Don Quijote de la Mancha
         de Miguel de Cervantes Saavedra
Edición bilingüe, español-italiano, en textos paralelos
Edizione bilingue Spagnolo-Italiana, in testi paralleli
Traducción: Ed. de Edoardo Perino.
Integrado en el sistema MGARCI
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Traducción bilingüe al: Alemán Francés Inglés Italiano
I. Capítulo XXIX. Que trata del gracioso artificio y orden que se tuvo en sacar a nuesrtro enamorado caballer o de la asperísima penitencia en que se había puesto. CAPITOLO XXIX. SEGUITA LA NARRAZIONE, ED INDI TRATTASI DEL GRAZIOSO ARTIFIZIO E DEL MODO USATO PER TOGLIERE IL NOSTRO INNAMORATO CAVALIERE DALLA SUA ASPRISSIMA PENITENZA.
-Esta es, señores, la verdadera historia de mi tragedia mirad y juzgad ahora si los suspiros que escuchastes, las palabras que oístes y las lágrimas que de mis ojos salían, tenían ocasión bastante para mostrarse en mayor abundancia; y, considerada la calidad de mi desgracia, veréis que será en vano el consuelo, pues es imposible el remedio della. Sólo os ruego (lo que con facilidad podréis y debéis hacer) que me aconsejéis dónde podré pasar la vida sin que me acabe el temor y sobresalto que tengo de ser hallada de los que me buscan; que, aunque sé que el mucho amor que mis padres me tienen me asegura que seré dellos bien recebida, es tanta la vergüenza que me ocupa sólo el pensar que, no como ellos pensaban, tengo de parecer a su presencia, que tengo por mejor desterrarme para siempre de ser vista que no verles el rostro, con pensamiento que ellos miran el mío ajeno de la honestidad que de mí se debían de tener prometida. « Tale, o signori, è la veridica istoria della mia tragedia: considerate, e giudicate ora se i sospiri che avete uditi, le parole che avete intese e le lagrime che scaturirono dagli occhi miei, potevano avere una legittima causa: e ponendo mente alla qualità della mia disgrazia, vedrete che riesce vana ogni consolazione, quando il male non abbia rimedio. Vi prego soltanto (ciò che potrete facilmente eseguire, e lo dovrete) di consigliarmi dove potrei passare la vita senza che mi opprima il timore e l'angoscia di essere colta da quelli che mi vanno cercando. Ciò da voi chieggo, perché quantunque io sappia che il grande amor che mi portano i miei genitori potrebbe rendermi sicura di essere da loro ben ricevuta, tanta però è la vergogna che mi assale pensando di presentarmi loro in modo tanto diverso della loro aspettazione, che reputo migliore partito fuggirne eternamente la vista piuttosto che trovarmi dinanzi a loro, sapendo che non ravvisano più in me l'impronta di quella illibatezza su cui dovevano riposare. »
Calló en diciendo esto, y el rostro se le cubrió de un color que mostró bien claro el sentimiento y vergüenza del alma. En las suyas sintieron los que escuchado la habían tanta lástima como admiración de su desgracia; y, aunque luego quisiera el cura consolarla y aconsejarla, tomó primero la mano Cardenio, diciendo Tacque dopo avere ciò detto, col volto acceso da un rossore che palesava ben chiaramente il sentimento e la vergogna che celava nel cuore. Le sue parole produssero in chi l'aveva intesa non so se più rammarico o maraviglia: e sebbene volesse il curato cercare di consolarla e darle consiglio, Cardenio lo prevenne dicendo.
-En fin, señora, que tú eres la her mosa Dorotea , la hija única del rico Clenardo. - E che, o signora? voi siete la bella Dorotea, l'unica figliuola del ricco Clenardo? »
Admirada quedó Dorotea cuando oyó el nombre de su padre, y de ver cuán de poco era el que le nombraba, porque ya se ha dicho de la mala manera que Cardenio estaba vestido; y así, le dijo. Restò maravigliata Dorotea nel sentir il nome di suo padre pronunziato da un uomo di sì bassa apparenza, e perciò gli disse:
-Y ¿quién sois vos, hermano , que así sabéis el nombre de mi padre? Porque yo, hasta ahora, si mal no me acuerdo, en todo el discurso del cuento de mi desdicha no le he nombrado. - Chi siete voi, fratello, cui è noto il nome del padre mio, mentre se mal non m'appongo, non so finora d'averlo palesato nell'intero corso del racconto di mie sventure?
-Soy -respondió Cardenio- aquel sin ventura que, según vos, señora, habéis dicho, Luscinda dijo que era su esposa. Soy el desdichado Cardenio, a quien el mal término de aquel que a vos os ha puesto en el que estáis me ha traído a que me veáis cual me veis roto, desnudo, falto de todo humano consuelo y, lo que es peor de todo, falto de juicio, pues no le tengo sino cuando al cielo se le antoja dármele por algún breve espacio. Yo, Teodora, soy el que me hallé presente a las sinrazones de don Fernando , y el que aguardó oír el sí que de ser su esposa pronunció Luscinda. Yo soy el que no tuvo ánimo para ver en qué paraba su desmayo, ni lo que resultaba del papel que le fue hallado en el pecho, porque no tuvo el alma sufrimiento para ver tantas desventuras juntas; y así, dejé la casa y la paciencia, y una carta que dejé a un huésped mío , a quien rogué que en manos de Luscinda la pusiese, y víneme a estas soledades, con intención de acabar en ellas la vida, que desde aquel punto aborrecí como mortal enemiga mía. Mas no ha querido la suerte quitármela, contentándose con quitarme el juicio, quizá por guardarme para la buena ventura que he tenido en hallaros; pues, siendo verdad, como creo que lo es, lo que aquí habéis contado, aún podría ser que a entrambos nos tuviese el cielo guardado mejor suceso en nuestros desastres que nosotros pensamos. Porque, presupuesto que Luscinda no puede casarse con don Fernando, por ser mía, ni don Fernando con ella, por ser vuestro, y haberlo ella tan manifiestamente declarado, bien podemos esperar que el cielo nos restituya lo que es nuestro, pues está todavía en ser, y no se ha enajenado ni deshecho. Y, pues este consuelo tenemos, nacido no de muy remota esperanza, ni fundado en desvariadas imaginaciones, suplícoos, señora, que toméis otra resolución en vuestros honrados pensamientos, pues yo la pienso tomar en los míos, acomodándoos a esperar mejor fortuna; que yo os juro, por la fe de caballero y de cristiano, de no desampararos hasta veros en poder de don Fernando, y que, cuando con razones no le pudiere atraer a que conozca lo que os debe, de usar entonces la libertad que me concede el ser caballero , y poder con justo título desafialle, en razón de la sinrazón que os hace, sin acordarme de mis agravios, cuya venganza dejaré al cielo por acudir en la tierra a los vuestros. - Sono, rispose Cardenio, quell'infelice che, secondo le vostre parole, fu chiamato da Lucinda suo sposo: sono lo sventurato Cardenio ridotto a mal punto da colui che guidò voi pure in sì terribile fatalità: quello son io tratto da Fernando alla condizione che vedete, lacero, ignudo, spoglio di ogni umano conforto, e ciò ch'è peggio, coll'intelletto sì guasto, che appena di quando in quando mi concede il cielo di poterne far uso. Sì, Dorotea, quello son io che mi trovai presente alle ingiustizie di don Fernando, e aspettai quel sì con cui Lucinda promise di essergli sposa. Son io colui che non aspettai il successo dello svenimento, né ciò che derivar potesse dal foglio trovatole in seno. Come incapace di sopportare tante sventure congiunte insieme, uscii allora da quella casa lasciando una lettera al mio ospite che la facesse pervenire alle mani di Lucinda; e volai tosto tra queste solitudini deliberato di terminarvi la mia vita, che dopo quel momento io detesto come un nemico mortale. Non piacque alla sorte di appagare il mio desiderio, contentandosi di recare offesa al mio intelletto; forse per riserbarmi alla buona ventura d'incontrarmi in voi; poiché se è vero, come non dubito, tutto quello che raccontaste, potrebbe essere che ci riserbasse il cielo a qualche migliore avvenimento in compenso dei sofferti disastri. La mia speranza non è mal fondata; perché se Lucinda non può farsi sposa a don Fernando per essere mia, né don Fernando con lei per essere vostro, avendone essa fatta dichiarazione così solenne, possiamo ragionevolmente confidare di vederci restituito dal cielo ciò che è nostro e che non fu né alienato né distrutto. E poiché abbiamo ora questa consolazione fondata non già sopra vane speranze o sopra fantastici pensieri, vi supplico, o signora, di appigliarvi ad altre risoluzioni, giacché penso di così fare io pure attendendo fortuna migliore. Giuro in tanto in fede di cavaliere e di cristiano di non mai abbandonarvi finché non vi vegga unita a don Fernando; e se con sode ragioni condurre io non lo potrò al proprio dovere, prometto di usare della libertà che mi concede l'esser cavaliere, sfidandolo a giusto duello pel torto che vi usa (senza parlare delle offese ch'egli ha fatte a me pure, e delle quali lascio la cura al cielo); insomma io voglio essere in terra l'unico vostro soccorso. »
Con lo que Cardenio dijo se acabó de admirar Dorotea, y, por no saber qué gracias volver a tan grandes ofrecimientos, quiso tomarle los pies para besárselos ; mas no lo consintió Cardenio, y el licenciado respondió por entrambos, y aprobó el buen discurso de Cardenio, y, sobre todo, les rogó, aconsejó y persuadió que se fuesen con él a su aldea, donde se podrían reparar de las cosas que les faltaban, y que allí se daría orden cómo buscar a don Fernando, o cómo llevar a Dorotea a sus padres, o hacer lo que más les pareciese conveniente. Cardenio y Dorotea se lo agradecieron, y acetaron la merced que se les ofrecía. El barbero, que a todo había estado suspenso y callado, hizo también su buena plática y se ofreció con no menos voluntad que el cura a todo aquello que fuese bueno para servirles. Ciò che disse Cardenio terminò di compiere la maraviglia in Dorotea, e non sapendo rendergli grazie convenienti a tanta offerta, volle gettarseli a' piedi. Non consentì Cardenio, e il curato rispose per ambidue, approvando il lodevole ragionare di Cardenio; e soprattutto pregandolo, consigliandolo, persuadendolo che se ne andassero uniti al suo paese, dove si sarebbe cercato rimedio alle cose delle quali eglino abbisognavano, e dove avrebbero potuto indagare di don Fernando, e pensare al modo di ricondurre Dorotea ai suoi genitori, ovvero di prendere que' partiti che fossero creduti più opportuni. Aggradirono Cardenio e Dorotea il consiglio, ed accettarono l'offerta amichevole. Il barbiere, ch'era restato sospeso e taciturno sopra quanto avea inteso, fece anch'egli il suo piccolo ragionamento, e si offerse con non minor cuore del curato a tutto ciò che valesse a servirli.
Contó asimesmo con brevedad la causa que allí los había traído, con la estrañeza de la locura de don Quijote, y cómo aguardaban a su escudero, que había ido a buscalle. Vínosele a la memoria a Cardenio, como por sueños, la pendencia que con don Quijote había tenido y contóla a los demás, mas no supo decir por qué causa fue su quistión. Fece nel tempo stesso una breve narrazione della causa che colà li aveva tratti, e delle stranezze e delle pazzie di don Chisciotte, e come ne stavano attendendo lo scudiere ch'era andato a cercarlo. Allora Cardenio si ricordò come di un sogno, della quistione avuta con don Chisciotte, e la raccontò agli astanti senza saper loro spiegare qual motivo l'avesse prodotta.
En esto, oyeron voces, y conocieron que el que las daba era Sancho Panza, que, por no haberlos hallado en el lugar donde los dejó, los llamaba a voces. Saliéronle al encuentro, y, preguntándole por don Quijote, les dijo cómo le había hallado desnudo en camisa, flaco, amarillo y muerto de hambre, y suspirando por su señora Dulcinea; y que, puesto que le había dicho que ella le mandaba que saliese de aquel lugar y se fuese al del Toboso, donde le quedaba esperando, había respondido que estaba determinado de no parecer ante su fermosura fasta que hobiese fecho fazañas que le ficiesen digno de su gracia. Y que si aquello pasaba adelante, corría peligro de no venir a ser emperador, como estaba obligado, ni aun arzobispo, que era lo menos que podía ser. Por eso, que mirasen lo que se había de hacer para sacarle de allí. Stando in questi ragionamenti s'intese da lungi la voce di Sancio Pancia, il quale non avendoli rinvenuti dove li aveva lasciati, li chiamava altamente. Gli andarono incontro, e chiedendogli di don Chisciotte, fece egli sapere di averlo trovato coperto della sola camicia, spossato, pallido, mezzo morto di fame, sospirando per la sua signora Dulcinea; e che avendogli detto ch'ella gli comandava che di là si partisse per recarsi al Toboso dove lo stava aspettando, rispose ch'era deliberato di non comparire davanti alla sua bellezza, se non avea fatte prima prodezze tali che lo rendessero degno della sua grazia; e che se a ciò non avesse adempito, correva pericolo di non arrivare giammai ad essere imperatore, siccome era obbligo suo, e neppure arcivescovo, ch'era il meno a cui potesse aspirare; e perciò pensassero eglino al modo di trarlo da questa intricata situazione.
El licenciado le respondió que no tuviese pena, que ellos le sacarían de allí, mal que le pesase. Contó luego a Cardenio y a Dorotea lo que tenían pensado para remedio de don Quijote, a lo menos para llevarle a su casa. A lo cual dijo Dorotea que ella haría la doncella menesterosa mejor que el barbero, y más, que tenía allí vestidos con que hacerlo al natural, y que la dejasen el cargo de saber representar todo aquello que fuese menester para llevar adelante su intento, porque ella había leído muchos libros de caballerías y sabía bien el estilo que tenían las doncellas cuitadas cuando pedían sus dones a los andantes caballeros. Il curato rispose che non se ne pigliasse fastidio, mentre l'avrebbero essi fatto partire di là a suo marcio dispetto. Partecipò allora a Cardenio ed a Dorotea il divisamento suo per rimediare alla pazzia di don Chisciotte od almeno per ricondurlo al suo paese; e Dorotea che doveva in ciò avere gran parte, promise che senza dubbio avrebbe saputo e potuto sostener la persona di una giovane sventurata con più verità del barbiere; e che tanto più ciò le sarebbe agevole quanto che aveva seco i vestiti per comparire tale naturalmente. Soggiunse che a lei lasciassero l'incarico di fingere quanto fosse d'uopo all'oggetto, perocché avendo studiato molti libri di cavalleria, sapeva benissimo la condotta delle donzelle infelici quando chieggono favori ai cavalieri erranti.
-Pues no es menester más -dijo el cura- sino que luego se ponga por obra; que, sin duda, la buena suerte se muestra en favor nuestro , pues, tan sin pensarlo, a vosotros, señores, se os ha comenzado a abrir puerta para vuestro remedio y a nosotros se nos ha facilitado la que habíamos menester. - Altro non abbisogna, disse il curato, se non che ci accingiamo all'opera; che senza dubbio la sorte ci si mostra favorevole, poiché d'improvviso a voi, signori miei, si è incominciato ad aprire una porta per rimedio alle vostre sventure, ed a noi si renderà facile il conseguire quello di cui abbisogniamo. »
Sacó luego Dorotea de su almohada una saya entera de cierta telilla rica y una mantellina de otra vistosa tela verde, y de una cajita un collar y otras joyas, con que en un instante se adornó de manera que una rica y gran señora parecía. Todo aquello, y más, dijo que había sacado de su casa para lo que se ofreciese, y que hasta entonces no se le había ofrecido ocasión de habello menester. A todos contentó en estremo su mucha gracia, donaire y hermosura, y confirmaron a don Fernando por de poco conocimiento, pues tanta belleza desechaba. Trasse allora Dorotea dall'involto che seco avea una zimarra di ricco tessuto ed appariscente, ed un mantellino di seta verde; cavò da una cassetta un collare ed altre gioie con cui si adornò in un momento per modo che sembrava una doviziosa e nobil signora. Disse che avea recati seco quei monili, ed altri ancora, da casa sua per ciò che le potesse occorrere, ma che non ne avea fatto uso perché non erasele offerta mai un'opportuna occasione. Tutti rimasero soddisfatti della sua buona grazia, leggiadria e bellezza, riprovando assai don Fernando che avesse vilipesa una giovane di tanti pregi.
Pero el que más se admiró fue Sancho Panza, por parecerle -como era así verdad- que en todos los días de su vida había visto tan hermosa criatura; y así, preguntó al cura con grande ahínco le dijese quién era aquella tan fermosa señora , y qué era lo que buscaba por aquellos andurriales. Quello che più di ogni altro fece le maraviglie fu Sancio Pancia, parendogli (come era realmente) di non avere veduto creatura più bella in tutto il corso della sua vita; e domandò al curato con viva premura che gli facesse sapere chi fosse quella sì rara signora, e che così andasse cercando per quei luoghi disabitati ed alpestri.
-Esta hermosa señora -respondió el cura-, Sancho hermano, es, como quien no dice nada, es la heredera por línea recta de varón del gran reino de Micomicón , la cual viene en busca de vuestro amo a pedirle un don, el cual es que le desfaga un tuerto o agravio que un mal gigante le tiene fecho; y, a la fama que de buen caballero vuestro amo tiene por todo lo descubierto, de Guinea ha venido a buscarle esta princesa. - Questa bella signora, fratello Sancio, è, rispose il curato, per nulla dirne, l'erede per linea retta mascolina del gran regno di Micomicone, la quale viene a cercare del vostro padrone per domandargli un favore, ed è che le disfaccia un torto ossia un'offesa che le fece un gigante furbo; e si è questa principessa partita dall'interno della Guinea, chiamata dalla fama che rende celebre il vostro padrone per tutto il mondo.
-Dichosa buscada y dichoso hallazgo -dijo a esta sazón Sancho Panza-, y más si mi amo es tan venturoso que desfaga ese agravio y enderece ese tuerto, matando a ese hideputa dese gigante que vuestra merced dice; que sí matará si él le encuentra, si ya no fuese fantasma, que contra las fantasmas no tiene mi señor poder alguno . Pero una cosa quiero suplicar a vuestra merced, entre otras, señor licenciado, y es que, porque a mi amo no le tome gana de ser arzobispo , que es lo que yo temo, que vuestra merced le aconseje que se case luego con esta princesa, y así quedará imposibilitado de recebir órdenes arzobispales y vendrá con facilidad a su imperio y yo al fin de mis deseos; que yo he mirado bien en ello y hallo por mi cuenta que no me está bien que mi amo sea arzobispo, porque yo soy inútil para la Iglesia, pues soy casado, y andarme ahora a traer dispensaciones para poder tener renta por la Iglesia, teniendo, como tengo, mujer y hijos, sería nunca acabar. Así que, señor, todo el toque está en que mi amo se case luego con esta señora, que hasta ahora no sé su gracia , y así, no la llamo por su nombre. - Fortunata ricerca e felice ritrovamento, disse a tal punto Sancio Pancia, e più ancora se il mio padrone è avventurato a segno da disfare questa ingiuria e drizzar questo torto, ammazzando l'indegno gigante che dice vossignoria e lo ammazzerà in un fiato, sapete, quando non sia un qualche fantasima; perché il mio signore non ha sopra le fantasime alcuna podestà. Ma di una cosa fra le altre debbo supplicare la signoria vostra, signor curato, ed è che per distogliere il mio padrone dall'idea di farsi arcivescovo (di che temo molto) vossignoria lo consigli a sposarsi con questa principessa, e così si metterà fuori del caso di ricevere gli ordini arcivescovili; donde egli giugnerà facilmente ad essere imperatore, ed io al conseguimento di ciò che desidero. Io ci ho studiato sopra, ed ho veduto assai chiaramente e trovato che per nulla mi sta bene che il mio padrone divenga arcivescovo; perché io non sono fatto per la chiesa avendo moglie; e se mi trovassi costretto di andare ad ottenere dispense per campare mercé le rendite ecclesiastiche con questa benedetta moglie e figliuoli, sarebbe un non finirla mai più. Perciò, signore, il punto sta qui, che il mio padrone si mariti con questa donna, che non so finora come si chiami, e per questo non le dico il suo nome.
-Llámase -respondió el cura- la princesa Micomicona, porque, llamándose su reino Micomicón, claro está que ella se ha de llamar así. - Si chiama, rispose il curato, principessa Micomicona, perché chiamandosi Micomicone il suo regno, è chiaro che il suo nome debba essere Micomicona.
-No hay duda en eso -respondió Sancho-, que yo he visto a muchos tomar el apellido y alcurnia del lugar donde nacieron , llamándose Pedro de Alcalá, Juan de Úbeda y Diego de Valladolid; y esto mesmo se debe de usar allá en Guinea tomar las reinas los nombres de sus reinos. - Di ciò non vi è dubbio, rispose Sancio, perché ho veduti molti a prendere il nome e sopranome della terra in cui nacquero, chiamandosi don Pietro di Alcala, Giovanni di Ubeda e Diego di Vagliadolid; e lo stesso deve usarsi là nella Guinea, prendendosi le regine il nome dai loro regni.
-Así debe de ser -dijo el cura-; y en lo del casarse vuestro amo, yo haré en ello todos mis poderíos . - Così debb'essere, disse il curato, e per quanto riguarda il matrimonio del vostro padrone, ci metterò del mio quanto posso. »
Con lo que quedó tan contento Sancho cuanto el cura admirado de su simplicidad, y de ver cuán encajados tenía en la fantasía los mesmos disparates que su amo, pues sin alguna duda se daba a entender que había de venir a ser emperador. Sancio rimase di ciò tanto contento quanto il curato era pieno di maraviglia della sua semplicità, e di vedere quanto aveva fitti nel capo gli stessi spropositi del suo padrone, dandosi perfino a credere fermamente che egli potesse diventare un imperadore.
Ya, en esto, se había puesto Dorotea sobre la mula del cura y el barbero se había acomodado al rostro la barba de la cola de buey, y dijeron a Sancho que los guiase adonde don Quijote estaba; al cual advirtieron que no dijese que conocía al licenciado ni al barbero, porque en no conocerlos consistía todo el toque de venir a ser emperador su amo; puesto que ni el cura ni Cardenio quisieron ir con ellos, porque no se le acordase a don Quijote la pendencia que con Cardenio había tenido, y el cura porque no era menester por entonces su presencia. Y así, los dejaron ir delante, y ellos los fueron siguiendo a pie, poco a poco. No dejó de avisar el cura lo que había de hacer Dorotea; a lo que ella dijo que descuidasen, que todo se haría, sin faltar punto, como lo pedían y pintaban los libros de caballerías. Erasi messa intanto Dorotea sopra la mula del curato; e il barbiere s'era aggiustato al viso la coda di bue a foggia di barba, e raccomandarono a Sancio che li guidasse dove trovavasi don Chisciotte, avvertendo che non dicesse di conoscere il curato e il barbiere, perché da ciò dipendeva che il suo padrone diventasse imperadore. Il curato però né Cardenio vollero andar con loro, affinché don Chisciotte non si richiamasse alla memoria la quistione avuta con Cardenio; e il curato perché stimò che la presenza loro fosse inutile affatto. Perciò li lasciarono andare innanzi ed essi gli andavano seguitando a piedi a poco a poco. Non lasciò il curato di avvertire Dorotea di quanto dovea fare, ed ella rispose che stesse di buon animo, perché eseguirebbe ogni cosa appuntino come esigevano ed insegnavano i libri di cavalleria.
Tres cuartos de legua habrían andado, cuando descubrieron a don Quijote entre unas intricadas peñas, ya vestido, aunque no armado; y, así como Dorotea le vio y fue informada de Sancho que aquél era don Quijote, dio del azote a su palafrén , siguiéndole el bien barbado barbero . Y, en llegando junto a él, el escudero se arrojó de la mula y fue a tomar en los brazos a Dorotea, la cual, apeándose con grande desenvoltura, se fue a hincar de rodillas ante las de don Quijote ; y, aunque él pugnaba por levantarla, ella, sin levantarse, le fabló en esta guisa . Avevano fatti appena tre quarti di lega quando scoprirono don Chisciotte fra certi intricati cespugli, ed era in quel momento vestito, benché non armato. Tostoché Dorotea lo vide, avendole detto Sancio che quegli era don Chisciotte, diede fortemente di sprone alla mula, e la seguitò il ben barbato barbiere. Arrivata a lui, lo scudiere si gettò a terra, e andò a ricevere in braccio Dorotea, la quale smontando con molta disinvoltura corse tosto ad inginocchiarsi dinanzi a don Chisciotte; e benché egli tentasse con ogni sforzo di farla levare, essa senza muoversi così gli disse:
-De aquí no me levantaré, ¡oh valeroso y esforzado caballero!, fasta que la vuestra bondad y cortesía me otorgue un don, el cual redundará en honra y prez
de vuestra persona, y en pro de la más desconsolada y agraviada doncella que el sol ha visto. Y si es que el valor de vuestro fuerte brazo corresponde a la voz de vuestra inmortal fama, obligado estáis a favorecer a la sin ventura que de tan lueñes tierras viene, al olor de vuestro famoso nombre, buscándoos para remedio de sus desdichas.
- Non mi leverò di qua, o valoroso e bravo cavaliere, se prima la vostra bontà e cortesia non mi concede un favore, il quale ridonderà in onore e pregio della vostra persona, e a prò della più sconsolata e oltraggiata donzella che il sole abbia mai veduta; e se il valore del vostro braccio corrisponde al clamore dell'immortale vostra fama, siete obbligato a dare assistenza a questa sfortunata che da tanto lontani paesi viene all'odore del vostro celebrato nome, cercando rimedio alle sue dissavventure.
-No os responderé palabra, fermosa señora -respondió don Quijote-, ni oiré más cosa de vuestra facienda , fasta que os levantéis de tierra. - Io non vi farò veruna risposta, o bella signora, disse don Chisciotte, né sentirò cosa alcuna toccante le vostre vicende, finché non vi alziate da terra.
-No me levantaré, señor -respondió la afligida doncella-, si primero , por la vuestra cortesía, no me es otorgado el don que pido. - No, non mi alzerò, o signore, ripigliò la sconsolata donzella, se non mi concedete prima il favore che vi chieggo.
-Yo vos le otorgo y concedo -respondió don Quijote-, como no se haya de cumplir en daño o mengua de mi rey, de mi patria y de aquella que de mi corazón y libertad tiene la llave . - Ve lo concedo, e prometto di fare ogni cosa per voi, replicò don Chisciotte, quando non ne derivi danno o disonore al mio re, alla mia patria, ed a colei che tiene le chiavi di questo cuore e della mia libertà.
-No será en daño ni en mengua de los que decís, mi buen señor -replicó la dolorosa doncella. - Ciò non sarà certamente, mio buon signore, soggiunse la giovane dolente. »
Y, estando en esto, se llegó Sancho Panza al oído de su señor y muy pasito le dijo . Sancio frattanto disse piano piano all'orecchio del suo padrone:
-Bien puede vuestra merced, señor, concederle el don que pide, que no es cosa de nada sólo es matar a un gigantazo, y esta que lo pide es la alta princesa Micomicona, reina del gran reino Micomicón de Etiopía . - Può la signoria vostra senza pensarvi concederle il favore che domanda, perché è cosa da nulla, trattandosi solo di ammazzare un gigantaccio; e questa che lo chiede è l'alta principessa Micomicona, regina del gran regno Micomicone di Etiopia.
-Sea quien fuere -respondió don Quijote-, que yo haré lo que soy obligado y lo que me dicta mi conciencia, conforme a lo que profesado tengo . - Sia quale si vuol essere, rispose don Chisciotte, io farò quello cui sono obbligato, e ciò che mi detta la coscienza conforme alla mia professione;
Y, volviéndose a la doncella, dijo. poi volgendosi alla donzella disse:
-La vuestra gran fermosura se levante, que yo le otorgo el don que pedirme quisiere. - La vostra grande bellezza si alzi che io le concederò il favore che dimanderà.
-Pues el que pido es -dijo la doncella- que la vuestra magnánima persona se venga luego conmigo donde yo le llevare, y me prometa que no se ha de entremeter en otra aventura ni demanda alguna hasta darme venganza de un traidor que, contra todo derecho divino y humano, me tiene usurpado mi reino. - Quello che richieggo si è, disse la donzella, che la magnanima vostra persona mi segua sul momento dove io sarò per condurla, e mi prometta di non impegnarsi in altra avventura, né in veruna domanda, finché non mi abbia vendicata di un traditore che contra ogni diritto divino ed umano mi usurpa il regno.
-Digo que así lo otorgo -respondió don Quijote-, y así podéis, señora, desde hoy más, desechar la malenconía que os fatiga y hacer que cobre nuevos bríos y fuerzas vuestra desmayada esperanza; que, con el ayuda de Dios y la de mi brazo, vos os veréis presto restituida en vuestro reino y sentada en la silla de vuestro antiguo y grande estado, a pesar y a despecho de los follones que contradecirlo quisieren. Y manos a labor, que en la tardanza dicen que suele estar el peligro. - Replico che ve lo prometto, rispose don Chisciotte; e potete, o signora, da quindinnanzi dar bando alla malinconia che vi opprime, e fare che riprendano nuovo spirito e nuova forza le vostre illanguidite speranze, che con l'assistenza di Dio e mercé il valore del mio braccio voi vi vedrete presto restituita al vostro regno, e seduta sul trono del vostro antico stato, ad onta e a dispetto dei poltroni che vi si opponessero; e diasi tantosto mano all'opera, che dall'indugio, come si dice, nasce talvolta il pericolo. »
La menesterosa doncella pugnó, con mucha porfía, por besarle las manos, mas don Quijote, que en todo era comedido y cortés caballero, jamás lo consintió ; antes, la hizo levantar y la abrazó con mucha cortesía y comedimiento, y mandó a Sancho que requiriese las cinchas a Rocinante y le armase luego al punto. Sancho descolgó las armas, que, como trofeo, de un árbol estaban pen dientes, y, requiriendo las cinchas, en un punto armó a su señor; el cual, viéndose armado, dijo. La bisognosa donzella fece ogni sua possa per baciargli le mani; ma don Chisciotte, che amava di esser tenuto un ben creato e cortese cavaliere, non lo permise, la fece anzi alzare da terra e l'abbracciò con molta affabilità e bel costume; poi ordinò a Sancio che guardasse se erano ben assettate le cinghie a Ronzinante, e lo armasse sul fatto di tutto punto. Sancio calò giù l'armatura che a guisa di trofeo stava pendente da un arbore, e, riviste le cinghie, armò il suo padrone in men ch'io nol dico. Il quale vedutosi armato:
-Vamos de aquí, en el nombre de Dios , a favorecer esta gran señora. - Andiamo, disse, nel nome di Dio a dar favore a questa alta signora. »
Estábase el barbero aún de rodillas, teniendo gran cuenta de disimular la risa y de que no se le cayese la barba, con cuya caída quizá quedaran todos sin conseguir su buena intención; y, viendo que ya el don estaba concedido y con la diligencia que don Quijote se alistaba para ir a cumplirle, se levantó y tomó de la otra mano a su señora , y entre los dos la subieron en la mula. Luego subió don Quijote sobre Rocinante, y el barbero se acomodó en su cabalgadura, quedándose Sancho a pie, donde de nuevo se le renovó la pérdida del rucio , con la falta que entonces le hacía; mas todo lo llevaba con gusto, por parecerle que ya su señor estaba puesto en camino, y muy a pique, de ser emperador; porque sin duda alguna pensaba que se había de casar con aquella princesa, y ser, por lo menos, rey de Micomicón. Sólo le daba pesadumbre el pensar que aquel reino era en tierra de negros, y que la gente que por sus vasallos le diesen habían de ser todos negros; a lo cual hizo luego en su imaginación un buen remedio , y díjose a sí mismo. Stavasene tuttavia ginocchioni il barbiere facendo ogni sforzo per trattenere le risa ed occupandosi con ogni studio a impedire che gli cadesse la barba: che se caduta gli fosse, andato sarebbe a vuoto il loro disegno lodevolissimo: e vedendo ch'era già concesso il favore, e che la diligenza di don Chisciotte andava accelerandone il compimento, levossi, e presa l'altra mano della sua signora, l'aiutarono in due a montare sulla mula. Don Chisciotte salì subito sopra Ronzinante, e il barbiere si rassettò sulla sua cavalcatura, restando Sancio a piedi, ciò che gli fece tornare in mente la dolorosissima perdita del suo asino; ma già tollerava ogni cosa pazientemente; perché se il suo padrone, come a lui pareva certissimo, era non pur sulla strada, ma prossimo a diventar imperatore, egli stava per accasarsi con quella principessa, divenendo per lo meno re di Micomicone. Gli dava un po' di fastidio il pensiero che quel regno fosse in terra dei Negri, e che i suoi vassalli dovessero essere tutti negri; ma poi nella sua fantasia trovò buon rimedio dicendo seco medesimo:
-¿Qué se me da a mí que mis vasallos sean negros? ¿Habrá más que cargar con ellos y traerlos a España, donde los podré vender, y adonde me los pagarán de contado, de cuyo dinero podré comprar algún título o algún oficio con que vivir descansado todos los días de mi vida? ¡No, sino dormíos, y no tengáis ingenio ni habilidad para disponer de las cosas y para vender treinta o diez mil vasallos en dácame esas pajas ! Par Dios que los he de volar, chico con grande, o como pudiere, y que, por negros que sean, los he de volver blancos o amarillos . ¡Llegaos, que me mamo el dedo. - Che importa a me che i miei vassalli sieno negri? Io non avrò altra briga che quella di trasportarli sulle navi in Ispagna, dove potrò venderli e me li pagheranno a contanti, e con questi potrò comprarmi qualche titolo o carica con cui vivere riposatamente in tutto il corso della mia vita. Oh s'io dormissi e non fossi capace a un bisogno di vendere, per esempio, un trenta mila vassalli! Affé di Dio che li saprò metter a profitto come mi tornerà meglio: e sieno pur negri che io li farò diventar bianchi e gialli: vengano, vengano che io me ne lecco le dita. »
Con esto, andaba tan solícito y tan contento que se le olvidaba la pesadumbre de caminar a pie. Immerso in queste sue fantasie andava egli sì veloce e contento che non sentiva l'incomodo di camminare a piedi.
Todo esto miraban de entre unas breñas Cardenio y el cura, y no sabían qué hacerse para juntarse con ellos; pero el cura, que era gran tracista , imaginó luego lo que harían para conseguir lo que deseaban; y fue que con unas tijeras que traía en un estuche quitó con mucha presteza la barba a Cardenio, y vistióle un capotillo pardo que él traía y diole un herreruelo negro, y él se quedó en calzas y en jubón; y quedó tan otro de lo que antes parecía Cardenio, que él mesmo no se conociera, aunque a un espejo se mirara. Hecho esto, puesto ya que los otros habían pasado adelante en tanto que ellos se disfrazaron, con facilidad salieron al camino real antes que ellos, porque las malezas y malos pasos de aquellos lugares no concedían que anduviesen tanto los de a caballo como los de a pie. En efeto, ellos se pusieron en el llano, a la salida de la sierra, y, así como salió della don Quijote y sus camaradas, el cura se le puso a mirar muy de espacio, dando señales de que le iba reconociendo; y, al cabo de haberle una buena pieza estado mirando, se fue a él abiertos los brazos y diciendo a voces. Stavansi Cardenio ed il curato ad osservare questi avvenimenti con attenzione tenendosi ascosi fra i cespugli, né sapeano come fare per accompagnarsi cogli altri nel viaggio. Ma il curato che era uomo che la sapea lunga, immaginò sul fatto come venire a capo dei suoi desideri. Egli trasse una forbice che portava in un astuccio, e tagliò con gran prestezza la barba a Cardenio, poi lo vestì con un suo cappotto bigio e un collaretto nero, restando egli in calze e farsetto. Compariva perciò Cardenio tanto differente da quello che pareva prima, che non avrebbe conosciuto più sé medesimo se si fosse guardato in uno specchio. Fatto ciò, quantunque gli altri avessero viaggiato nel mentre ch'ei si travestivano, giunsero facilmente sulla strada maestra prima di loro, perché le balze e i cattivi passi di quei luoghi facevano che camminassero più velocemente i pedoni che le persone a cavallo. In effetto presto si trovaron al piano appié della montagna, ed uscitone fuori anche don Chisciotte coi compagni, il curato si pose a mirarlo con molta gravità, come chi cerca di rammentarsi qualcuno e di riconoscerlo; e dopo averlo buona pezza osservato se gli fece incontro a braccia aperte, dicendogli con sonora voce:
-Para bien sea hallado el espejo de la caballería, el mi buen compatriote don Quijote de la Mancha, la flor y la nata de la gentileza, el amparo y remedio de los menesterosos, la quintaesencia de los caballeros andantes. - Sia il ben trovato lo specchio della cavalleria, il buon compatriotta don Chisciotte della Mancia, il fiore e l'esempio della gentilezza, la difesa e il rifugio dei bisognosi, la quinta essenza dei cavalieri erranti. »
Y, diciendo esto, tenía abrazado por la rodilla de la pierna izquierda a don Quijote; el cual, espantado de lo que veía y oía decir y hacer aquel hombre, se le puso a mirar con atención, y, al fin, le conoció y quedó como espantado de verle, y hizo grande fuerza por apearse; mas el cura no lo consintió, por lo cual don Quijote decía. Nel dire questo teneva abbracciato il ginocchio della gamba sinistra di don Chisciotte, il quale attonito di ciò che vedeva e sentiva dire e fare da quell'uomo, si pose a guardarlo con attenzione, e lo conobbe finalmente, restando come trasecolato a tal vista. Fece con gran forza per voler ismontare: ma il curato nol permise a niun modo, per lo che disse don Chisciotte:
-Déjeme vuestra merced, señor licenciado, que no es razón que yo esté a caballo, y una tan reverenda persona como vuestra merced esté a pie. « Me lo permetta vossignoria, signor curato, che non si conviene che io mi stia a cavallo quando se ne sta a piedi una sì rispettabile persona come la signoria vostra.
-Eso no consentiré yo en ningún modo -dijo el cura- estése la vuestra grandeza a caballo, pues estando a caballo acaba las mayores fazañas y aventuras que en nuestra edad se han visto; que a mí, aunque indigno sacerdote, bastaráme subir en las ancas de una destas mulas destos señores que con vuestra merced caminan, si no lo han por enojo. Y aun haré cuenta que voy caballero sobre el caballo Pegaso , o sobre la cebra o alfana en que cabalgaba aquel famoso moro Muzaraque, que aún hasta ahora yace encantado en la gran cuesta Zulema, que dista poco de la gran Compluto . - Nol consentirò a patto alcuno, rispose il curato: se ne resti a cavallo la vostra grandezza, poiché a cavallo compie gloriosamente le maggiori imprese e avventure che siensi nell'età nostra vedute; ché a me, benché indegno sacerdote, basterà montare in groppa di una delle mule di questi signori che viaggiano colla signoria vostra, se però lo comportano, ed anche farò conto di cavalcar Pegaso o di mettermi sopra il daino o l'alfana cavalcati dal famoso Muzaracche, che stassene attualmente incantato nella gran caverna Zulema lontano assai poco dalla gran Compluto.
-Aún no caía yo en tanto, mi señor licenciado -respondió don Quijote-; y yo sé que mi señora la princesa será servida, por mi amor, de mandar a su escudero dé a vuestra merced la silla de su mula, que él podrá acomodarse en las ancas, si es que ella las sufre. - Io non aveva posto mente a ciò, signor curato, replicò don Chisciotte, ma credo bene che la principessa mia signora comanderà per amor mio al suo scudiere che dia alla signoria vostra la sella della sua mula, poiché egli potrà accomodarsi sulla groppa, quando però la mula sia abituata a due cavalcatori.
-Sí sufre, a lo que yo creo -respondió la princesa-; y también sé que no será menester mandárselo al señor mi escudero, que él es tan cortés y tan cortesano que no consentirá que una persona eclesiástica vaya a pie, pudiendo ir a caballo. - Credo che porterà, rispose la principessa, e immagino ancora che non abbisognerà domandarlo due volte al signor mio scudiere, ch'egli è sì gentile e costumato da non permettere che un ecclesiastico se ne vada a piedi quando può andare a cavallo.
-Así es -respondió el barbero. - Così sia, rispose il barbiere,
Y, apeándose en un punto, convidó al cura con la silla, y él la tomó sin hacerse mucho de rogar. Y fue el mal que al subir a las ancas el barbero, la mula, que, en efeto, era de alquiler, que para decir que era mala esto basta, alzó un poco los cuartos traseros y dio dos coces en el aire, que, a darlas en el pecho de maese Nicolás, o en la cabeza, él diera al diablo la venida por don Quijote. Con todo eso, le sobresaltaron de manera que cayó en el suelo, con tan poco cuidado de las barbas, que se le cayeron en el suelo; y, como se vio sin ellas, no tuvo otro remedio sino acudir a cubrirse el rostro con ambas manos y a quejarse que le habían derribado las muelas. Don Quijote, como vio todo aquel mazo de barbas, sin quijadas y sin sangre, lejos del rostro del escudero caído, dijo. e smontando sul fatto offerse la sella al curato che accettò senza farsi molto pregare: ma volle la mala sorte che mentre il barbiere volea montar sulle groppe, la mula ch'era vetturina (e questo basta ch'era cattiva) tirò due calci all'aria sì impetuosi, che se avesse colto maestro Niccolò nel petto o nella testa, gli avrebbe fatto maledire l'ora in cui si era messo in traccia di don Chisciotte. Tale e tanta però fu la sua paura che stramazzò, e la sua barba si svelse: laonde per non essere scoperto fu presto a coprirsi la faccia con ambe le mani, e dolersi come se gli si fosser rotti i denti. Quando vide don Chisciotte quel gruppo di barba senza ganasce e senza che lo scudiere fosse per ciò insanguinato, disse:
-¡Vive Dios, que es gran milagro éste! ¡Las barbas le ha derribado y arrancado del rostro, como si las quitaran aposta. - Viva il cielo che questo è un gran miracolo! gli fu strappata la barba dal viso come se l'avesse avuta posticcia! »
El cura, que vio el peligro que corría su invención de ser descubierta, acudió luego a las barbas y fuese con ellas adonde yacía maese Nicolás, dando aún voces todavía , y de un golpe, llegándole la cabeza a su pecho, se las puso, murmurando sobre él unas palabras, que dijo que era cierto ensalmo apropiado para pegar barbas , como lo verían; y, cuando se las tuvo puestas, se apartó, y quedó el escudero tan bien barbado y tan sano como de antes, de que se admiró don Quijote sobremanera, y rogó al cura que cuando tuviese lugar le enseñase aquel ensalmo; que él entendía que su virtud a más que pegar barbas se debía de estender, pues estaba claro que de donde las barbas se quitasen había de quedar la carne llagada y maltrecha, y que, pues todo lo sanaba, a más que barbas aprovechaba. Il curato, scorgendo il pericolo di tutta la sua invenzione, affrettossi immantinente a raccorla colà dove maestro Niccolò era caduto, e mettendosi la testa di lui fra le gambe, gliela appiccò di nuovo, sussurrando certe parole che disse essere opportune da recitare all'uopo di attaccar barbe come si sarebbe veduto. Riattaccata dunque che la ebbe si discostò, e lasciò lo scudiere sì ben barbato e sano com'era prima, della qual cosa rimase don Chisciotte maravigliato oltre misura; e pregò il curato che a tempo e luogo gl'insegnasse le magiche parole, perché certamente la loro virtù doveva estendersi ad altri mali.
-Así es -dijo el cura, y prometió de enseñársele en la primera ocasión. Rispose il curato che così era per lo appunto; e promise che gli avrebbe insegnato questo ed altri segreti.
Concertáronse que por entonces subiese el cura, y a trechos se fuesen los tres mudando , hasta que llegasen a la venta, que estaría hasta dos leguas de allí. Puestos los tres a caballo, es a saber, don Quijote, la princesa y el cura, y los tres a pie, Cardenio, el barbero y Sancho Panza, don Quijote dijo a la doncella Stabilirono dunque che cavalcasse il curato, e che poi ognuno si desse il cambio di tanto in tanto finché giugnessero all'osteria la quale trovavasi a due leghe di là. Saliti tutti e tre a cavallo, cioè don Chisciotte, la principessa e il curato, restando Cardenio, il barbiere e Sancio Pancia a piedi, don Chisciotte disse alla donzella:
-Vuestra grandeza, señora mía, guíe por donde más gusto le diere. - La grandezza vostra, signora mia, mi conduca per la strada che brama. »
Y, antes que ella respondiese, dijo el licenciado. E prima ch'ella desse risposta il curato soggiunse:
-¿Hacia qué reino quiere guiar la vuestra señoría? ¿Es, por ventura, hacia el de Micomicón? ; que sí debe de ser, o yo sé poco de reinos. - Verso qual regno vuole guidarci la signoria vostra? Mi immagino verso il regno di Micomicone, poiché credo che non vorrà andare altrove, se io pure ho qualche intelligenza di queste cose. »
Ella, que estaba bien en todo, entendió que había de responder que sí; y así, dijo. Dorotea che stavasene sull'avviso di tutto, comprese che avea da rispondere affermativamente, e perciò disse:
-Sí, señor, hacia ese reino es mi camino. - Appunto, o signore, io debbo dirigermi verso quel regno.
-Si así es -dijo el cura-, por la mitad de mi pueblo hemos de pasar, y de allí tomará vuestra merced la derrota de Cartagena , donde se podrá embarcar con la buena ventura; y si hay viento próspero, mar tranquilo y sin borrasca, en poco menos de nueve años se podrá estar a vista de la gran laguna Meona, digo, Meótides , que está poco más de cien jornadas más acá del reino de vuestra grandeza. - Se così è, disse il curato, fa di mestieri che attraversiamo la mia terra, e moverà per quella parte la signoria vostra prendendo la via di Cartagena, dove potrà imbarcarsi con la buona ventura: e se avrà prospero vento, mare tranquillo e senza burrasche, si troverà ella in poco meno di nove anni a vista del gran lago Meone, voglio dire Meotide, che giace distante dal regno della grandezza vostra poco più di cento giornate.
-Vuestra merced está engañado, señor mío -dijo ella-, porque no ha dos años que yo partí dél, y en verdad que nunca tuve buen tiempo, y, con todo eso, he llegado a ver lo que tanto deseaba, que es al señor don Quijote de la Mancha, cuyas nuevas llegaron a mis oídos así como puse los pies en España, y ellas me movieron a buscarle, para encomendarme en su cortesía y fiar mi justicia del valor de su invencible brazo. - Parmi, soggiuns'ella, che vossignoria si inganni perché non sono ancora due anni da che me ne sono partita, e ad onta che non abbia avuto la sorte di navigare con prospero vento, pur sono giunta a vedere ciò cui miravano le ardenti mie brame, il signor don Chisciotte della Mancia, le cui gesta maravigliose mi si resero note subito che ebbi posto il piede in Ispagna; e furono esse che m'indussero a farne ricerca per mettermi sotto le ali della sua protezione affidando la giustizia della causa al suo braccio invincibile.
-No más cesen mis alabanzas -dijo a esta sazón don Quijote-, porque soy enemigo de todo género de adulación; y, aunque ésta no lo sea , todavía ofenden mis castas orejas semejantes pláticas. Lo que yo sé decir, señora mía, que ora tenga valor o no, el que tuviere o no tuviere se ha de emplear en vuestro servicio hasta perder la vida; y así, dejando esto para su tiempo, ruego al señor licenciado me diga qué es la causa que le ha traído por estas partes, tan solo, y tan sin criados, y tan a la ligera, que me pone espanto. - Basta, basta, cessino le mie lodi, disse a tal punto don Chisciotte, giacché son nemico dichiarato di ogni adulazione: e sebbene in questo vossignoria non mi aduli, nondimeno restano offesi i miei orecchi da somiglianti discorsi. Ciò di che posso assicurarvi, signora mia, si è che ad ogni costo io mi adoprerò a favorir la vostra causa, se anche ne andasse la vita; ma riservando ciò a miglior tempo, prego il signor curato che mi faccia sapere la cagione che a queste parti il condusse così solo, senza servitore, e con vestiti sì leggeri che al vederli io ne spasimo.
-A eso yo responderé con brevedad -respondió el cura-, porque sabrá vuestra merced, señor don Quijote, que yo y maese Nicolás, nuestro amigo y nuestro barbero, íbamos a Sevilla a cobrar cierto dinero que un pariente mío que ha muchos años que pasó a Indias me había enviado, y no tan pocos que no pasan de sesenta mil pesos ensayados, que es otro que tal; y, pasando ayer por estos lugares, nos salieron al encuentro cuatro salteadores y nos quitaron hasta las barbas; y de modo nos las quitaron, que le convino al barbero ponérselas postizas; y aun a este mancebo que aquí va -señalando a Cardenio- le pusieron como de nuevo. Y es lo bueno que es pública fama por todos estos contornos que los que nos saltearon son de unos galeotes que dicen que libertó, casi en este mesmo sitio, un hombre tan valiente que, a pesar del comisario y de las guardas, los soltó a todos; y, sin duda alguna, él debía de estar fuera de juicio, o debe de ser tan grande bellaco como ellos, o algún hombre sin alma y sin conciencia, pues quiso soltar al lobo entre las ovejas, a la raposa entre las gallinas, a la mosca entre la miel ; quiso defraudar la justicia, ir contra su rey y señor natural, pues fue contra sus justos mandamientos. Quiso, digo, quitar a las galeras sus pies , poner en alboroto a la Santa Hermandad, que había muchos años que reposaba; quiso, finalmente, hacer un hecho por donde se pierda su alma y no se gane su cuerpo. - Risponderò brevemente, disse il curato, perché saprà la signoria vostra, signor don Chisciotte, ch'io e maestro Niccolò, nostro amico e barbiere, che ce ne andavamo a Siviglia a riscuotere certo danaro mandatomi da un tal mio parente che da molti anni passò nelle Indie, e non erano meno di sessantamila pezzi duri, né sono bagattelle: ora sappia che passato ieri per questi luoghi quattro assassini ci assalirono spogliandoci di ogni cosa e perfino delle barbe, e ce le strapparono in modo che convenne metterne al barbiere una posticcia, e conciarono assai male anche questo giovinotto (ed accennò Cardenio) che qua vedete; ed il peggio si è che corre voce in questi dintorni, che quelli che ci assalirono furono galeotti, i quali quasi in questo medesimo sito furono liberati per opera di un uomo sommamente valoroso che li ha sciolti in onta al commissario ed alle guardie che li custodivano. Costui dovea certamente esser uomo privo di senno, o qualche furfante come loro, o una persona senz'anima e senza coscienza, poiché volle mettere il lupo nell'ovile, la volpe fra le galline, la mosca nel mele; e così frodare la giustizia, opporsi al re suo signore naturale, facendo fronte ai suoi giusti comandi, privare le galere delle braccia occorrenti, rimettere in movimento la Santa Ermandada, che da molto tempo se ne stava in riposo, e commettere in fine un'azione che tornerà a danno dell'anima sua ed a grave pregiudizio della sua persona. »
Habíales contado Sancho al cura y al barbero la aventura de los galeotes, que acabó su amo con tanta gloria suya, y por esto cargaba la mano el cura refiriéndola, por ver lo que hacía o decía don Quijote; al cual se le mudaba la color a cada palabra, y no osaba decir que él había sido el libertador de aquella buena gente. Avea Sancio fatta sapere al curato ed al barbiere l'avventura dei galeotti condotta a fine dal suo padrone con tanta gloria, e per questo andava il curato ripetendola con tratti ben forti per vedere ciò che ne facesse o dicesse don Chisciotte, il quale cangiavasi di colore ad ogni parola, né osava dire ch'egli era stato il liberatore di quella buona gente.
-Éstos, pues -dijo el cura-, fueron los que nos robaron; que Dios, por su misericordia, se lo perdone al que no los dejó llevar al debido suplicio . - Questi, conchiuse il curato, furono quelli che ci hanno assassinato; ma Dio perdoni a colui ch'è stato causa che non fossero strascinati al meritato supplizio. »