Don Quijote de la Mancha
         de Miguel de Cervantes Saavedra
Edición bilingüe, español-italiano, en textos paralelos
Edizione bilingue Spagnolo-Italiana, in testi paralleli
Traducción: Ed. de Edoardo Perino.
Integrado en el sistema MGARCI
P. I- Pró. 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52
P. I- Pró. 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73
Traducción bilingüe al: Alemán Francés Inglés Italiano
I. Capítulo XX. Donde se cuentan las bodas de Camacho el rico, con el suceso de Basilio el pobre. CAPITOLO XX NOZZE DI CAMACCIO IL RICCO, ED AVVENIMENTO DI BASILIO IL POVERO.
Apenas la blanca aurora había dado lugar a que el luciente Febo, con el ardor de sus calientes rayos, las líquidas perlas de sus cabellos de oro enjugase, cuando don Quijote, sacudiendo la pereza de sus miembros, se puso en pie y llamó a su escudero Sancho, que aún todavía roncaba; lo cual visto por don Quijote, antes que le despertase, le dijo. Appena la bianca aurora aveva ceduto il luogo al rilucente Febo, affinché coll'ardore de' suoi lucenti e caldi raggi asciugasse le liquide perle dei suoi capelli d'oro, don Chisciotte, scuotendo la pigrezza delle sue membra, rizzossi in piè, e chiamò il suo scudiere Sancio, il quale tuttavia stava ronfando. Vedutolo dormire a quel modo, prima di svegliarlo sclamò:
-¡Oh tú, bienaventurado sobre cuantos viven sobre la haz de la tierra, pues sin tener invidia ni ser invidiado, duermes con sosegado espíritu, ni te persiguen encantadores, ni sobresaltan encantamentos! Duerme, digo otra vez, y lo diré otras ciento, sin que te tengan en contina vigilia celos de tu dama, ni te desvelen pensamientos de pagar deudas que debas, ni de lo que has de hacer para comer otro día tú y tu pequeña y angustiada familia. Ni la ambición te inquieta, ni la pompa vana del mundo te fatiga, pues los límites de tus deseos no se estienden a más que a pensar tu jumento; que el de tu persona sobre mis hombros le tienes puesto contrapeso y carga que puso la naturaleza y la costumbre a los señores. Duerme el criado, y está velando el señor, pensando cómo le ha de sustentar, mejorar y hacer mercedes. La congoja de ver que el cielo se hace de bronce sin acudir a la tierra con el conveniente rocío no aflige al criado, sino al señor, que ha de sustentar en la esterilidad y hambre al que le sirvió en la fertilidad y abundancia. « Oh tu bene avventurato sopra quanti vivono sulla faccia della terra, perché senza invidiare né essere invidiato, riposando stai con tranquillo sonno, né incantatori ti perseguitano, né ti agitano incantamenti! Dormi, tel dico, te lo ripeto, ed altre cento volte te lo andrò ripetendo, dormi senzaché ti tengano in perpetua veglia le gelosie per la tua dama, o ti destino pensieri affannosi di debiti, o la cura d'alimentare te e la tua piccola ed angustiata famiglia! Ora né l'ambizione t'inquieta, né ti molestano le vane pompe del mondo, poiché i tuoi desiderî non si estendono oltre il pensiero del tuo asino, mentre quello della tua persona l'hai posto tutto sulle mie spalle: gravezza e carico che la natura e il costume appoggiarono ai grandi. Dorme il servo e sta vegliando il padrone, e pensa al modo di sostenerlo, di migliorarne lo stato e di concedergli qualche favore. L'angustia di vedere che il cielo si fa di bronzo, e nega alla terra la necessaria rugiada, non affligge il servo, ma sì bene il padrone, che dee in mezzo alla sterilità e alla fame aver cura di colui della cui opera si è servito nel tempo della fertilità e dell'abbondanza. »
A todo esto no respondió Sancho, porque dormía, ni despertara tan presto si don Quijote con el cuento de la lanza no le hiciere volver en sí. Despertó, en fin, soñoliento y perezoso, y, volviendo el rostro a todas partes, dijo. Niente rispondeva Sancio a tutte queste esclamazioni perché dormiva; né sarebbesi svegliato sì tosto se don Chisciotte con il piè della lancia non lo avesse scosso, e non gli avesse fatto spalancare gli occhi. Svegliossi allora il sonnolente e infingardo, e girandoli di qua, di là, all'intorno, disse:
-De la parte desta enramada, si no me engaño, sale un tufo y olor harto más de torreznos asados que de juncos y tomillos bodas que por tales olores comienzan, para mi santiguada que deben de ser abundantes y generosas. — Dalla banda di questo frascato, se non m'inganno, esce un odore o buon fiato che sa più di presciutto fritto che di giunchi o di sermollino; oh le nozze che incominciano con questi odori, devono, per l'anima mia, essere molto abbondanti e generose!
-Acaba, glotón -dijo don Quijote-; ven, iremos a ver estos desposorios, por ver lo que hace el desdeñado Basilio. — Finiscila, ghiottone, disse don Chisciotte, alzati, e andiamo a vedere questi sponsali, e osserveremo sin dove giunga lo sdegno dello sprezzato Basilio.
-Mas que haga lo que quisiere -respondió Sancho- no fuera él pobre y casárase con Quiteria. ¿No hay más sino tener un cuarto y querer alzarse por las nubes? A la fe, señor, yo soy de parecer que el pobre debe de contentarse con lo que hallare, y no pedir cotufas en el golfo. Yo apostaré un brazo que puede Camacho envolver en reales a Basilio; y si esto es así, como debe de ser, bien boba fuera Quiteria en desechar las galas y las joyas que le debe de haber dado, y le puede dar Camacho, por escoger el tirar de la barra y el jugar de la negra de Basilio. Sobre un buen tiro de barra o sobre una gentil treta de espada no dan un cuartillo de vino en la taberna. Habilidades y gracias que no son vendibles, mas que las tenga el conde Dirlos; pero, cuando las tales gracias caen sobre quien tiene buen dinero, tal sea mi vida como ellas parecen. Sobre un buen cimiento se puede levantar un buen edificio, y el mejor cimiento y zanja del mundo es el dinero. — Vossignoria faccia pur ciò che le pare e le piace, rispose Sancio, che quanto a me poca briga mi prendo. Dovea esser ricco quel signor Basilio, e si sarebbe sposato colla signora Chilteria; e bisogna aver quattrini chi brama far nozze nobili e distinte: e in verità che io resto nella mia opinione, signor mio, che il povero dee contentarsi di quello che ha, né dimandare pane buffetto in mezzo al golfo: scommetterei una mano che Camaccio può subissare Basilio nelle ricchezze; e se così è, come debb'essere, sarebbe pur balorda la signora Chilteria a rinunciare alle gioie e ai vestiti che può donarle o già le avrà donate Camaccio, per preferire lo slancio del palo o il maneggio di una spada di marra che potria unicamente darle Basilio, e che non valgono un quartuccio di vino all'osteria. Abilità e grazie che non sono vendibili tengasele il conte Dirlo; ma se queste tali grazie cadono sopra chi ha denari, canchero! come le paiono buone! Sopra un buon fondamento si può alzare un buon edifizio, e la base migliore e la maggiore forza del mondo consiste nel denaro.
-Por quien Dios es, Sancho -dijo a esta sazón don Quijote-, que concluyas con tu arenga; que tengo para mí que si te dejasen seguir en las que a cada paso comienzas, no te quedaría tiempo para comer ni para dormir, que todo le gastarías en hablar. — Per amore di Dio, Sancio, disse don Chisciotte, finiscila una volta, che io sono di avviso che lasciandoti seguitare, torneresti sempre da capo, e non ti resterebbe tempo né da mangiare né da dormire, perché lo spenderesti tutto in chiacchiere.
-Si vuestra merced tuviera buena memoria -replicó Sancho-, debiérase acordar de los capítulos de nuestro concierto antes que esta última vez saliésemos de casa uno dellos fue que me había de dejar hablar todo aquello que quisiese, con que no fuese contra el prójimo ni contra la autoridad de vuesa merced; y hasta agora me parece que no he contravenido contra el tal capítulo. — Se vossignoria avesse buona memoria, replicò Sancio, si dovrebbe ricordare dei patti, che abbiamo fatto prima che ci allontanassimo dalla patria in questo ultimo viaggio; uno dei quali fu che vossignoria dovesse lasciarmi parlare a mia fantasia, a condizione però che non ne restasse offeso il prossimo o lesa la sua autorità; e mi pare di non avere contravvenuto finora a questo accordo.
-Yo no me acuerdo, Sancho -respondió don Quijote-, del tal capítulo; y, puesto que sea así, quiero que calles y vengas, que ya los instrumentos que anoche oímos vuelven a alegrar los valles, y sin duda los desposorios se celebrarán en el frescor de la mañana, y no en el calor de la tarde. — Me ne risovviene benissimo, rispose don Chisciotte; ma ad ogni modo, per ora almeno stattene cheto; e seguitami, che già gli strumenti da noi uditi la scorsa notte, tornano a rallegrare le valli, e si celebreranno senz'altro gli sponsali col fresco della mattina, né si vorrà aspettare il caldo del mezzogiorno. »
Hizo Sancho lo que su señor le mandaba, y, poniendo la silla a Rocinante y la albarda al rucio, subieron los dos, y paso ante paso se fueron entrando por la enramada. Obbedì Sancio, e messa la sella a Ronzinante e la bardella al leardo, si avviarono ambedue passo passo, ed entrarono nel frascato.
Lo primero que se le ofreció a la vista de Sancho fue, espetado en un asador de un olmo entero, un entero novillo; y en el fuego donde se había de asar ardía un mediano monte de leña, y seis ollas que alrededor de la hoguera estaban no se habían hecho en la común turquesa de las demás ollas, porque eran seis medias tinajas, que cada una cabía un rastro de carne así embebían y encerraban en sí carneros enteros, sin echarse de ver, como si fueran palominos; las liebres ya sin pellejo y las gallinas sin pluma que estaban colgadas por los árboles para sepultarlas en las ollas no tenían número; los pájaros y caza de diversos géneros eran infinitos, colgados de los árboles para que el aire los enfriase. La prima cosa che si offerse alla vista di Sancio fu un vitello intero in uno schidione di olmo. Nel luogo in cui si doveva arrostire, ardeva una buona catasta di legna, e stavano sei grandi pignatte d'intorno al fuoco. Non erano queste della solita forma, ma piuttosto sei mezzi orci, capaci ognuno di contenere una beccheria di carni; e basti il dire che ingoiavano castrati interi, i quali o non si conosceva che vi fossero od era come se vi fossero tanti piccioncini. Le lepri senza pelle, le galline senza penne che attaccate stavan agli alberi per esser poi sepolte nelle pignatte erano innumerabili; gli uccelletti, le selvaggine, le cacciagioni che giacevano apprestate, movevano a meraviglia.
Contó Sancho más de sesenta zaques de más de a dos arrobas cada uno, y todos llenos, según después pareció, de generosos vinos; así había rimeros de pan blanquísimo, como los suele haber de montones de trigo en las eras; los quesos, puestos como ladrillos enrejados, formaban una muralla, y dos calderas de aceite, mayores que las de un tinte, servían de freír cosas de masa, que con dos valientes palas las sacaban fritas y las zabullían en otra caldera de preparada miel que allí junto estaba. Contò Sancio più di sessanta otri, ognuno dei quali capiva in sé più di due barili, e tutti (per quanto poi si vide) erano pieni di vini generosi. Il pane bianchissimo era a cataste, come suole nelle aie esser a monti il grano; i caci formavano in apparenza altrettante muraglie di ben commessi mattoni; e due caldaie di olio, più vaste di quelle che si usano nelle tintorie, servivano a frigger pastumi, che con due grandissime pale si cavavano cotti, e si tuffavano poi in altra caldaia di miele che stava accanto. Erano oltre a cinquanta i cuochi, e tutti netti come candidi armellini, tutti diligenti e festosi tutti. Nel dilatato ventre di un vitello stavano riposti dodici piccioli porchetti che servivano a dargli sapore e tenerezza. Le spezierie di varie sorti non parevano comperate a libbre, ma a botti, e stavano tutte riposte in ampi cassoni. Finalmente l'apparato era bensì rustico, ma così abbondante che avrebbe potuto bastare per un esercito. Sancio Pancia adocchiava ogni cosa, e a tutto si affezionava. Sulle prime restò imprigionato e vinto dalle pignatte, dalle quali avrebbe di buona voglia staccato un pignattino; la volontà passeggiava poi su que' otri, né era ritenuto rispetto alle paste nelle padelle, se però poteansi chiamar padelle quell'enormi caldaie. Non potendo più resistere, né stando in lui di fare altrimenti, si accostò ad uno di quei tanti affaccendati cuochi, e con cortesi ed affamate espressioni pregollo che gli concedesse di poter intingere un tozzo di pane in una di quelle pignatte. Al che il cuoco rispose:
Los cocineros y cocineras pasaban de cincuenta todos limpios, todos diligentes y todos contentos. En el dilatado vientre del novillo estaban doce tiernos y pequeños lechones, que, cosidos por encima, servían de darle sabor y enternecerle. Las especias de diversas suertes no parecía haberlas comprado por libras, sino por arrobas, y todas estaban de manifiesto en una grande arca. Finalmente, el aparato de la boda era rústico, pero tan abundante que podía sustentar a un ejército.
Todo lo miraba Sancho Panza, y todo lo contemplaba, y de todo se aficionaba primero le cautivaron y rindieron el deseo las ollas, de quién él tomara de bonísima gana un mediano puchero; luego le aficionaron la voluntad los zaques; y, últimamente, las frutas de sartén, si es que se podían llamar sartenes las tan orondas calderas; y así, sin poderlo sufrir ni ser en su mano hacer otra cosa, se llegó a uno de los solícitos cocineros, y, con corteses y hambrientas razones, le rogó le dejase mojar un mendrugo de pan en una de aquellas ollas. A lo que el cocinero respondió.
-Hermano, este día no es de aquellos sobre quien tiene juridición la hambre, merced al rico Camacho. Apeaos y mirad si hay por ahí un cucharón, y espumad una gallina o dos, y buen provecho os hagan. — Fratello, in questo giorno la fame non passeggia da queste bande, grazie al ricco Camaccio; accostatevi pure allegramente, e guardate là che troverete qualche mestola, e schiumatevi pure una gallina o due, che buon pro vi faccia.
-No veo ninguno -respondió Sancho. — Non ne vedo nemmeno una, rispose Sancio.
-Esperad -dijo el cocinero-. ¡Pecador de mí, y qué melindroso y para poco debéis de ser! — Aspettate, disse il cuoco: oh poveraccio me! che schizzinoso e dappoco uomo che dovete essere! »
Y, diciendo esto, asió de un caldero, y, encajándole en una de las medias tinajas, sacó en él tres gallinas y dos gansos, y dijo a Sancho E ciò detto, prese una caldaia, e postala in uno di quei mezzi orci, ne cavò due paperi e tre galline, e disse a Sancio:
-Comed, amigo, y desayunaos con esta espuma, en tanto que se llega la hora del yantar. — Mangiate, amico, e rompete il digiuno con questa schiuma intanto che si fa ora di desinare.
-No tengo en qué echarla -respondió Sancho. — Non so dove mettere tutta questa roba, soggiunse Sancio.
-Pues llevaos -dijo el cocinero- la cuchara y todo, que la riqueza y el contento de Camacho todo lo suple. — E voi portate via, rispose il cuoco, la mestola ed ogni cosa; ché la ricchezza e il contento di Camaccio suppliscono a tutto. »
En tanto, pues, que esto pasaba Sancho, estaba don Quijote mirando cómo, por una parte de la enramada, entraban hasta doce labradores sobre doce hermosísimas yeguas, con ricos y vistosos jaeces de campo y con muchos cascabeles en los petrales, y todos vestidos de regocijo y fiestas; los cuales, en concertado tropel, corrieron no una, sino muchas carreras por el prado, con regocijada algazara y grita, diciendo. Nel tempo che Sancio aveva queste occupazioni, stava don Chisciotte guardando da una parte del frascato, dov'egli scoprì intorno a dodici contadini sopra dodici bellissime cavalle con ricchi e sfarzosi fornimenti da campagna e con molti sonagli nei pettorali, tutti vestiti da giorno di festa: e questa truppa si mise a fare non una, ma più carriere su per lo prato, con allegre voci e grida dicendo:
-¡Vivan Camacho y Quiteria él tan rico como ella hermosa, y ella la más hermosa del mundo. « Vivano Camaccio e Chilteria; egli è tanto ricco quanto ella è bella e la più bella del mondo. »
Oyendo lo cual don Quijote, dijo entre sí. Don Chisciotte ciò udito, disse tra sé:
-Bien parece que éstos no han visto a mi Dulcinea del Toboso, que si la hubieran visto, ellos se fueran a la mano en las alabanzas desta su Quiteria. — Conviene dire che non abbiano costoro veduto mai la mia Dulcinea del Toboso, ché se ciò fosse andrebbono più a rilento nel lodare questa loro Chilteria.
De allí a poco comenzaron a entrar por diversas partes de la enramada muchas y diferentes danzas, entre las cuales venía una de espadas, de hasta veinte y cuatro zagales de gallardo parecer y brío, todos vestidos de delgado y blanquísimo lienzo, con sus paños de tocar, labrados de varias colores de fina seda; y al que los guiaba, que era un ligero mancebo, preguntó uno de los de las yeguas si se había herido alguno de los danzantes. Di lì a poco cominciarono ad entrare per diversi parti del frascato molte bande di danzatori, fra le quali una eravi di schermitori di spade alla moresca, formata da ventiquattro belli e graziosi pastori e vestiti di sottile e candida tela, con asciugatoi lavorati di vari colori di fina seta. Uno di quelli che guidava le cavalle dimandò a certo snello garzone, se fosse rimasto ferito alcuno dei danzatori.
-Por ahora, bendito sea Dios, no se ha herido nadie todos vamos sanos. — Nessuno sin ora, quegli rispose, e siamo ancora tutti sani »
Y luego comenzó a enredarse con los demás compañeros, con tantas vueltas y con tanta destreza que, aunque don Quijote estaba hecho a ver semejantes danzas, ninguna le había parecido tan bien como aquélla. e subito incominciò ad intrecciarsi con gli altri compagni, con tanti giri e con tanta destrezza che quantunque don Chisciotte fosse avvezzo a veder simili danze, nessuna come quella eragli tanto piaciuta.
También le pareció bien otra que entró de doncellas hermosísimas, tan mozas que, al parecer, ninguna bajaba de catorce ni llegaba a diez y ocho años, vestidas todas de palmilla verde, los cabellos parte tranzados y parte sueltos, pero todos tan rubios, que con los del sol podían tener competencia, sobre los cuales traían guirnaldas de jazmines, rosas, amaranto y madreselva compuestas. Guiábalas un venerable viejo y una anciana matrona, pero más ligeros y sueltos que sus años prometían. Hacíales el son una gaita zamorana, y ellas, llevando en los rostros y en los ojos a la honestidad y en los pies a la ligereza, se mostraban las mejores bailadoras del mundo. Trovò modo sollazzevole un'altra danza fatta tra bellissime donzelle sì giovani da doverle giudicare tra i quattordici e i diciotto anni, vestite tutte di verdi palme, coi capelli parte intrecciati, parte sciolti, ma tutti sì biondi che gareggiar poteano con quelli del sole, e tutti inghirlandati di gelsomini, di rose, di amaranti e di madreselve. Erano guidate da un venerabile vecchio e da attempata matrona, e l'una e l'altro molto più svelti e leggieri di quello che promettesse la loro età. Si servivano per lo suono di una piva zamorana; portando elleno negli occhi l'onestà, e la leggerezza nei piedi, si mostravano danzatrici senza pari.
Tras ésta entró otra danza de artificio y de las que llaman habladas. Era de ocho ninfas, repartidas en dos hileras de la una hilera era guía el dios Cupido, y de la otra, el Interés; aquél, adornado de alas, arco, aljaba y saetas; éste, vestido de ricas y diversas colores de oro y seda. Las ninfas que al Amor seguían traían a las espaldas, en pargamino blanco y letras grandes, escritos sus nombres poesía era el título de la primera, el de la segunda discreción, el de la tercera buen linaje, el de la cuarta valentía; del modo mesmo venían señaladas las que al Interés seguían decía liberalidad el título de la primera, dádiva el de la segunda, tesoro el de la tercera y el de la cuarta posesión pacífica. Delante de todos venía un castillo de madera, a quien tiraban cuatro salvajes, todos vestidos de yedra y de cáñamo teñido de verde, tan al natural, que por poco espantaran a Sancho. En la frontera del castillo y en todas cuatro partes de sus cuadros traía escrito castillo del buen recato. Hacíanles el son cuatro diestros tañedores de tamboril y flauta. Venne dopo questa un'altra danza di quelle che soglionsi chiamare danze parlanti. Era formata di otto ninfe in due schiere, una delle quali era diretta dal dio Cupido, e da Interesse l'altra, quegli adorno di ali ed arco e faretra e frecce: questi vestito di varî e ricchi colori d'oro e di seta. Le ninfe che seguitavano Amore, portavano dietro le spalle su bianche pergamene scritto i loro nomi: Poesia era il titolo della prima, Discrezione quello della seconda, quello della terza Buon Lignaggio, quello della quarta Bravura. Nella stessa guisa andavano contrassegnate quelle che seguitavano l'Interesse: dicea Liberalità il titolo della prima, Dono quello della seconda, Tesoro quello della terza, e quello della quarta Pacifico Possesso. Erano preceduti tutti da un castello di legno tirato da quattro Satiri, tutti ricoperti di ellera e di canapa tinta di verde, sì al naturale che per poco non ispaventarono Sancio. In fronte e ai quattro lati del castello stava scritto: Castello di buona guardia; e vi stavano d'intorno quattro valenti suonatori di tamburino e di flauto.
Comenzaba la danza Cupido, y, habiendo hecho dos mudanzas, alzaba los ojos y flechaba el arco contra una doncella que se ponía entre las almenas del castillo, a la cual desta suerte dijo Cupido cominciava la danza, e fatte due mutanze, alzava gli occhi e drizzava l'arco contro una donzella che ponevasi tra i merli del castello, ed alla quale egli diceva:
-Yo soy el dios poderoso
en el aire y en la tierra
y en el ancho mar undoso,
y en cuanto el abismo encierra
en su báratro espantoso.
Nunca conocí qué es miedo;
todo cuanto quiero puedo,
aunque quiera lo imposible,
y en todo lo que es posible
mando, quito, pongo y vedo.
« Son io il Nume onnipossente
nell'aria, sulla terra,
nel profondo del mare,
e su tutto quello che l'abisso racchiude
in orribili bolge.
« Cosa ignota m'è la paura;
e posso tutto quello che io voglio,
quand'anche mi venisse talento dell'impossibile.
In tutto ciò poi che possibile è,
io aggiungo o levo, comando o proibisco. »
Acabó la copla, disparó una flecha por lo alto del castillo y retiróse a su puesto. Salió luego el Interés, y hizo otras dos mudanzas; callaron los tamborinos, y él dijo Terminata la canzoncina egli scoccò una freccia all'alto del castello, e si ritirò al suo posto. Uscì poi Interesse e fece altre due mutanze: tacquero i tamburini, ed egli disse:
-Soy quien puede más que Amor,
y es Amor el que me guía;
soy de la estirpe mejor
que el cielo en la tierra cría,
más conocida y mayor.
Soy el Interés, en quien
pocos suelen obrar bien,
y obrar sin mí es gran milagro;
y cual soy te me consagro,
por siempre jamás, amén.

« Io son colui che posso più dell'Amore;
pur è l'amor che mi guida.
Io appartengo alla migliore schiatta
che il Cielo mantenga sulla terra,
alla più nota e più illustre.
« Io son l'Interesse:
per me pochi tra gli uomini operano virtuosamente;
ed operar senza me sarebbe un gran miracolo:
ma qual ch'io sono mi consacro
a te, per sempre. »
Retiróse el Interés, y hízose adelante la Poesía; la cual, después de haber hecho sus mudanzas como los demás, puestos los ojos en la doncella del castillo, dijo Si ritirò Interesse e si avanzò Poesia, la quale dopo avere danzato a foggia degli altri, posti gli occhi sulla donzella del castello, disse:
-En dulcísimos conceptos,
la dulcísima Poesía,
altos, graves y discretos,
señora, el alma te envía
envuelta entre mil sonetos.
Si acaso no te importuna
mi porfía, tu fortuna,
de otras muchas invidiada,
será por mí levantada
sobre el cerco de la luna.
« In dolcissime parole
e in eletti pensieri
gravi e spiritosi,
la Poesia ti manda, o mia Donna,
la sua anima ravvolta in mille sonetti.
« Se la mia servitù non ti spiace,
la tua sorte invidiata da molte altre donne
sarà portata
da me al disopra della luna. »
Desvióse la Poesía, y de la parte del interés salió la Liberalidad, y, después de hechas sus mudanzas, dijo Si appartò Poesia, e dal lato d'Interesse uscì Liberalità, che fatte le sue mutanze, così si espresse:
-Llaman Liberalidad
al dar que el estremo huye
de la prodigalidad,
y del contrario, que arguye
tibia y floja voluntad.
Mas yo, por te engrandecer,
de hoy más, pródiga he de ser;
que, aunque es vicio, es vicio honrado
y de pecho enamorado,
que en el dar se echa de ver.
« Chiamasi Liberalità
il donare che tiensi usualmente lontano
e dalla prodigalità
e dall'estremo contrario,
ch'è indizio di bassa affezione all'avere.
« Ma d'ora innanzi, per farti grande,
voglio essere prodigo anzi che no:
è questo un vizio per certo, ma un vizio nobile
e proprio di un cuore amoroso
che si manifesta coi doni. »
Deste modo salieron y se retiraron todas las dos figuras de las dos escuadras, y cada uno hizo sus mudanzas y dijo sus versos, algunos elegantes y algunos ridículos, y sólo tomó de memoria don Quijote -que la tenía grande- los ya referidos; y luego se mezclaron todos, haciendo y deshaciendo lazos con gentil donaire y desenvoltura; y cuando pasaba el Amor por delante del castillo, disparaba por alto sus flechas, pero el Interés quebraba en él alcancías doradas. Uscirono coll'ordine descritto e ritiraronsi tutte le figure delle due squadre, e ciascheduna fece sue mutanze, e recitò suoi versi, quali eleganti, quali ridicoli, ma don Chisciotte ritenne soltanto nella sua benché grande memoria i già riferiti. Unironsi di poi tutti facendo intrecci fra loro con gentil garbo e lestezza; e passando Amore davanti al castello scoccava all'alto le sue freccie, e Interesse vi lanciava le sue palle dorate.
Finalmente, después de haber bailado un buen espacio, el Interés sacó un bolsón, que le formaba el pellejo de un gran gato romano, que parecía estar lleno de dineros, y, arrojándole al castillo, con el golpe se desencajaron las tablas y se cayeron, dejando a la doncella descubierta y sin defensa alguna. Llegó el Interés con las figuras de su valía, y, echándola una gran cadena de oro al cuello, mostraron prenderla, rendirla y cautivarla; lo cual visto por el Amor y sus valedores, hicieron ademán de quitársela; y todas las demostraciones que hacían eran al son de los tamborinos, bailando y danzando concertadamente. Pusiéronlos en paz los salvajes, los cuales con mucha presteza volvieron a armar y a encajar las tablas del castillo, y la doncella se encerró en él como de nuevo, y con esto se acabó la danza con gran contento de los que la miraban. Finalmente dopo lunga danza Interesse cavò di tasca un borsone, fatto della pelle di un gatto d'Angora, e che parea pieno di danari e gettandolo contro al castello coll'urto ne sconnesse le tavole, le quali caddero perciò, e restò la donzella scoperta del tutto e senza difesa. Le si accostò Interesse colle figure della sua fazione, e mettendole al collo una gran catena d'oro, fecero vista di prenderla, di assoggettarla e d'incatenarla: il che veduto da Amore e dai suoi confederati si mossero come per volere levargliela. Ogni azione seguiva al suono di tamburini, ballando e facendo danze regolari. Mossero in fine i Satiri rappacificati, e con somma velocità ricomposero le tavole del castello, la donzella vi si rinserrò di nuovo, e con questo ebbe fine la danza con grande universale contento.
Preguntó don Quijote a una de las ninfas que quién la había compuesto y ordenado. Respondióle que un beneficiado de aquel pueblo, que tenía gentil caletre para semejantes invenciones. Dimandò don Chisciotte ad una delle ninfe chi fosse stato di quella danza il compositore. Ella gli rispose che fu un benefiziato del suo paese, il quale aveva singolar talento per siffatte invenzioni.
-Yo apostaré -dijo don Quijote- que debe de ser más amigo de Camacho que de Basilio el tal bachiller o beneficiado, y que debe de tener más de satírico que de vísperas ¡bien ha encajado en la danza las habilidades de Basilio y las riquezas de Camacho. — Sarei per iscommettere, soggiunse don Chisciotte, che questo tal baccelliere o beneficiato porta maggiore affezione a Camaccio che a Basilio, e che dee avere più del satirico che del comico. Egli vi ha innestato con bell'artifizio le virtù di Basilio e le ricchezze di Camaccio. »
Sancho Panza, que lo escuchaba todo, dijo. Sancio Pancia, che stava ad ascoltare ogni cosa, disse:
-El rey es mi gallo a Camacho me atengo. — Prendo le parti della ricchezza, e sto con Camaccio.
-En fin -dijo don Quijote-, bien se parece, Sancho, que eres villano y de aquéllos que dicen "¡Viva quien vence!. — In sostanza, disse don Chisciotte, tu fai conoscere, Sancio, che sei un villano, e di quelli che dicono: viva chi vince.
-No sé de los que soy -respondió Sancho-, pero bien sé que nunca de ollas de Basilio sacaré yo tan elegante espuma como es esta que he sacado de las de Camacho. — Sarò quello che si vuole, rispose Sancio, ma intanto io so che dalle pignatte di Basilio non caverò mai spuma tanto saporita come quella che ho cavata da quelle di Camaccio: »
Y enseñóle el caldero lleno de gansos y de gallinas, y, asiendo de una, comenzó a comer con mucho donaire y gana, y dijo. e indicando una caldaia piena di paperi e di galline, e togliendone fuori una, cominciò a mandarla giù nello stomaco con bella disinvoltura assaporandola, e borbottando così:
-¡A la barba de las habilidades de Basilio!, que tanto vales cuanto tienes, y tanto tienes cuanto vales. Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener, aunque ella al del tener se atenía; y el día de hoy, mi señor don Quijote, antes se toma el pulso al haber que al saber un asno cubierto de oro parece mejor que un caballo enalbardado. Así que vuelvo a decir que a Camacho me atengo, de cuyas ollas son abundantes espumas gansos y gallinas, liebres y conejos; y de las de Basilio serán, si viene a mano, y aunque no venga sino al pie, aguachirle. — Alla barba della virtù di Basilio, ché tanto vali quanto tieni, e tanto tieni quanto vali: due schiatte sole vi sono al mondo, diceva mia nonna, e sono l'avere e il non avere; ed ella si atteneva all'avere: ed al dì d'oggi, signor don Chisciotte mio, prima si tocca il polso alla fortuna e poi alla sapienza: un asino d'oro pare meglio di un cavallo con bardatura: sì, torno a dirlo, io sto con Camaccio che ha pignatte piene di schiume di paperi, di galline, di lepri e di conigli, mentre m'immagino che quelle di Basilio non conterranno altro che brodo magro.
-¿Has acabado tu arenga, Sancho? -dijo don Quijote. — Hai tu finito, Sancio, la tua cicalata? disse don Chisciotte.
-Habréla acabado -respondió Sancho-, porque veo que vuestra merced recibe pesadumbre con ella; que si esto no se pusiera de por medio, obra había cortada para tres días. — La ho finita pur troppo, rispose Sancio, poiché vedo che la signoria vostra se ne prende fastidio: ché se ciò non fosse, avrei materia di parlare per tre giorni interi.
-Plega a Dios, Sancho -replicó don Quijote-, que yo te vea mudo antes que me muera. — Faccia Dio, replicò don Chisciotte, che tu diventi muto prima che la morte mi colga.
-Al paso que llevamos -respondió Sancho-, antes que vuestra merced se muera estaré yo mascando barro, y entonces podrá ser que esté tan mudo que no hable palabra hasta la fin del mundo, o, por lo menos, hasta el día del Juicio. — Col tenore di vita che conduciamo, rispose Sancio, prima che vossignoria muoia io sarò ridotto a masticare la sabbia, e così non potrò più parlare sino alla fine del mondo, o sino al dì del giudizio.
-Aunque eso así suceda, ¡oh Sancho! -respondió don Quijote-, nunca llegará tu silencio a do ha llegado lo que has hablado, hablas y tienes de hablar en tu vida; y más, que está muy puesto en razón natural que primero llegue el día de mi muerte que el de la tuya; y así, jamás pienso verte mudo, ni aun cuando estés bebiendo o durmiendo, que es lo que puedo encarecer. — Quand'anche fosse così, replicò don Chisciotte, il tuo silenzio non potrà mai uguagliare le chiacchiere che hai sinora fatte, e fai e farai, e tanto più che per ordine naturale dee terminar prima la mia che la tua vita: ma intanto io sono di opinione di non poterti vedere muto nemmeno quando ti stai bevendo e dormendo, ch'è quanto posso mai dire.
-A buena fe, señor -respondió Sancho-, que no hay que fiar en la descarnada, digo, en la muerte, la cual también come cordero como carnero; y a nuestro cura he oído decir que con igual pie pisaba las altas torres de los reyes como las humildes chozas de los pobres. Tiene esta señora más de poder que de melindre no es nada asquerosa, de todo come y a todo hace, y de toda suerte de gentes, edades y preeminencias hinche sus alforjas. No es segador que duerme las siestas, que a todas horas siega, y corta así la seca como la verde yerba; y no parece que masca, sino que engulle y traga cuanto se le pone delante, porque tiene hambre canina, que nunca se harta; y, aunque no tiene barriga, da a entender que está hidrópica y sedienta de beber solas las vidas de cuantos viven, como quien se bebe un jarro de agua fría. — In verità, rispose Sancio, che non è da fidarsi della Scarnata, voglio dire della Morte, la quale mangia tanto un agnello quanto un castrato; ed ho inteso dire dal nostro curato che con piede eguale essa batte alle torri dei re, come alle umili capanne dei poveretti: questa signora è più possente che schizzinosa, non ha niente a nausea, si pasce di tutto, con tutto si confà ed empie le bisacce di ogni razza di gente, età e preminenze: non è di que' segatori che dormono al meriggio, anzi ad ogni ora sega e taglia tanto la secca come l'erba verde, e non pare già che mastichi, ma sì bene che inghiottisca ciò che le si para davanti, avendo una fame canina di cui mai non si sazia: e quantunque sia priva di ventre pare sempre idropica e sitibonda delle vite di quanti vivono, come se beesse un boccale di acqua fresca.
-No más, Sancho -dijo a este punto don Quijote-. Tente en buenas, y no te dejes caer; que en verdad que lo que has dicho de la muerte por tus rústicos términos es lo que pudiera decir un buen predicador. Dígote, Sancho que si como tienes buen natural y discreción, pudieras tomar un púlpito en la mano y irte por ese mundo predicando lindezas. . — Basta, basta, o Sancio, disse don Chisciotte a questo passo: tienti in riputazione, e non ti lasciar cadere, ché certo quello che hai detto intorno alla Morte coi tuoi rustici termini, è quanto di meglio potrebbe dirne un predicatore: ti assicuro, Sancio mio, che se tu avessi tanta discrezione quanto hai talento potresti aspirare ad un pergamo e andartene per lo mondo predicando con riuscita.
-Bien predica quien bien vive -respondió Sancho-, y yo no sé otras tologías. — Predica bene chi vive bene rispose Sancio, ed io non so di altre teologie.
-Ni las has menester -dijo don Quijote-; pero yo no acabo de entender ni alcanzar cómo, siendo el principio de la sabiduría el temor de Dios, tú, que temes más a un lagarto que a Él, sabes tanto. — Né d'altra ne hai di bisogno, disse don Chisciotte: io però non posso intendere o concepire come essendo il timor di Dio il principio di ogni sapienza, tu abbia più paura di una lucertola che di Domeneddio.
-Juzgue vuesa merced, señor, de sus caballerías -respondió Sancho-, y no se meta en juzgar de los temores o valentías ajenas, que tan gentil temeroso soy yo de Dios como cada hijo de vecino; y déjeme vuestra merced despabilar esta espuma, que lo demás todas son palabras ociosas, de que nos han de pedir cuenta en la otra vida. — Giudichi la signoria vostra, disse Sancio, delle sue cavallerie, né si metta a dare sentenza sui timori o sulle bravure altrui, ché io sono tanto timorato di Dio quanto ogni altro, e mi lasci vossignoria pappare questa schiuma, che del resto sono tutte parole oziose delle quali dovremo dare conto nell'altra vita. »
Y, diciendo esto, comenzó de nuevo a dar asalto a su caldero, con tan buenos alientos que despertó los de don Quijote, y sin duda le ayudara, si no lo impidiera lo que es fuerza se diga adelante. E detto questo, tornò all'assalto della caldaia con appetito sì grande che svegliò anche quello di don Chisciotte, il quale gli avrebbe fuori di dubbio tenuto buona compagnia se non fosse stato impedito da quello che sarò costretto di far sapere qui appresso.