Don Quijote de la Mancha
         de Miguel de Cervantes Saavedra
Edición bilingüe, español-italiano, en textos paralelos
Edizione bilingue Spagnolo-Italiana, in testi paralleli
Traducción: Ed. de Edoardo Perino.
Integrado en el sistema MGARCI
P. I- Pró. 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52
P. I- Pró. 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73
Traducción bilingüe al: Alemán Francés Inglés Italiano
I. Capítulo LI. Que trata de lo que contó el cabrero a todos los que llevaban a don Quijote CAPITOLO L. IL RACCONTO DEL CAPRAIO A DON CHISCIOTTE ED AI SUOI COMPAGNI.
-« Tres leguas deste valle está una aldea que, aunque pequeña, es de las más ricas que hay en todos estos contornos; en la cual había un labrador muy honrado, y tanto, que, aunque es anexo al ser rico el ser honrado, más lo era él por la virtud que tenía que por la riqueza que alcanzaba. Mas lo que le hacía más dichoso , según él decía, era tener una hija de tan estremada hermosura, rara discreción, donaire y virtud, que el que la conocía y la miraba se admiraba de ver las estremadas partes con que el cielo y la naturaleza la habían enriquecido. Siendo niña fue hermosa, y siempre fue creciendo en belleza, y en la edad de diez y seis años fue hermosísima. La fama de su belleza se comenzó a estender por todas las circunvecinas aldeas, ¿qué digo yo por las circunvecinas no más, si se estendió a las apartadas ciudades, y aun se entró por las salas de los reyes, y por los oídos de todo género de gente; que, como a cosa rara, o como a imagen de milagros , de todas partes a verla venían? Guardábala su padre, y guardábase ella; que no hay candados, guardas ni cerraduras que mejor guarden a una doncella que las del recato proprio. A tre leghe da questa valle si trova una Terra picciola ma delle più ricche di questi contorni, nella quale viveva un contadino sì avventurato, che quantunque le ricchezze si tirino dietro gli onori, era egli però più pregiato per le virtù che lo adornavano che per le possedute dovizie. Quello che formava sopra ogni altra cosa la sua felicità, si era l'avere una figliuola di singolare bellezza, di raro giudizio, graziosa e piena di virtù; di maniera che egli, che la conosceva e la custodiva, non poteva a meno di non essere contento nel veder i doni speciosi dei quali il cielo e la natura l'aveano arricchita. Era bella fin da bambina. Nell'età di sedici anni cominciò a spargersi la fama di tanti pregi per tutte le terre circonvicine: ma che dico io per le circonvicine, quando si estese alle città più lontane, penetrò fino nelle reggie e si rese nota ad ogni genere di persone, che da ogni parte accorrevano a vederla come cosa rara o immagine prodigiosa? Era custodita dal genitore, o a meglio dire era essa custode di sé medesima.
»La riqueza del padre y la belleza de la hija movieron a muchos, así del pueblo como forasteros, a que por mujer se la pidiesen; mas él, como a quien tocaba disponer de tan rica joya, andaba confuso, sin saber determinarse a quién la entregaría de los infinitos que le importunaban. Y, entre los muchos que tan buen deseo tenían, fui yo uno, a quien dieron muchas y grandes esperanzas de buen suceso conocer que el padre conocía quien yo era, el ser natural del mismo pueblo, limpio en sangre, en la edad floreciente, en la hacienda muy rico y en el ingenio no menos acabado . Con todas estas mismas partes la pidió también otro del mismo pueblo, que fue causa de suspender y poner en balanza la voluntad del padre, a quien parecía que con cualquiera de nosotros estaba su hija bien empleada; y, por salir desta confusión, determinó decírselo a Leandra, que así se llama la rica que en miseria me tiene puesto, advirtiendo que, pues los dos éramos iguales, era bien dejar a la voluntad de su querida hija el escoger a su gusto cosa digna de imitar de todos los padres que a sus hijos quieren poner en estado no digo yo que los dejen escoger en cosas ruines y malas, sino que se las propongan buenas, y de las buenas, que escojan a su gusto. No sé yo el que tuvo Leandra; sólo sé que el padre nos entretuvo a entrambos con la poca edad de su hija y con palabras generales, que ni le obligaban, ni nos desobligaba tampoco. Llámase mi competidor Anselmo, y yo Eugenio, porque vais con noticia de los nombres de las personas que en esta tragedia se contienen , cuyo fin aún está pendiente; pero bien se deja entender que será desastrado. Le dovizie del padre e la leggiadria della figliuola mossero molti così del paese come forestieri a domandarla in isposa; ma egli stavasene dubbioso, né sapeva determinarsi a cui dovesse concederla. Fra i molti pretendenti io fui quell'uno al quale diedero molte e grandi speranze l'essere conosciuto pienamente dal padre suo, del suo stesso paese, di buona stirpe, in età florida, ricco di sostanze e dotato di buon ingegno. La chiese un altro del paese medesimo, il quale potendo gareggiar meco nelle stesse qualità tenne in bilancia la volontà del padre, cui pareva bene accasata la figliuola con ognuno di noi due. Per uscire di sua incertezza stabilì di significare a Leandra (è questo il nome di colei che mi rende infelice) ch'essendo ambedue noi eguali nel merito amava ch'ella scegliesse a sua voglia. Cosa degna d'essere imitata dai genitori tutti che vogliono dare uno stato ai loro figliuoli. Non dico già che essi debbano lasciar loro l'arbitrio di seguitare il proprio capriccio, ma non vietare di scegliere tra molti buoni partiti quello che loro più aggrada. Non so dire per chi inclinasse Leandra; ma il padre ci teneva dubbiosi mettendo in campo la soverchia gioventù della figlia con espressioni generali che né lui obbligavano, né tampoco noi altri disobbligavamo. Il mio rivale chiamasi Anselmo, io Eugenio e ciò vi dico perché vi sieno palesi i nomi delle persone che sono gli attori di una tragedia, il cui fine è tuttora pendente, ma già è certissimo che dovrà essere infelicissimo.
»En esta sazón, vino a nuestro pueblo un Vicente de la Roca , hijo de un pobre labrador del mismo lugar; el cual Vicente venía de las Italias, y de otras diversas partes, de ser soldado. Llevóle de nuestro lugar, siendo muchacho de hasta doce años, un capitán que con su compañía por allí acertó a pasar, y volvió el mozo de allí a otros doce, vestido a la soldadesca, pintado con mil colores, lleno de mil dijes de cristal y sutiles cadenas de acero. Hoy se ponía una gala y mañana otra; pero todas sutiles, pintadas, de poco peso y menos tomo . La gente labradora, que de suyo es maliciosa, y dándole el ocio lugar es la misma malicia, lo notó, y contó punto por punto sus galas y preseas, y halló que los vestidos eran tres, de diferentes colores, con sus ligas y medias; pero él hacía tantos guisados e invenciones dellas, que si no se los contaran, hubiera quien jurara que había hecho muestra de más de diez pares de vestidos y de más de veinte plumajes . Y no parezca impertinencia y demasía esto que de los vestidos voy contando, porque ellos hacen una buena parte en esta historia. In questo tempo ritornò al paese certo Vincenzo dalla Rocca figlio di un povero contadino dello stesso luogo il quale aveva militato in Italia e in altre parti. Lo tolse dalla sua casa un capitano, che si abbatté a passare di qua colla sua compagnia quand'egli contava l'età di dodici anni; e tornò il giovane dopo altri dodici splendidamente vestito da soldato, pieno di guernimenti di cristallo e di sottili collane di acciaio. Oggi si adornava ad una foggia, domani ad un'altra, sempre però con molta bella apparenza e con poca spesa. I contadini che sono maliziosi naturalmente, gli posero gli occhi addosso, scandagliarono con esattezza le sue gale e le sue gioie, e si accorsero che i suoi vestiti non erano più di tre, ma che egli dava loro tante e sì varie forme che potevan parere infiniti. Non vi maravigliate se vi trattengo intorno ai vestiti, giacché formano essi gran parte della presente istoria.
»Sentábase en un poyo que debajo de un gran álamo está en nuestra plaza, y allí nos tenía a todos la boca abierta, pendientes de las hazañas que nos iba contando. No había tierra en todo el orbe que no hubiese visto, ni batalla donde no se hubiese hallado; había muerto más moros que tiene Marruecos y Túnez, y entrado en más singulares desafíos, según él decía, que Gante y Luna, Diego García de Paredes y otros mil que nombraba ; y de todos había salido con vitoria, sin que le hubiesen derramado una sola gota de sangre . Por otra parte, mostraba señales de heridas que, aunque no se divisaban, nos hacía entender que eran arcabuzazos dados en diferentes rencuentros y faciones. Finalmente, con una no vista arrogancia, llamaba de vos a sus iguales y a los mismos que le conocían, y decía que su padre era su brazo, su linaje, sus obras, y que debajo de ser soldado, al mismo rey no debía nada . Añadiósele a estas arrogancias ser un poco músico y tocar una guitarra a lo rasgado, de manera que decían algunos que la hacía hablar; pero no pararon aquí sus gracias, que también la tenía de poeta, y así, de cada niñería que pasaba en el pueblo, componía un romance de legua y media de escritura. Soleva egli sedersi sul muricciuolo ch'è sotto il palazzo grande della nostra piazza; e quivi, raccontando le sue prodezze, faceva stare ognuno a bocca aperta per ascoltarlo. Non v'era paese nel mondo che non avesse veduto, né battaglia dove non si fosse trovato: aveva ammazzati più Mori che non sono in Marocco e in Tunisi, e fatte, a suo dire, più singolari disfide che Gante e Luna, Diego Garcia de Parades e mille altri che nominava; e di tutte era uscito vittorioso senza aver perduta mai una sola goccia di sangue. Mostrava poi cicatrici, che quantunque non si potesse distintamente conoscere che cosa fossero, le millantava come archibugiate avute in differenti incontri e fazioni. Finalmente con insolita arroganza dava del tu ai pari suoi e a tutti coloro che lo conoscevano, e diceva che non aveva altro padre che il braccio, altro lignaggio che le sue azioni, e che quantunque soldato, al re medesimo non la cedeva. Aggiungasi a tanta sua arroganza che egli conosceva un pocolino la musica e sapeva pizzicare una chitarra in modo che, secondo alcuni, la faceva parlare. Ma questa non era la sola sua dote, poiché componeva anche in poesia, e ad ogni bagatella che accadesse nel paese, faceva una canzone lunga una lega e mezzo.
»Este soldado, pues, que aquí he pintado, este Vicente de la Rosa, este bravo, este galán, este músico, este poeta fue visto y mirado muchas veces de Leandra, desde una ventana de su casa que tenía la vista a la plaza. Enamoróla el oropel de sus vistosos trajes, encantáronla sus romances, que de cada uno que componía daba veinte traslados, llegaron a sus oídos las hazañas que él de sí mismo había referido, y, finalmente, que así el diablo lo debía de tener ordenado, ella se vino a enamorar dél, antes que en él naciese presunción de solicitalla. Y, como en los casos de amor no hay ninguno que con más facilidad se cumpla que aquel que tiene de su parte el deseo de la dama, con facilidad se concertaron Leandra y Vicente; y, primero que alguno de sus muchos pretendientes cayesen en la cuenta de su deseo, ya ella le tenía cumplido, habiendo dejado la casa de su querido y amado padre, que madre no la tiene, y ausentádose de la aldea con el soldado, que salió con más triunfo desta empresa que de todas las muchas que él se aplicaba. Questo soldato che vi ho dipinto, questo Vincenzo dalla Rocca, questo bravo, questo galante, questo musico, questo poeta fu parecchie volte veduto ed ammirato da Leandra da una finestra della sua casa ch'era posta di rimpetto alla piazza. L'orpello dei suoi vaghi vestiti giunse ad innamorarla, e l'ammagliarono le sue canzoni, di ognuna delle quali disseminava venti e più copie. Le arrivarono all'orecchio le imprese ch'egli di sé medesimo raccontava, e finalmente (avendo il demonio così disposto) s'innamorò di lui prima ch'egli avesse l'animo a vagheggiarla. Siccome nelle galanterie non ve n'ha alcuna che più facilmente si compia di quella in cui la donna è d'accordo, così accadde che speditamente convennero Leandra e Vincenzo del loro amore: e prima che alcuno di noi potesse sospettar nemmeno della forza delle sue brame, essa le aveva di troppo compite, abbandonando la casa dell'amato e solo suo genitore, ed allontanandosi dal paese in compagnia del soldato.
»Admiró el suceso a toda el aldea, y aun a todos los que dél noticia tuvieron; yo quedé suspenso, Anselmo, atónito, el padre triste, sus parientes afrentados, solícita la justicia, los cuadrilleros listos; tomáronse los caminos, escudriñáronse los bosques y cuanto había, y, al cabo de tres días, hallaron a la antojadiza Leandra en una cueva de un monte, desnuda en camisa, sin muchos dineros y preciosísimas joyas que de su casa había sacado. Volviéronla a la presencia del lastimado padre; preguntáronle su desgracia; confesó sin apremio que Vicente de la Roca la había engañado, y debajo de su palabra de ser su esposo la persuadió que dejase la casa de su padre; que él la llevaría a la más rica y más viciosa ciudad que había en todo el universo mundo, que era Nápoles; y que ella, mal advertida y peor engañada, le había creído; y, robando a su padre, se le entregó la misma noche que había faltado; y que él la llevó a un áspero monte, y la encerró en aquella cueva donde la habían hallado. Contó también como el soldado, sin quitalle su honor, le robó cuanto tenía, y la dejó en aquella cueva y se fue suceso que de nuevo puso en admiración a todos. Estrema fu la maraviglia di tutto il paese e di quelli a cui fu noto il successo; io restai affatto fuori di me, Anselmo attonito, doglioso il padre, svergognati i parenti. Ma furono incrocichiate le strade, visitati ovunque i boschi e le macchie, ed a capo di tre giorni si trovò la capricciosa Leandra in una grotta, deserta e senz'alcuna delle gioie che aveva rubate nella casa paterna. Fu ricondotta all'afflitto padre, e le fu chiesto conto del suo trascorso. Confessò senza velo di essere stata indotta in inganno da Vincenzo dalla Rocca, il quale con promessa di farla sua sposa, la rapì alla casa paterna promettendole che l'avrebbe condotta in Napoli, una delle più ricche e deliziose città del mondo; ed essa mal consigliata e peggio ingannata gli aveva dato fede. Vincenzo guidata l'aveva nelle gole di una dirupata montagna, e poi lasciatala in quella grotta dove fu rinvenuta. Disse e affermò che il soldato senza farle altra offesa l'aveva spogliata e fuggito si era, abbandonandola a sé medesima.
»Duro se nos hizo de creer la continencia del mozo, pero ella lo afirmó con tantas veras, que fueron parte para que el desconsolado padre se consolase, no haciendo cuenta de las riquezas que le llevaban, pues le habían dejado a su hija con la joya que, si una vez se pierde, no deja esperanza de que jamás se cobre. El mismo día que pareció Leandra la despareció su padre de nuestros ojos, y la llevó a encerrar en un monesterio de una villa que está aquí cerca, esperando que el tiempo gaste alguna parte de la mala opinión en que su hija se puso. Los pocos años de Leandra sirvieron de disculpa de su culpa, a lo menos con aquellos que no les iba algún interés en que ella fuese mala o buena; pero los que conocían su discreción y mucho entendimiento no atribuyeron a ignorancia su pecado, sino a su desenvoltura y a la natural inclinación de las mujeres, que, por la mayor parte, suele ser desatinada y mal compuesta. Questo alleviò in parte il dolore dello sconsolato padre a cui nulla pesavano le perdute ricchezze, quando ricuperava incontaminata la figlia. Lo stesso giorno in cui ricomparve Leandra, suo padre la rinserrò nel monastero di una città qui vicina, aspettando che il tempo distruggesse in parte la mala opinione ch'erasi meritata. E valse appo alcuni a scolparla la molto giovanile età; ma altri persistevano a dire che, dotata com'era di precoce ingegno, aveva con quel fatto mostrata pur troppo la sua inclinazione.
»Encerrada Leandra, quedaron los ojos de Anselmo ciegos, a lo menos sin tener cosa que mirar que contento le diese; los míos en tinieblas, sin luz que a ninguna cosa de gusto les encaminase; con la ausencia de Leandra, crecía nuestra tristeza, apocábase nuestra paciencia, maldecíamos las galas del soldado y abominábamos del poco recato del padre de Leandra. Finalmente, Anselmo y yo nos concertamos de dejar el aldea y venirnos a este valle, donde él, apacentando una gran cantidad de ovejas suyas proprias, y yo un numeroso rebaño de cabras, también mías, pasamos la vida entre los árboles, dando vado a nuestras pasiones, o cantando juntos alabanzas o vituperios de la hermosa Leandra, o suspirando solos y a solas comunicando con el cielo nuestras querellas. Rinchiusa Leandra nel chiostro, Anselmo rimase cogli occhi ciechi per non avere cosa che guardandola gli piacesse, ed i miei pure restarono nelle tenebre, e privi di ogni sorta di contentezza. Con l'assenza di Leandra cresceva la nostra tristezza, andava scemando la nostra tolleranza, maledicevamo le seduzioni e gli sforzi del soldato, ed era da noi detestata la poca riserbatezza della donzella. Finalmente Anselmo ed io prendemmo di concerto la risoluzione di abbandonare il paese, e di venircene in questa valle dove col pascere un branco di pecore, di cui egli è padrone, ed un branco di capre, che sono mie, noi passiamo la vita tra queste piante, cantando per obblìo od alleviamento dei nostri amori, ora le lodi, ora i biasimi della vaga Leandra, e sospirando fra noi soli, o soli comunicando col cielo le nostre querele.
»A imitación nuestra, otros muchos de los pretendientes de Leandra se han venido a estos ásperos montes, usando el mismo ejercicio nuestro; y son tantos, que parece que este sitio se ha convertido en la pastoral Arcadia , según está colmo de pastores y de apriscos, y no hay parte en él donde no se oiga el nombre de la hermosa Leandra. Éste la maldice y la llama antojadiza, varia y deshonesta; aquél la condena por fácil y ligera; tal la absuelve y perdona, y tal la justicia y vitupera; uno celebra su hermosura, otro reniega de su condición, y, en fin, todos la deshonran, y todos la adoran, y de todos se estiende a tanto la locura, que hay quien se queje de desdén sin haberla jamás hablado, y aun quien se lamente y sienta la rabiosa enfermedad de los celos, que ella jamás dio a nadie; porque, como ya tengo dicho, antes se supo su pecado que su deseo. No hay hueco de peña, ni margen de arroyo, ni sombra de árbol que no esté ocupada de algún pastor que sus desventuras a los aires cuente; el eco repite el nombre de Leandra dondequiera que pueda formarse Leandra resuenan los montes , Leandra murmuran los arroyos, y Leandra nos tiene a todos suspensos y encantados, esperando sin esperanza y temiendo sin saber de qué tememos . Entre estos disparatados, el que muestra que menos y más juicio tiene es mi competidor Anselmo, el cual, teniendo tantas otras cosas de que quejarse, sólo se queja de ausencia; y al son de un rabel, que admirablemente toca, con versos donde muestra su buen entendimiento, cantando se queja. Yo sigo otro camino más fácil, y a mi parecer el más acertado, que es decir mal de la ligereza de las mujeres, de su inconstancia , de su doble trato, de sus promesas muertas, de su fe rompida, y, finalmente, del poco discurso que tienen en saber colocar sus pensamientos e intenciones que tienen. » Y ésta fue la ocasión, señores, de las palabras y razones que dije a esta cabra cuando aquí llegué; que por ser hembra la tengo en poco, aunque es la mejor de todo mi apero. Ésta es la historia que prometí contaros; si he sido en el contarla prolijo, no seré en serviros corto cerca de aquí tengo mi majada, y en ella tengo fresca leche y muy sabrosísimo queso , con otras varias y sazonadas frutas, no menos a la vista que al gusto agradables. A nostro esempio molti altri pretendenti della giovinetta sono venuti ad abitar in queste montagne, e vi si esercitano come noi, e tanti sono essi che sembra trasformato questo sito nella pastorale Arcadia: sì esso è popolato di pastori e di greggi, né v'ha angolo che non risuoni del nome della nostra tiranna. Questi la maledice, la chiama quegli volubile, inconsiderata, inonesta: uno la condanna per facile e per leggera; altri la assolve e le perdona, e tal altro la incolpa e vitupera: chi celebra la sua bellezza, chi maledice la sua indole: in fine tutti la detestano e tutti l'adorano, e tanto distendesi la follìa che v'ha chi si sdegna di lei senz'averle parlato mai, e chi si lamenta e prova la rabbiosa infermità della gelosia. Non avvi cavità di rupe o margine di ruscello, od ombra di arbore non occupati da qualche pastore che racconta ai venti le sue sventure; l'eco, dovunque può, ripete il nome di Leandra, Leandra risuonano le montagne; Leandra vanno mormorando le fonti; e Leandra ci ha tutti incantati, aspettando senza speranza, e temendo senza conoscere la cagione del nostro timore. Tra tanti ubbriachi di amore quello che meglio di ogn'altro si conduce e che spiega buon giudizio è il mio rivale Anselmo, il quale avendo tante ragioni di lamentarsi, duolsi però unicamente della lontananza, e al suono di un ribecchino, che gli risponde per eccellenza, esprime le sue querele con versi nei quali mostra il felice suo ingegno. Io mi appiglio al più agevole partito, e a parer mio più sicuro, ed è quello di condannare la leggerezza delle donne, la loro incostanza, le loro vuote promesse, e finalmente il poco loro discernimento nell'eleggere a cui debbono volgere i desideri e gli affetti. Questi miei sensi hanno dato cagione, o signori, alle parole ch'io indirizzava alla capra accorsa fra voi, la quale, siccome femmina, poco si può stimare, benché sia la migliore del mio gregge. Sarò stato troppo prolisso nel mio racconto, ma non sarei corto in servirvi se vi piacesse di arrivare alla mia capanna, ch'è qua vicina, dove potrò offerirvi latte e cacio saporito, con varie e mature frutte non meno alla vista che al gusto assai dilettose. »