Don Quijote de la Mancha
         de Miguel de Cervantes Saavedra
Edición bilingüe, español-italiano, en textos paralelos
Edizione bilingue Spagnolo-Italiana, in testi paralleli
Traducción: Ed. de Edoardo Perino.
Integrado en el sistema MGARCI
P. I- Pró. 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52
P. II- Pró. 01 02 03 04 05 06 07 08 09 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73
Traducción bilingüe al: Alemán Francés Inglés Italiano
II. Capítulo XXIX. De la famosa aventura del barco encantado. CAPITOLO XXIX LA FAMOSA VENTURA DELLA BARCA INCANTATA.
Por sus pasos contados y por contar, dos días después que salieron de la alameda, llegaron don Quijote y Sancho al río Ebro, y el verle fue de gran gusto a don Quijote, porque contempló y miró en él la amenidad de sus riberas, la claridad de sus aguas, el sosiego de su curso y la abundancia de sus líquidos cristales, cuya alegre vista renovó en su memoria mil amorosos pensamientos. Especialmente fue y vino en lo que había visto en la cueva de Montesinos; que, puesto que el mono de maese Pedro le había dicho que parte de aquellas cosas eran verdad y parte mentira, él se atenía más a las verdaderas que a las mentirosas, bien al revés de Sancho, que todas las tenía por la mesma mentira. E così adagio adagio, due giorni dopo l'uscita dall'albereto, don Chisciotte e Sancio giunsero al fiume Ebro. Fu di grande soddisfazione a don Chisciotte il vedere e il contemplare le amenità delle sue sponde: la limpidezza delle sue acque, il placido corso e l'abbondanza loro; ed una vista sì ridente e lieta gli chiamò alla memoria mille pensieri, e si ricordò specialmente di tutto quello che avea veduto nella Grotta di Montésino. Quantunque lo scimiotto di maestro Pietro gli avesse detto che parte di quelle cose erano vere e parte false, attenevasi piuttosto a quelle che a queste, a differenza di Sancio, che le giudicava tutte, senz'altro, per solenni bugie.
Yendo, pues, desta manera, se le ofreció a la vista un pequeño barco sin remos ni otras jarcias algunas, que estaba atado en la orilla a un tronco de un árbol que en la ribera estaba. Miró don Quijote a todas partes, y no vio persona alguna; y luego, sin más ni más, se apeó de Rocinante y mandó a Sancho que lo mesmo hiciese del rucio, y que a entrambas bestias las atase muy bien, juntas, al tronco de un álamo o sauce que allí estaba. Preguntóle Sancho la causa de aquel súbito apeamiento y de aquel ligamiento. Respondió don Quijote. Andando eglino a questo modo, scopersero una piccola barca senza remi e senza sarte presso alla sponda legata ad un tronco di albero. Portò don Chisciotte gli occhi per ogni dove, e non vedendo persona viva, smontò dal suo Ronzinante, ed ordinò a Sancio che smontasse egli pure dal suo leardo, e che legasse ambedue le bestie unite insieme al tronco di un albero o salice vicino. Gli dimandò Sancio la cagione di quel subito smontare e legar le bestie, e risposegli don Chisciotte:
-Has de saber, Sancho, que este barco que aquí está, derechamente y sin poder ser otra cosa en contrario, me está llamando y convidando a que entre en él, y vaya en él a dar socorro a algún caballero, o a otra necesitada y principal persona, que debe de estar puesta en alguna grande cuita, porque éste es estilo de los libros de las historias caballerescas y de los encantadores que en ellas se entremeten y platican cuando algún caballero está puesto en algún trabajo, que no puede ser librado dél sino por la mano de otro caballero, puesto que estén distantes el uno del otro dos o tres mil leguas, y aun más, o le arrebatan en una nube o le deparan un barco donde se entre, y en menos de un abrir y cerrar de ojos le llevan, o por los aires, o por la mar, donde quieren y adonde es menester su ayuda; así que, ¡oh Sancho!, este barco está puesto aquí para el mesmo efecto; y esto es tan verdad como es ahora de día; y antes que éste se pase, ata juntos al rucio y a Rocinante, y a la mano de Dios, que nos guíe, que no dejaré de embarcarme si me lo pidiesen frailes descalzos. — Hai da sapere, o Sancio, che questa barca, a diritto pensare e senza che altro se ne possa dire in contrario, mi chiama e invita ad entrarvi per accorrere a dar soccorso a qualche cavaliere od altra bisognosa e signorile persona che dee trovarsi in rischio prossimo e tremendo. Ti dirò adesso qual è lo stile delle cavalleresche istorie e degl'incantatori che vi s'immischiano. Quando un cavaliere trovasi in gran travaglio, da cui non possa essere tolto senza l'aiuto di un altro cavaliere, fossero eglino pure discosti l'uno dall'altro due o tremila leghe, ed anche più, si veggono rapiti in una nuvola, o comparisce loro dinanzi una barca dove possono entrare, e in manco del battere di un occhio, si portano o per l'aria o pel mare, come loro più aggrada, dove sia più opportuno il loro aiuto. Per quest'effetto, Sancio mio, è stata qui posta questa barca, e questo è tanto vero come ora è giorno: sicché per non lasciar fuggire il momento, lega tu pure uniti il leardo e Ronzinante, e la mano di Dio ci conduca, ché io non lascerei d'imbarcarmi, quand'anche mel vietassero i padri Inquisitori.
-Pues así es -respondió Sancho-, y vuestra merced quiere dar a cada paso en estos que no sé si los llame disparates, no hay sino obedecer y bajar la cabeza, atendiendo al refrán "haz lo que tu amo te manda, y siéntate con él a la mesa"; pero, con todo esto, por lo que toca al descargo de mi conciencia, quiero advertir a vuestra merced que a mí me parece que este tal barco no es de los encantados, sino de algunos pescadores deste río, porque en él se pescan las mejores sabogas del mundo. — Se così è, rispose Sancio, e vossignoria vuol dare ad ogni tratto in questi, non so se si chiamano spropositi, altro non occorre che fare a suo modo ed abbassare la testa, attenendosi al proverbio che dice: fa quello che ti comanda il padrone, e mettiti a sedere a tavola con esso lui. Per altro, a scarico di mia coscienza, voglio avvertire la signoria vostra che a me pare che questa barca qui non sia di quelle incantate, ma piuttosto di qualche pescatore di questo fiume, dove si pigliano le lacce migliori e più squisite.»
Esto decía, mientras ataba las bestias, Sancho, dejándolas a la proteción y amparo de los encantadores, con harto dolor de su ánima. Don Quijote le dijo que no tuviese pena del desamparo de aquellos animales, que el que los llevaría a ellos por tan longincuos caminos y regiones tendría cuenta de sustentarlos. Pronunciava Sancio queste parole nell'atto che stava legando le bestie, le quali abbandonava alla protezione ed alla difesa degl'incantatori, con suo grandissimo dolore e dispetto. Don Chisciotte gli disse
-No entiendo eso de logicuos -dijo Sancho-, ni he oído tal vocablo en todos los días de mi vida. che non si pigliasse fastidio dell'abbandono delle bestie, mentre colui che le guidò per tanto rimoti e longinqui paesi, avrebbe pensiere di sostenerle.
-Longincuos -respondió don Quijote- quiere decir apartados; y no es maravilla que no lo entiendas, que no estás tú obligado a saber latín, como algunos que presumen que lo saben, y lo ignoran. — Non intendo questa parole longinqui disse Sancio, né la ho più udita da che uscii dal corpo di mia madre. — Longinqui, rispose don Chisciotte, vuol dire lontani; né mi maraviglio che tu non intenda, per non esser tu obbligato a saper di latino, né ad essere letterato, né essendo tu di quelli che presumendo di sapere, sono affatto ignoranti.
-Ya están atados -replicó Sancho-. ¿Qué hemos de hacer ahora. — Le bestie sono legate, replicò Sancio, ed ora che abbiamo a fare?
-¿Qué? -respondió don Quijote-. Santiguarnos y levar ferro; quiero decir, embarcarnos y cortar la amarra con que este barco está atado. — Che? rispose don Chisciotte, segnarci e andarcene; voglio dire imbarcarci, e tagliar la fune a cui questa barca è raccomandata.»
Y, dando un salto en él, siguiéndole Sancho, cortó el cordel, y el barco se fue apartando poco a poco de la ribera; y cuando Sancho se vio obra de dos varas dentro del río, comenzó a temblar, temiendo su perdición; pero ninguna cosa le dio más pena que el oír roznar al rucio y el ver que Rocinante pugnaba por desatarse, y díjole a su señor. In ciò dire vi saltò dentro; Sancio, che lo seguitò, tagliò il funicello, e la barca andava lentamente scostandosi dalla riva. Quando Sancio si vide in mezzo al fiume ed alquanto distante dalle sponde, cominciò a tremare per lo spavento di andar a perdizione; ma nessuna cosa gli diè tanto affanno quanto l'udir il raglio del suo leardo, e il vedere che Ronzinante faceva ogni sforzo per isciogliersi. Tosto disse al padrone:
-El rucio rebuzna, condolido de nuestra ausencia, y Rocinante procura ponerse en libertad para arrojarse tras nosotros. ¡Oh carísimos amigos, quedaos en paz, y la locura que nos aparta de vosotros, convertida en desengaño, nos vuelva a vuestra presencia. — Sento l'asino che raglia per il dolore che gli reca la nostra lontananza e Ronzinante procura di mettersi in libertà per venirci dietro. Ah no, carissimi amici, restatevi in pace, e la pazzia, che da voi ci divide, convertita in disinganno, torni poi a ricondurci alla vostra presenza.»
Y, en esto, comenzó a llorar tan amargamente que don Quijote, mohíno y colérico, le dijo. Nel fare questa esclamazione, cominciò Sancio a piangere sì dirottamente che don Chisciotte, annoiato e incollerito, si fece a dirgli:
-¿De qué temes, cobarde criatura? ¿De qué lloras, corazón de mantequillas? ¿Quién te persigue, o quién te acosa, ánimo de ratón casero, o qué te falta, menesteroso en la mitad de las entrañas de la abundancia? ¿Por dicha vas caminando a pie y descalzo por las montañas rifeas, sino sentado en una tabla, como un archiduque, por el sesgo curso deste agradable río, de donde en breve espacio saldremos al mar dilatado? Pero ya habemos de haber salido, y caminado, por lo menos, setecientas o ochocientas leguas; y si yo tuviera aquí un astrolabio con que tomar la altura del polo, yo te dijera las que hemos caminado; aunque, o yo sé poco, o ya hemos pasado, o pasaremos presto, por la línea equinocial, que divide y corta los dos contrapuestos polos en igual distancia. — Di che paventi codarda creatura? di che piangi, cuore di ricotta? Chi ti perseguita o chi ti caccia, animo da sorcio casalingo? E che ti manca, uomo bisognoso in mezzo alle viscere dell'abbondanza? Vai tu forse camminando a piedi scalzi per le montagne rifee? Tu stai pure a panciolle sopra una tavola come un arciduca attraversando il corso di questo piacevolissimo fiume, dal quale passeremo fra poco nel grande oceano. Noi dobbiamo già aver viaggiato per lo meno 7 od 800 leghe; e se io avessi qui un astrolabio da misurare l'altezza del polo, ti direi, sebbene poco io me n'intenda, quanto cammino siasi fatto, e se abbiamo passato o se passeremo presto la linea equinoziale che taglia e separa i due contrapposti poli in eguale distanza.
-Y cuando lleguemos a esa leña que vuestra merced dice -preguntó Sancho-, ¿cuánto habremos caminado. — E quando pure saremo arrivati a questa linea che dice vossignoria, dimandò Sancio, quanta strada avremo fatta?
-Mucho -replicó don Quijote-, porque de trecientos y sesenta grados que contiene el globo, del agua y de la tierra, según el cómputo de Ptolomeo, que fue el mayor cosmógrafo que se sabe, la mitad habremos caminado, llegando a la línea que he dicho. — Molta e lunga, replicò don Chisciotte, perché di trecentosessanta gradi che contiene il globo dell'acqua e della terra, giusta i calcoli di Tolomeo, che fu il maggiore cosmografo che si conosca, ne avremo camminata la metà arrivando alla linea che ho detto.
-Por Dios -dijo Sancho-, que vuesa merced me trae por testigo de lo que dice a una gentil persona, puto y gafo, con la añadidura de meón, o meo, o no sé cómo.
Rióse don Quijote de la interpretación que Sancho había dado al nombre y al cómputo y cuenta del cosmógrafo Ptolomeo, y díjole.
-Sabrás, Sancho, que los españoles y los que se embarcan en Cádiz para ir a las Indias Orientales, una de las señales que tienen para entender que han pasado la línea equinocial que te he dicho es que a todos los que van en el navío se les mueren los piojos, sin que les quede ninguno, ni en todo el bajel le hallarán, si le pesan a oro; y así, puedes, Sancho, pasear una mano por un muslo, y si topares cosa viva, saldremos desta duda; y si no, pasado habemos. Devi poi anche sapere, o Sancio, che gli Spagnuoli, e quelli che s'imbarcano in Cadice per recarsi alle Indie orientali, hanno per segno indubitato di avere passata la linea equinoziale che ti ho detto, la morte improvvisa di certi tardi e sudici animaletti, che un cavaliere errante ha ribrezzo di nominare, e che per avventura stanno in testa o dispersi per la vita. Giunti alla linea non se ne troverebbe uno solo nel vascello, se si volesse pagarlo a peso d'oro. Cercati adunque in dosso, e se trovi cosa viva, ciò vorrà dire che siamo ancora indietro, e se non la trovi, avremo passata la linea.
-Yo no creo nada deso -respondió Sancho-, pero, con todo, haré lo que vuesa merced me manda, aunque no sé para qué hay necesidad de hacer esas experiencias, pues yo veo con mis mismos ojos que no nos habemos apartado de la ribera cinco varas, ni hemos decantado de donde están las alemañas dos varas, porque allí están Rocinante y el rucio en el propio lugar do los dejamos; y tomada la mira, como yo la tomo ahora, voto a tal que no nos movemos ni andamos al paso de una hormiga. — Io non credo niente di tutto questo, rispose Sancio; tuttavia farò quanto vossignoria mi comanda, abbenché non trovi necessarie queste tali esperienze, vedendo coi miei propri occhi che noi non ci siamo scostati dalla riva più di cinque braccia, né più di dieci siamo lontani dalle nostre bestie, perché ecco là Ronzinante e il leardo nel sito medesimo dove li abbiamo lasciati; e a pigliare la mira, come adesso io la piglio, giuro da quel che sono che noi non ci moviamo, o al più tiriamo innanzi a passo di formica.
-Haz, Sancho, la averiguación que te he dicho, y no te cures de otra, que tú no sabes qué cosa sean coluros, líneas, paralelos, zodíacos, clíticas, polos, solsticios, equinocios, planetas, signos, puntos, medidas, de que se compone la esfera celeste y terrestre; que si todas estas cosas supieras, o parte dellas, vieras claramente qué de paralelos hemos cortado, qué de signos visto y qué de imágines hemos dejado atrás y vamos dejando ahora. Y tórnote a decir que te tientes y pesques, que yo para mí tengo que estás más limpio que un pliego de papel liso y blanco. — Sancio, fa la prova di quello che ti ho esposto, soggiunse don Chisciotte, e lasciane andare ogni altra, ché già tu non potrai mai capire che cosa sieno coluri, linee, paralleli, zodiachi, eclittiche, poli, solstizi, equinozi, pianeti, segni, punti e misure delle quali si compone la sfera celeste e terrestre. Se tu sapessi tutte o parte di siffatte cose, vedresti chiaramente quanti paralleli abbiamo tagliati, quanti segni veduti, e quante cose lasciate indietro, ovvero andiamo ora lasciando; e torno a dire che tu ti tasti e ti cerchi addosso, quantunque io voglio credere che sarai più pulito e più mondo di un foglio di carta liscia e bianca.»
Tentóse Sancho, y, llegando con la mano bonitamente y con tiento hacia la corva izquierda, alzó la cabeza y miró a su amo, y dijo. Sancio si palpò, e portando pian piano la mano verso il polpaccio della gamba sinistra, alzò il capo, guardò il suo padrone e disse:
-O la experiencia es falsa, o no hemos llegado adonde vuesa merced dice, ni con muchas leguas. — O la sperienza è falsa o noi non siamo arrivati dove dice vossignoria.
-Pues ¿qué? -preguntó don Quijote-, ¿has topado algo? — Ebbene, tornò a dimandare don Chisciotte, hai tu pigliato qualche niente?
-¡Y aun algos! -respondió Sancho. — Qualche piccola cosa che si move ho trovato, rispose Sancio.»
Y, sacudiéndose los dedos, se lavó toda la mano en el río, por el cual sosegadamente se deslizaba el barco por mitad de la corriente, sin que le moviese alguna inteligencia secreta, ni algún encantador escondido, sino el mismo curso del agua, blando entonces y suave. E scuotendosi le dita, si lavò tutta la mano nel fiume per il quale sdrucciolava placidamente la barca nel mezzo della corsia, non mossa da veruna segreta intelligenza o da qualche celato incantatore, ma dal corso stesso dell'acqua piacevole allora e tranquilla.
En esto, descubrieron unas grandes aceñas que en la mitad del río estaban; y apenas las hubo visto don Quijote, cuando con voz alta dijo a Sancho. Scoprirono in questo due gran mulini in mezzo al fiume, e don Chisciotte appena li ebbe veduti, che ad alta voce disse a Sancio:
-¿Vees? Allí, ¡oh amigo!, se descubre la ciudad, castillo o fortaleza donde debe de estar algún caballero oprimido, o alguna reina, infanta o princesa malparada, para cuyo socorro soy aquí traído. — Guarda di là, amico Sancio, che scopresi la città, castello o fortezza dove sarà senza dubbio rinchiuso qualche oppresso cavaliere, o qualche regina, o infanta, o principessa infelice, al cui soccorso io sono stato in questa parte condotto.
-¿Qué diablos de ciudad, fortaleza o castillo dice vuesa merced, señor? -dijo Sancho-. ¿No echa de ver que aquéllas son aceñas que están en el río, donde se muele el trigo? — Che diavolo di città, fortezza o castello va dicendo vossignoria? disse Sancio. Non conosce che quelli sono mulini posti in mezzo al fiume per macinare il grano?
-Calla, Sancho -dijo don Quijote-; que, aunque parecen aceñas, no lo son; y ya te he dicho que todas las cosas trastruecan y mudan de su ser natural los encantos. No quiero decir que las mudan de en uno en otro ser realmente, sino que lo parece, como lo mostró la experiencia en la transformación de Dulcinea, único refugio de mis esperanzas. — Taci, Sancio, replicò don Chisciotte, che sebbene paiano mulini non lo sono altrimenti, e ti ho già narrato le tante volte che tutto si muta e si trasforma per opera d'incantamento, abbandonando il suo essere naturale: non già che si mutino veramente di uno in altro essere, ma in modo che pare così come lo mostrò la sperienza nella trasformazione di Dulcinea, unica mia speranza e rifugio.»
En esto, el barco, entrado en la mitad de la corriente del río, comenzó a caminar no tan lentamente como hasta allí. Los molineros de las aceñas, que vieron venir aquel barco por el río, y que se iba a embocar por el raudal de las ruedas, salieron con presteza muchos dellos con varas largas a detenerle, y, como salían enharinados, y cubiertos los rostros y los vestidos del polvo de la harina, representaban una mala vista. Daban voces grandes, diciendo. Tra questi discorsi la barca, entrata in mezzo alla corrente del fiume, cominciò ad accelerare di più il suo corso. I mugnai che videro venir giù quella barca, e che andava a cacciarsi tra le ruote del mulino, uscirono fuora in molti con lunghe stanghe a respingerla; e siccome erano tutti infarinati, coi vestiti e colle facce ricoperte della polvere di farina, e così facevano brutto vedere. Sclamavano fortemente:
-¡Demonios de hombres! ¿Dónde vais? ¿Venís desesperados? ¿Qué queréis, ahogaros y haceros pedazos en estas ruedas. — O uomini indiavolati, dove n'andate voi? Siete disperati? E che? volete affogarvi ed essere fatti a pezzi da queste ruote?
-¿No te dije yo, Sancho -dijo a esta sazón don Quijote-, que habíamos llegado donde he de mostrar a dó llega el valor de mi brazo? Mira qué de malandrines y follones me salen al encuentro, mira cuántos vestiglos se me oponen, mira cuántas feas cataduras nos hacen cocos... Pues ¡ahora lo veréis, bellacos. — Non ti diss'io, o Sancio, soggiunse don Chisciotte allora, che siamo al punto dove si ha da vedere a qual segno giunga il valore del mio braccio? Osserva quanti malandrini e incantatori mi escono all'incontro; guarda quante fantasime mi si oppongono: mira che brutti mostacci tentano di spaventarci; ma ora ve ne accorgerete, o furfanti!»
Y, puesto en pie en el barco, con grandes voces comenzó a amenazar a los molineros, diciéndoles E rizzatosi in piè nella barca cominciò a minacciare ad alta voce i mugnai, dicendo loro:
-Canalla malvada y peor aconsejada, dejad en su libertad y libre albedrío a la persona que en esa vuestra fortaleza o prisión tenéis oprimida, alta o baja, de cualquiera suerte o calidad que sea, que yo soy , llamado el Caballero de los Leones por otro nombre, a quien está reservada por orden de los altos cielos el dar fin felice a esta aventura. — Malvagia canaglia e sconsigliata, lasciate in libertà e in pieno suo arbitrio quella persona che in questa vostra fortezza o piuttosto prigione, tenete oppressa, alta o bassa, o di qualsivoglia altra condizione che siasi, mentr'io sono don Chisciotte della Mancia, chiamato con altro nome il cavaliere dai Leoni, cui è riserbato per comando degli alti cieli di dare felice fine a quest'avventura.»
Y, diciendo esto, echó mano a su espada y comenzó a esgrimirla en el aire contra los molineros; los cuales, oyendo y no entendiendo aquellas sandeces, se pusieron con sus varas a detener el barco, que ya iba entrando en el raudal y canal de las ruedas. Detto questo pose mano alla spada, e cominciò a schermirla per l'aria contro i mugnai, i quali, non udendo né intendendo quelle pazzie, si accinsero colle loro stanghe a tenere indietro la barca che ormai inoltravasi tanto da andare a rompersi tra le ruote.
Púsose Sancho de rodillas, pidiendo devotamente al cielo le librase de tan manifiesto peligro, como lo hizo, por la industria y presteza de los molineros, que, oponiéndose con sus palos al barco, le detuvieron, pero no de manera que dejasen de trastornar el barco y dar con don Quijote y con Sancho al través en el agua; pero vínole bien a don Quijote, que sabía nadar como un ganso, aunque el peso de las armas le llevó al fondo dos veces; y si no fuera por los molineros, que se arrojaron al agua y los sacaron como en peso a entrambos, allí había sido Troya para los dos. Sancio Pancia si pose in ginocchione, pregando a mani giunte il cielo affinché lo facesse uscir libero da sì evidente e sì terribile precipizio: e ciò seguì per l'industria e prestezza dei mulinari che opponendo i loro bastoni alla barca riuscirono a fermarla. Non fu per altro possibile d'impedire che la barca non traboccasse, sicché don Chisciotte e Sancio andarono capovolti nell'acqua: ma nessun male avvenne a don Chisciotte, perché sapeva nuotare come un'oca, ad onta che il peso dell'arme due volte lo avesse portato al fondo. Contuttociò se non fosse stato per l'opera dei mugnai, che gettaronsi nel fiume e li trassero fuori di peso tutti e due, ben si sarebbe potuto dire: Qui fu Troia.
Puestos, pues, en tierra, más mojados que muertos de sed, Sancho, puesto de rodillas, las manos juntas y los ojos clavados al cielo, pidió a Dios con una larga y devota plegaria le librase de allí adelante de los atrevidos deseos y acometimientos de su señor. Posto che ebbero piè a terra, più molli che morti di sete, Sancio, ginocchiatosi di bel nuovo e colle mani giunte e cogli occhi fitti al cielo, pregò Dio con lunga e devota orazione che quindi innanzi lo liberasse dagli arditi desideri e dalle temerarie imprese del suo padrone.
Llegaron en esto los pescadores dueños del barco, a quien habían hecho pedazos las ruedas de las aceñas; y, viéndole roto, acometieron a desnudar a Sancho, y a pedir a don Quijote se lo pagase; el cual, con gran sosiego, como si no hubiera pasado nada por él, dijo a los molineros y pescadores que él pagaría el barco de bonísima gana, con condición que le diesen libre y sin cautela a la persona o personas que en aquel su castillo estaban oprimidas. Giunsero in questo i pescatori, padroni della barca già fracassata dalle ruote dei mulini, e vedendola tutta in pezzi, andarono alla volta di Sancio per ispogliarlo e ad esigere da don Chisciotte che gliela pagasse. Questi con gran sussiego e come se nulla gli fosse avvenuto, disse ai mugnai e pescatori che pagherebbe la barca di buonissima voglia, a condizione che dessero la libertà, e senza guarentigia, alla persona o alle persone che in quel castello stavano oppresse.
-¿Qué personas o qué castillo dice -respondió uno de los molineros-, hombre sin juicio? ¿Quiéreste llevar por ventura las que vienen a moler trigo a estas aceñas. — Di quali persone o di qual castello parli tu, uomo senza giudizio? disse uno di quei mugnai. Vuoi tu forse condurti via le donne che vengono a macinare il grano a questi mulini?
-¡Basta! -dijo entre sí don Quijote-. Aquí será predicar en desierto querer reducir a esta canalla a que por ruegos haga virtud alguna. Y en esta aventura se deben de haber encontrado dos valientes encantadores, y el uno estorba lo que el otro intenta el uno me deparó el barco, y el otro dio conmigo al través. Dios lo remedie, que todo este mundo es máquinas y trazas, contrarias unas de otras. Yo no puedo más. — Basta, disse fra sé don Chisciotte; qua è lo stesso che predicare al deserto, che non è da pensare che questa canaglia, per priego che le si faccia, s'induca al partito della virtù. Oh, debbono in questa ventura essersi incontrati due valenti incantatori, uno dei quali distrugge quello che dall'altro si tenta! l'uno mi mise innanzi la barca, e l'altro mi ha fatto naufragare: Dio sia quello che ci metta rimedio, ché altro non occorrono a questo mondo se non se macchine e intrighi, i quali l'uno coll'altro contrastano.
Y, alzando la voz, prosiguió diciendo, y mirando a las aceñas. Qua non posso più far nulla di bene; e alzando la voce, continuò dicendo e tenendo l'occhio ai mulini:
-Amigos, cualesquiera que seáis, que en esa prisión quedáis encerrados, perdonadme; que, por mi desgracia y por la vuestra, yo no os puedo sacar de vuestra cuita. Para otro caballero debe de estar guardada y reservada esta aventura. — Amici, chiunque voi siate che in questa prigione rinserrati vivete, perdonatemi, se per mia e per vostra disgrazia, non posso cavarvi dalla miseria, ché debb'essere ad altro cavaliere riserbata tanta ventura.»
En diciendo esto, se concertó con los pescadores, y pagó por el barco cincuenta reales, que los dio Sancho de muy mala gana, diciendo. E in così dire, si accordò coi pescatori, e sborsò per la barca cinquanta reali, che Sancio pagò di assai malavoglia, dicendo:
-A dos barcadas como éstas, daremos con todo el caudal al fondo. — Con altre due barcate simili a questa, noi andremmo al fondo con tutto il capitale.»
Los pescadores y molineros estaban admirados, mirando aquellas dos figuras tan fuera del uso, al parecer, de los otros hombres, y no acababan de entender a dó se encaminaban las razones y preguntas que don Quijote les decía; y, teniéndolos por locos, les dejaron y se recogieron a sus aceñas, y los pescadores a sus ranchos. Volvieron a sus bestias, y a ser bestias, don Quijote y Sancho, y este fin tuvo la aventura del encantado barco. Stavano attoniti i pescatori e i mugnai, guardando le due brutte figure sì diverse dalla comune degli altri uomini, né giugneano a comprendere a che fine don Chisciotte dicesse quelle parole e facesse quelle dimande. Avendoli però in conto di due pazzi, li lasciarono andare alla buon'ora, e tornarono i mulinari ai mulini e i pescatori al loro posto. Tornarono alle loro bestie, e continuarono ad essere bestie don Chisciotte e Sancio; e questo fu il fine della ventura della barca incantata.