| I. Capítulo XXXIX. Donde el cautivo cuenta su vida y sucesos | CAPITOLO XXXIX. VITA ED AVVENTURE DELLO SCHIAVO.
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| -« En un lugar de las Montañas de León tuvo principio mi linaje, con quien fue más agradecida y liberal la naturaleza que la fortuna, aunque, en la estrecheza de aquellos pueblos, todavía alcanzaba mi padre fama de rico, y verdaderamente lo fuera si así se diera maña a conservar su hacienda como se la daba en gastalla. Y la condición que tenía de ser liberal y gastador le procedió de haber sido soldado los años de su joventud, que es escuela la soldadesca donde el mezquino se hace franco, y el franco, pródigo; y si algunos soldados se hallan miserables, son como monstruos, que se ven raras veces. Pasaba mi padre los términos de la liberalidad, y rayaba en los de ser pródigo cosa que no le es de ningún provecho al hombre casado, y que tiene hijos que le han de suceder en el nombre y en el ser. Los que mi padre tenía eran tres, todos varones y todos de edad de poder elegir estado. Viendo, pues, mi padre que, según él decía, no podía irse a la mano contra su condición, quiso privarse del instrumento y causa que le hacía gastador y dadivoso, que fue privarse de la hacienda, sin la cual el mismo Alejandro pareciera estrecho. | « C'è nelle montagne di Leone una terra donde trasse origine il mio lignaggio, cui fu più favorevole e benigna la natura che la fortuna, benché a fronte della povertà di quei popoli godesse mio padre la riputazione di ricco: e tale sarebbe stato realmente se tanto si fosse curato di mantenere le sue sostanze, quanto dava opera a mandarle a male. Il carattere di uomo liberale e generoso procedeva in lui dall'essere stato ascritto alla milizia in tempo della sua giovinezza; perché la professione del soldato rende splendido il misero, e prodigo il liberale: e se v'ha chi tra l'armi sia spilorcio, può considerarsi come un mostro che di rado apparisce. Oltrepassava mio padre i confini della liberalità, e cominciava ad eccedere nel modo che nuoce all'uomo che ha moglie e figliuoli, i quali gli hanno a succedere nel nome e nell'essere. Tre ne aveva egli tutti maschi e tutti in età da potersi eleggere da sé stessi uno stato. Vedendo egli che, per quanto diceva, non potea ripararsi dalla sua mala inclinazione, volle togliere da sé lo strumento e la causa che lo avrebbe reso scialacquatore, e ciò fece spropriandosi della sua facoltà.
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| »Y así, llamándonos un día a todos tres a solas en un aposento, nos dijo unas razones semejantes a las que ahora diré ''Hijos, para deciros que os quiero bien, basta saber y decir que sois mis hijos; y, para entender que os quiero mal , basta saber que no me voy a la mano en lo que toca a conservar vuestra hacienda. Pues, para que entendáis desde aquí adelante que os quiero como padre, y que no os quiero destruir como padrastro, quiero hacer una cosa con vosotros que ha muchos días que la tengo pensada y con madura consideración dispuesta. Vosotros estáis ya en edad de tomar estado, o, a lo menos, de elegir ejercicio, tal que, cuando mayores, os honre y aproveche. Y lo que he pensado es hacer de mi hacienda cuatro partes las tres os daré a vosotros, a cada uno lo que le tocare, sin exceder en cosa alguna, y con la otra me quedaré yo para vivir y sustentarme los días que el cielo fuere servido de darme de vida. Pero querría que, después que cada uno tuviese en su poder la parte que le toca de su hacienda, siguiese uno de los caminos que le diré. Hay un refrán en nuestra España, a mi parecer muy verdadero, como todos lo son, por ser sentencias breves sacadas de la luenga y discreta experiencia; y el que yo digo dice "Iglesia, o mar, o casa real" , como si más claramente dijera "Quien quisiere valer y ser rico, siga o la Iglesia, o navegue, ejercitando el arte de la mercancía, o entre a servir a los reyes en sus casas"; porque dicen "Más vale migaja de rey que merced de señor". Digo esto porque querría, y es mi voluntad , que uno de vosotros siguiese las letras, el otro la mercancía, y el otro sirviese al rey en la guerra, pues es dificultoso entrar a servirle en su casa; que, ya que la guerra no dé muchas riquezas, suele dar mucho valor y mucha fama. Dentro de ocho días, os daré toda vuestra parte en dineros, sin defraudaros en un ardite, como lo veréis por la obra. Decid me ahora si queréis seguir mi parecer y consejo en lo que os he propuesto''. Y, mandándome a mí, por ser el mayor, que respondiese, después de haberle dicho que no se deshiciese de la hacienda, sino que gastase todo lo que fuese su voluntad, que nosotros éramos mozos para saber ganarla , vine a concluir en que cumpliría su gusto, y que el mío era seguir el ejercicio de las armas, sirviendo en él a Dios y a mi rey. El segundo hermano hizo los mesmos ofrecimientos, y escogió el irse a las Indias, llevando empleada la hacienda que le cupiese. El menor, y, a lo que yo creo, el más discreto, dijo que quería seguir la Iglesia, o irse a acabar sus comenzados estudios a Salamanca. Así como acabamos de concordarnos y escoger nuestros ejercicios, mi padre nos abrazó a todos, y, con la brevedad que dijo, puso por obra cuanto nos había prometido; y, dando a cada uno su parte, que, a lo que se me acuerda, fueron cada tres mil ducados, en dineros (porque un nuestro tío compró toda la hacienda y la pagó de contado, porque no saliese del tronco de la casa), en un mesmo día nos despedimos todos tres de nuestro buen padre; y, en aquel mesmo, pareciéndome a mí ser inhumanidad que mi padre quedase viejo y con tan poca hacienda, hice con él que de mis tres mil tomase los dos mil ducados, porque a mí me bastaba el resto para acomodarme de lo que había menester un soldado. Mis dos hermanos, movidos de mi ejemplo, cada uno le dio mil ducados de modo que a mi padre le quedaron cuatro mil en dineros, y más tres mil, que, a lo que parece, valía la hacienda que le cupo, que no quiso vender, sino quedarse con ella en raíces. Digo, en fin, que nos despedimos dél y de aquel nuestro tío que he dicho, no sin mucho sentimiento y lágrimas de todos, encargándonos que les hiciésemos saber , todas las veces que hubiese comodidad para ello, de nuestros sucesos, prósperos o adversos. Prometímosselo, y, abrazándonos y echándonos su bendición, el uno tomó el viaje de Salamanca, el otro de Sevilla y yo el de Alicante, adonde tuve nuevas que había una nave ginovesa que cargaba allí lana para Génova. | Un giorno chiamati tutti e tre i suoi figli nelle sue stanze, loro parlò presso a poco nel seguente modo: « Figli miei, per dirvi che siete cari al mio cuore altro non mi è duopo se non se chiamarvi col dolce nome di miei figli: ma per dimostrarvi poi che non vi amo, basti che io vi dichiari che mando in rovina il patrimonio ch'io dovrei presentarvi: affinché però conosciate quind'innanzi che voglio amarvi da padre, e che non voglio distruggere come padrigno quello che vi appartiene, mi sono determinato di appigliarmi insieme con voi ad un partito da me pensato e disposto con maturo consiglio, son già molti giorni. Voi tutti vi trovate in età da poter fare scelta di uno stato, o per lo meno da poter eleggervi un esercizio che anche nell'avvenire vi arrechi onore e profitto. Io dunque voglio distribuire in quattro parti la mia facoltà; tre ne darò a voi perché ognuno abbia la sua, e riterrò la quarta per me affine di sostenermi nel resto dei giorni che piacerà al Cielo lasciarmi. Bramerei però che ognuno, avuta la sua parte, seguisse una delle strade che sono per indicarvi. Avvi nella nostra Spagna un proverbio, a parer mio molto vero, come sono tutti quelli che consistono in brevi sentenze dedotte da lunga e prudente sperienza, ed è questo: Chiesa, Mare, o Casa reale, come se dicesse: chi vuol acquistare ricchezze segua o lo stato ecclesiastico, o la via del mare esercitando il traffico, oppure vada a servire nella casa del re, perché si suol dire: Vale più un nonnulla che sia dato da un re, che ogni grazia di un signore particolare. Ciò vi dico perché bramerei, anzi è mio volere che uno di voi si applicasse alle lettere, un altro alla mercatura, ed il terzo al servigio del re nella guerra, essendo troppo difficile il poterlo servire nel suo palagio; e poi quantunque la guerra non dia molte ricchezze, suole procacciare molto valore e molta fama. Fra otto giorni io darò scrupolosamente a ciascuno di voi la parte sua in danari, ed intanto voi ditemi, se vi piace, di applicarvi al partito ed al consiglio che testé vi ho proposto. » Ordinando egli a me, maggiore di età che rispondessi pel primo, cominciai dal dirgli che non rinunziasse alle sue facoltà se prima non se ne fosse valso a proprio talento, essendo noi altri giovani troppo per utilmente amministrarle; e passai poi a concludere che avrei servito al suo desiderio, perché la mia inclinazione mi portava all'esercizio delle armi, servendo così ed a Dio ed al re mio signore. Lo stesso gli fu risposto dal secondo fratello, il quale scelse di portarsi alle Indie, seco recandosi quanto gli fosse toccato in parte. Il minore, a quanto io reputo, più sensato degli altri, disse che amava di abbracciare lo stato ecclesiastico, e d'andar a compiere in Salamanca gli studi già cominciati. Terminato che avemmo di accordarci e di scegliere i rispettivi nostri esercizî, ci abbracciò tutti il nostro genitore, ed in brevissimi giorni diede esecuzione a quanto ci aveva promesso consegnando ad ognuno la parte sua, che, per quanto mi sovviene, furono tremila ducati in contante; ed acquistato avendo un nostro zio la intera facoltà, n'eseguì il pagamento in effettivo danaro, affinché la sostanza non uscisse dal ceppo della famiglia. Ci licenziammo tutti e tre dal nostro buon padre in un medesimo giorno; e parendo a me che fosse poco umana cosa lasciare un vecchio genitore con facoltà sì meschina, l'obbligai a togliersi duemila ducati del mio, bastandomi il rimanente per provvedermi quant'erami duopo ad esercitar il mestiere del soldato. Mosse il mio esempio li due miei fratelli; sicché diede ognuno di essi al padre mille dei suoi ducati: e così li restarono quattromila ducati in contante; in aggiunta ai tremila che sembrava loro valer potesse la facoltà ritenutasi in beni stabili. Venne l'istante del nostro distacco da lui e da quel nostro zio, e ciò fu non senza amarezza e pianto comune; e la madre pregavaci che le facessimo sapere, sempreché ne avessimo l'opportunità, ogni nostro avvenimento fortunato od avverso che fosse. Fatta questa promessa, ed abbracciatici tutti ed avuta la paterna benedizione, l'uno si diresse a Salamanca, l'altro si volse a Siviglia, ed io presi la via di Alicante; avendo saputo che colà era pronta alla vela una nave diretta a Genova con un carico di lana.
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| »Éste hará veinte y dos años que salí de casa de mi padre, y en todos ellos, puesto que he escrito algunas cartas, no he sabido dél ni de mis hermanos nueva alguna. Y lo que en este discurso de tiempo he pasado lo diré brevemente . Embarquéme en Alicante, llegué con próspero viaje a Génova, fui desde allí a Milán, donde me acomodé de armas y de algunas galas de soldado, de donde quise ir a asentar mi plaza al Piamonte ; y, estando ya de camino para Alejandría de la Palla , tuve nuevas que el gran duque de Alba pasaba a Flandes. Mudé propósito, fuime con él, servíle en las jornadas que hizo, halléme en la muerte de los condes de Eguemón y de Hornos , alcancé a ser alférez de un famoso capitán de Guadalajara, llamado Diego de Urbina ; y, a cabo de algún tiempo que llegué a Flandes, se tuvo nuevas de la liga que la Santidad del Papa Pío Quinto, de felice recordación, había hecho con Venecia y con España, contra el enemigo común, que es el Turco; el cual, en aquel mesmo tiempo, había ganado con su armada la famosa isla de Chipre , que estaba debajo del dominio del veneciano y pérdida lamenta ble y desdichada. Súpose cierto que venía por general desta liga el serenísimo don Juan de Austria, hermano natural de nuestro buen rey don Felipe . Divulgóse el grandísimo aparato de guerra que se hacía. Todo lo cual me incitó y conmovió el ánimo y el deseo de verme en la jornada que se esperaba; y, aunque tenía barruntos, y casi promesas ciertas , de que en la primera ocasión que se ofreciese sería promovido a capitán, lo quise dejar todo y venirme, como me vine, a Italia. Y quiso mi buena suerte que el señor don Juan de Austria acababa de llegar a Génova, que pasaba a Nápoles a juntarse con la armada de Venecia, como después lo hizo en Mecina . | Saranno ventidue anni da che mi tolsi dalla casa del padre; nel corso dei quali, tuttoché io abbia scritte alcune lettere, nulla più seppi né di lui né dei miei fratelli, e brevemente vi narrerò adesso ciò che mi avvenne in questo tratto di tempo. Imbarcandomi in Alicante arrivai a Genova con prospero viaggio, e di là mi portai a Milano dove mi provvidi d'arme e di ogni foggia di guerresco ornamento; e di là mi piacque di andare ad arruolarmi negli eserciti del Piemonte: se non che poi avendo inteso, cammin facendo verso Alessandria della Paglia, che il gran duca d'Alba passava nelle Fiandre, cangiai risoluzione, e mi posi al servigio di lui nelle guerre che fece. Mi trovai presente alla morte dei conti d'Eguemon ed Hornos, e giunsi ad essere alfiere d'un celebre capitano di Gualdalasciara, chiamato Diego d'Urbino. Dopo qualche tempo ch'io militava nelle Fiandre s'ebbero nuove della lega fatta dalla Santità di Pio V, di felice memoria, con Venezia e Spagna contro il nemico comune ch'è il Turco; il quale a quel tempo stesso, armata mano, aveva tolta la famosa isola di Cipro ai Veneziani: perdita deplorabile e disgraziata. Seppi senza poterne dubitare che il generale di questa lega doveva essere il serenissimo don Giovanni d'Austria fratello naturale del nostro buon re don Filippo, e divulgossi tosto il grandissimo apprestamento di guerra che si faceva. E tanto quella notizia m'incitò e commosse l'animo, che per desiderio di trovarmi nella giornata che con grande impazienza era attesa da tutti, sebbene io avessi fondate, e posso dire, quasi certe speranze di essere promosso nella prima occasione al grado di capitano, tutto abbandonai ad oggetto di portarmi in Italia; e volle la mia buona sorte che il signor don Giovanni d'Austria fosse di recente arrivato a Genova per indi passare a Napoli per unirsi coll'armata dei Veneziani, siccome poi fece a Messina.
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| »Digo, en fin, que yo me hallé en aquella felicísima jornada, ya hecho capitán de infantería , a cuyo honroso cargo me subió mi buena suerte, más que mis merecimientos. Y aquel día, que fue para la cristiandad tan dichoso, porque en él se desengañó el mundo y todas las naciones del error en que estaban , creyendo que los turcos eran invencibles por la mar en aquel día, digo, donde quedó el orgullo y soberbia otomana quebrantada, entre tantos venturosos como allí hubo (porque más ventura tuvieron los cristianos que allí murieron que los que vivos y vencedores quedaron), yo solo fui el desdichado, pues, en cambio de que pudiera esperar, si fuera en los romanos siglos, alguna naval corona, me vi aquella noche que siguió a tan famoso día con cadenas a los pies y esposas a las manos. | Nella giornata più avventurosa che abbiano avute le armi cristiane, io salii al grado di capitano di fanteria, e più che ai miei meriti ho dovuto un tal posto alla mia buona fortuna; ma io solo fui poi lo sfortunato in quel giorno che riescì per la cristianità sì felice, essendosi disingannato il mondo intero dell'errore in cui stava che i Turchi fossero invincibili in mare. In quel giorno dunque in cui l'orgoglio e la superbia ottomana rimasero fiaccati, tra tanti avventurati che vi furono (perché sorte migliore ebbero i Cristiani che caddero estinti, degli altri che vivi e vincitori uscirono della battaglia), io mi trovai infelicissimo. In cambio di riportare una navale corona, come sarebbe avvenuto ai tempi di Roma, nella notte che seguitò al dì della vittoria, mi trovai colle catene ai piedi e coi ceppi alle mani;
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| »Y fue desta suerte que, habiendo el Uchalí, rey de Argel, atrevido y venturoso cosario , embestido y rendido la capita na de Malta, que solos tres caballeros quedaron vivos en ella , y éstos malheridos, acudió la capitana de Juan Andrea a socorrella , en la cual yo iba con mi compañía; y, haciendo lo que debía en ocasión semejante, salté en la galera contraria, la cual, desviándose de la que la había embestido, estorbó que mis soldados me siguiesen, y así, me hallé solo entre mis enemigos, a quien no pude resistir, por ser tantos; en fin, me rindieron lleno de heridas. Y, como ya habréis, señores, oído decir que el Uchalí se salvó con toda su escuadra, vine yo a quedar cautivo en su poder, y solo fui el triste entre tantos alegres y el cautivo entre tantos libres; porque fueron quince mil cristianos los que aquel día alcanzaron la deseada libertad, que todos venían al remo en la turquesca armada. | ed ecco in qual modo. Avendo l'ardito e fortunato Ucciali re d'Algeri investita e presa la capitana di Malta, dove non sopravvissero se non tre cavalieri, anch'essi gravemente feriti, accorse per darle aiuto la capitana di Giannandrea Doria, dove io mi trovava colla mia compagnia. Facendo ciò che m'indicava il dovere in somigliante occasione, io saltai nella galea nemica, la quale, allontanandosi da quella da cui era investita, impedì ai miei soldati di seguitarmi, e per tal modo io restai solo in mezzo a nemici tanto numerosi che si rese inutile ogni mia resistenza. In fine carico di ferite mi arresi, e poiché siccome avrete già inteso dire, o signori, l'Ucciali si pose in salvo coll'intera sua squadra, io venni quindi a restare in suo potere, e fui solo doglioso fra tanti contenti, e solo schiavo fra tanti tolti alle catene; che furono quindicimila i Cristiani che ricuperarono in quel dì memorando la libertà dopo essere stati vogatori al servigio dell'armata turchesca.
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| »Lleváronme a Costantinopla, donde el Gran Turco Selim hizo general de la mar a mi amo, porque había hecho su deber en la batalla, habiendo llevado por muestra de su valor el estandarte de la religión de Malta. Halléme el segundo año, que fue el de setenta y dos, en Navarino , bogando en la capitana de los tres fanales . Vi y noté la ocasión que allí se perdió de no coger en el puerto toda el armada turquesca, porque todos los leventes y jenízaros que en ella venían tuvieron por cierto que les habían de embestir dentro del mesmo puerto, y tenían a punto su ropa y pasamaques, que son sus zapatos, para huirse luego por tierra, sin esperar ser combatidos tanto era el miedo que habían cobrado a nuestra armada. Pero el cielo lo ordenó de otra manera, no por culpa ni descuido del general que a los nuestros regía , sino por los pecados de la cristiandad, y porque quiere y permite Dios que tengamos siempre verdugos que nos castiguen. | Mi condussero a Costantinopoli dove il gran signore Selim fece generale di mare il mio padrone per avere dati contrassegni di bravura nella battaglia, riportato avendo a prova del suo valore lo stendardo della religione di Malta. Mi trovai in Navarino nell'anno secondo, che fu del settantadue, vogando nella capitana dei Tre fanali. Io potei vedere e notare l'occasione quivi perduta di prender nel porto tutta l'armata turchesca; perché i levantini e i giannizeri che lo equipaggiavano, tenevano per indubitato di essere investiti dentro al porto medesimo, ed avevano pronte le robe e i passamachi (che sono le loro scarpe) per fuggire per terra senz'aspettare l'assalto: sì grande timore avevano essi della nostra armata. Dispose però il Cielo altrimenti, non già per colpa o disattenzione del generale che comandava ai nostri, ma per i peccati della cristianità, e perché vuole e permette Iddio che abbiamo sempre sopra di noi qualche ministro delle sue vendette.
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| »En efeto, el Uchalí se recogió a Modón, que es una isla que está junto a Navarino, y, echando la gente en tierra, fortificó la boca del puerto, y estúvose quedo hasta que el señor don Juan se volvió. En este viaje se tomó la galera que se llamaba La Presa, de quien era capitán un hijo de aquel famoso cosario Barbarroja. Tomóla la capitana de Nápoles, llamada La Loba , regida por aquel rayo de la guerra, por el padre de los soldados, por aquel venturoso y jamás vencido capitán don Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz. Y no quiero dejar de decir lo que sucedió en la presa de La Presa . Era tan cruel el hijo de Barbarroja , y trataba tan mal a sus cautivos, que, así como los que venían al remo vieron que la galera Loba les iba entrando y que los alcanzaba, soltaron todos a un tiempo los remos, y asieron de su capitán, que estaba sobre el estanterol gritando que bogasen apriesa, y pasándole de banco en banco, de popa a proa, le dieron bocados, que a poco más que pasó del árbol ya había pasado su ánima al infierno tal era, como he dicho, la crueldad con que los trataba y el odio que ellos le tenían. | L'Ucciali dunque poté ritirarsi a Modone, ch'è un'isola presso Navarino, e lasciando in terra le milizie, fortificò la bocca del porto standosene inerte fino al ritorno del signor don Giovanni. In questo viaggio avvenne il conquisto della galea, chiamata la Presa, capitano della quale era un figlio del famoso corsaro Barbarossa. Fu essa pigliata dalla capitana di Napoli, chiamata la Lupa; comandata da quel fulmine di guerra, dal padre dei soldati, dal fortunato e non mai vinto capitano don Alvaro de Bazan, marchese di santa Croce: né voglio omettere di far sapere ciò che avvenne nel conquistare la Presa. Era sì crudele il figlio di Barbarossa, e faceva sì mal trattamento de' suoi prigionieri, che vedendo gli schiavi al remo che la galera, la Lupa, andava per abbordarli, e che loro era già addosso, tutti abbandonarono il remo e presero il loro capitano che stavasene all'albero fra la poppa e la corsia, gridando che si vogasse a tutto potere; e gettandolo da un banco all'altro, e da poppa a prora, gli diedero tanti morsi che discosto un passo dall'albero piombò l'anima sua all'inferno: conseguenza, come si è detto, della crudeltà con cui trattava, e dell'odio che tutti gli portavano.
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| »Volvimos a Constantinopla, y el año siguiente, que fue el de setenta y tres, se supo en ella cómo el señor don Juan había ganado a Túnez, y quitado aquel reino a los turcos y puesto en posesión dél a Muley Hamet, cortando las esperanzas que de volver a reinar en él tenía Muley Hamida, el moro más cruel y más valiente que tuvo el mundo. Sintió mucho esta pérdida el Gran Turco, y, usando de la sagacidad que todos los de su casa tienen, hizo paz con venecianos, que mucho más que él la deseaban; y el año siguiente de setenta y cuatro acometió a la Goleta y al fuerte que junto a Túnez había dejado medio levantado el señor don Juan. En todos estos trances andaba yo al remo, sin esperanza de libertad alguna; a lo menos, no esperaba tenerla por rescate, porque tenía determinado de no escribir las nuevas de mi desgracia a mi padre. | Ritornammo a Costantinopoli, e nell'anno successivo si venne a sapere che il signor don Giovanni aveva conquistato Tunisi, tolto ai Turchi quel regno e messovi in possesso Muley Hamet, troncando la speranza di rimontare sul trono a Muley Hamida, il più valoroso Moro che il mondo abbia veduto. Il sultano sentì al vivo una tanta perdita ma usando sagacità propria di tutti quelli della sua casa, stipulò la pace coi Veneziani, che più di noi n'erano desiderosi; e l'anno seguente 1574, assalì la Goletta ed il Forte che don Giovanni aveva lasciati mal difesi presso Tunisi. In mezzo a tanti avvenimenti, io condannato al remo, non avevo speranza alcuna di riacquistare la libertà, od almeno non mi attendeva di conseguirla col mezzo del mio riscatto, essendo risoluto di non far sapere a mio padre la mia disavventura.
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| »Perdióse, en fin, la Goleta; perdióse el fuerte, sobre las cuales plazas hubo de soldados turcos, pagados, setenta y cinco mil, y de moros, y alárabes de toda la Africa, más de cuatrocientos mil, acompañado este tan gran número de gente con tantas municiones y pertrechos de guerra, y con tantos gastadores, que con las manos y a puñados de tierra pudieran cubrir la Goleta y el fuerte. Perdióse primero la Goleta, tenida hasta entonces por inexpugnable ; y no se perdió por culpa de sus defensores, los cuales hicieron en su defensa todo aquello que debían y podían, sino porque la experiencia mostró la facilidad con que se podían levantar trincheas en aquella desierta arena, porque a dos palmos se hallaba agua, y los turcos no la hallaron a dos varas ; y así, con muchos sacos de arena levantaron las trincheas tan altas que sobrepujaban las murallas de la fuerza; y, tirándoles a caballero , ninguno podía parar, ni asistir a la defensa. Fue común opinión que no se habían de encerrar los nuestros en la Goleta, sino esperar en campaña al desembarcadero ; y los que esto dicen hablan de lejos y con poca experiencia de casos semejantes, porque si en la Goleta y en el fuerte apenas había siete mil soldados, ¿cómo podía tan poco número, aunque más esforzados fuesen, salir a la campaña y quedar en las fuerzas , contra tanto como era el de los enemigos?; y ¿cómo es posible dejar de perderse fuerza que no es socorrida, y más cuando la cercan enemigos muchos y porfiados, y en su mesma tierra? Pero a muchos les pareció, y así me pareció a mí, que fue particular gracia y merced que el cielo hizo a España en permitir que se asolase aquella oficina y capa de maldades, y aquella gomia o esponja y polilla de la infinidad de dineros que allí sin provecho se gastaban, sin servir de otra cosa que de conservar la memoria de haberla ganado la felicísima del invictísimo Carlos Quinto ; como si fuera menester para hacerla eterna, como lo es y será, que aquellas piedras la sustentaran. | La Goletta si arrese ed anche il Forte; contro le quali piazze eranvi settantacinquemila soldati turchi pagati, e più di quattrocentomila tra Mori ed Arabi di tutte le nazioni dell'Africa, e con essi tante munizioni e tanti strumenti di guerra e tanti guastatori, che colle mani gettando pugni di sabbia avriano potuto seppellirle. La prima a cedere fu la Goletta tenuta fin allora per inespugnabile: e non si perdette già per colpa dei suoi difensori, i quali fecero prodigi di valore, ma perché l'esperienza fece conoscere quanto facilmente potevansi alzare trincee in quella deserta arena, dove a due palmi sotterra si trovò l'acqua che i Turchi non seppero discoprire a due canne di profondità. Con molti sacchi di sabbia levarono dunque le trincee tant'alto che sormontavano le mura della fortezza, e tirandovi a cavalieri toglievano agli assediati ogni mezzo atto alla propria difesa. Fu universale opinione che i nostri non avrebbero dovuto chiudersi nella Goletta, ma attendere in campagna aperta lo sbarco dei nemici: ma questo è un ragionare proprio di chi è lontano ed ha poca sperienza di simil fatti; perché se solo settemila soldati erano alla difesa e della Goletta e del Forte, come potevano in sì piccolo numero, per quanto essi fossero valorosi, uscire in campagna e cimentarsi in confronto di sì grande quantità di nemici? E come può non restare soccombente una fortezza priva di ogni soccorso, tanto più se viene assediata da una moltitudine di accaniti nemici, e nel loro stesso paese? Parve però a molti, ed a me pare ancora, che fosse gran mercé del Cielo e fortuna della Spagna il precipitare che fece quella officina, centro di malvagità, e quella voragine o spugna fatta per assorbire un'infinita quantità di danari, che si disperdevano senza profitto e senza altro oggetto che di conservare la memoria del conquisto fattone dalla felicissima memoria dell'invittissimo Carlo V; quasi che a farla eterna, com'è, e sempre sarà, fosse stato necessario che avesse ad essere sostenuta da quelle pietre.
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| »Perdióse también el fuerte; pero fuéronle ganando los turcos palmo a palmo, porque los soldados que lo defendían pelearon tan valerosa y fuertemente, que pasaron de veinte y cinco mil enemigos los que mataron en veinte y dos asaltos generales que les dieron. Ninguno cautivaron sano de trecientos que quedaron vivos, señal cierta y clara de su esfuerzo y valor, y de lo bien que se habían defendido y guardado sus plazas. Rindióse a partido un pequeño fuerte o torre que estaba en mitad del estaño, a cargo de don Juan Zanoguera , caballero valenciano y famoso soldado. Cautivaron a don Pedro Puertocarrero , general de la Goleta, el cual hizo cuanto fue posible por defender su fuerza; y sintió tanto el haberla perdido que de pesar murió en el camino de Constantinopla, donde le llevaban cautivo. Cautivaron ansimesmo al general del fuerte, que se llamaba Gabrio Cervellón , caballero milanés, grande ingeniero y valentísimo soldado. Murieron en estas dos fuerzas muchas personas de cuenta, de las cuales fue una Pagán de Oria , caballero del hábito de San Juan, de condición generoso, como lo mostró la summa liberalidad que usó con su hermano, el famoso Juan de Andrea de Oria; y lo que más hizo lastimosa su muerte fue haber muerto a manos de unos alárabes de quien se fió , viendo ya perdido el fuerte, que se ofrecieron de llevarle en hábito de moro a Tabarca , que es un portezuelo o casa que en aquellas riberas tienen los ginoveses que se ejercitan en la pesquería del coral; los cuales alárabes le cortaron la cabeza y se la trujeron al general de la armada turquesca, el cual cumplió con ellos nuestro refrán castellano "Que aunque la traición aplace, el traidor se aborrece"; y así, se dice que mandó el general ahorcar a los que le trujeron el presente , porque no se le habían traído vivo. | Si arrese eziandio il Forte, fu guadagnato palmo a palmo dai Turchi, mentre i soldati che n'erano alla difesa pugnarono con tanta gagliardia e con tanto valore, che in ventidue assalti generali sostenuti restaronvi estinti più di venticinquemila nemici. Non fecero prigione uom sano dei trecento che vi rimasero: prova evidente ed indubitabile di lor gagliardia e costanza, e del distinto merito con cui si erano difesi. Si arrese a patti un piccolo forte o torre situata alla metà dello stagno, comandata da don Giovanni Zinochera, cavaliere di Valenza e famoso soldato, e si fece prigione don Pietro Portocarrero, generale della Goletta, il quale adoperato aveva ogni industria per difenderla; e tanto dolore gli arrecò il perderla, che ne morì mentre lo conducevano prigioniero a Costantinopoli. Restò eziandio in ischiavitù il generale del Forte, che chiamavasi Gabrio Serbelloni, cavaliere milanese, grande ingegnere e soldato valorosissimo. Perirono in queste due fortezze molti ragguardevoli personaggi, uno dei quali fu Pagano Doria cavaliere dell'abito di San Giovanni, di animo generoso; di che n'è stata prova la sua liberalità da esso usata a favore del suo fratello il famoso Andrea Doria: e ciò che rese più lagrimevole la sua morte si fu l'essere stato ucciso da alcuni Mori, ai quali si era affidato, poiché vide perduto il forte, e che se gli offrirono di condurlo in abito di Moro a Tabarca, ch'è un piccolo porto e casa tenuta dai Genovesi in quella riviera, ed ove si esercitano nella pesca del corallo. Troncarono la testa al Capo dei Mori, e la offrirono di poi al generale dell'armata turchesca, il quale rese sempre più vero il nostro proverbio castigliano: che quantunque piaccia il tradimento, si aborrisce sempre il traditore; che il generale fece appiccare chi gli recò quel presente per non averglielo portato vivo.
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| »Entre los cristianos que en el fuerte se perdieron, fue uno llamado don Pedro de Aguilar, natural no sé de qué lugar del Andalucía, el cual había sido alférez en el fuerte, soldado de mucha cuenta y de raro entendimiento especialmente tenía particular gracia en lo que llaman poesía . Dígolo porque su suerte le trujo a mi galera y a mi banco, y a ser esclavo de mi mesmo patrón; y, antes que nos partiésemos de aquel puerto, hizo este caballero dos sonetos, a manera de epitafios, el uno a la Goleta y el otro al fuerte. Y en verdad que los tengo de decir, porque los sé de memoria y creo que antes causarán gusto que pesadumbre . | Fra i Cristiani che rimasero vittime del Forte, uno si fu don Pietro d'Aghillar, nativo di non so qual paese d'Andalusia, già alfiere nel forte stesso, soldato di molta considerazione e di raro intelletto, e che aveva altresì molta grazia e spontaneità nella poesia. Io aggiungo questa particolarità perché il suo destino lo trasse alla mia galea e al mio banco e lo fece schiavo del mio stesso padrone. Prima che noi salpassimo da quel porto compose questo cavaliere due sonetti a foggia di epitaffi, uno per la Goletta, e un altro per il Forte, e in verità che ve li voglio recitare avendoli a memoria, persuadendomi che potranno recare diletto piuttosto che noia.
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| En el punto que el cautivo nombró a don Pedro de Aguilar, don Fernando miró a sus camaradas, y todos tres se sonrieron; y, cuando llegó a decir de los sonetos, dijo el uno. | Quando lo schiavo nominò don Pietro d'Aghillar, don Fernando guardò i suoi compagni, e tutti tre se ne sorrisero: e quando parlò dei sonetti disse uno di loro:
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| -Antes que vuestra merced pase adelante, le suplico me diga qué se hizo ese don Pedro de Aguilar que ha dicho. | « Prima che vossignoria li reciti, favorisca dirmi ciò ch'è avvenuto di questo don Pedro.
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| -Lo que sé es -respondió el cautivo- que, al cabo de dos años que estuvo en Constantinopla, se huyó en traje de arnaúte con un griego espía , y no sé si vino en libertad , puesto que creo que sí, porque de allí a un año vi yo al griego en Constantinopla, y no le pude preguntar el suceso de aquel viaje. | È a mia cognizione, rispose lo schiavo, che dopo due anni passati in Costantinopoli, fuggì in abito d'Arnauta con un greco esploratore, ma non so se abbia ricuperato la libertà, lo che però credo avvenuto, giacché dopo oltre un anno ho veduto il greco in Costantinopoli, ma non mi venne fatto di domandargli l'esito di quel viaggio.
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| -Pues lo fue -respondió el caballero-, porque ese don Pedro es mi hermano, y está ahora en nuestro lugar, bueno y rico, casado y con tres hijos. | - Gli andò bene il tentativo, rispose il cavaliere. Sappiate che questo don Pietro è mio fratello, e trovasi al presente in patria sano, ricco ed ammogliato con tre figliuoli.
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| -Gracias sean dadas a Dios -dijo el cautivo- por tantas mercedes como le hizo; porque no hay en la tierra, conforme mi parecer, contento que se iguale a alcanzar la libertad perdida . | - Sia lode al Cielo, disse lo schiavo, pel favore che gli ha concesso, non essendovi quaggiù alcun contento che a quello si agguagli di ricuperare la libertà perduta.
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| -Y más -replicó el caballero-, que yo sé los sonetos que mi hermano hizo. | - E c'è di più, replicò il cavaliere, che so a memoria i sonetti composti da mio fratello.
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| -Dígalos, pues, vuestra merced -dijo el cautivo-, que los sabrá decir mejor que yo. | - Li faccia sentire la signoria vostra, disse lo schiavo, che li reciterà meglio di me.
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| -Que me place -respondió el caballero-; y el de la Goleta decía así | - Ben volentieri: quello per la Goletta è il seguente:
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