y, al despedirse de mí, aunque no con tanto ahínco y vehemencia como cuando vino, me dijo que estuviese segura de su fe y de ser firmes y verdaderos sus juramentos; y, para más confirmación de su palabra, sacó un rico anillo del dedo y lo puso en el mío. En efecto, él se fue y yo quedé ni sé si triste o alegre; esto sé bien decir que quedé confusa y pensativa, y casi fuera de mí con el nuevo acaecimiento, y no tuve ánimo, o no se me acordó, de reñir a mi doncella por la traición cometida de encerrar a don Fernando en mi mismo aposento, porque aún no me determinaba si era bien o mal el que me había sucedido. Díjele, al partir, a don Fernando que por el mesmo camino de aquélla podía verme otras noches , pues ya era suya, hasta que, cuando él quisiese, aquel hecho se publicase. Pero no vino otra alguna, si no fue la siguiente, ni yo pude verle en la calle ni en la iglesia en más de un mes; que en vano me cansé en solicitallo, puesto que supe que estaba en la villa y que los más días iba a caza, ejercicio de que él era muy aficionado. Il giorno che successe alla notte della mia miseria cominciò ad apparire, ma non tanto presto, quanto don Fernando bramava. Io dico questo perché si affrettò a lasciarmi sola: e mediante le arti della mia cameriera, la cui malizia le avea dato l'adito a entrare, prima del giorno uscì dalla mia stanza; non senza ripetere (benché non più con calore e coll'asseveranza di prima) i suoi giuramenti, in pegno dei quali mi lasciò un ricco anello che di sua mano mi pose in dito. Partì, ed io rimasi non so dire se mesta od allegra: so dire bensì che tutta io era confusa, pensosa e quasi fuori di me. Il tradimento di ricevere don Fernando nella mia stanza fu opera, come dissi, della mia cameriera; pur non ebbi allora il coraggio di rimproverarla, non sapendo decidere se bene o male fosse stato l'accaduto. Dissi a don Fernando che collo stesso mezzo potrebbe venire quando voleva a trovarmi, finché poi si potesse far pubblico il nostro matrimonio: ma egli non ritorno più, né mi fu dato di rivederlo, né in istrada, né in chiesa per oltre un mese in cui mi tenni occupata di questo solo pensiero, sapendo pure che egli trovavasi presso alla mia terra, e che il più dei giorni andava alla caccia; esercizio cui era sommamente affezionato.
»Estos días y estas horas bien sé yo que para mí fueron aciagos y menguadas, y bien sé que comencé a dudar en ellos, y aun a descreer de la fe de don Fernando; y sé también que mi doncella oyó entonces las palabras que en reprehensión de su atrevimiento antes no había oído; y sé que me fue forzoso tener cuenta con mis lágrimas y con la compostura de mi rostro, por no dar ocasión a que mis padres me preguntasen que de qué andaba descontenta y me obligasen a buscar mentiras que decilles. Pero todo esto se acabó en un punto, llegándose uno donde se atropellaron respectos y se acabaron los honrados discursos, y adonde se perdió la paciencia y salieron a plaza mis secretos pensamientos. Y esto fue porque, de allí a pocos días, se dijo en el lugar como en una ciudad allí cerca se había casado don Fernando con una doncella hermosísima en todo estremo, y de muy principales padres, aunque no tan rica que, por la dote, pudiera aspirar a tan noble casamiento. Díjose que se llamaba Luscinda, con otras cosas que en sus desposorios sucedieron dignas de admiración.. Furono affannosi ed infausti i giorni e le ore da me impiegate nelle indagini, e cominciai a buon diritto a temere della fede datami, ed a rimproverare la cameriera della sua temerità con parole da essa non prima intese. So quanto ebbe a costarmi l'infrenare le lagrime e il conservare il volto composto, affinché non mi chiedessero i genitori donde nascesse tanto mio rammarico, e non fossi costretta ad essere con loro menzognera. Ma un punto solo distrusse insieme colle speranze i riguardi e le circospezioni; e questo punto fu allora che si sparse per il paese la voce che don Fernando in una città vicino erasi fatto sposo ad una donzella bellissima, quanto si può mai dire, e di nobilissimi genitori, quantunque di fortune non tanto grandi da poter aspirare a sì nobile maritaggio. Fu detto che si chiamava Lucinda, e aggiunsero altre circostanze degne di maraviglia dalle quali fu accompagnato quell'imeneo. »
Oyó Cardenio el nombre de Luscinda, y no hizo otra cosa que encoger los hombros, morderse los labios, enarcar las cejas y dejar de allí a poco caer por sus ojos dos fuentes de lágrimas. Mas no por esto dejó Dorotea de seguir su cuento, diciendo. Udì Cardenio il nome di Lucinda, ed altro non fece che stringersi nelle spalle, mordersi le labbra, inarcare le ciglia, ed indi a poco lasciarsi cadere dagli occhi due fiumi di pianto, ma non si lasciò Dorotea per questo di proseguire il suo racconto dicendo:
-« Llegó esta triste nueva a mis oídos, y, en lugar de helárseme el corazón en oílla , fue tanta la cólera y rabia que se encendió en él, que faltó poco para no salirme por las calles dando voces, publicando la alevosía y traición que se me había hecho. Mas templóse esta furia por entonces con pensar de poner aquella mesma noche por obra lo que puse que fue ponerme en este hábito, que me dio uno de los que llaman zagales en casa de los labradores, que era criado de mi padre, al cual descubrí toda mi desventura , y le rogué me acompañase hasta la ciudad donde entendí que mi enemigo estaba. Él, después que hubo reprehendido mi atrevimiento y afeado mi determinación, viéndome resuelta en mi parecer, se ofreció a tenerme compañía , como él dijo, hasta el cabo del mundo. Luego, al momento, encerré en una almohada de lienzo un vestido de mujer, y algunas joyas y dineros, por lo que podía suceder. Y en el silencio de aquella noche, sin dar cuenta a mi traidora doncella, salí de mi casa, acompañada de mi criado y de muchas imaginaciones, y me puse en camino de la ciudad a pie, llevada en vuelo del deseo de llegar, ya que no a estorbar lo que tenía por hecho, a lo menos a decir a don Fernando me dijese con qué alma lo había hecho. « Pervenne alle orecchie mie la novella, e invece di gelarmisi il cuore udendola, m'accese così gran collera e tal furore che fui tentata di andar per le strade pubblicando ad alta voce la slealtà e il tradimento di don Fernando; ma frenai per allora lo sdegno col proposito di operare in quella notte ciò che poi posi ad effetto; e fu d'indossare queste vesti cedutemi da un bifolco allevato in casa di mio padre, a cui resi nota interamente la mia sventura, pregandolo di accompagnarmi alla città dove io sperava di trovare il mio nemico. Dopo essersi egli molto opposto al mio ardito divisamento, vedendomi irremovibile, protestò che mi sarebbe compagno, com'egli disse, fino in capo del mondo. Raccolsi e rinchiusi subito in un involto di tela un abito di donna e qualche gioia e qualche danaro per tutto ciò che potesse accadere, e nel silenzio di quella notte e senza far motto alla cameriera traditrice, mi allontanai dalla casa paterna, accompagnata dal servo e da una folla di pensieri, mettendomi in viaggio a piedi, e portata a volo dal desiderio di giungere alla città, se non per distruggere ciò che credea già compito, per chiedere almeno a don Fernando con qual cuore si fosse condotto a sì nera azione.
»Llegué en dos días y medio donde quería , y, en entrando por la ciudad, pregunté por la casa de los padres de Luscinda, y al primero a quien hice la pregunta me respondió más de lo que yo quisiera oír. Díjome la casa y todo lo que había sucedido en el desposorio de su hija, cosa tan pública en la ciudad, que se hace en corrillos para contarla por toda ella. Díjome que la noche que don Fernando se desposó con Luscinda, después de haber ella dado el sí de ser su esposa, le había tomado un recio desmayo, y que, llegando su esposo a desabrocharle el pecho para que le diese el aire, le halló un papel escrito de la misma letra de Luscinda, en que decía y declaraba que ella no podía ser esposa de don Fernando, porque lo era de Cardenio, que, a lo que el hombre me dijo, era un caballero muy principal de la mesma ciudad; y que si había dado el sí a don Fernando, fue por no salir de la obediencia de sus padres. En resolución, tales razones dijo que contenía el papel, que daba a entender que ella había tenido intención de matarse en acabándose de desposar, y daba allí las razones por que se había quitado la vida. Todo lo cual dicen que confirmó una daga que le hallaron no sé en qué parte de sus vestidos. Todo lo cual visto por don Fernando, pareciéndole que Luscinda le había burlado y escarnecido y tenido en poco, arremetió a ella, antes que de su desmayo volviese, y con la misma daga que le hallaron la quiso dar de puñaladas; y lo hiciera si sus padres y los que se hallaron presentes no se lo estorbaran. Dijeron más que luego se ausentó don Fernando, y que Luscinda no había vuelto de su parasismo hasta otro día, que contó a sus padres cómo ella era verdadera esposa de aquel Cardenio que he dicho. Supe más que el Cardenio, según decían, se halló presente en los desposorios, y que, en viéndola desposada, lo cual él jamás pensó, se salió de la ciudad desesperado, dejándole primero escrita una carta, donde daba a entender el agravio que Luscinda le había hecho, y de cómo él se iba adonde gentes no le viesen. Vi pervenni in due giorni e mezzo, chiesi tosto contezza dei parenti di Lucinda; ed uno da me interrogato mi disse più di quanto avrei voluto sapere. M'indicò la casa di Lucinda; informandomi nel tempo stesso di ciò ch'era accaduto nel maritaggio di lei: cosa tanto pubblica nella città che in ogni circolo se ne parlava. Soggiunse che la notte in cui Fernando si fece sposo a Lucinda, dopo aver ella pronunziato il sì di essere sua sposa, era caduta in uno svenimento, e che essendole dallo sposo medesimo slacciate le vesti sul petto perché rinvenisse, vi trovò una carta scritta da lei stessa in cui dichiarava di non poter essergli sposa per aver già sposato Cardenio. Seppi che questo Cardenio era uno dei principali cavalieri della città, e che Lucinda pronunziò soltanto quel sì per non mancare di obbedienza ai suoi genitori. Infatti si disse che da quel biglietto appariva la risoluzione di lei di darsi la morte dopo le cerimonie degli sponsali, per certi motivi ch'essa allegava, aggiungendosi che la conferma di quanto avea scritto si ebbe nel ritrovarle ascoso fra le vesti un pugnale. Le quali cose tutte udite da don Fernando furon cagione che parendogli di essere stato deriso e sprezzato dalla giovane, si scagliasse egli medesimo contro di lei con quel pugnale prima ancora che rinvenisse; e l'avrebbe ferita se i genitori e gli altri circostanti non l'avessero trattenuto. Si disse ancora che don Fernando si tolse di là immantinenti, e che Lucinda non si risentì sino al giorno seguente, rendendo allora consapevoli gli autori della sua vita di essere realmente sposa di questo Cardenio da me nominato poc'anzi. Seppi in oltre che questo Cardenio, secondo che si diceva, era presente al maritaggio di lei con don Fernando, e che vedendola sposata (ciò che non avrebbe mai creduto), fuggì disperatamente dalla città, lasciando una lettera in cui dichiarava il torto fattogli da Lucinda e la sua determinazione di ritirarsi in luoghi lontani e rimoti dal commercio umano.
»Esto todo era público y notorio en toda la ciudad, y todos hablaban dello; y más hablaron cuando supieron que Luscinda había faltado de casa de sus padres y de la ciudad, pues no la hallaron en toda ella, de que perdían el juicio sus padres y no sabían qué medio se tomar para hallarla. Esto que supe puso en bando mis esperanzas , y tuve por mejor no haber hallado a don Fernando, que no hallarle casado, pareciéndome que aún no estaba del todo cerrada la puerta a mi remedio, dándome yo a entender que podría ser que el cielo hubiese puesto aquel impedimento en el segundo matrimonio, por atraerle a conocer lo que al primero debía, y a caer en la cuenta de que era cristiano y que estaba más obligado a su alma que a los respetos humanos. Todas estas cosas revolvía en mi fantasía , y me consolaba sin tener consuelo , fingiendo unas esperanzas largas y desmayadas, para entretener la vida, que ya aborrezco. Tutte queste cose erano sparse per la città, e ne parlava ognuno, e crebbero a dismisura i discorsi quando si seppe che Lucinda fuggita dalla casa paterna erasi allontanata dalla città, né sapevasi per dove avesse rivolti i suoi passi. Allora ogni speranza in me venne meno, e mi sembrò fortuna di non aver trovato don Fernando piuttosto che trovarlo ammogliato, parendomi di non veder chiusa del tutto la porta alla mia salvezza, e confidando che forse il cielo gli avesse impedito quel secondo matrimonio per richiamarlo al primitivo dovere e ricordargli ch'era cristiano e che aveva maggior obbligo all'anima sua che ai rispetti del mondo. Immersa in tetri pensieri io mi consolava senza vera cagione di conforto, nutrendo lunghe e vane speranze per sostenere una vita che già abborrisco.
»Estando, pues, en la ciudad, sin saber qué hacerme, pues a don Fernando no hallaba, llegó a mis oídos un público pregón, donde se prometía grande hallazgo a quien me hallase , dando las señas de la edad y del mesmo traje que traía; y oí decir que se decía que me había sacado de casa de mis padres el mozo que conmigo vino, cosa que me llegó al alma, por ver cuán de caída andaba mi crédito, pues no bastaba perderle con mi venida, sino añadir el con quién , siendo subjeto tan bajo y tan indigno de mis buenos pensamientos. Al punto que oí el pregón, me salí de la ciudad con mi criado, que ya comenzaba a dar muestras de titubear en la fe que de fidelidad me tenía prometida , y aquella noche nos entramos por lo espeso desta montaña , con el miedo de no ser hallados. Pero, como suele decirse que un mal llama a otro, y que el fin de una desgracia suele ser principio de otra mayor, así me sucedió a mí, porque mi buen criado , hasta entonces fiel y seguro, así como me vio en esta soledad, incitado de su mesma bellaquería antes que de mi hermosura, quiso aprovecharse de la ocasión que, a su parecer, estos yermos le ofrecían; y, con poca vergüenza y menos temor de Dios ni respeto mío, me requirió de amores; y, viendo que yo con feas y justas palabras respondía a las desvergüenzas de sus propósitos , dejó aparte los ruegos, de quien primero pensó aprovecharse, y comenzó a usar de la fuerza. Pero el justo cielo, que pocas o ningunas veces deja de mirar y favorecer a las justas intenciones , favoreció las mías, de manera que con mis pocas fuerzas, y con poco trabajo, di con él por un derrumbadero, donde le dejé, ni sé si muerto o si vivo; y luego, con más ligereza que mi sobresalto y cansancio pedían , me entré por estas montañas, sin llevar otro pensamiento ni otro disignio que esconderme en ellas y huir de mi padre y de aquellos que de su parte me andaban buscando. Niuna ragione poteva rendere plausibile un mio più lungo soggiorno in quella città, poiché non mi veniva fatto di ritrovarvi don Fernando; e frattanto mi giunse all'orecchio un pubblico bando in cui promettevasi gran premio a chi mi rinvenisse, dando i contrassegni della età e del vestito medesimo che io portava. Intesi vociferarsi altresì che mi avea strappata dalla casa paterna il servitore che mi seguiva; il che mi punse nel più vivo del cuore, conoscendo allora quanto io aveva scapitato nella riputazione, poiché non contenti di ascrivermi a colpa la fuga di casa mia, immaginavano che ne fosse cagione un soggetto basso e indegno de' miei buoni pensieri. Altro non bisognò a persuadermi di lasciar tosto quella città in compagnia d'un solo servitore, il quale presto cominciò a farmi sospettare della fedeltà che mi aveva giurata. Entrammo in quella notte nel più folto di questi boschi col timore di essere sopraggiunti: ma un male chiama l'altro, come suol dirsi, ed il termine di una disgrazia spesso è principio di un'altra maggiore: e così a me successe; poiché il servitore ch'erasi fino allora conservato fedele e sicuro, quando mi vide in queste solitudini dove nessuno avrebbe potuto aiutarmi da lui, non si vergognò di tenermi tali parole delle quali fremo ancora e arrossisco. Il giusto cielo mi diede vigore per sostenere contro le sue vili impertinenze le mie giuste intenzioni; e quando egli mi si avvicinò risoluto di essere violento, poiché le finte preghiere non gli erano valse, con poca fatica e con lievi forze io lo feci cadere in un precipizio dove lo lasciai non so se morto o vivo; poi, con quella prestezza che una subita paura suol infondere, m'internai tra queste balze senz'altro pensiero o disegno che di ascondermi e di fuggire da mio padre e dalle mani di coloro che vanno cercandomi per comando di lui.
»Con este deseo, ha no sé cuántos meses que entré en ellas, donde hallé un ganadero que me llevó por su criado a un lugar que está en las entrañas desta sierra, al cual he servido de zagal todo este tiempo, procurando estar siempre en el campo por encubrir estos cabellos que ahora, tan si pensarlo, me han descubierto. Pero toda mi industria y toda mi solicitud fue y ha sido de ningún provecho, pues mi amo vino en conocimiento de que yo no era varón, y nació en él el mesmo mal pensamiento que en mi criado; y, como no siempre la fortuna con los trabajos da los remedios, no hallé derrumbadero ni barranco de donde despeñar y despenar al amo , como le hallé para el criado; y así, tuve por menor inconveniente dejalle y asconderme de nuevo entre estas asperezas que probar con él mis fuerzas o mis disculpas . Digo, pues, que me torné a emboscar, y a buscar donde sin impedimento alguno pudiese con suspiros y lágrimas rogar al cielo se duela de mi desventura y me dé industria y favor para salir della, o para dejar la vida entre estas soledades, sin que quede memoria desta triste, que tan sin culpa suya habrá dado materia para que de ella se hable y murmure en la suya y en las ajenas tierras.. Corrono non so quanti mesi da che vi sono, e qui trovai un custode di armenti che mi prese al suo servizio in un villaggio posto nel cuore di queste montagne, cui ho servito come bifolco durante questo tempo, procurando di starmene sempre tra i campi per celare questi capelli, che ora senza pensarlo mi hanno scoperta rendendo vana ogni industria ed ogni premura mia anche verso il mio nuovo padrone. Avvedutosi anche costui che io non era uomo, diede ricetto nel suo cuore a quella stessa malvagia intenzione da cui era colto il mio primo servo: e non potendo liberarmi anche da lui come da quello, ho creduto in fine più savio partito celarmi di nuovo fra questi massi, e tornai ad inselvarmi ed a cercare senza opposizione di chicchessia di poter invocare con sospiri e con lagrime il soccorso del cielo alle mie disavventure affinché mi concedesse mezzo e favore onde sottrarmene. Sono disposta adesso a lasciare la vita fra queste solitudini sicché non rimanga memoria di una infelice che senza sua colpa avrà dato argomento che si parli tanto di lei e tanto si mormori sì nel suo che negli altri paesi. »