Don Quijote de la Mancha
         de Miguel de Cervantes Saavedra
Edición bilingüe, español-italiano, en textos paralelos
Edizione bilingue Spagnolo-Italiana, in testi paralleli
Traducción: Ed. de Edoardo Perino.
Integrado en el sistema MGARCI
P. I- Pró. 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52
P. I- Pró. 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73
Traducción bilingüe al: Alemán Francés Inglés Italiano
I. Capítulo XXX. Que trata de la discreción de la hermosa Dorotea, con otras cosas de mucho gusto y pasatiempo CAPITOLO XXX. DELL'ARTIFIZIO USATO DALLA BELLA DOROTEA CON ALTRE COSE PIACEVOLI E DI TRATTENIMENTO.
No hubo bien acabado el cura, cuando Sancho dijo. Le parole del curato non erano ancora finite, che Sancio disse:
-Pues mía fe, señor licenciado, el que hizo esa fazaña fue mi amo, y no porque yo no le dije antes y le avisé que mirase lo que hacía, y que era pecado darles libertad, porque todos iban allí por grandísimos bellacos. - Vi protesto da galantuomo, signor curato, ch'è stato il mio padrone che ha fatta questa bella prodezza, né mi giovò punto di dirgli e di ripetergli che badasse a quello che faceva, e che era peccato di dare la libertà ai galeotti, perché erano tutti condannati come grandissimi bricconi. »
-¡Majadero! -dijo a esta sazón don Quijote-, a los caballeros andantes no les toca ni atañe averiguar si los afligidos, encadenados y opresos que encuentran por los caminos van de aquella manera, o están en aquella angustia, por sus culpas o por sus gracias; sólo le toca ayudarles como a menesterosos, poniendo los ojos en sus penas y no en sus bellaquerías. Yo topé un rosario y sarta de gente mohína y desdichada, y hice con ellos lo que mi religión me pide, y lo demás allá se avenga; y a quien mal le ha parecido, salvo la santa dignidad del señor licenciado y su honrada persona, digo que sabe poco de achaque de caballería, y que miente como un hideputa y mal nacido; y esto le haré conocer con mi espada, donde más largamente se contiene . Disse allora don Chisciotte: - Non si appartiene per nulla a noi erranti cavalieri di investigare e conoscere se gli afflitti, incatenati ed oppressi ne' quali c'incontriamo, sieno tratti in quel modo, e si trovano in quelle angustie per delitti commessi od altrimenti; bensì è debito nostro di soccorrerli come bisognosi, guardando unicamente a quello che soffrono, e non alle furfanterie delle quali fossero macchiati e colpevoli. Io m'incontrai in un branco di gente tribolata e tapina, ed esercitai verso di essa quello che mi comanda la religione che professo: ci pensi chi ci ha da pensare, e a chi ciò sembrasse malfatto, salva la santa dignità del signor curato e la sua onorevole persona, dico ch'è un ignorante del debito di cavalleria, che mente come malnato, e che son pronto a provarglielo colla spada o come più gli tornasse a grado. »
Y esto dijo afirmándose en los estribos y calándose el morrión; porque la bacía de barbero, que a su cuenta era el yelmo de Mambrino, llevaba colgado del arzón delantero, hasta adobarla del mal tratamiento que la hicieron los galeotes. Ciò detto stringevasi le staffe, e già calava il morione, perché il bacino del barbiere, o com'egli diceva, l'elmo di Mambrino, lo portava appeso all'arcione per farlo racconciare dal maltrattamento che avea sofferto dai galeotti.
Dorotea, que era discreta y de gran donaire, como quien ya sabía el menguado humor de don Quijote y que todos hacían burla dél, sino Sancho Panza, no quiso ser para menos, y, viéndole tan enojado, le dijo. Dorotea che aveva intendimento e molto buon garbo, come quella cui era noto il pazzo umore di don Chisciotte, vedendo che tutti, non eccettuato lo stesso Sancio Pancia, si facevano beffe di lui, non volle essere a meno degli altri e gli disse:
-Señor caballero, miémbresele a la vuestra merced el don que me tiene prometido, y que, conforme a él, no puede entremeterse en otra aventura, por urgente que sea; sosiegue vuestra merced el pecho, que si el señor licenciado supiera que por ese invicto brazo habían sido librados los galeotes, él se diera tres puntos en la boca, y aun se mordiera tres veces la lengua, antes que haber dicho palabra que en despecho de vuestra merced redundara. - Signor cavaliere, si rammenti la signoria vostra il favore che mi ha promesso: ella per essere fedele alla sua parola non dee occuparsi di altra avventura per urgente che sia; si calmi, ché se stato fosse a cognizione del signor curato che i galeotti ebbero libertà mercé quell'invitto suo braccio, avrebbesi fatto tre cuciture alla bocca e tre volte sarebbesi morsicato la lingua, anziché proferire parola che possa tornare in aggravio di vossignoria.
-Eso juro yo bien -dijo el cura-, y aun me hubiera quitado un bigote . - Giuro, disse il curato, che così saria passata la cosa, e piuttosto mi sarei anche pelata una delle mie basette.
-Yo callaré, señora mía -dijo don Quijote-, y reprimiré la justa cólera que ya en mi pecho se había levantado, y iré quieto y pacífico hasta tanto que os cumpla el don prometido; pero, en pago deste buen deseo, os suplico me digáis, si no se os hace de mal, cuál es la vuestra cuita y cuántas, quiénes y cuáles son las personas de quien os tengo de dar debida, satisfecha y entera venganza . - Io la farò finita, signora mia, rispose don Chisciotte, rintuzzerò la giusta collera che già nel mio petto erasi concitata, e mi conserverò quieto e pacifico, finché abbia adempiuto con voi il contratto dovere: ma in compenso di tale mia determinazione vi supplico narrarmi se non vi dispiace, la vostra sventura, e quali e quante sieno le persone delle quali debbo darvi compita e intera satisfazione.
-Eso haré yo de gana -respondió Dorotea-, si es que no os enfadan oír lástimas y desgracias. - Lo farò ben volentieri, rispose Dorotea, quando però non v'infastidisca di udire un racconto di miserie e di sciagure.
-No enfadará, señora mía -respondió don Quijote. - « Ciò non può accadere, o signora mia, rispose don Chisciotte.
A lo que respondió Dorotea. E Dorotea soggiunse:
-Pues así es, esténme vuestras mercedes atentos. - Poiché così è, mi prestino ora attenzione le signorie vostre. »
No hubo ella dicho esto, cuando Cardenio y el barbero se le pusieron al lado, deseosos de ver cómo fingía su historia la discreta Dorotea; y lo mismo hizo Sancho, que tan engañado iba con ella como su amo. Y ella, después de haberse puesto bien en la silla y prevenídose con toser y hacer otros ademanes, con mucho donaire, comenzó a decir desta manera Cardenio e il barbiere se le posero accanto desiderosi di udire come la giudiziosa Dorotea fingesse la sua istoria; e lo stesso fece Sancio che rispetto a lei vivea nell'inganno medesimo del suo padrone. Essa, dopo essersi bene assettata in sella, e premesso un poco di tossire con altri graziosi gesti, cominciò con molto bel garbo a parlare nella seguente maniera:
-« Primeramente, quiero que vuestras mercedes sepan, señores míos, que a mí me llaman.... « Bramo prima di tutto che sappiano le signorie vostre, padroni miei, che il mio nome si è... »
Y detúvose aquí un poco, porque se le olvidó el nombre que el cura le había puesto; pero él acudió al remedio, porque entendió en lo que reparaba, y dijo. e qui s'interruppe un cotal poco per essersi dimenticato il nome che le avea posto il curato: ma egli fu pronto ad aiutarla dicendo:
-No es maravilla, señora mía, que la vuestra grandeza se turbe y empache contando sus desventuras, que ellas suelen ser tales, que muchas veces quitan la memoria a los que maltratan, de tal manera que aun de sus mesmos nombres no se les acuerda, como han hecho con vuestra gran señoría, que se ha olvidado que se llama la princesa Micomicona , legítima heredera del gran reino Micomicón; y con este apuntamiento puede la vuestra grandeza reducir ahora fácilmente a su lastimada memoria todo aquello que contar quisiere. - Non è meraviglia, signora mia, che la grandezza vostra si turbi e s'imbarazzi nel racconto delle sue dissavventure; ché suole alcune volte accaderne di tali che tolgono la memoria a coloro che vengono da esse percossi, per modo che si dimentichino sino del proprio nome, come accade a vossignoria, la quale non si ricorda più che si chiama la regina Micomicona, legittima erede del gran regno di Micomicone; ma ora chiamata a sé stessa potrà la signoria vostra far tornare alla sua travagliata memoria tutto quello che ci vorrà raccontare.
-Así es la verdad -respondió la doncella-, y desde aquí adelante creo que no será menester apuntarme nada, que yo saldré a buen puerto con mi verdadera historia. « La cual es que el rey mi padre, que se llama Tinacrio el Sabidor , fue muy docto en esto que llaman el arte mágica, y alcanzó por su ciencia que mi madre, que se llamaba la reina Jaramilla, había de morir primero que él, y que de allí a poco tiempo él también había de pasar desta vida y yo había de quedar huérfana de padre y madre. Pero decía él que no le fatigaba tanto esto cuanto le ponía en confusión saber, por cosa muy cierta, que un descomunal gigante , señor de una grande ínsula, que casi alinda con nuestro reino, llamado Pandafilando de la Fosca Vista (porque es cosa averiguada que, aunque tiene los ojos en su lugar y derechos, siempre mira al revés, como si fuese bizco, y esto lo hace él de maligno y por poner miedo y espanto a los que mira); digo que supo que este gigante, en sabiendo mi orfandad, había de pasar con gran poderío sobre mi reino y me lo había de quitar todo, sin dejarme una pequeña aldea donde me recogiese; pero que podía escusar toda esta ruina y desgracia si yo me quisiese casar con él; mas, a lo que él entendía, jamás pensaba que me vendría a mí en voluntad de hacer tan desigual casamiento; y dijo en esto la pura verdad, porque jamás me ha pasado por el pensamiento casarme con aquel gigante, pero ni con otro alguno , por grande y desaforado que fuese. Dijo también mi padre que, después que él fuese muerto y viese yo que Pandafilando comenzaba a pasar sobre mi reino, que no aguardase a ponerme en defensa, porque sería destruirme, sino que libremente le dejase desembarazado el reino , si quería escusar la muerte y total destruición de mis buenos y leales vasallos, porque no había de ser posible defenderme de la endiablada fuerza del gigante ; sino que luego, con algunos de los míos, me pusiese en camino de las Españas, donde hallaría el remedio de mis males hallando a un caballero andante, cuya fama en este tiempo se estendería por todo este reino, el cual se había de llamar, si mal no me acuerdo, don Azote o don Gigote. » - Quest'è vero, rispose la donzella, e abbiate di certo che di qui innanzi non sarà duopo rammentarmi cosa veruna, perché io condurrò a buon termine la verace mia istoria. Proseguo intanto a dirvi che il re mio padre, che si chiamava Trinacrio il saggio, fu esperto assai nella così detta arte magica, per la quale previde che mia madre chiamata la regina Sciaramaglia doveva morire prima di lui, e ch'egli poco dopo sottoposto sarebbe alla stessa sorte, di maniera che io era destinata a restar orfana di padre e di madre. Il buon uomo non era tanto per questo travagliato, quanto per sapere infallantemente che uno smisurato gigante, signore di una grande isola quasi confinante col nostro regno, chiamato Pantafilando dalla Fosca Vista (giacché quantunque abbia gli occhi a suo luogo e dritti, guarda sempre al rovescio come se fosse guercio, e questo fa per ispaventare chi lo mira), quando avesse notizia della mia orfanezza invaderebbe con esercito poderoso il regno mio per appropriarselo tutto senza lasciarmi pur una terra dove ritirarmi. Giunse egualmente a sapere che io poteva sottrarmi da tanta sventura se avessi voluto accasarmi con lui, ma prevedeva che non avrei acconsentito a sì disuguale matrimonio, e in ciò disse il vero, perché neppure mi passò per mente di farmi sposa non solo con quel gigante, ma neppure con verun'altro per smisurato che fosse. Però mi diceva mio padre che dopo la sua morte, quand'io vedessi che Pantafilando cominciasse ad invadere il mio regno, mi astenessi da ogni difesa, perché era lo stesso che annichilarmi: che anzi gli lasciassi in pieno potere il regno se volevo sottrarre alla morte me e i miei buoni fedeli vassalli; giacché non era possibile difendermi dalla diabolica forza del gigante se non se dirigendomi in compagnia di alcuni fedeli miei verso le Spagne dove avrebbero avuto rimedio i miei mali, trovando un cavaliere errante, la cui fama in quel tempo sarebbesi dilatata per tutto questo regno, ed il quale dovea chiamarsi, se mal non mi oppongo, don Azote, o don Gigote.
-Don Quijote diría, señora -dijo a esta sazón Sancho Panza-, o, por otro nombre, el Caballero de la Triste Figura. - Dovete dire don Chisciotte, signora, soggiunse a questo punto Sancio Pancia, o con altro nome il cavaliere dalla Trista Figura.
-Así es la verdad -dijo Dorotea-. « Dijo más que había de ser alto de cuerpo, seco de rostro, y que en el lado derecho, debajo del hombro izquierdo , o por allí junto, había de tener un lunar pardo con ciertos cabellos a manera de cerdas .. - Questo è vero, ripigliò Dorotea: e disse anche di più, che dovea essere di alta corporatura, secco nel viso, e che dal lato destro sotto all'omero manco, e quivi accanto, aver dovea un neo bigio con certi peli a guisa di setole. »
En oyendo esto don Quijote, dijo a su escudero Don Chisciotte ciò udendo disse al suo scudiere:
-Ten aquí, Sancho, hijo, ayúdame a desnudar, que quiero ver si soy el caballero que aquel sabio rey dejó profetizado . - Vien qua figliuolo Sancio, assistimi a spogliarmi, che voglio vedere se il cavaliere sono io da quel savio re profetizzato.
-Pues, ¿para qué quiere vuestra merced desnudarse? -dijo Dorotea. - E perché vuole spogliarsi vossignoria? disse Dorotea.
-Para ver si tengo ese lunar que vuestro padre dijo -respondió don Quijote. - Per vedere se ho cotesto neo ricordato da vostro padre, rispose don Chisciotte.
-No hay para qué desnudarse -dijo Sancho-, que yo sé que tiene vuestra merced un lunar desas señas en la mitad del espinazo, que es señal de ser hombre fuerte. - Non serve che vossignoria si spogli, disse Sancio, ch'io so benissimo ch'ella ne ha uno di questa fatta in mezzo al filo della schiena, ch'è segno di essere uomo forte.
-Eso basta -dijo Dorotea-, porque con los amigos no se ha de mirar en pocas cosas, y que esté en el hombro o que esté en el espinazo, importa poco; basta que haya lunar, y esté donde estuviere, pues todo es una mesma carne; y, sin duda, acertó mi buen padre en todo, y yo he acertado en encomendarme al señor don Quijote, que él es por quien mi padre dijo, pues las señales del rostro vienen con las de la buena fama que este caballero tiene no sólo en España, pero en toda la Mancha , pues apenas me hube desembarcado en Osuna, cuando oí decir tantas hazañas suyas, que luego me dio el alma que era el mesmo que venía a buscar. - Ciò basta, disse Dorotea; perché cogli amici non si deve cercare il pelo nell'uovo, e trovisi nell'omero o sulla spina poco importa: basta che il neo vi sia, e sia poi ove si vuole che tutto è una medesima carne. Il mio buon genitore senza dubbio colse nel segno appuntino, ed io non vado errata nel raccomandarmi al signor don Chisciotte, essendo l'uomo predetto dal padre mio, perché i segnali del viso vengono accompagnati dalla celebrità che vanta questo cavaliere non pure in Ispagna, ma eziandio per tutta la Mancia; perché appena sbarcata in Ossuna intesi a parlare di tante sue prodezze che il cuore m'indovinò lui essere quel desso ch'io andava cercando.
-Pues, ¿cómo se desembarcó vuestra merced en Osuna, señora mía -preguntó don Quijote-, si no es puerto de mar. - Ma come sbarcò vossignoria in Ossuna, domandò don Chisciotte, se non è porto di mare? »
Mas, antes que Dorotea respondiese, tomó el cura la mano y dijo. Prima che Dorotea rispondesse, il curato prese la parola e disse:
-Debe de querer decir la señora princesa que, después que desembarcó en Málaga, la primera parte donde oyó nuevas de vuestra merced fue en Osuna . - Dee la signora principessa aver voluto dire che sbarcò in Malaga, ma poi fu in Ossuna la prima volta che sentì parlare di vossignoria.
-Eso quise decir -dijo Dorotea. - Così volli dire per l'appunto, soggiunse Dorotea.
-Y esto lleva camino -dijo el cura-, y prosiga vuestra majestad adelante. - E questo è credibile, soggiunse il curato; e ora prosegua la maestà vostra.
-No hay que proseguir -respondió Dorotea-, sino que, finalmente, mi suerte ha sido tan buena en hallar al señor don Quijote, que ya me cuento y tengo por reina y señora de todo mi reino, pues él, por su cortesía y magnificencia, me ha prometido el don de irse conmigo dondequiera que yo le llevare, que no será a otra parte que a ponerle delante de Pandafilando de la Fosca Vista, para que le mate y me restituya lo que tan contra razón me tiene usurpado que todo esto ha de suceder a pedir de boca , pues así lo dejó profetizado Tinacrio el Sabidor, mi buen padre; el cual también dejó dicho y escrito en letras caldeas, o griegas , que yo no las sé leer, que si este caballero de la profecía, después de haber degollado al gigante, quisiese casarse conmigo, que yo me otorgase luego sin réplica alguna por su legítima esposa, y le diese la posesión de mi reino, junto con la de mi persona . - Non occorre che io dica altro, ripigliò Dorotea, se non che la mia sorte fu sì felice che mi avvenni nel signor don Chisciotte, ond'è che già mi tengo regina e dominatrice di tutto il mio regno, avendomi egli promesso per sua cortesia e magnificenza di venir meco dovunque lo condurrò: né sarà altrove che a fronte di Pantafilando dalla Fosca Vista, perché lo uccida, e mi faccia restituire ciò che m'ha usurpato contro ogni diritto: e cederà tutto ciò come desideriamo, essendo questa la profezia del savio Trinacrio mio buon padre, il quale lasciò scritto altresì in lettere greche e calde, che io non so leggere, che se questo cavaliere della profezia dopo aver tagliata la testa al gigante volesse farsi mio sposo, io lo accettassi senza replicare parola, dandogli il possesso del mio regno congiuntamente a quello della mia persona.
-¿Qué te parece, Sancho amigo? -dijo a este punto don Quijote-. ¿No oyes lo que pasa? ¿No te lo dije yo? Mira si tenemos ya reino que mandar y reina con quien casar . - Che ti sembra, amico Sancio? disse don Chisciotte a tal passo; l'odi tu? non tel diss'io? noi già abbiamo un regno da comandare, e una regina da fare nostra sposa.
-¡Eso juro yo -dijo Sancho - para el puto que no se casare en abriendo el gaznatico al señor Pandahi lado! Pues, ¡monta que es mala la reina! ¡Así se me vuelvan las pulgas de la cama . - Così è veramente, soggiunse Sancio, e sarebbe un gran furfante quello che non facesse un tal matrimonio subito dopo aver tagliate le canne della gola al signor Pantafilando. Cospetto! forse che la regina non è bella? Così fossero tutte le pulci del mio letto! »
Y, diciendo esto, dio dos zapatetas en el aire, con muestras de grandísimo contento, y luego fue a tomar las riendas de la mula de Dorotea, y, haciéndola detener, se hincó de rodillas ante ella, suplicándole le diese las manos para besárselas, en señal que la recibía por su reina y señora . ¿Quién no había de reír de los circustantes, viendo la locura del amo y la simplicidad del criado? En efecto, Dorotea se las dio, y le prometió de hacerle gran señor en su reino, cuando el cielo le hiciese tanto bien que se lo dejase cobrar y gozar. Agradecióselo Sancho con tales palabras que renovó la risa en todos. Nel dire questo spiccò due salti di allegrezza, poi corse a tenere per le redini la mula cavalcata da Dorotea; fattala fermare si buttò ginocchioni dinanzi a lei, supplicandola che le porgesse la mano per baciargliela in prova che già la teneva per sua regina e signora. Chi poteva tra gli astanti trattenersi dal ridere vedendo la pazzia del padrone e la dabbenaggine del servitore? Dorotea gli porse la mano, promettendogli di farlo gran signore del suo regno quando le si concedesse tanto bene dal cielo, e ne potesse godere. Sancio rese grazie con tali e tante espressioni che fecero rinnovare universalmente le risa.
-Ésta, señores -prosiguió Dorotea-, es mi historia sólo resta por deciros que de cuanta gente de acompañamiento saqué de mi reino no me ha quedado sino sólo este buen barbado escudero, porque todos se anegaron en una gran borrasca que tuvimos a vista del puerto, y él y yo salimos en dos tablas a tierra, como por milagro; y así, es todo milagro y misterio el discurso de mi vida, como lo habréis notado. Y si en alguna cosa he andado demasiada, o no tan acertada como debiera, echad la culpa a lo que el señor licenciado dijo al principio de mi cuento que los trabajos continuos y extraordinarios quitan la memoria al que los padece. « Questa, o signori, seguitò poi Dorotea, è la mia istoria, né altro mi resta a dirvi se non che di tutta la gente che trassi meco dal regno mio, altri non mi rimase che questo barbato scudiere, perché si annegarono gli altri per una gran burrasca che ci colse a vista del porto. Egli ed io prendemmo terra, si può dire per miracolo, sopra due tavole dell'infranto legno; e miracolo e mistero può ben chiamarsi il corso della mia vita, come avete sentito. Se in qualche parte del mio racconto mi avete trovata noiosa o di poco buon garbo, incolpatene, come ben disse il signor curato al principio della mia narrazione, gli straordinari e non interrotti travagli che tolgono la memoria a chi li patisce.
-Ésa no me quitarán a mí, ¡oh alta y valerosa señora! -dijo don Quijote-, cuantos yo pasare en serviros, por grandes y no vistos que sean; y así, de nuevo confirmo el don que os he prometido, y juro de ir con vos al cabo del mundo, hasta verme con el fiero enemigo vuestro, a quien pienso, con el ayuda de Dios y de mi brazo, tajar la cabeza soberbia con los filos desta... no quiero decir buena espada, merced a Ginés de Pasamonte, que me llevó la mía . - Non toglieranno però a me, alta e valorosa signora, disse don Chisciotte, la memoria di affrontare, come ho promesso, in servigio vostro i pericoli, per grandi e inusitati che sieno; e vi confermo nuovamente quanto promisi, e giuro di seguitarvi sino in capo al mondo, purché arrivi a cimentarmi col vostro nemico cui, coll'assistenza del cielo e di questo mio braccio, troncherò la superba testa con questa che non voglio dir buona spada, poiché Gines Passamonte m'ha rubata la mia. »
Esto dijo entre dientes, y prosiguió diciendo. Queste ultime parole le pronunziò fra' denti, e proseguì poi:
-Y después de habérsela tajado y puéstoos en pacífica posesión de vuestro estado, quedará a vuestra voluntad hacer de vuestra persona lo que más en talante os viniere; porque, mientras que yo tuviere ocupada la memoria y cautiva la voluntad, perdido el entendimiento , a aquella..., y no digo más, no es posible que yo arrostre , ni por pienso, el casarme, aunque fuese con el ave fénix . - Dopo di aver recisa quella testa e posta voi nel pacifico possedimento del vostro Stato, sarete libera di disporre della vostra persona come vi sarà più in grado; perché avendo io impegnata la memoria, prigioniera la volontà, perduto l'intendimento per quella... ed altro non dico: no, non è possibile ch'io volga il pensiero a maritaggi neppure per sogno, quando anche fosse con l'unica Fenice. »
Parecióle tan mal a Sancho lo que últimamente su amo dijo acerca de no querer casarse, que, con grande enojo, alzando la voz, dijo. Parve a Sancio sì male ciò che da ultimo disse il suo padrone del non voler pigliar moglie, che montato in gran collera alzò la voce e disse:
-Voto a mí, y juro a mí, que no tiene vuestra merced, señor don Quijote, cabal juicio. Pues, ¿cómo es posible que pone vuestra merced en duda el casarse con tan alta princesa como aquésta? ¿Piensa que le ha de ofrecer la fortuna, tras cada cantillo, semejante ventura como la que ahora se le ofrece? ¿Es, por dicha, más hermosa mi señora Dulcinea? No, por cierto, ni aun con la mitad, y aun estoy por decir que no llega a su zapato de la que está delante . Así, noramala alcanzaré yo el condado que espero, si vuestra merced se anda a pedir cotufas en el golfo . Cásese, cásese luego, encomiéndole yo a Satanás, y tome ese reino que se le viene a las manos de vobis, vobis , y, en siendo rey, hágame marqués o adelantado, y luego, siquiera se lo lleve el diablo todo. - Giuro per Satanasso, che vossignoria, signor don Chisciotte, non ha un'oncia di cervello. Com'è possibile ch'ella rifiuti di accasarsi con sì alta principessa come si è questa? Suppone ella forse che la fortuna le possa offrire ogni quarto d'ora di simiglianti venture? è forse più bella la signora Dulcinea? No per certo, nemmeno per metà, e sto quasi per dire che non è degna di baciare le scarpe a questa che ci sta ora davanti. Se vossignoria vorrà pescare tartufi nel mare andrà in fumo la contea che aspetto: eh! si mariti, si mariti sul fatto, faccia il diavolo quel che sa fare, acchiappi questo regno che le viene a bocca baciata da vobis vobis, e quando è diventato re mi faccia marchese o contestabile, e poi crepi chi avrà invidia del nostro bene. »
Don Quijote, que tales blasfemias oyó decir contra su señora Dulcinea, no lo pudo sufrir, y, alzando el lanzón, sin hablalle palabra a Sancho y sin decirle esta boca es mía, le dio tales dos palos que dio con él en tierra; y si no fuera porque Dorotea le dio voces que no le diera más, sin duda le quitara allí la vida. Don Chisciotte sentendo proferire sì grosse bestemmie contro la sua signora Dulcinea non poté tollerare; ed alzando il lancione, senza rispondere a Sancio una sola parola, e senza dirgli questa bocca è mia, gli diede due sì forti bastonate che il poveretto stramazzò quanto era lungo, e se Dorotea con un grido non lo pregava di trattenersi, lo avrebbe sicuramente lasciato morto.
-¿Pensáis -le dijo a cabo de rato-, villano ruin, que ha de haber lugar siempre para ponerme la mano en la horcajadura , y que todo ha de ser errar vos y perdonaros yo? Pues no lo penséis, bellaco descomulgado, que sin duda lo estás, pues has puesto lengua en la sin par Dulcinea . ¿Y no sabéis vos, gañán, faquín, belitre , que si no fuese por el valor que ella infunde en mi brazo , que no le tendría yo para matar una pulga? Decid, socarrón de lengua viperina, ¿y quién pensáis que ha ganado este reino y cortado la cabeza a este gigante, y héchoos a vos marqués, que todo esto doy ya por hecho y por cosa pasada en cosa juzgada , si no es el valor de Dulcinea, tomando a mi brazo por instrumento de sus hazañas? Ella pelea en mí, y vence en mí, y yo vivo y respiro en ella, y tengo vida y ser. ¡Oh hideputa bellaco, y cómo sois desagradecido que os veis levantado del polvo de la tierra a ser señor de título , y correspondéis a tan buena obra con decir mal de quien os la hizo. - Pensi tu, gli disse poi, manigoldo villano, di potermi a tuo talento mettere le mani davanti, e che il tuo ufficio sia sempre quello di offendermi ed il mio di perdonarti? Non farti a crederlo, vigliacco scomunicato, che tale ben sei per avere oltraggiato la senza pari signora Dulcinea. Non sai, zotico e ad un tempo furbo e bifolco, che io non varrei nemmeno contro una pulce se colei non infondesse valore al mio braccio? Dimmi volpone della lingua di vipera, e chi pensi tu che abbia guadagnato questo regno, tagliata la testa a questo gigante, e te fatto marchese (che tutto questo lo do per faccenda bella e finita) se non se il volere di Dulcinea, servendosi del mio braccio per istrumento delle sue imprese? Essa combatte in me, in me riporta vittoria; ed io vivo e respiro in lei, e da lei mi viene vigore ed assistenza. Ah furfante! ah ingrato! ecco di qual maniera poiché ti sollevai dalla polvere e ti vidi diventato signore titolato, corrispondi a chi ti imparte i benefizi! »
No estaba tan maltrecho Sancho que no oyese todo cuanto su amo le decía, y, levantándose con un poco de presteza, se fue a poner detrás del palafrén de Dorotea, y desde allí dijo a su amo. Non era Sancio così malconcio da non sentire ciò che gli diceva il padrone; però alzandosi alla meglio si pose dietro al palafreno di Dorotea, e di là si fece a rispondergli:
-Dígame, señor si vuestra merced tiene determinado de no casarse con esta gran princesa, claro está que no será el reino suyo; y, no siéndolo, ¿qué mercedes me puede hacer? Esto es de lo que yo me quejo; cásese vuestra merced una por una con esta reina, ahora que la tenemos aquí como llovida del cielo, y después puede volverse con mi señora Dulcinea; que reyes debe de haber habido en el mundo que hayan sido amancebados . En lo de la hermosura no me entremeto; que, en verdad, si va a decirla, que entrambas me parecen bien, puesto que yo nunca he visto a la señora Dulcinea. - Favorisca dirmi vossignoria: se ella ha deliberato di non pigliare per moglie questa gran principessa, è così evidente che non diverrà padrone del suo regno: e non essendolo che favori mi potrà mai impartire? Questo è il mio dolore: eh! si faccia sposo alla prima con questa regina, ora che l'abbiamo qui come piovuta dal cielo; e poi chi le impedisce di non poter tornare alla signora Dulcinea? poiché vi debbono pur esser stati nel mondo dei re che tennero questo modo: e quanto poi alla bellezza, non dico parole, ma se ho da confessare il vero, mi sembrano belle ambedue, tuttoché io non abbia veduta per anco la signora Dulcinea.
-¿Cómo que no la has visto, traidor blasfemo? -dijo don Quijote-. Pues, ¿no acabas de traerme ahora un recado de su parte. - Come, disse don Chisciotte, fellone bestemmiatore? Non mi hai tu recato testé una sua ambasciata?
-Digo que no la he visto tan despacio -dijo Sancho- que pueda haber notado particularmente su hermosura y sus buenas partes punto por punto; pero así, a bulto, me parece bien. - S'intende, rispose Sancio, che non ho avuto agio di conoscerne i pregi particolarmente e a puntino; però nel suo tutt'insieme mi par bella.
-Ahora te disculpo -dijo don Quijote-, y perdóname el enojo que te he dado, que los primeros movimientos no son en manos de los hombres. - Ora ti compatisco, disse don Chisciotte, e ti chieggo scusa del dispiacere che ti ho fatto; ma non è in potere degli uomini il raffrenare i primi movimenti.
-Ya yo lo veo -respondió Sancho-; y así, en mí la gana de hablar siempre es primero movimiento , y no puedo dejar de decir, por una vez siquiera, lo que me viene a la lengua. - Questo lo veggo pur troppo, rispose Sancio; e in me il primo movimento è sempre quello di chiacchierare, e non posso intralasciare di far sentire quanto mi viene sulla lingua.
-Con todo eso -dijo don Quijote-, mira, Sancho, lo que hablas, porque tantas veces va el cantarillo a la fuente..., y no te digo más. - Con tutto ciò, rispose don Chisciotte, guarda, o Sancio, come parli; perché tante volte torna la gatta al lardo che... di più non dico.
-Ahora bien -respondió Sancho-, Dios está en el cielo, que ve las trampas, y será juez de quién hace más mal yo en no hablar bien, o vuestra merced en obrallo . - Ho inteso, rispose Sancio; ma il signore vede gl'inganni, e sarà giudice di chi farà maggior male, o io nel non parlar bene, o vossignoria nel non operarlo.
-No haya más -dijo Dorotea- corred, Sancho, y besad la mano a vuestro señor, y pedilde perdón, y de aquí adelante andad más atentado en vuestras alabanzas y vituperios , y no digáis mal de aquesa señora Tobosa, a quien yo no conozco si no es para servilla, y tened confianza en Dios, que no os ha de faltar un estado donde viváis como un príncipe. - Basta così, disse Dorotea: or via, Sancio, baciate la mano al vostro padrone, chiedetegli scusa, e siate quind'innanzi meglio avvertito nell'impartire le vostre lodi ed i vostri biasimi; né dite male della signora Dulcinea del Toboso, che non conosco se non per dichiararmele serva, e poi abbiate fidanza in Dio che non vi mancherà uno stato da vivere da principe. »
Fue Sancho cabizbajo y pidió la mano a su señor, y él se la dio con reposado continente ; y, después que se la hubo besado, le echó la bendición, y dijo a Sancho que se adelantasen un poco, que tenía que preguntalle y que departir con él cosas de mucha importancia. Hízolo así Sancho y apartáronse los dos algo adelante, y díjole don Quijote. Se ne andò Sancio a capo chino a dire a don Chisciotte che gli porgesse la mano; ei gliela stese con molta gravità, e, presala, la baciò e, baciata che la ebbe, don Chisciotte gli diede la sua benedizione, ordinandogli di appartarsi alcun poco con lui per conferire d'importantissimi affari. Obbedì Sancio, e condottisi in disparte ambedue, don Chisciotte gli disse:
-Después que veniste, no he tenido lugar ni espacio para preguntarte muchas cosas de particularidad acerca de la embajada que llevaste y de la respuesta que trujiste; y ahora, pues la fortuna nos ha concedido tiempo y lugar, no me niegues tú la ventura que puedes darme con tan buenas nuevas. - Da poi che ritornasti non ebbi agio di chiederti di molte particolarità intorno all'ambasceria da te eseguita; ma giacché la sorte ci offre tempo e luogo, non mi toglierai tu il bene che dee in me derivare dalle novelle felici che sarai per darmi.
-Pregunte vuestra merced lo que quisiere -respondió Sancho-, que a todo daré tan buena salida como tuve la entrada. Pero suplico a vuestra merced, señor mío, que no sea de aquí adelante tan vengativo. - Domandi vossignoria ciò che brama, rispose Sancio, che saprò dare principio e fine a ogni cosa; ma la supplico, signor mio, di non essere da qui innanzi tanto vendicativo.
-¿Por qué lo dices, Sancho? -dijo don Quijote. - Perché dici tu questo, o Sancio? gli domandò don Chisciotte.
-Dígolo -respondió- porque estos palos de agora más fueron por la pendencia que entre los dos trabó el diablo la otra noche , que por lo que dije contra mi señora Dulcinea, a quien amo y reverencio como a una reliquia, aunque en ella no lo haya, sólo por ser cosa de vuestra merced. - Lo dico, rispose, perché le bastonate or ora ricevute sono più per la quistione che il diavolo suscitò fra noi due nella scorsa notte, che non per quello che dissi in offesa della signora Dulcinea, ch'è da me amata e venerata come una reliquia, benché tale non sia, ma per la considerazione ch'ella è cosa tutta affatto della signoria vostra.
-No tornes a esas pláticas, Sancho, por tu vida -dijo don Quijote-, que me dan pesadumbre; ya te perdoné entonces, y bien sabes tú que suele decirse a pecado nuevo, penitencia nueva. - Non torniamo, disse don Chisciotte, a cotali cimenti che m'inquietano; io ti ho perdonato frattanto, e sai bene che si suol dire: a nuovo peccato nuova penitenza. »
Mientras esto pasaba, vieron venir por el camino donde ellos iban a un hombre, caballero sobre un jumento, y cuando llegó cerca les pareció que era gitano; pero Sancho Panza, que doquiera que vía asnos se le iban los ojos y el alma, apenas hubo visto al hombre, cuando conoció que era Ginés de Pasamonte, y por el hilo del gitano sacó el ovillo de su asno , como era la verdad, pues era el rucio sobre que Pasamonte venía el cual por no ser conocido y por vender el asno, se había puesto en traje de gitano, cuya lengua y otras muchas sabía muy bien hablar como si fueran naturales suyas. Vióle Sancho y conocióle, y apenas hubo visto y conocido, cuando a grandes voces le dijo:
-¡Ah, ladrón Ginesillo, deja mi prenda, suelta mi vida, no te empaches con mi descanso, deja mi asno, deja mi regalo, huye, puto, auséntate, ladrón, y desampara lo que no es tuyo!
No fueron menester tantas palabras ni baldones, porque a la primera saltó Ginés, y tomando un trote que parecía carrera, en un punto se ausentó y alejó de todos. Sancho llegó a su rucio, y abrazándole le dijo ¿Có mo has estado, bien mío, rucio de mis ojos, compañero mío? Y con esto le besaba y acariciaba como si fuera persona. El asno callaba, y se dejaba besar y acariciar de Sancho sin responderle palabra alguna .
Llegaron todos, y diéronle el parabién del hallazgo del rucio, especialmente Don Quijote, el cual le dijo que no por eso anulaba la póliza de los tres pollinos. Sancho se lo agradeció. En tanto que los dos iban en estas pláticas, dijo el cura a Dorotea que había andado muy discreta, así en el cuento como en la brevedad dél, y en la similitud que tuvo con los de los libros de caballerías. Ella dijo que muchos ratos se había entretenido en leellos, pero que no sabía ella dónde eran las provincias ni puertos de mar, y que así había dicho a tiento que se había desembarcado en Osuna.
Mentre si trattenevano in questi discorsi videro venir per la strada da loro battuta un uomo portato da un asino, e quando fu vicino sembrò loro che fosse un zingaro: ma Sancio Pancia, che al solo vedere asini sentiva fuggirsegli l'anima dagli occhi, appena vide quell'uomo, e subito riconobbe esser egli Gines di Passamonte, e dal filo dello zingaro ritrovò il gomitolo del suo asino, ch'era quel desso cavalcato da Passamonte; il quale per non essere conosciuto e poter vendere l'asino, erasi travestito da zingaro, il cui linguaggio e altre molte cose sapea, come se fosse derivato da quella schiatta. Lo vide Sancio e il conobbe, e non lo ebbe appena adocchiato e riconosciuto, che sclamò:
- Ah Ginesiglio ladrone! rendimi la mia gioia e il mio vanto, abbandona il mio asino, lascia il mio bene, fuggi, scappa malandrino, restituisci la roba che non è tua. » Non vi era d'uopo di tante parole né di tante ingiurie, poiché Gines alla prima smontò, e pigliando un trotto che molto somigliava ad un andar di carriera si allontanò e sparve in un baleno dagli occhi di tutti. Sancio si avvicinò al suo asino, ed abbracciandolo strettamente gli disse: - Come stai, ben mio, asino degli occhi miei, compagno mio? » e con questo lo accarezzava e lo baciava proprio come avrebbe potuto baciare una persona. L'asino stava cheto e lasciavasi baciare ed accarezzare da Sancio senza rispondere alcuna parola. Intanto arrivò tutta la brigata, e ad uno ad uno tutti fecero a Sancio le congratulazioni più vive per aver ritrovato il suo asino, e don Chisciotte specialmente, il quale gli disse che non per questo annullava l'ordine dei tre poledri, della qual cosa gliene rese Sancio vivissime grazie. Mentre questi due fra loro s'intertenevano disse il curato a Dorotea ch'ella aveva spiegata molta bravura sì nella narrazione come nel farla sì breve, e nell'averla configurata sul modello dei libri di cavalleria. E la giovine rispose che molti di quei libri avea letti per passatempo, ma che ignorava del tutto dove fossero le provincie ed i porti di mare, che perciò avea detto a capriccio di essere sbarcata in Ossuna.
-Yo lo entendí así -dijo el cura-, y por eso acudí luego a decir lo que dije, con que se acomodó todo. Pero, ¿no es cosa estraña ver con cuánta facilidad cree este desventurado hidalgo todas estas invenciones y mentiras, sólo porque llevan el estilo y modo de las necedades de sus libros. - Me ne accorsi, replicò il curato, e perciò entrando a parlare per voi tutto ho aggiustato. Ma non è ella strana cosa a vedere quanto facilmente questo sventurato cittadino si beve tutte queste invenzioni e menzogne, solo perché veston lo stile e la somiglianza delle scempiaggini contenute ne' libri suoi?
-Sí es -dijo Cardenio-, y tan rara y nunca vista, que yo no sé si queriendo inventarla y fabricarla mentirosamente, hubiera tan agudo ingenio que pudiera dar en ella. - Sì, disse Cardenio; è cosa tanto singolare che volendo inventarla non so quale ingegno sarebbe sì acuto da trovare ed ordire così bene tante singolarità.
-Pues otra cosa hay en ello -dijo el cura- que fuera de las simplicidades que este buen hidalgo dice tocantes a su locura, si le tratan de otras cosas, discurre con bonísimas razones y muestra tener un entendimiento claro y apacible en todo. De manera que, como no le toquen en sus caballerías, no habrá nadie que le juzgue sino por de muy buen entendimiento. - V'ha anche di più, disse il curato; che dalle semplicità in fuori dette da questo cittadino nelle materie della sua pazzia, negli altri propositi la discorre con sodi ragionamenti, e mostra di avere un intendimento chiaro e a portata di tutti, di maniera che se non gli toccano le sue cavallerie non vi sarà chi nol tenga per un uomo sensato perfettamente. »
En tanto que ellos iban en esta conversación, prosiguió don Quijote con la suya y dijo a Sancho. Intanto che andavano trattenendosi in siffatti discorsi, proseguì don Chisciotte i suoi, e disse a Sancio:
-Echemos, Panza amigo, pelillos a la mar en esto de nuestras pendencias, y dime ahora, sin tener cuenta con enojo ni rencor alguno ¿Dónde, cómo y cuándo hallaste a Dulcinea? ¿Qué hacía? ¿Qué le dijiste? ¿Qué te respondió? ¿Qué rostro hizo cuando leía mi carta? ¿Quién te la trasladó? Y todo aquello que vieres que en este caso es digno de saberse, de preguntarse y satisfacerse, sin que añadas o mientas por darme gusto, ni menos te acortes por no quitármele. - Lasciamo, amico Pancia, ogni risentimento fra noi, e rappacifichiamoci, e dimmi ora senza amarezza o rancore di sorta alcuna: dove e come trovasti tu Dulcinea? che faceva? che le hai tu detto? che ti ha risposto? che cosa notasti nel suo sembiante alla lettura della mia lettera? chi te l'ha copiata? Aggiungi quel più che nel caso presente è degno di sapersi e di domandare per esserne soddisfatti: il tutto senza bugie o menzogne per compiacermi, e senza omissioni che mi possano dispiacere.
-Señor -respondió Sancho-, si va a decir la verdad, la carta no me la trasladó nadie, porque yo no llevé carta alguna. - Signore, volendo io dire la verità avete da sapere, rispose Sancio, che nessuno mi ha copiata la lettera perché io non portai lettera alcuna. »
-Así es como tú dices -dijo don Quijote-, porque el librillo de memoria donde yo la escribí le hallé en mi poder a cabo de dos días de tu partida, lo cual me causó grandísima pena, por no saber lo que habías tú de hacer cuando te vieses sin carta, y creí siempre que te volvieras desde el lugar donde la echaras menos. - Ed è per lo appunto come tu dici, soggiunse don Chisciotte, perché il libro delle memorie dove la scrissi lo trovai presso di me due giorni dopo la tua partenza; di che provai un'amarezza grandissima, non sapendomi figurare come tu potessi regolarti utilmente trovandoti senza lettera; ed ho sempre supposto che te ne saresti tornato addietro per averla. »
-Así fuera -respondió Sancho-, si no la hubiera yo tomado en la memoria cuando vuestra merced me la leyó, de manera que se la dije a un sacristán, que me la trasladó del entendimiento , tan punto por punto, que dijo que en todos los días de su vida, aunque había leído muchas cartas de descomunión, no había visto ni leído tan linda carta como aquélla. - Così avrei fatto, rispose Sancio, se non l'avessi avuta a mente per la lettura che me ne fece vossignoria; di modo che la recitai ad un sagrestano che me la copiò dalla testa parola per parola, soggiungendomi che in tutto il corso della sua vita, benché avesse vedute lettere amorose, non ne aveva udito né letto una tanto pregievole come quella.
-Y ¿tiénesla todavía en la memoria, Sancho? -dijo don Quijote. - L'hai tu, disse don Chisciotte, tuttavia presente alla memoria?
-No, señor -respondió Sancho-, porque después que la di , como vi que no había de ser de más provecho, di en olvidalla. Y si algo se me acuerda, es aquello del sobajada, digo, del soberana señora, y lo último Vuestro hasta la muerte, el Caballero de la Triste Figura. Y, en medio destas dos cosas, le puse más de trecientas almas, y vidas, y ojos míos. - No, signore, rispose Sancio, perché recitata che la ebbi, vedendo che ad altro non poteva servire me la sono dimenticata; e se qualche cosa me ne ricordo, egli è quello della tramenata, voglio dire della sovrana signora; e l'ultimo: « vostro fino alla morte il cavaliere dalla Trista Figura, » e in mezzo a queste due cose vi ho posto più di trecento « anime, vite e occhi miei. »