| I. Capítulo XLVI. De la notable aventura de los cuadrilleros, y la | CAPITOLO XLVI. ANCORA DELLA STRAVAGANTE MANIERA CON CUI FU INCANTATO DON CHISCIOTTE.
gran ferocidad de nuestro buen caballero do n Quijote |
| En tanto que don Quijote esto decía, estaba persuadiendo el cura a los cuadrilleros como don Quijote era falto de juicio, como lo veían por sus obras y por sus palabras, y que no tenían para qué llevar aquel negocio adelante, pues, aunque le prendiesen y llevasen, luego le habían de dejar por loco; a lo que respondió el del mandamiento que a él no tocaba juzgar de la locura de don Quijote, sino hacer lo que por su mayor le era mandado , y que una vez preso, siquiera le soltasen trecientas. | « Lessi già, disse don Chisciotte, quando si vide ingabbiato a quel modo e messo sopra il carro,
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| -Con todo eso -dijo el cura-, por esta vez no le habéis de llevar, ni aun él dejará llevarse, a lo que yo entiendo. | molte e gravi istorie di cavalieri erranti, ma non ho letto, né veduto, né udito mai che sieno stati in tal guisa condotti gli incantati cavalieri, né colla lentezza propria di questi infingardi e melensi animali. Furono sempre portati per aria con incredibile rapidità, rinchiusi in qualche nube oscura o di color cinerognolo, ovvero sopra qualche carro, ippogrifo od altro simigliante animale. Non posso intendere com'io abbia a vedermi trascinato adesso da un carro tirato da buoi: ma chi sa che la cavalleria e gli incanti dei nostri tempi non abbiano preso una piega diversa da quelli degli antichi! Potrebbe anche darsi che essendo io, come lo sono, nuovo cavaliere nel mondo ed il primo che ha risuscitato l'esercizio già disusato della errante cavalleria, siensi per la stessa ragione inventati nuovi generi di incantesimi e nuove forme di condurre gli incanti: che te ne sembra, Sancio, figliuolo?
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| En efeto, tanto les supo el cura decir, y tantas locuras supo don Quijote hacer, que más locos fueran que no él los cuadrilleros si no conocieran la falta de don Quijote; y así, tuvieron por bien de apaciguarse, y aun de ser medianeros de hacer las paces entre el barbero y Sancho Panza, que todavía asistían con gran rancor a su pendencia. Finalmente, ellos, como miembros de justicia, mediaron la causa y fueron árbitros della, de tal modo que ambas partes quedaron, si no del todo contentas, a lo menos en algo satisfechas, porque se trocaron las albardas, y no las cinchas y jáquimas; y en lo que tocaba a lo del yelmo de Mambrino, el cura, a socapa y sin que don Quijote lo entendiese, le dio por la bacía ocho reales, y el barbero le hizo una cédula del recibo y de no llamarse a engaño por entonces, ni por siempre jamás amén. | - Non saprei che rispondere, disse Sancio, perché non so un'acca delle scritture cavalleresche; per altro ardirei affermare e giurare ancora che tutte le visioni alle quali noi andiamo incontro non sono pienamente cattoliche.
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| Sosegadas, pues, estas dos pendencias, que eran las más principales y de más tomo, restaba que los criados de don Luis se contentasen de volver los tres , y que el uno quedase para acompañarle donde don Fernando le quería llevar; y, como ya la buena suerte y mejor fortuna había comenzado a romper lanzas y a facilitar dificultades en favor de los amantes de la venta y de los valientes della, quiso llevarlo al cabo y dar a todo felice suceso, porque los criados se contentaron de cuanto don Luis quería; de que recibió tanto contento doña Clara, que ninguno en aquella sazón la mirara al rostro que no conociera el regocijo de su alma. | - Altro che cattoliche, che Iddio ci aiuti, rispose don Chisciotte! Come possono esserlo mai se non si tratta che di demoni, i quali hanno pigliati corpi fantastici per operare siffatte stravaganze e guidarmi a sì deplorevole situazione? E se tu voi conoscere in fatto una tale verità, toccali, palpali, e vedrai che non hanno corpo se non se d'aria, e non sono che mere apparenze.
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| Zoraida, aunque no entendía bien todos los sucesos que había visto, se entristecía y alegraba a bulto, conforme veía y notaba los semblantes a cada uno, especialmente de su español, en quien tenía siempre puestos los ojos y traía colgada el alma. El ventero, a quien no se le pasó por alto la dádiva y recompensa que el cura había hecho al barbero, pidió el escote de don Quijote, con el menoscabo de sus cueros y falta de vino, jurando que no saldría de la venta Rocinante, ni el jumento de Sancho, sin que se le pagase primero hasta el último ardite. Todo lo apaciguó el cura, y lo pagó don Fernando, puesto que el oidor, de muy buena voluntad, había también ofrecido la paga; y de tal manera quedaron todos en paz y sosiego, que ya no parecía la venta la discordia del campo de Agramante, como don Quijote había dicho, sino la misma paz y quietud del tiempo de Otaviano ; de todo lo cual fue común opinión que se debían dar las gracias a la buena intención y mucha elocuencia del señor cura y a la incomparable liberalidad de don Fernando . | - Viva Dio, replicò Sancio, io li ho toccati, o signore, e questo diavolo qui, il quale cammina con tanta prestezza, ha una carne soda come una pietra; e in questo ancora è differente da quello che ho inteso dire dei diavoli, perché io so che essi puzzano di zolfo e di altri pessimi odori, ma costui dà una eccellente fragranza d'ambra, che si sente mezza lega lontano. »
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| Viéndose, pues, don Quijote libre y desembarazado de tantas pendencias, así de su escudero como suyas, le pareció que sería bien seguir su comenzado viaje y dar fin a aquella grande aventura para que había sido llamado y escogido ; y así, con resoluta determinación se fue a poner de hinojos ante Dorotea, la cual no le consintió que hablase palabra hasta que se levantase; y él, por obedecella, se puso en pie y le dijo. | Sancio indicava così don Fernando; il quale, come dilicato signore, solea mantenersi olezzante della persona.
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| -Es común proverbio, fermosa señora, que la diligencia es madre de la buena ventura, y en muchas y graves cosas ha mostrado la experiencia que la solicitud del negociante trae a buen fin el pleito dudoso; pero en ningunas cosas se muestra más esta verdad que en las de la guerra, adonde la celeridad y presteza previene los discursos del enemigo, y alcanza la vitoria antes que el contrario se ponga en defensa. Todo esto digo, alta y preciosa señora , porque me parece que la estada nuestra en este castillo ya es sin provecho, y podría sernos de tanto daño que lo echásemos de ver algún día; porque, ¿quién sabe si por ocultas espías y diligentes habrá sabido ya vuestro enemigo el gigante de que yo voy a destruille?; y, dándole lugar el tiempo, se fortificase en algún inexpugnable castillo o fortaleza contra quien valiesen poco mis diligencias y la fuerza de mi incansable brazo. Así que, señora mía, prevengamos, como tengo dicho, con nuestra diligencia sus designios, y partámonos luego a la buena ventura; que no está más de tenerla vuestra grandeza como desea, de cuanto yo tarde de verme con vuestro contrario. | - Non farne punto le maraviglie, amico Sancio, rispose don Chisciotte, perché ti assicuro che anche i diavoli tengono dei profumi, e ne sogliono portare seco; ma non possono tramandarli a noi per essere spiriti: o se pure ne tramandano, non sono mai grati, ma fetidi e puzzolenti; e la ragione si è perché portano seco l'inferno dovunque vanno, e non debbono trovar mai sollievo di sorta alcuna dai loro tormenti; laonde, poiché il grato olezzo è una cosa che soddisfa e diletta, non è possibile mai che ne sieno in possesso: e se pare a te, come dici, che questo demonio odori di ambra, o tu certamente t'inganni o egli vuole ingannarti affinché tu nol tenga per un demonio. »
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| Calló y no dijo más don Quijote, y esperó con mucho sosiego la respuesta de la fermosa infanta; la cual, con ademán señoril y acomodado al estilo de don Quijote, le respondió desta manera. | Passarono tutti questi colloqui tra padrone e servitore; e temendo don Fernando e Cardenio che Sancio non colpisse nel segno rispetto alla loro invenzione, di cui lo vedevano già entrato in sospetto, determinarono di affrettare la partenza. Chiamando perciò a parte l'oste, gl'imposero che insellasse Ronzinante e mettesse la bardella al giumento di Sancio, il che egli tosto eseguì.
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| -Yo os agradezco, señor caballero, el deseo que mostráis tener de favorecerme en mi gran cuita, bien así como caballero, a quien es anejo y concerniente favorecer los huérfanos y menesterosos; y quiera el cielo que el vuestro y mi deseo se cumplan, para que veáis que hay agradecidas mujeres en el mundo. Y en lo de mi partida, sea luego ; que yo no tengo más voluntad que la vuestra disponed vos de mí a toda vuestra guisa y talante; que la que una vez os entregó la defensa de su persona y puso en vuestras manos la restauración de sus señoríos no ha de querer ir contra lo que la vuestra prudencia ordenare. | Aveva frattanto il curato patteggiato cogli sgherri perché accompagnassero don Chisciotte sino alla sua terra, contribuendo loro un tanto per giorno. Cardenio attaccò da un lato dell'arcione della sella di Ronzinante la targa e dall'altro il bacino, poi con cenni comandò a Sancio che montasse sul suo asino, e che prendesse Ronzinante per la briglia, e collocò ai due lati del carro due sgherri coi loro archibusi. Prima che il carro si movesse uscirono fuori l'ostessa, sua figlia e Maritorna, per prender licenza da don Chisciotte, fingendo di piangere per compassione della sua disgrazia. Egli disse loro:
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| -A la mano de Dios -dijo don Quijote-; pues así es que una señora se me humilla, no quiero yo perder la ocasión de levantalla y ponella en su heredado trono. La partida sea luego, porque me va poniendo espuelas al deseo y al camino lo que suele decirse que en la tardanza está el peligro. Y, pues no ha criado el cielo, ni visto el infierno, ninguno que me espante ni acobarde, ensilla, Sancho, a Rocinante, y apareja tu jumento y el palafrén de la reina, y despidámonos del castellano y destos señores, y vamos de aquí luego al punto. | - Non piangete, no, mie buone signore, che tutte queste avversità sono così consuete alla professione ch'io esercito: e se non mi accadessero tante traversie non porterei il vanto di famoso cavaliere errante, perché ai cavalieri di poco conto e di poca celebrità non avvengono di simiglianti sciagure, non essendovi al mondo chi mai li rammenti: sono riservate ai valorosi, come a coloro che sono invidiati da molti principi e da tanti cavalieri che tentano nuocere ai meritevoli con i mezzi più indiretti e maligni. La virtù sola è ad onta di ciò sì possente che da per sé, e a dispetto di quanta negromanzia fosse mai saputa dal suo primo inventore Zoroastro sino a noi, riuscirà salva da ogni pericolo, e darà di sé così chiara luce al mondo come la dà il sole al cielo. Perdonatemi, belle dame, se per qualche mia trascuraggine vi avessi apportato dispiacere; che di animo deliberato non so di averne mai fatto alcuno; e pregate Dio che uscire mi faccia da questa prigione, dove mi ha posto un qualche incantatore perverso. Se un giorno n'escirò libero non mi fuggiranno giammai dalla memoria i favori da voi ricevuti in questo castello, e vi mostrerò la mia gratitudine col servirvi e ricompensarvi come meritate. »
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| Sancho, que a todo estaba presente, dijo, meneando la cabeza a una parte y a otra. | Nel tempo che le supposte dame del castello conversavano con don Chisciotte, il curato e il barbiere si accommiatarono da don Fernando e dai compagni suoi, dal capitano, da suo fratello e da tutte quelle contente signore, e specialmente da Dorotea e da Lucinda; e si abbracciarono tutti promettendosi a vicenda di darsi notizie dei loro successi. Don Fernando indicò al curato dove potesse scrivergli per informarlo come la sarebbe finita in riguardo a don Chisciotte, assicurandolo che gli sarebbe riuscito graditissimo l'averne le nuove; e ch'egli poi gli avrebbe dato ragguaglio di tutto ciò che potea soddisfarlo così rispetto al suo maritaggio, come al battesimo della bella Zoraida, all'affare di don Luigi ed al ritorno di Lucinda in seno alla sua famiglia. S'impegnò il curato di eseguire con ogni esattezza quanto gli veniva raccomandato, reiteraronsi gli abbracciamenti una e più volte: e rinnovaronsi reciprocamente le gentili offerte.
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| -¡Ay señor, señor , y cómo hay más mal en el aldegüela que se suena , con perdón sea dicho de las tocadas honradas. | L'oste si accostò al curato, e gli consegnò alcune carte dicendogli di averle trovate nella fodera del valigiotto dove stava la Novella del curioso indiscreto, e che non essendo più tornato il suo padrone a ricuperarle, se le recasse pure con sé, non facendone egli verun caso per non saperle ben decifrare. Le aggradì il curato, e spiegandole sull'istante vide che in fronte degli scritti leggevasi: Novella di Ricometto e Cortadiglio. Immaginando che si trattasse di qualche piacevole storietta, ed avendo molto gradito l'altra del Curioso indiscreto, suppose che anche questa lo avrebbe soddisfatto, potendo darsi che fossero state composte ambedue da un medesimo autore: la tenne dunque custodita, riserbandosi di farne la lettura a tempo più opportuno.
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| -¿Qué mal puede haber en ninguna aldea, ni en todas las ciudades del mundo, que pueda sonarse en menoscabo mío, villano. | Montò a cavallo, e così pure il barbiere suo amico, ambedue involti nei loro pappafichi per non essere così presto riconosciuti da don Chisciotte. Camminavano dietro il carro coll'ordine seguente: prima era il carro guidato dal suo carradore; ai due lati lo accompagnavano gli sgherri, come si è detto, coi loro archibusi: veniva poi Sancio Pancia sopra il suo asino, tenendo la briglia di Ronzinante; ed ultimi erano il curato ed il barbiere a cavallo delle loro grandi e poderose mule colle facce tutte coperte, e con grave e serioso contegno adattandosi al tardo passo dei buoi. Stava don Chisciotte seduto nella gabbia colle mani legate, coi piedi distesi ed appoggiato alle grate, sì taciturno e paziente come se non fosse stato uomo di carne, ma statua di pietra.
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| -Si vuestra merced se enoja -respondió Sancho-, yo callaré, y dejaré de decir lo que soy obligado como buen escudero, y como debe un buen criado decir a su señor. | Con lentezza e in silenzio viaggiarono per oltre due leghe, finché giunsero ad una valle che parve al carradore sito opportuno per prendere qualche riposo e pascere i buoi. Lo disse al curato; ma il barbiere fu di avviso che seguitassero il cammino ancora alcun poco, sapendo egli che dietro a un poggetto che scorgevasi poco discosto, vi era altra valle fornita di erba molto migliore. Fu accolto il consiglio del barbiere, e continuarono il viaggio.
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| -Di lo que quisieres -replicó don Quijote-, como tus palabras no se encaminen a ponerme miedo; que si tú le tienes, haces como quien eres, y si yo no le tengo, hago como quien soy. | Intanto volgendosi addietro il curato, vide sei o sette uomini a cavallo bene assettati e vestiti, i quali presto raggiunsero il convoglio perché marciava colla lentezza dei buoi. Uno di costoro, ch'era un canonico di Toledo e il padrone di tutti gli altri che lo accompagnavano, vedendo la ben ordita processione del carro, degli sgherri, di Sancio, di Ronzinante, del curato, del barbiere, e più di ogni altro, di don Chisciotte, ingabbiato ed imprigionato, non poté a meno di non domandare che cosa significasse il condurre un uomo a quel modo; benché si fosse immaginato, nel vedere la sbirraglia, che dovesse essere colui un qualche facinoroso o assassino di strada, od altro cattivo soggetto così castigato dalla Santa Hermandada. Quello tra gli sgherri cui venne fatta la dimanda rispose:
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| -No es eso, ¡pecador fui yo a Dios! -respondió Sancho-, sino que yo tengo por cierto y por averiguado que esta señora que se dice ser reina del gran reino Micomicón no lo es más que mi madre; porque, a ser lo que ella dice, no se anduviera hocicando con alguno de los que están en la rueda, a vuelta de cabeza y a cada traspuesta. | - Signore, neppure noi sappiamo che voglia significare un tal modo di condurre questo cavaliere, né alcuno meglio di lui stesso ve lo potrà dire. »
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| Paróse colorada con las razones de Sancho Dorotea, porque era verdad que su esposo don Fernando, alguna vez, a hurto de otros ojos, había cogido con los labios parte del premio que merecían sus deseos (lo cual había visto Sancho, y pareciéndole que aquella desenvoltura más era de dama cortesana que de reina de tan gran reino), y no pudo ni quiso responder palabra a Sancho, sino dejóle proseguir en su plática, y él fue diciendo. | Udì don Chisciotte il discorso, e soggiunse:
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| -Esto digo, señor, porque, si al cabo de haber andado caminos y carreras, y pasado malas noches y peores días, ha de venir a coger el fruto de nuestros trabajos el que se está holgando en esta venta, no hay para qué darme priesa a que ensille a Rocinante, albarde el jumento y aderece al palafrén, pues será mejor que nos estemos quedos, y cada puta hile, y comamos. | - Di grazia, le signorie vostre, signori cavalieri, sono elleno versate e perite in materia di errante cavalleria? Se lo sono io darò lor conto delle mie disgrazie, ma in caso diverso non perderò il mio tempo in inutili ciarle. »
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| ¡Oh, válame Dios, y cuán grande que fue el enojo que recibió don Quijote, oyendo las descompuestas palabras de su escudero! Digo que fue tanto, que, con voz atropellada y tartamuda lengua, lanzando vivo fuego por los ojos, dijo. | Si erano già avanzati in questo mentre il curato ed il barbiere (vedendo don Chisciotte in discorso coi passeggieri) a fine di rispondere eglino in modo che non si scoprisse il loro artifizio.
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| -¡Oh bellaco villano, mal mirado, descompuesto, ignorante, infacundo, deslenguado , atrevido, murmurador y maldiciente! ¿Tales palabras has osado decir en mi presencia y en la destas ínclitas señoras, y tales deshonestidades y atrevimientos osaste poner en tu confusa imaginación? ¡Vete de mi presencia, monstruo de naturaleza, depositario de mentiras, almario de embustes, silo de bellaquerías, inventor de maldades, publicador de sandeces, enemigo del decoro que se debe a las reales personas! ¡Vete; no parezcas delante de mí, so pena de mi ira. | Il canonico a cui don Chisciotte aveva indirizzato il discorso, rispose:
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| Y, diciendo esto, enarcó las cejas, hinchó los carrillos, miró a todas partes, y dio con el pie derecho una gran patada en el suelo, señales todas de la ira que encerraba en sus entrañas. A cuyas palabras y furibundos ademanes quedó Sancho tan encogido y medroso, que se holgara que en aquel instante se abriera debajo de sus pies la tierra y le tragara. Y no supo qué hacerse, sino volver las espaldas y quitarse de la enojada presencia de su señor. Pero la discreta Dorotea, que tan entendido tenía ya el humor de don Quijote, dijo, para templarle la ira. | - Se ho da dirvi il vero, o fratello, io tengo più sulle dita i libri della cavalleria delle Sommele di Villapando, e perciò se questa è la difficoltà che voi potreste avere, essa è tolta, e parlate.
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| -No os despechéis, señor Caballero de la Triste Figura, de las sandeces que vuestro buen escudero ha dicho, porque quizá no las debe de decir sin ocasión, ni de su buen entendimiento y cristiana conciencia se puede sospechar que levante testimonio a nadie; y así, se ha de creer, sin poner duda en ello, que, como en este castillo, según vos, señor caballero, decís, todas las cosas van y suceden por modo de encantamento, podría ser, digo, que Sancho hubiese visto por esta diabólica vía lo que él dice que vio, tan en ofensa de mi honestidad. | - Lodato sia Iddio, replicò don Chisciotte, poiché siete conoscitore di questi affari io bramo, signor cavaliere, che voi sappiate ch'io me ne vo strascinato in questa gabbia per invidia e frode d'incantatori maligni, essendo che la virtù è più perseguitata dai tristi che amata dai buoni. Cavaliere errante sono io, ma non già di quel novero che non merita che la fama ne renda eterno il nome per celebrità, ma sì bene di quelli che a dispetto e in onta dell'invidia medesima e di quanti maghi creò la Persia, bracmani l'India, ginnosofisti l'Etiopia, ha da collocar il suo nome nel tempio dell'immortalità perché serva d'esempio e di specchio dei vegnenti secoli agli erranti cavalieri, e segni loro il cammino per salir all'apice ed alla gloriosa altezza delle armi. »
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| -Por el omnipotente Dios juro -dijo a esta sazón don Quijote-, que la vuestra grandeza ha dado en el punto, y que alguna mala visión se le puso delante a este pecador de Sancho , que le hizo ver lo que fuera imposible verse de otro modo que por el de encantos no fuera; que sé yo bien de la bondad e inocencia deste desdichado, que no sabe levantar testimonios a nadie. | Disse il curato a tal punto: - È vero quanto si espone dal signor don Chisciotte della Mancia, il quale va incantato sopra questo carro non per veruna sua colpa, ma bensì per mala intenzione di quelli che odiano la virtù ed invidiano il merito. Questi è il signor cavaliere dalla Trista Figura, se l'avete inteso mai a nominare, le cui valorose imprese e strepitosi fatti resteranno scolpiti in duri bronzi ed eterni marmi, comunque l'invidia adoperi ogni sua possa per oscurare la sua gloria e la malignità per tenerla celata. »
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| -Ansí es y ansí será -dijo don Fernando-; por lo cual debe vuestra merced, señor don Quijote, perdonalle y reducille al gremio de su gracia , sicut erat in principio, antes que las tales visiones le sacasen de juicio. | Quando il canonico sentì il prigioniero ed il libero a parlare in tal guisa fu per farsi un segno di croce, né sapea credere a sé stesso quello che gl'interveniva; e così anche tutti i compagni. Sancio Pancia, che si era avvicinato, ed avea inteso il discorso, per aggiungervi le frange, disse:
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| Don Quijote respondió que él le perdonaba, y el cura fue por Sancho, el cual vino muy humilde, y, hincándose de rodillas, pidió la mano a su amo; y él se la dio, y, después de habérsela dejado besar, le echó la bendición, diciendo. | - Signori, o mi vogliano bene o mi ributtino per quello che sto per dire, è tutt'uno. Tanto è vero che il signor don Chisciotte mio padrone sia incantato quanto è vero che la madre di voi altri abbia me partorito. Egli se ne sta perfettamente in cervello, mangia, beve e serve ad altre sue bisogne come il resto degli altri uomini, e come faceva ieri prima che lo ingabbiassero: e se così è perché mai vogliono farmi credere adesso che egli sia incantato? Ho inteso dire da molti che gli incantati non mangiano, non dormono, non parlano; ma il mio padrone, se non viene interrotto, parla più che trenta avvocati. »
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| -Agora acabarás de conocer, Sancho hijo, ser verdad lo que yo otras muchas veces te he dicho de que todas las cosas deste castillo son hechas por vía de encantamento. | Voltandosi poscia verso il curato, proseguì dicendo:
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| -Así lo creo yo -dijo Sancho-, excepto aquello de la manta, que realmente sucedió por vía ordinaria. | - Ah signor curato, signor curato, cred'ella forse che io non l'abbia conosciuta? Pensa vossignoria che quantunque io sia cheto non indovini dove vadano a finire questi nuovi incantesimi? Sappia bene ch'io la raffiguro per quanto ella si copra bene la faccia, e sappia che io pure la intendo per quanto si sforzi di avviluppare i suoi imbrogli; in fine, dove regna la invidia non può vivere la virtù, né dove sta la miseria può aver luogo la liberalità. Maledetto sia il diavolo, che se non fosse per colpa di sua riverenza sarebbe a quest'ora il mio padrone ammogliato colla regina Micomicona, ed io sarei conte per lo meno; che altro non avrei potuto aspettarmi dalla bontà del mio signore dalla Trista Figura e dal merito della mia leale servitù. Io comprendo pur bene da tutto questo, quanto sia vero il proverbio: Che la ruota della fortuna gira più che una macchina da mulino; e quelli che ieri si trovavano in posto eminente, oggidì non hanno di che mangiare. Mi duole per i miei figliuoli, mi duole per la mia moglie, che quando potevano e dovevano sperare di vedermi ritornare già fatto governatore o viceré di qualche isola o regno, mi vedranno entrare in casa fatto mozzo di stalla. Tutte queste cose signor curato mio, non le dico per altro né che per pregare quanto più posso la vostra Riverenza ch'ella si rechi a coscienza il mal governo che fa di questo mio buon padrone; e badi bene che Dio Signore nell'altra vita non le dimandi conto della sua prigionia, e non le imputi a colpa se il mio signor don Chisciotte non soccorre i bisognosi, e non fa tutto quel bene che farebbe qualora fosse fuori di questa gabbia.
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| -No lo creas -respondió don Quijote-; que si así fuera, yo te vengara entonces, y aun agora; pero ni entonces ni agora pude ni vi en quién tomar venganza de tu agravio. | - Oh bella davvero: disse a questo punto il barbiere; voi pure, o Sancio, siete dello stesso avviso del vostro padrone? Viva il cielo che vo' vedendo che bisognerà tenere voi pure incantato al pari di lui in una gabbia, poiché pizzicate della sua pazzia, e andate così goffamente immaginando di dover essere governatore di un'isola.
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| Desearon saber todos qué era aquello de la manta , y el ventero lo contó, punto por punto la volatería de Sancho Panza, de que no poco se rieron todos; y de que no menos se corriera Sancho, si de nuevo no le asegurara su amo que era encantamento; puesto que jamás llegó la sandez de Sancho a tanto, que creyese no ser verdad pura y averiguada, sin mezcla de engaño alguno, lo de haber sido manteado por personas de carne y hueso, y no por fantasmas soñadas ni imaginadas, como su señor lo creía y lo afirmaba. | - Io, rispose Sancio, non sono pazzo per nessun conto, ma galantuomo; e so che il mio padrone potrebbe conquistare tante isole da non trovare a chi darle; e guardi bene come parla vossignoria, signor barbiere, perché tutto non consiste al mondo nel fare delle barbe, e passa gran differenza da un Pietro a un Giovanni: ciò perché ci conosciamo tutti, e a me non si vendono lucciole per lanterne; e per quello che riguarda l'incantesimo del mio padrone, Dio sa la verità: ma lasciamo questa cosa, che tanto più puzza, quanto più si rimescola. »
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| Dos días eran ya pasados los que había que toda aquella ilustre compañía estaba en la venta; y, pareciéndoles que ya era tiempo de partirse, dieron orden para que, sin ponerse al trabajo de volver Dorotea y don Fernando con don Quijote a su aldea, con la invención de la libertad de la reina Micomicona, pudiesen el cura y el barbero llevársele, como deseaban, y procurar la cura de su locura en su tierra. Y lo que ordenaron fue que se concertaron con un carretero de bueyes que acaso acertó a pasar por allí, para que lo llevase en esta forma hicieron una como jaula de palos enrejados, capaz que pudiese en ella caber holgadamente don Quijote; y luego don Fernando y sus camaradas, con los criados de don Luis y los cuadrilleros, juntamente con el ventero, todos por orden y parecer del cura, se cubrieron los rostros y se disfrazaron, quién de una manera y quién de otra, de modo que a don Quijote le pareciese ser otra gente de la que en aquel castillo había visto. | Non volle rispondere il barbiere perché Sancio non iscoprisse colla semplicità sua quello che tanto premeva di nascondere agli altri. Con questo fine il curato avea detto al canonico che camminasse un poco più, che gli svelerebbe l'arcano dell'ingabbiato con altre cose di sua soddisfazione. Lo compiacque il canonico, e andò innanzi co' suoi compagni e con lui, prestando attento orecchio a quanto il curato gli diceva sulla condizione, vita, pazzia e costumi di don Chisciotte; sull'origine e della causa delle sue stravaganze, e di tutto il seguito degli avvenimenti sino al punto dell'averlo rinchiuso in quella gabbia, per ricondurlo al suo paese e tentare qualche rimedio affine di sanarlo. Fecero nuovamente le meraviglie il canonico e i suoi servitori nell'udire la peregrina istoria di don Chisciotte; e quando l'ebbero ascoltata per intero, disse il canonico:
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| Hecho esto, con grandísimo silencio se entraron adonde él estaba durmiendo y descansando de las pasadas refriegas. Llegáronse a él, que libre y seguro de tal acontecimiento dormía , y, asiéndole fuertemente, le ataron muy bien las manos y los pies, de modo que, cuando él despertó con sobresalto, no pudo menearse, ni hacer otra cosa más que admirarse y suspenderse de ver delante de sí tan estraños visajes; y luego dio en la cuenta de lo que su continua y desvariada imaginación le representaba, y se creyó que todas aquellas figuras eran fantasmas de aquel encantado castillo, y que, sin duda alguna, ya estaba encantado, pues no se podía menear ni defender todo a punto como había pensado que sucedería el cura, trazador desta máquina. Sólo Sancho, de todos los presentes, estaba en su mesmo juicio y en su mesma figura; el cual, aunque le faltaba bien poco para tener la mesma enfermedad de su amo, no dejó de conocer quién eran todas aquellas contrahechas figuras; mas no osó descoser su boca, hasta ver en qué paraba aquel asalto y prisión de su amo, el cual tampoco hablaba palabra, atendiendo a ver el paradero de su desgracia; que fue que, trayendo allí la jaula, le encerraron dentro, y le clavaron los maderos tan fuertemente que no se pudieran romper a dos tirones. | - Trovo per verità, signor curato, dal canto mio che sono di grande pregiudizio alla repubblica i così detti libri di cavalleria: e tuttoché anch'io istigato da un falso piacere li abbia conosciuti quasi tutti, non mi avvenne però mai di poterne leggere un solo dal principio al fine, trovandoli presso a poco tutti di una stessa pasta, né avendo l'uno merito maggiore dell'altro. Parmi che questo genere di libri e di composizioni cada nella classe delle favole così dette Milesie, che sono racconti spropositati i quali mirano a dilettare e non a dare insegnamento, a differenza degli apologhi che dilettano ed ammaestrano ad un tempo stesso. Se il fine principale di simiglianti opere è quello di ricrear l'animo, non so come possano giugnere a conseguirlo, essendo piene di tante stoltezze fuori d'ogni proporzione o credibilità. E infatti che vaghezza mai o quale proporzione di parti col tutto può spiegare un libro od una favola, dove un giovinotto di sedici anni dà un colpo a un gigante grande come una torre, e lo partisce in due come se fosse pasta di zucchero? E che si può credere quando ci vengono a dipingere una battaglia, raccontandoci che i due nemici contano da parte loro un milione di combattenti? Che diremo noi della facilità che ha una regina o imperatrice di darsi in balia di un errante e sconosciuto cavaliere? Qual ingegno mai, se non è barbaro e incolto del tutto, potrà restare soddisfatto leggendo che una gran torre piena di cavalieri solca da sé sola il mare come nave, guidata da prospero vento, ed oggi pernotta in Lombardia, e dimani trovasi allo spuntar del dì nelle terre del Pretegianni dell'Indie, e in altre ancora, che non furono mai scoperte da Tolomeo né vedute da Marco Polo? Né alcuno mi dica che gli autori di tanti libri scrivono ogni cosa per mera finzione, e che non sono punto tenuti alle leggi ordinarie; giacché tanto è più vaga la finzione quanto più al vero si avvicina, e tanto più gradita riesce quanto ha più in sé del dubbioso e del possibile. Le favole debbono associarsi al discernimento dei loro lettori ed essere scritte in modo che rendendo facili gl'impossibili, appianando le difficoltà, tenendo in sospeso gli animi, rendano il lettore o maravigliato o soddisfatto, e lo occupino in modo che la maraviglia vada di pari passo col diletto; né potrà mai conseguire un tal fine chi si scosta dalla verisimiglianza e dalla imitazione della natura in cui consiste la perfezione di uno scrittore. Non ho mai veduto libro di cavalleria che non somigli ad una chimera o ad un mostro piuttostoché a proporzionata figura. Oltre a ciò duro n'è quasi sempre lo stile, incredibili le imprese, lascivi gli amori, malaccorte le cortesie, eterne le battaglie, sciocchi i ragionamenti, spropositati i viaggi; tutto in somma è alieno da ogni ragionato artifizio e degno di essere bandito dal mondo cristiano, come pericolosa inutilità. »
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| Tomáronle luego en hombros, y, al salir del aposento, se oyó una voz temerosa, todo cuanto la supo formar el barbero, no el del albarda, sino el otro, que decía. | Lo stava ascoltando il curato con somma attenzione, parendogli uomo di grande intendimento, e che avesse ragione in tutto ciò che diceva. Gli rispose pertanto che avendo egli pure in odio i libri di cavalleria avea dato alle fiamme quelli che possedea don Chisciotte, i quali erano molti; del che non poco rise il canonico, il quale a fronte di tutto il male che ne avea detto, trovava però in essi una cosa buona ed era questa, che possono prestar materia ad un uomo di vaglia di farsi onore, dando libero corso alla penna per descrivere naufragi, tormenti, incontri e battaglie; per dipingere un capitano valoroso in tutte le parti che si ricercano ad essere tale; per mostrarlo prudente nell'antivedere le astuzie dei suoi nemici od oratore eloquente nel persuadere o sconsigliare i suoi soldati, maturo nel consiglio, veloce nell'eseguire, e valente sì nel difendersi come nell'assalire. Opportuna può essere, seguitò a dire, la pittura o di un lamentevole e tragico avvenimento, o di un lieto e inatteso accidente: qua vedesi descritta una bellissima dama, onesta, avveduta e ritirata: là un cavaliere cristiano di gentile costume; altrove uno sfacciato e barbaro prepotente o un principe cortese, pieno di valore ed accorto, e rappresentare si può bontà e lealtà di vassalli o grandezze e premi di signori. Ha l'autore opportunità di mostrarsi astrologo, cosmografo, musico, conoscitore delle materie di stato, politico, e talvolta si può offrire l'occasione di farsi credere anche negromante, se così gli piaccia. Può egli mettere in mostra le accortezze di Ulisse, la pietà di Enea, il valore di Achille, le sventure di Ettore, i tradimenti di Sinone, l'amistà di Eurialo, la magnanimità di Alessandro, la valentia di Cesare, la lealtà e clemenza di Traiano, la fedeltà di Zopiro, la prudenza di Catone, e tutte quelle azioni finalmente che possono rendere perfetto un personaggio illustre, ora in un solo raccogliendole, ora dividendole in molti.
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| -¡Oh Caballero de la Triste Figura! , no te dé afincamiento la prisión en que vas, porque así conviene para acabar más presto la aventura en que tu gran esfuerzo te puso; la cual se acabará cuando el furibundo león manchado con la blanca paloma tobosina yoguieren en uno, ya después de humilladas las altas cervices al blando yugo matrimoñesco; de cuyo inaudito consorcio saldrán a la luz del orbe los bravos cachorros, que imitarán las rumpantes garras del valeroso padre . Y esto será antes que el seguidor de la fugitiva ninfa faga dos vegadas la visita de las lucientes imágines con su rápido y natural curso . Y tú, ¡oh, el más noble y obediente escudero que tuvo espada en cinta, barbas en rostro y olfato en las narices!, no te desmaye ni descontente ver llevar ansí delante de tus ojos mesmos a la flor de la caballería andante; que presto, si al plasmador del mundo le place, te verás tan alto y tan sublimado que no te conozcas, y no saldrán defraudadas las promesas que te ha fecho tu buen señor. Y asegúrote, de parte de la sabia Mentironiana, que tu salario te sea pagado, como lo verás por la obra; y sigue las pisadas del valeroso y encantado caballero, que conviene que vayas donde paréis entrambos. Y, porque no me es lícito decir otra cosa, a Dios quedad, que yo me vuelvo adonde yo me sé . | Facendo tutto questo con istile piacevole e con ingegnosa invenzione che miri possibilmente al vero, comporrà l'autore una tela tessuta di varî e bei lacci, che nel suo insieme mostrerà tale perfezione e bellezza da conseguire miglior fine di ogni scritto, cioè l'utile insieme e il diletto. La libera composizione di siffatte opere apre finalmente il campo all'autore di farsi conoscere epico, lirico, tragico, comico, con le parti tutte che si rinchiudono nelle dolcissime e gradite scienze della poesia e dell'oratoria: ché l'epica si può dettare in prosa non meno che in verso. |
| Y, al acabar de la profecía, alzó la voz de punto, y diminuyóla después, con tan tierno acento, que aun los sabidores de la burla estuvieron por creer que era verdad lo que oían. ++ |
| Quedó don Quijote consolado con la escuchada profecía, porque luego coligió de todo en todo la significación de ella; y vio que le prometían el verse ayuntados en santo y debido matrimonio con su querida Dulcinea del Toboso, de cuyo felice vientre saldrían los cachorros, que eran sus hijos, para gloria perpetua de la Mancha. Y, creyendo esto bien y firmemente, alzó la voz, y, dando un gran suspiro, dijo. ++ |
| -¡Oh tú, quienquiera que seas, que tanto bien me has pronosticado!, ruégote que pidas de mi parte al sabio encantador que mis cosas tiene a cargo, que no me deje perecer en esta prisión donde agora me llevan, hasta ver cumplidas tan alegres e incomparables promesas como son las que aquí se me han hecho; que, como esto sea, tendré por gloria las penas de mi cárcel, y por alivio estas cadenas que me ciñen, y no por duro campo de batalla este lecho en que me acuestan, sino por cama blanda y tálamo dichoso. Y, en lo que toca a la consolación de Sancho Panza, mi escudero, yo confío de su bondad y buen proceder que no me dejará en buena ni en mala suerte; porque, cuando no suceda, por la suya o por mi corta ventura, el poderle yo dar la ínsula, o otra cosa equivalente que le tengo prometida, por lo menos su salario no podrá perderse; que en mi testamento, que ya está hecho, dejo declarado lo que se le ha de dar, no conforme a sus muchos y buenos servicios, sino a la posibilidad mía. ++ |
| Sancho Panza se le inclinó con mucho comedimiento, y le besó entrambas las manos, porque la una no pudiera, por estar atadas entrambas. ++ |
| Luego tomaron la jaula en hombros aquellas visiones, y la acomodaron en el carro de los bueyes. ++ |